Liam Neeson

EXCALIBUR [CINE]


El género de espada y brujería siempre se ha relacionado con films como ‘Conan, el bárbaro’ (1982) aunque sin duda el mayor título que puede encabezar este género de aventuras es ‘Excalibur’. Hubo anteriores intentos por llevar el fantástico mito de las leyendas artúricas al cine (‘Los caballeros del Rey Arturo’, 1953 Richard Thorpe; ‘Camelot’, 1967 Joshua Logan; ‘El príncipe Valiente’, 1954 Henry Hathaway) o actuales versiones del mismo (‘Rey Arturo’, 2008 Antoine Fuqua; ‘La última legión’, 2007 Dog Lefler). Incluso la Disney se atrevió con una simpática versión en 1963, ‘Merlín el encantador’. Pero ninguna ha llegado a captar la épica, el misticismo y la evocadora atmósfera de aquellos caballeros descritos en la literatura como lo hizo el film de John Boorman. Bienvenidos a los tiempos oscuros…
 
 

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GANGS OF NEW YORK [CINE]



La filmografia de Scorsese está ligada a New York o quizás sea al revés. Tal vez la eterna ciudad sea la que está ligada al director. La simbiosis entre ambos es tal que uno ya no puede determinar dónde empieza uno y dónde acaba el otro. El cine de los últimos 40 años relacionado con Nueva York es sinónimo de Scorsese (Woody Allen hace mucho tiempo que se “divorció” de la ciudad). A Martin siempre le ha interesado la ciudad desde sus extrañas. Nos ha mostrado sus miserias, locuras y extremos. Es cruel con su ciudad natal porque la ama en demasía. Tiene tal fervor por “la ciudad que nunca duerme”, que es incapaz de darle la espalda. En cada proyecto en el que se sumerge nos desvela nuevos matices de la inmortal urbe. Desde ‘Malas calles’ (1973) hasta la actual ‘El lobo de Wall Street’ (2013) pasando por innumerables enfoques y revisiones que nos muestran al Scorsese más comprometido, al más humano o al más despiadado. Pero siempre con el alma en las manos, sin medias tintas. Su amor por Nueva York, reflejado en su cine, es una larga historia de desencuentros. Hoy, volveremos al Nueva York menos conocido, a las calles que vieron surgir un mito.



 

 

 
Si en ‘La edad de la inocencia’ (1993) Scorsese proponía un ejercicio de “limpieza” visual de su querida ciudad, donde premiaba la historia de los personajes sobre el contexto en el que se desarrollaba, en ‘Gangs of New York’ su prioridad es otra. Quiere devolver a su lugar la historia que no fue contada. Es el “lado oscuro” de aquella. Donde eran luces, aquí hay tinieblas, donde había hipocresía aquí hay mezquindad. El otro lado de la moneda sin atisbo de compasión por parte del director. Quiere enseñarnos que poco han cambiado las cosas en su ciudad. Que los que levantaron la gran metrópoli hace más de 150 años a base de sangre, sacrificio y fuerza de voluntad, lo siguen haciendo hoy en día (se rodó en 2001, justo en la época de los atentados del 11-S).


Una vibrante super-producción (como antiguamente) rodada en los míticos estudios Cinecitta de Roma. Nos presenta a un Scorsese lleno de fuerza visual y arrolladora puesta en escena. Con brillantes decorados que ayudan a plasmar la visión de un Nueva York a principios del siglo XIX. Con más entrega que convicción, nos regala una perla más en su enorme colección de títulos. Aunque en esta ocasión se prodigue más en el cuándo que en el cómo. La historia, basada en hechos reales (sí, como siempre) es tomada por Jay Cocks (‘La edad de la inocencia’) y Steve Zaillian (‘La lista de Schindler’, ‘American gangsters’) para componer un retrato detallista de un lugar concreto de New York, Five Points, donde las “primera mafias” comenzaban a solidificarse para levantar, desde las sombras, el poder de los políticos emergentes.


 
 
El pasado y el presente de una ciudad (o de un país) se muestra como lo que
es. Un ponzoñoso lugar donde la corrupción, el crimen y la traición por intereses se disfrazan de democracia sin garantías de igualdad. Scorsese no juega a dos bandas, refleja su visión. No quiere endulzar la historia de su ciudad, sólo deleitarnos con un retrato febril de unos años que poco distan con los de hoy en día (en cuanto a lo social y político se refiere). Para ello, distribuye una serie de personajes llenos de odios, rencores, intereses y mediocridad. No puedes realmente declinarte por unos o por otros, pues todos tienen su verdad y su esencia de ser. Una contraposición de caracteres que hace al espectador ser eso mismo, un mero espectador. No deja que nos llevemos por la pasión (aunque tiene momentos, como al inicio, que fomentan esa sensación).
 


El reparto es efectivo y compacto. Con un breve Liam Neeson que se erige en totem. Una Cameron Diaz resultona y bien tratada. Un Leonardo DiCaprio que quizás no llegue a estar del todo conectado con el personaje y sea por eso el eslabón más débil del plantel. Y para rematar, un Daniel Day-Lewis descomunal. Nos ha acostumbrado a sus monstruosas actuaciones, nos seduce desde el horror. En esta ocasión, forja un personaje inolvidable, Bill el Carnicero, haciendo sombra a todos en cada escena que aparece. Soberbio y sabio. Un precioso regalo para el público y motor (verdadero) de la película.


Pero lo que de verdad ayuda al film, es el acabado final. Una producción ( bajo el amparo de Alberto Grimaldi, sí…ese príncipe monagesco) que sobrevive magníficamente por el trabajo de montaje que una vez más devuelve al Scorsese más titánico. Sin alma, pero con furia. Un meticuloso viaje en el tiempo que hace vivir durante dos horas y media al espectador de un fastuoso producto más cerca de la épica que del trayecto personal al que nos tiene acostumbrados Martin. Pese a esos pequeños defectos de forma, ‘Gangs of New York’ puede adherirse a esa trilogía del crimen en la carrera del director que forman ‘Malas calles’ y ‘Uno de los nuestros’.


El nacimiento de la mafia neoyorquina con unas pizcas de mala leche.

 
VALORACIÓN: 8/10
Curiosidades de VideoClub:
 
  • Fue nominada a 10 Oscars y no se llevó ninguno (OMG¡¡¡). Al menos en los Globos de Oro se llevó el de Mejor Director y Mejor Canción (U2 ‘”The Hands That Built America”).
  • Martin Scorsese y Leonardo DiCaprio redujeron sus sueldos para preservar el presupuesto.
  • El nombre de “Conejos Muertos” tiene un segundo significado arraigado en la lengua vernácula americana irlandesa de 1857. La palabra “conejo” es una corrupción fonética de la palabra ráibéad irlandés, que significa “hombre de temer”. “Dead” es un intensificador de la jerga que significa “muy”. “Dead Ráibéad” significa por tanto un hombre a ser muy temido.
  • La película está basada en parte en el libro de Herbert Asbury del mismo nombre. En él, la representación de los disturbios (que sigue siendo la más grande en la historia de EE.UU.) está más en consonancia con los hechos históricos, que retrata las pandillas como esclavistas, racistas y linchadores.
  • Sarah Michelle Gellar se le dio originalmente el papel de Jenny. Sin embargo, con las complicaciones de programación entre la película y la serie de televisión de Gellar ‘Buffy, cazavampiros’ (1997), se echaron atrás. Martin Scorsese después eligió a Sarah Polley para el papel, pero más tarde se fue con Cameron Diaz después de que los estudios insistieran que era una “estrella financiable”.
  • El nombre del personaje principal es Amsterdam y el nombre original de Nueva York era Nueva Amsterdam antes de que fuera tomado por los británicos.
  • Robert De Niro y Willem Dafoe se consideraron para el papel de Bill Cutting “El Carnicero”.
  • La película fue concebida en 1978, y destinada a ser producida en algún momento de 1980 o 1981, pero el fracaso en taquilla de ‘La puerta del cielo’ (1980) motivó el rechazo de los dramas históricos costosamente ambiciosos, así que la idea fue archivada.
  • Martin Scorsese aparece haciendo un cameo, sólo debéis encontrar a un señor con grandes cejas sentado a una mesa.

NON-STOP (SIN ESCALAS) [CINE]


Tras la medio interesante ‘Sin identidad’ (2011) la relación entre Liam Heeson y Jaume Collet-Serra se ha confirmado. Tras este film, ‘Non-Stop’, ambos volverán a unirse en ‘Run all night’ (2015) donde volveremos a ver a un atribulado Neeson. Esperemos que con mejor resultado que esta fallida manera de crear un artificioso thriller de suspense que demuestra que el público ya es un poco mayorcito para estos mensajes de falso carácter impuesto. Desacertada no en su planteamiento, sino en su desarrollo. Mérito aparte es la carrera que el director catalán se está fraguando, con disimulada modestia, en la meca del cine. Catalogado ya como autor de género (thriller) no hace ascos a ninguna oportunidad de realizar cualquier proyecto aunque sea un colosal y descabellado ejemplo como éste. El film se plantea como últimamente se está dejando ver Neeson, cuyos personajes recientes siempre aletean con un pasado turbio, lleno de secretos y algún que otro vicio. Se está encasillando a este tipo de papeles como Johnny Depp a los disfraces. 



 

 

Ver a Liam Neeson y Julianne Moore (que ya trabajaron en ‘Chloe’, 2009) atrapados en un avión sonaba interesante. Aunque la trama a priori se presenta como un complicado puzzle en el que debemos prestar atención a los detalles, por muy pequeños que nos parezcan, los primeros veinte minutos se dejan ver por la grata impresión de que volvemos a jugar al eterno entretenimiento del psicópata que manipula a su antojo al protagonista. Las sabias formas de envolver al personaje de Neeson en una turbia neblina de sospecha, la manera en que villano y protagonista interactúan (las redes cada vez más omnipresentes en el cine actual), o la abrupta manera en que todo gira nada más despegar el avión se difuminan en cuanto el director hace girar demasiado las tornas y con excesivo ímpetu somete al espectador a una constante rueda de reconocimiento de sospechosos.
 

 

 
De improbable que parezca la historia convence en su punto de partida. Pero el tremendo error de Serra es recalcar una y otra vez que el villano puede ser cualquiera. El personaje de Neeson pasa de mediocre a héroe con la misma facilidad que de sopechoso a para paranoico. Por momentos la película se transforma en aquel estupendo juego de los 80’s, ‘Cluedo’, para enseguida convertirse en ‘¿Quién es quién?’, dejando atontado al público con la cantidad de incongruencias y trampas del guión, creyendo que cuanta más información falsa nos dé mayor disfrute tendremos. Craso error. Los numerosos personajes que pululan por la pantalla (excesivos en ocasiones) y con poco o ningún peso en el film, hacen que apariciones como la de Julianne Moore se nos antojen como: “salgo en esta película para cobrar el cheque y punto”.
 
 
Nos quedamos con un par de palmos de narices en el transcurso del film. Por breves instantes pasamos de pasajes de ‘Plan de vuelo: desaparecida’ a ‘Vuelo nocturno’ (de Wes Craven), ambas del 2005, y nos deja hasta delirantes momentos que tratan de evocar ‘United 93’ (2006) pero que se quedan en caricaturas de ‘Delta Force’ (1986). Tratar de mezclar en una cocktelera tan pequeña demasiados géneros ha eclipsado a los guionistas de ‘Non-stop’ (hasta tres guionistas aparecen en los créditos). Pero la traca nos viene de la mano de su productor, Joel Silver, que recordando los buenos tiempos en los que era el rey del mambo en la década de los 80’s y principios de los 90, ha querido regalarnos un descabellado final digno de cualquier bodrio de Steven Seagal.
 

 

 
Una lástima que Serra haya preferido envolverse con el papel maché de ‘Vanity Fair’ que leer algún número de ‘Cashiers du cinema’, pero qué se le va a hacer, el thriller que maneja Neeson tiene estas cosas, por lo que deseamos que vuelva a intentar ser el gran actor que es. Punto y aparte son sus continuadas desventuras bizarras de su familia en ‘Venganza’ (2008) y su secuela ‘Conexión Estambul’ (2012) que tendrán colofón en ‘Taken 3’ (2015). Esperemos que al menos tras ‘Non-stop’ no le dé por subirse de nuevo a un avión.  
 


VALORACIÓN: 3 / 10