Robert De Niro

UNO DE LOS NUESTROS [CINE]


Martin Scorsese, el único director capaz de amar tanto a su ciudad natal como para mostrarla siempre en su peor versión. Lo sórdido, lo criminal y lo humano van de la mano en cada título que Scorsese refleja la genuina ciudad de Nueva York. Mito e icono. La luz que atrae a todas las polillas del mundo. Absorbente, devoradora de pecados y borde del precipicio. No desperdicia ocasión para dibujarnos un nuevo retrato de “su” ciudad, vista con los particulares ojos de buen cinéfilo y mejor cineasta. Desde ‘Malas calles’ (1973) pasando por ‘New York, New York’ (1977). La eterna ‘Taxi Driver’ (1976) con sus sinuosas calles. Incluso cuando la historia debe trasladarse a otras urbes, Martin no puede evitar mostrarnos su Nueva York, aunque sea un poco, como en ‘Toro Salvaje’ (1980)…
 

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JACKIE BROWN [CINE]


Cuando un creador toca el cielo con su última obra, tiene ante sí varios caminos por elegir. O bien se repite en su estilo para conseguir realizar una nueva obra; o cambia radicalmente de registro y se encamina por otros derroteros; o quizás decida hacer lo que el venga en gana creyendo tener ese poder sobre su obra. Bien, en los dos primeros casos no hay problema. El grave error radica en el tercer ejemplo, ya que se corre el riesgo de caer en algo superfluo y carente de interés. Un creador que se mira su ombligo e impone como centro cósmico su buen hacer, tiene todas las papeletas para acabar convirtiendo una nueva obra en un producto de su ego. En estas líneas os mostraré un ejemplo de soberbia (en sentido negativo) de inmenso orgullo cinéfilo. Vaya por delante mi más sentida admiración por su creador, pero cuando uno mete la pata de esta manera, no hay admirador que pueda mirar hacia otro lado.
 

 
Tras su fulgurante éxito con ‘Reservoir dogs’, todo un trabajo de buen cine; mostrar al mundo su increíble imaginación con ‘Pulp fiction’; escribir una serie de guiones que plasmaban sus inquietudes cinéfilas (‘Amor a quemarropa’, ‘Asesinos natos’ o ‘Abierto hasta el amanecer’); después de inundar páginas y más páginas sobre su estilo visual de cine, Quentin Tarantino decidió que ya era hora de tomarse unos años sabáticos en su vida para dar forma a su siguiente proyecto. Pues bien, creo que fueron los peores años de su vida visto el resultado. Hubiera sido mejor que dirigiera cualquiera de los guiones antes mencionados que realizar ‘Jackie Brown’.


¿Por qué? Fácil. Esta película es un canto al narcisismo puro y duro. Varios factores demuestran que es su guión más aburrido, su estilo de director más plano e incumple todas las expectativas que él mismo había propuesto en anteriores films. El seguidor de Tarantino, que eran muchos por esos años ya… no encontrará en este título apenas dos o tres puntos de conexión con el estilo del director de Tenesse. Sólo en el montaje de las escenas finales (con los puntos de vista de la acción de cada personaje) o la excelente banda sonora (como siempre en su cine) harán recordar que tras la cámara está el mismo genio que después creará ‘Kill Bill’ o ‘Malditos bastardos’.


Unos personajes bastantes sosos para lo que nos ha ido enseñando a lo largo de su filmografía llenan las más de dos horas de este pastiche de gustos personales. Es obvio que siempre ha dirigido según sus apetencias, pero en este caso en particular, eligió de lo peor de su muestrario. Jackie (Pam Grier) no es la heroína que luego veremos en “La novia” o la valiente “Shosana”. Max (Robert Foster) no convence en ningún momento como héroe de la función, más bien parece un reflejo del ocaso de un cincuentón en alguna mala película de TV. Ni tan siquiera los villanos de turno (geniales en el cine del creador de ‘Django Desencadenado’) hacen su aportación al film. Ni Ordell (Jackson) o Louis (De Niro) llegan a brillar en todo el conjunto.


Quizás la elección del reparto deba buena parte de culpa. Una Pam Grier (referente en el cine de serie B de los 70) que chirría como estrella en pantalla. Tal vez fuera un icono sexual en aquellos años e incluso se convirtiera en musa de Tarantino en sus húmedos sueños, pero lanzarla como protagonista de un film de su cosecha era una apuesta muy arriesgada. Perdió. A Pam le sirvió para catapultarse un poco más hasta conseguir papeles en nuevas producciones (‘Fantasmas de Marte’, ‘Holy Smoke’) pero siempre con el halo de vieja pseudo-estrella como hiciera en los 80. Robert Foster hace lo que puede (poco) con su personaje. No es un actor que transmita nada, tampoco el personaje daba para más. Pero su carrera tampoco era de tirar cohetes antes de que viniera el “Tio Quentin” con el jugoso regalo de un papel. Lo mejor de Foster lo pudimos ver en ‘Delta Force’ como malísimo terrorista libanés. Eso si, tras ‘Jackie Brown’ infló su filmografía. Es la gran consecuencia de trabajar con Tarantino, luego te llueve el curro (y si no que se lo digan a Travolta).

El guión es de lo más flojo si lo comparamos con el resto de su carrera. Decae constantemente con largas escenas que hacen adormecer al espectador. Un ritmo que influye en el desarrollo del rodaje, pues esta apatía que sufrió Quentin al escribir, se traslada a la pantalla en vueltas sin sentido para reflejar lo que realmente es la película: una mala historia de amor. Era la primera vez que dirigía algo no escrito originalmente por él. La novela de Elmore Leornard (‘El tren de las 3:10’, ‘Un romance peligroso’) se convirtió en un pesado trabajo para una febril mente como la del realizador de ‘Death proof’   Es sin duda alguna, la peor de sus películas. Que tampoco quiere decir que sea una mala película, sólo que no encaja en su excelente filmografía. El peor título de Tarantino es, con toda probabilidad, el mejor en la carrera de muchos otros directores.

VALORACIÓN: 6/10

Curiosidades de VideoClub:


  • Los papeles de Louis (De Niro) y de Ray (Keaton) fueron en un principio para Sylvester Stallone y John Travolta.
  • En el caso de Max (Foster) se pensó en Paul Newman o Gene Hackman.
  • El personaje de Jackie Brown era blanco en la novela. Quentin lo transformó sólo por trabajar con Pam Grier.
  • Robert Foster iba a trabajar en ‘Reservoir dogs’. Su ausencia se vio recompensada con la actuación estelar en ésta.
  • La película con menos disparos de su carrera (9 tiros).
  • El personaje de Michael Keaton (Ray Nicolette) también aparece en ‘Un romance peligroso’.
  • Tarantino hace un cameo en el film: es la voz del contestador de Jackie.


EL PADRINO parte II [CINE]


Un cinéfilo siempre ha fantaseado con la posibilidad de colarse dentro de un film. Me explico. Si existiera la oportunidad de elegir una película en la cuál pudierais entrar, pasear por sus calles, vivir su historia o hablar de tú a tú con los personajes…¿Cuál elegiríais? Tras haber imaginado andar entre las mesas del Rick’s Cafe de ‘Casablanca’, publicado un periódico junto a Orson Welles en ‘Ciudadano Kake’, cabalgado junto a Aragorn en ‘El retorno del Rey’ o haber perseguido replicantes junto a Harrison Ford en ‘Blade runner’, debo confesar que siempre he deseado conspirar al lado de Michael Corleone. Quizás sea por mi personalidad de mafioso frustrado, tal vez perdía muchas peleas en el patio del colegio y las ansias de venganza se fueron acumulando, no sé. Pero desde la primera vez que vi esta soberbia continuación de ‘El padrino’ (1972) no he podido evitar imaginarme sentado tras ese místico sofá de piel mientras mis secuaces me veneran cuál deidad babilónica. Llamadme  nostálgico, pero aún pienso en vengarme de esos canallas de 10 años que me pegaban en el cole.

Tras el descomunal éxito de crítica y taquilla que supuso ‘El padrino’, nada más estrenarse ya se pensaba en una continuación. Tanto por parte de productores, público e incluso en primer lugar por Coppola. Pero un elevado reto se interponía entre los deseos de todos: superar lo insuperable. Mario Puzo (autor de la novela) se puso manos a la obra junto a Francis para intentar volver a crear magia. Una vez lo consiguieron, dos… era impensable. Se escribió un argumento que recuperaba la juventud de Vito Corleone, no rodada en la primera parte, para enlazar dicha juventud con las andanzas de su hijo Michael tras la muerte del padrino original. Era rizar el rizo con veinte tirabuzones. La historia, el talento, los actores y la magia del cine hicieron el resto.
 


 
Últimamente me encuentro rescatando segundas partes. Bueno, en ciertos casos como éste, la palabra rescatar sobra. Mejor dicho, re-maravillando con segundas partes, creo en la superación, al menos en el cine. El lastre de haber conseguido el Oscar a la Mejor Película dos años antes no fue óbice para plantarse tras la cámara, escribir más de 300 páginas de guión y revolucionar la esencia del cine. Coppola estaba en estado de gracia. Nunca volvió a estar igual como en aquellos espectaculares dos años de su vida. Continuar un mito como el que creó con la misma sensación de excelencia es sin duda un alarde de talento mayúsculo. Creo poder afirmar que ningún otro director se ha enfrentado a un reto igual. Ni Hitchcock, Capra, Welles, Lean, Ford, Hawks, Spielberg, Bergman, Scott, Wyler… ninguno de ellos tuvo ante sí un desafío tan apabullante como el de intentar crear una secuela del calibre de los Corleone.
 
 
 
 
Arrancamos con una mirada atrás. Una Sicilia que se rige por códigos de la Cosa Nostra. Un niño al que arrancan de su padre. Emigra y descubre un nuevo mundo. Desconocido, cruel pero donde un joven Vito se irá forjando primero como hombre, para más tarde enfrentarse a su pasado y transformarse en leyenda. Paralelamente vemos el ascenso de su hijo Michael en la actualidad (década de los 50 en el film). Un padrino que maneja los tiempos en los que vive, rodeado tanto de aliados como de enemigos. Desconfiado, frío e implacable. Herencia de su padre, ha creado un imperio del miedo, que aunque no lo exprese, también ese miedo le retiene a él.
 
 
 
La vida como cuadro donde pintar ilusiones, la traición convertida en símbolo, la lealtad férrea, la venganza como desayuno. Una mirada despiadada de la condición humana. Esta secuela va más allá de los márgenes que estableció su predecesora. Es valiente por su re-interpretación de los personajes, los eleva a un estatus casi divino. Un olimpo de crímenes que recrea una iconografía de la mafia jamás vista en el cine. Las dos historias cruzadas, del padre y del hijo, configuran una carrera hacia los infiernos. Destila una inimitable pasión por el cine que toca todos los sentidos. Es un mágico regalo para el alma rodado a 24 fotogramas por segundo.
 
Quedarse con una única escena de esta enorme obra es un trabajo inútil. Es imposible decidir que momento de puro cine se eleva por encima de los demás. La vida en Nueva York en los años 20, la conspiración contra Michael, el reparto de la tarta en Cuba, los asesinatos fríos, la vendetta contra Fanucci, el paseo en balsa con Freddo, las charlas con Hyman Roth… son tantas, tan apasionantes que sería pecado no mencionar alguna. Pero si debo optar por una, lo tengo claro: la revelación de Michael Corleone a su hermano Freddo en el baile de Fin de Año. Resume en unas frases el sentido de toda la película, no sólo de ésta sino de la primera parte incluso. “Sé que fuiste tú, Freddo. Me partiste el corazón” quedará como una declaración de intenciones. Unas palabras que aglutinan la decepción, la desesperanza, el rencor y la venganza. El más sentido pesar que un hombre puede soportar, la desconfianza hacia la familia.
 
 
 
La música en esta segunda parte transforma las imágenes en auténticos cuadros, en obras maestras que inundan los ojos. Arrastra los sentidos, emociona hasta puntos nunca antes alcanzados. Nino Rota hace vibrar en un pulso narrativo inigualable. Entre director y compositor (junto al resto de departamentos artísticos) construyen una burbuja del tiempo en la cuál podemos asomarnos para disfrutar de una visión del pasado edificada con una aplastante veracidad.
 
 
 
Un montaje por encima de lo genial, hace que las más de 3 horas de duración se hagan cortas. Que deseemos continuar el viaje de Michael, seguir descubriendo ese turbio mundo lleno de penumbras que envuelven el alma. La dualidad entre Al Pacino y Robert De Niro es infranqueable, destinos paralelos que nunca se tocan. Encadenar secuencias de padre e hijo con la misma delicadeza que la construcción de un mecanismo de relojería es conmovedora. Recorremos el Nueva York de principios de siglo sintiéndonos parte de esa Litle Italy tantas veces vista en el cine pero tan sólo vista con esa verdad aquí. Sentimos la brisa de Cuba en ese ático rodeado de gangsters que se reparten su trozo de pastel. Sufrimos con angustia los disparos que atraviesan las ventanas del dormitorio de los Corleone. E incluso llegamos a rezar el Ave María, siendo ateos, junto a Freddo mientras la balsa se aleja en el lago.
 
 
 
Un desafío no sólo superado, sino remarcado con letras de oro en la historia del cine. La considero por encima de su predecesora en todos los aspectos técnicos, elementos artísticos y conjunto actoral. Muy por encima en cuanto al estilo visual, desarrollando la forma de rodar que deja sin aliento al espectador. La esencia del cine, el sentido que tiene su realización, la creación de magia tras una cámara se reune en perfecta sincronía en esta experiencia visual. Cuando uno se siente mal, está decepcionado, ha tenido un pésimo día o desea olvidar un hecho desagradable. O para cuando decides celebrar algo, una velada íntima o simplemente por que quieres evadirte. Para todos esos momentos de dolor, de calma o de magia, sólo existe una película: ‘El padrino. Parte II’.


VALORACIÓN: 10/10


Cotilleos de Videoclub:

  • Fue la primera vez que una secuela gana el Oscar a Mejor Película.
  • Robert De Niro y Marlon Brando (‘El Padrino’) son los únicos actores en ganar el Oscar a Mejor Actor por interpretar el mismo personaje en diferentes films. Se pensó que el propio Brando podría rodar las escenas siendo Vito de joven en esta secuela, pero tras unas audiciones con De Niro, Coppola cambió de opinión.
  • De Niro fue rechazado en la primera parte por no encajar en el perfil.
  • Coppola deseaba producir la película, por lo que eligió a Martin Scorsese como director. Los ejecutivos se negaron.
  • En la primera parte, Coppola estuvo a punto de ser despedido en tres ocasiones. Esta vez, se le puso una limusina para sus traslados. También consiguió que se le permitiera rodar un guión propio (‘La conversación’) y escribir otro, ‘El gran Gastby’, tras este rodaje.
  • Lee Strasberg (Hyman Roth) fue el creador del mítico método interpretativo Stanislavski, que introdujo en América a través del Actor´s Studio, donde tomaron clases actores como Brando, James Dean, Marilyn Monroe o Dustin Hoffman.
  • Su personaje, Hyman Roth, se basa en el famoso criminal Meyer Lansky.
  • La escena final del flashback con toda la familia reunida se rodó para esta secuela sin Brando, ya que éste se negó.
  • Las escenas que emulan La Habana (Cuba) fueron realmente rodadas en Santo Domingo.
  • Toda la historia sobre Vito Corleone de joven ya aparecía en la novela original. La historia sobre Michael Corleone es la única trama original escrita para la película.
  • Nino Rota no ganó el Oscar a la Mejor Música en la primera parte por incluir un tema (‘Fortunela’) ya utilizado en otro film. En cambio, sí ganó el Oscar con esta película a pesar de incluir el mismo tema.
  • El mostrar naranjas antes de una muerte sigue utilizándose en esta segunda parte. Fijaos en la escena del dormitorio de Michael antes del atentado; Fanucci antes de ser disparado por Vito (Robert de Niro) o Michael Corleone comiendo una delante de Hyman Roth mientras conspira para matarlo.
  • La escena final, con un Michael Corleone pensativo, es uno de los mejores finales jamás rodados.

 

TORO SALVAJE [CINE]


Lo primero antes de proseguir con la lectura, curioso lector, me gustaría comunicarte que la siguiente película sobre la que vas a leer pertenece al grupo de películas que yo determino como “Peliculón”. Sé que puede parecerte un nombre poco acertado o fuera de lugar o que me inspira un sentimiento en plan Garci, pero entre tú y yo…hay unas cuantas películas que están en otra dimensión, primero está el cine y luego ésta serie de películas a las que llamo peliculones. Son de otra clase, de otro material, están más allá del bien y del mal y al igual que ciertos libros deben ser leídos antes de morir, hay ciertas películas que uno debe ver (muchas veces mejor) antes de irse al otro lado. ‘Toro Salvaje’ es una de ellas.
Hablar de ella es hablar de cine, pero con letras grandes, de oro y con luces de neón. 





Intentar transmitir toda la poesía de las imágenes, la composición de las escenas, el aura de trágica historia y descenso a los infiernos del personaje principal, la capacidad de emocionar con la partitura musical que acompaña a las secuencias, el trasfondo de una víctima de su propio ego en una lucha contra sí mismo y la nostalgia y melancolía que desprende cada fotograma de esta película, sería un intento frustrado por mi parte. ‘Toro Salvaje’ no hay que verla, hay que sentirla. Lo que si puedo transmitirte, curioso lector, son los múltiples motivos y razones tanto humanas como divinas para ver por primera vez (por lo cual ya te envidio) esta inmensa película. Digo inmensa por que aunque suene pedante, esta película es como la vida, pues lo abarca todo. Creerme.


 

Martin Scorsese dirigió esta película teniendo bajo sus órdenes un reparto excepcional, del que destaca su buen amigo Robert DeNiro. Ambos ya habían rodado ‘Malas calles’ (1973) y la hipnótica ‘Taxi driver’ (1976). Esta fructífera relación se prolongó durante años con otros títulos como ‘New York, New York’ (1977), ‘El rey de la comedia’ (1982), ‘Uno de los nuestros’ (1990), ‘Casino’ (1995) o ‘El cabo del miedo’ (1991). Pero sin duda en esta los dos dieron lo mejor de cada uno. Es innegable que la película se puede integrar en el subgénero de las películas deportivas y más concretamente en las de boxeo. Títulos referentes son ‘El ídolo de barro’ (1949), ‘Más dura será la caída’ (1956), ‘Marcado por el odio’ (1956), ‘Rocky’ (1976) o ‘Campeón’ (1979). Pero de entre todas ellas destaca por sus innumerables valores cinematográficos ‘Toro salvaje’.  El drama del ascenso y caída del campeón del título se narra en todas con mayor o menor fortuna, pero Scorsese infunda a su película de un aura de belleza etérea y amargura que nadie ha sabido plasmar mejor.

 

Aunque no lo creas, el mayor motivo para ver este film es muy sencillo. Serás envidiado por los que la han visto decenas de veces. No imaginas la envidia que provocará el saber que descubrirás por primera vez una obra tan descomunal y grandiosa. Verla por vez primera puede ser comparado con cuando Picasso mostró en público ‘El Guernica’ cuando lo terminó. Es una sensación que te hace estremecer ante la pantalla, te envuelve, te sacude y deja que tomes aliento para destrozarte finalmente con frialdad y desasosiego. Es un combate de boxeo en el que tú estás en una esquina del ring. No puedes esquivar los golpes, a duras penas podrás levantarte de la lona cuando sientas la fuerza de la cámara de Scorsese sobre tu nuca. Notarás el aliento de la derrota de Robert De Niro en tu rostro, odiaras el rencor y los celos que su esposa (Cathy Moriarty) siente por su vida, te alegraras por cada una de las peleas que gane y cada gota de sangre de su cara la sentirás recorrer por la tuya propia.

 

Te preguntaras cómo una película de los 80, sobre boxeo, con DeNiro como protagonista, siendo un drama y encima en blanco y negro puede motivarte para sentarte durante más de dos horas frente a la pantalla. La respuesta es fácil: esta película es dolor, es pasión, es muerte, es fracaso, es alegría y decepción, es vida.
Uno de los factores prioritarios del film, aparte de la soberbia banda sonora, la apabullante fotografía o el guión soberbiamente estructurado (Paul Schrader, ‘Taxi driver’), es la asombrosa actuación de Robert De Niro. Está calificada como una de las mejores, sino la mejor, interpretación del cine. Y razones no le faltan a quien opine así. La sobriedad con la que actúa marca a fuego toda la película, pero además no sólo se embarcó en el viaje de sentir mentalmente al personaje sino que lo llevó hasta límites insospechados, en un esfuerzo titánico por mostrar al boxeador en todos sus aspectos. De Niro comenzó el rodaje caracterizado como Jake LaMotta con 25 años, joven y atlético, para a mitad del film transformar su cuerpo con los embites de una vida de excesos. El actor engordó la friolera cantidad de 45 kgs para mostrar a un Jake LaMotta de 50 años, calvo y apesadumbrado. El poder de fascinación que la figura de De Niro traslada desde la pantalla absorbe al espectador. Ver como un actor se sacrifica por su personaje para reflejar su verdad del modo en que lo hizo en este trabajo es una experiencia muy difícil de volver a ver en el mundo del cine.

 

Las escenas en que vemos a Jake LaMotta como comediante en tugurios para ganarse la vida, el monólogo que se marca frente al espejo antes de salir al escenario y su ritual de calentamiento como si de un combate se tratara, son la demostración al espectador de la soledad del actor con su personaje. Estas escenas junto a la de la prisión, cuando se lamenta del engaño que ha sufrido golpeándose los puños contra el muro, muestran al De Niro más grande, camaleónico y majestuoso que el cine haya visto. La dirección de Scorsese es pura. Directa, sin concesiones preciosistas ni trampas al público. Su visceral forma de dirigir llega al espectador sin ataduras, pocos como él han reflejado el alma humana en estado descendente. Muy superior a ‘Taxi driver’, y eso son palabras mayores. Y alguien que se supera así mismo con una película de este calibre merece todos los elogios.

 

Es como si todos los factores se hubieran conjuntado en una sincronización casi perfecta, milimétrica. Y a la vez, la película destila un deje de nostalgia e imperfección. Aún después de haber pasado más de 30 años desde su estreno, el film no se resiente. Sigue fresca e imperecedera. Ha envejecido reteniendo el tiempo. Como si los meses que duró el rodaje hubieran sido atrapados en cada fotograma, para que cuando fuéramos a verla allí siguiera imperturbable ese tiempo atrapado. Hay una serie de películas que deberían ser de obligada visión en institutos, escuelas o universidades, y ésta es una de ellas.

 

A su director se le ha tildado su manera de dirigir como una lucha por expiar sus propios pecados. Como si con su cine pudiera redimirse su alma. Y puede que sea cierto, se ha hablado mucho de la vida anterior de Scorsese, pues sus pasos en su juventud le encaminaban al sacerdocio. Fue seminarista durante años, pero algo en su vida le hizo convertirse en director y plasmar sus miedos, furias y dudas en el celuloide. Quizás la iglesia perdió un sacerdote más, pero el cine ganó un grande entre los grandes. Un titán tras la cámara. El cine de Scorsese no deja indiferente a nadie, ni siquiera quienes detestan sus películas pueden decir que no sea un director que siempre tiene algo que contar, y sobre todo cómo lo cuenta. En sus inicios tal vez no sabía mostrar lo que llevaba dentro, pero el animal cinéfilo que le habitaba explotó en ‘Taxi driver’.  De ahí en adelante su cine ha seducido a crítica y público. Es junto a Spielberg, Ridley Scott o Tarantino uno de los directores que su nombre figura antes que el título del film, que su firma impere antes que el producto que ha creado, es sinónimo de cine. Cómo décadas antes lo fue una película de Lubitch, John Ford, Capra o Hitchcock.

 

Alguien que ha dejado para la posteridad films como ‘Toro salvaje’, ‘Uno de los nuestros’, ‘La última tentación de Cristo’ (1988), ‘Gangs of New York’ (2002), ‘El aviador’ (2004), ‘Infiltrados’ (2006) o ‘El lobo de Wall Street’ (2013) puede sentirse más que satisfecho si consideraba que tenía alguna deuda con la vida, el alma o Dios. Su cine es directo, sin efectismos o saltos de trampolín para contentar al público. Es un cine que no te permite tregua. No edulcora sus películas porque así ve la vida, como un animal que te devora y deja sin resuello.

CURIOSIDADES:

  • Ganadora de 2 Oscars (Mejor Actor, Robert De Niro) y Mejor Montaje. Nominada a otros 6 premios de la Academia, entre ellos Director y Película.
  • Rodada íntegramente en blanco y negro (salvo una escena familiar).
  • Martin Scorsese hace un cameo en la escena que pide subir al escenario a Jake LaMotta.
  • El padre del director interpreta a uno de los mafiosos sentados a la mesa del club.
  • Sharon Stone audicionó para el papel de esposa de LaMotta.
  • Como preparación al film De Niro disputó tres combates como amatuer, ganado dos de ellos.
  • No hay música original fue compuesta para la película. Toda la música fue tomada de la obra de un compositor italiano llamado Pietro Mascagni .
  • El auténtico Jake LaMotta aparece como camarero en un club.
 

 

 

VALORACIÓN: 10/10

DUELO DE GENIOS: NICHOLSON vs DE NIRO [DUELO DE GENIOS]


Tras un electrizante día de votaciones por vuestra parte a través de Twitter, las carreras y personajes de ambos actores han sido comentadas, criticadas y valoradas. Hubo comentarios de todos los gustos, defensas encomiables de cada intérprete pero como suele pasar en este tipo de Duelo de Genios, sólo podía vencer uno de los dos. Robert De Niro y Jack Nicholson han sido (y aún lo son) dos de los mejores actores de todos los tiempos. La encuesta era difícil (nunca serán fáciles este tipo de duelos) y muchos de vosotros habéis dudado si dar vuestro voto a uno u otro. Normal si tenemos en cuenta que los dos competían con una filmografía jalolanada de excelentes interpretaciones, premios y reconocimientos internacionales aparte de unas críticas (en su mayoría) irreprochables de sus trabajos. Así pues, los resultados han sido los siguientes…



Con un comienzo aplastante de De Niro, llegó al 89% en algunos momentos del día, la votación fue haciéndose más pareja a medida que se acumulaban los votos. Nicholson estuvo copando la votación a media tarde pero el tirón de última hora supuso muchos cambios hasta la conclusión de la votación. He aquí el resumen. 

  • JACK NICHOLSON: con 76 films a sus espaldas. 3 Oscars (dos como actor principal, ‘Alguien voló sobre el nido del cuco’ (1975) y ‘Mejor…imposible’ (1998) y otro como Actor Secundario, ‘La fuerza del cariño’, 1983). Con una amplio repertorio de personajes de los cuales seleccionamos estos siete como sus mejores trabajos: 7 personajes. Ha obtenido un porcentaje total de los votos del 42%





    • ROBERT DE NIRO: con 100 films (hasta la fecha). Dos Oscars en su dilatada carrera (‘Toro salvaje’, 1980 como Mejor Actor y ‘El padrino II’, 1974 como Mejor Actor Secundario. Una extensa obra con personajes tan variados como hipnóticos, de los cuales destacamos su 7 personajes más emblemáticos. Ha conseguido entre todos vuestros votos, un total del 58%

    Por tanto, y sintiéndolo mucho por los seguidores del creador de Jack Torrance, Frank Costello o Melvyn Udall, el indiscutible ganador, según los lectores y seguidores de ‘Rebobinando VHS’, de este Duelo de Genios ha sido ROBERT DE NIRO. Enhorabuena a sus fieles devotos. Próximamente tendremos otro terrible enfrentamiento de dos Grandes Genios en los Duelos que vosotros decidiréis con los votos que enviéis a través de Twitter. Gracias a tod@s por participar. Buen Cine¡¡¡

    ROBERT DE NIRO…EN [7PERSONAJES]


    Descubrir a este monstruo de la interpretación sería un ejercicio ridículo e inútil. Por ello, es esta nueva serie de especiales llamados 7 PERSONAJES, vamos a rescatar las que nos parecen sus mejores actuaciones, o al menos, los siete personajes más representativos e inmortales que Robert De Niro ha plasmado en pantalla grande. Una especie de retrospectiva a lo largo de su carrera que ha propiciado en algunas ocasiones que se le recuerde por uno u otro papel por encima de los demás. Este ranking, como otros futuros que se harán, es a modo general. Seguro que muchos de vosotros echaréis de menos uno u otro personaje. Podéis comentar aquellos personajes que en vuestra opinión deberían aparecer en este resumen de Robert De Niro.




    • VITO CORLEONE: (‘El padrino II’, 1974) ganó el Oscar por interpretar al mismo personaje que dos años antes Marlon Brando compuso (con Oscar incluido). Soberbio, templado, frío y calculador. Un regalo a la historia del cine recreando la juventud y primeros pasos del quizás más famoso mafioso de la ficción. Años más tarde repetiría roles de gangster como James Conway (‘Uno de los nuestros’,1990); Sam Roshtein (‘Casino’,1995) o su caricatura como Paul Vitti (‘Una terapia peligrosa’,1999).











    • MAX CADY: (‘El cabo del miedo’, 1991) Scorsese volvía a dirigir, esta vez un remake de ‘El cabo del terror’ (1962). Max Cady, criminal encarcelado por que su abogado (Nick Nolte) ocultó pruebas que lo pondrían en libertad, acosa, tortura y casi destruye a la familia de Nolte. Robert Mitchum interpretó el papel en la original con mucha más parsimonia, pero nos quedamos con la furia desatada de este psicópata amante de las citas bíblicas. ¿Recordáis la frase famosa? “Abogaaaaaado….”.











    • TRAVIS BLICKE: (‘Taxi driver’, 1976) El taxista más famoso del cine (con permiso de El Fary en la vida real). Traumatizado por la guerra, obsesionado con una mujer, redimido por otra, se lanza a una batalla perdida por intentar ser mejor persona. Para ello no se le ocurre nada mejor que matar al futuro presidente de los EEUU. Magistral y turbador.

    • JAKE La MOTTA: (‘Toro salvaje’, 1980) De nuevo Scorsese, de nuevo otro Oscar. El más merecido de toda su carrera. Absorbente, espectacular. La vida de un boxeador es tratada como un viaje por los infiernos del alma que se refleja en los golpes en el cuerpo del actor. Prodigio de interpretación, definida como la de mayor riesgo y perfección por muchos. Un canto de cómo un actor desaparece y cobra vida el personaje.


    • AL CAPONE: (‘Los intocables de Elliot Ness’, 1987) Volvió a coger peso para este papel. Pero más allá de la anécdota, lo que vimos fue al verdadero mafioso del Chicago de los años 30. Poderoso, visceral y mal encarado. Con algún desliz de histrionismo justificado pero inmortal por ese mítica escena de la mesa y el bate de baseball.


    • EL MONSTRUO: (‘Frankenstein’, 1994). Por esos años, De Niro estaba de vuelta de todo. Era famoso, indiscutido, premiado y admirado. ¿Qué hizo? Lo que nadie esperaba. Llenarse el cuerpo y la cara de cicatrices que ocultaran sus expresiones y mostrarnos a un monstruo lleno de humanidad, filosofía y carnales deseos de venganza. Un salto de trampolín que no gustó a muchos. 





    • LOUIS CYPHRE: (‘El corazón del ángel’, 1987) Tras haber interpretado a un soldado que se convierte en sacerdote en ‘La misión’ (1986), De Niro pensó que ya que había estado en el Cielo le tocaba visitar el Infierno. Qué mejor manera de hacerlo que interpretando al mismo Satanás. Además, el nombre de su personaje no dejaba dudas…pronunciarlo deprisa muchas veces.


    ¿Cuál es vuestro favorito?¿Qué otro personaje pondríais como uno de los 7 mejores? Esperamos vuestros comentarios. Gracias¡¡¡

    100 MOTIVOS PARA QUE ROBERT DE NIRO DEJE EL CINE [Especiales]


    La verdad que sí. Han pasado casi 50 años desde su primera aparición en el cine. En aquel lejano 1965 (‘Tres habitaciones en Manhattan’) un joven De Niro comenzaba una espectacular carrera que le codearía con las bestias de la interpretación. Ha sido considerado desde siempre como el mejor actor de todos los tiempos (en eterna lucha con Marlon Brando o Al Pacino) pero la capacidad para re-inventarse de este monstruo de la pantalla es única. Ahora bien, De Niro ha realizado a fecha de hoy 100 películas como actor. Todo un logro. Un enorme número de grandes actuaciones. Pero la pregunta es la siguiente: ¿Qué tiene que demostrar ya?









    Desde hace bastantes años, el propio personaje creado por el actor ha ido engullendo su propia fama. Unas veces actuando en papeles que eran meras copias de sus enormes trabajos. Otras, directamente parodiándose así mismo. Un mal ocaso de este neoyorkino nacido en 1943. Fue su gran mentor y amigo Martin Scorsese el que destapó el frasco de las esencias del genial actor en ‘Malas calles‘ (1973), tras ésta, vendría un título que le encumbró entre los dioses de la actuación. Coppola le regaló el papel que Brando interpretó dos años antes. ‘El padrino II‘ supuso el cenit de De Niro, Oscar como Mejor Actor Secundario incluido. No tardó en volver a asombrar junto a Scorsese (repetiría hasta en 8 ocasiones) con ‘Taxi Driver‘ (1976), encadenando buenos papeles como ‘Novecento‘ (1976), ‘El último magnate’ (1976) o ‘El cazador’ (1978).


    Volvería a ser Scorsese el que le diera su segundo Oscar (esta vez al Mejor Actor) con ‘Toro Salvaje’ (1980). Abriendo una década con altibajos como las flojas ‘El rey de la comedia’ (1982) y ‘El corazón del ángel’ (1987) o grandes obras como ‘Érase una vez en América‘ (1984), ‘La misión’ (1986) y ‘Los intocables de Elliot Ness’ (1987). Tocó en ocasiones la comedia con desigual fortuna en estos años: ‘Huída a medianoche’ (1988), ‘Nunca fuimos ángeles’ (1989). Pero no sería hasta 1990, una vez más Scorsese, con ‘Uno de los nuestros’ que volvería a la cima. A partir de entonces, el mito de De Niro se mezcló con el actor. Su nombre ya era sinónimo de gran actuación, aunque el film en el que trabajase fuese ínfimo (‘Cartas a Iris’, 1990, ‘Despertares’, 1990, ‘La noche y la ciudad’, 1991 o ‘Llamaradas’ ,1992). Tal vez por eso, no se explica bien el remake que hizo junto a su director fetiche: ‘El cabo del miedo‘ (1991).



    Llegó entonces su inquietud por dirigir. Con ‘Una historia del Bronx‘ (1993) unía su actuación a unos personajes que siempre le perseguirán. Estimable film, al igual que su otra realización como director, ‘El buen pastor’ (2006). Pero los 90’s fueron sólo un modo de engordar su cuenta corriente con meros papales sin trascendencia (‘Sleppers’, 1996; ‘Vida de este chico’, 1993; ‘Fanático’, 1996; ‘Cortina de humo’, 1998; ‘Jackie Brown’, 1997) donde ya comenzaba a asomar las primeras parodias de sí mismo. La descabellada ‘Frankenstein‘ (1994) sería el último arriesgado papel de caracterización de su carrera. Salvando de la quema esta década con dos títulos irreprochables: ‘Heat’ (1995) y ‘Casino‘ (1995).




    Fue en 1999 cuando De Niro dio el salto definitivo a su decadencia. ‘Una terapia peligrosa‘, aunque estupenda comedia, deja a las claras que el actor a sucumbido a su personaje, no a gusto hizo secuela de ésta. Repetiría en ‘Los padres de ella’, 2000 (con dos secuelas más). Extraños papeles como los de ‘Las aventuras de Rocky y Bullwinkle’, 2000; ’15 minutos’ o ‘The score’, ambas en 2001. Aparatosas interpretaciones como ‘Showtime’ (2002) o ‘El enviado’ (2004). Para ir cayendo poco a poco en la desidia (hasta su rostro lo refleja en la pantalla) con títulos como ‘Asesinato justo’ (2008), ‘Machete’ (2010), ‘Sin límites’ y ‘Asesinos de élite’ (2011); ‘Luces rojas’ (2012); ‘Caza humana’, ‘Plan en Las Vegas’, ‘Malavita’ y ‘La gran revancha’ todas estas en 2013. Sólo se podría destacar los apenas 3 minutos en los que aparece en ‘La gran estafa americana’ (2013). Un registro muy bajo para alguien que se comía la pantalla.



    Es una sombra de lo que fue. No se puede ocultar. Juega con su propio ego, se nutre de su pasado de gran actor y engrosa nuevos títulos que sólo hacen menoscabar la genial carrera de un actor camaleónico y genuino. Del mismo modo que otros grandes de la interpretación han retirado sus guantes, como Gene Hackman, Sean Connery o Jack Nicholson, antes de caer en su propia auto caricatura, De Niro debería recordar el por qué de sus 2 Oscars, 2 Globos de Oro, otros 42 premios más y 50 nominaciones. 100 películas es un bonito número para retirarse de una magnífica carrera que tiene todos los visos de mostrarnos la decrepitud de un mito.