COMEDIA

BRONSON [CINE]


Nicolas Winding Refn, hoy denostado tras su pirueta mortal con ‘The Neon Demon’, tuvo su puesta de largo con su sexto largometraje, ‘Bronson’ (2008) que aglutinaba todas sus filias y paranoias cinematográficas de una manera brutal, visual y hasta acertada, que años más tarde lograría redondear de forma espectacular con la soberbia ‘Drive’.

En ‘Bronson’ nos relata, con su peculiar visión del mundo y del lenguaje cinematográfico

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DEADPOOL [CINE]


“Todo lo que quiso usted ver en Marvel y siempre se lo prohibieron”…así, a bote pronto se podría comenzar a hablar sobre la aparición en el cine del irreverente superhéroe Deadpool (por favor, olvidemos aquel sacrilegio en ‘Lobezno: origins’). La mala uva que a Ryan Reynolds le debió quedar tras esa incursión con el sobrenombre de Masacre, vapuleado hasta la saciedad por fans, críticos y vecinos de la comunidad, hizo que el actor se haya pasado casi diez años gritando en el desierto hasta que por fin la Fox ha cedido un poco y parece que suelta las riendas de sus franquicias hacia el Olimpo de los estudios Marvel (o sea, el Universo oficial y oficioso que llevamos viendo cerca de diez años en pantalla grande). 
 
Con traje de fiesta, humor desenfrenado, diálogos triviales y llenos del corrosivo toque vitriólico que caracterizan al personaje y sobre todo, el pundonor que Ryan Reynolds ha demostrado a la hora de levantar este proyecto (no olvidemos que él ha sido el percusor de toda esta fanfarria llevada a buen puerto) nos ha dado…
 


 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
…la oportunidad de ver en formato digital y con muy buen tono a uno de los héroes más controvertidos de Marvel. Miedo no, terror tenían los ejecutivos de no plasmar en pantalla el nivel que los fans exigen a Deadpool. Pero mira tu por donde, han dado en la tecla adecuada al acercar de manera genial y risueña el microcosmos personal de este bocazas encantador que hará las delicias de los adolescentes y aumentará la vergüenza ajena en las mejillas de los padres que acompañen a dichos adolescentes a las salas de cine.
 
 
La calificación “mayores de 18 años” no es aleatoria. Marvel sabía que tenía un producto delicado y dedicado a cierto sector de público que ansiaba más incorreción en pantalla, más irreverencia, más comic. Y he aquí el resultado. Un éxito de taquilla que ha hecho que el presupuesto gastado en ella se multiplique por diez en apenas un mes en pantalla. Secuela (o saga) garantizada. Es más, Fox pretende dar ese toque de violencia gratuita, humor “caca-culo-pedo-pis” a sus próximos proyectos (‘Lobezno 3‘ por ejemplo) viendo los pingües beneficios que este giro, necesario por otra parte, en el mundo de las adaptaciones de comic pedía el público.
 
 
El film, dicho sea por otra parte, es un compendio de chascarrillos, bromas, gags, chistes zafios, escabrosos, malhablados y a todas luces gratuitos que satisfacen a un buen número de aficionados. La trama, “chico conoce a chica-chico se transforma en superhéroe-chica es secuestrada por malo malosos-chico se carga a hasta el apuntador” es más bien nula o superflua. Pero eso es lo de menos. Lo que deseaba el público era la presentación por todo lo alto de este número uno en el Club de la Comedia como es Deadpool, y amén que lo han conseguido.
 
 
El tono de guasa, autoparodia y autohomenaje sadomasoquista al que se somete Ryan Reynolds (que no deja títere con cabeza empezando por él mismo) hacen que el film sea fresco y se deje ver de buen agrado mientras que las bromas y escenas de acción se suceden como en las fases de cualquier videojuego de los Atari de los ochenta. No íbamos a pedir encima que se nos pusiera en plan trascendental. Ese no es el estilo de Deadpool. Ni en los comics ni mucho menos en la pantalla. La magia de romper la cuarta pared (hablar al espectador como si éste fuera cómplice de las acciones del personaje) funciona a la perfección, del mismo modo que ese fue el gran secreto y éxito del personaje en el comic. Reynolds se destapa con cientos de referencias a la cultura pop, con críticas, burlas y parodias a la Fox, a la saga X-Men, a su personaje para olvidar de Masacre, a Matrix, al presupuesto del film, a su propia visión como actor dentro del film. Todo un ejemplo de cómo salir airoso de un proyecto a priori vacío y solo apto para la violencia gratuita. Desde los títulos de crédito, donde se etiquetan con insultos y desdén hasta la escena post créditos donde como no podía ser de otra manera, se nos vuelve a regalar un homenaje a otro icono de los 80: Ferris Bueller.
 
 
Tim Miller, director de esta fiesta, ha debutado con buen pie, ahora solo falta ver que en la secuela (donde tendrá más presupuesto, personajes e incluso guión…ójala) no se le vaya la mano en el ritmo, el tono y la frescura con el personaje. 
 
 
Pese a que sea un film hecho por y para fans del personaje, tiene un amplio abanico de público. Puede gustar o no su exagerado tono de humor grosero y transgresor. Puede animar o no al espectador a meterse en el juego que el personaje ofrece. Incluso puede tildarse de ser un simple vehículo para el lucimiento sin sentido de un catálogo de chistes malos en boca de un personaje icónico. Es todo eso y un poco más. Pero no se le puede negar que tiene gancho, un no se qué que hace que en la escena más sencilla, en el gag más simple o en un diálogo intrascendente…el espectador dibuje una sonrisa. Esa es la batalla ganada de Deadpool.
 
VALORACIÓN: 6/10

EL PREGÓN [CINE]


El Pregón es la nueva película de Daniel de la Orden, protagonizada por Berto Romero y Andreu Buenafuente. Como dato, es la primera película en que ambos participan como protagonistas de una obra cinematográfica.
 
 
La película cuenta la historia de los hermanos Osorio (Berto y Buenafuente) que, tras ser estrellas de la música en los años 90 con el grupo Supergalactic se separan y dejan de verse hasta pasados 11 años. ¿El motivo de su reencuentro? El alcalde de Proverzo, pueblo del que provienen, les llama para que sean los miembros de Supergaláctica los que hagan El Pregón a cambio de 10.000€.
 
El Pregón no sólo merece…
 
 
 


 
…la pena verla por ver a Berto Romero cantar vestido con atuendos llenos de brillos y colores o a Buenafuente bailando con un look que parece sacado de los primeros videoclips para karaokes. La música es un elemento que da vida a esta comedia a la que el tráiler no le hace justicia. Cabras, campanarios, tradiciones de pueblos y otras excentricidades acaban pareciendo lógicas en el hilo argumental de la película, dirigida con un gusto exquisito. Está tan bien pensada que es hasta bonita de ver.
 
Los personajes no son seres planos –defecto en el que caen muchas de las comedias españolas– sino que muestran sentimientos tan humanos como el de Buenafuente con su hijo o la frustración de un vegano al verse obligado a comer cordero por el mero hecho de ayudar a su hermano. Con un estilo parecido al de “8 apellidos vascos” (algunos han descrito la película como “8 apellidos rurales”), hace ver sin parar de reír cómo es la vida en un pueblo desde un punto de vista “urbanita”.
 
 
Con un delicado gusto, Daniel de la Orden obtiene el tono y ritmo perfecto para una película como es El Pregón que, mal dirigida, podría haber caído en una comedia con cuatro chistes de domingo por la noche. Realmente, esta película ha estado muy por encima de mis expectativas.
 
 
VALORACIÓN: 9/10
 
 

 

 

 

 

 

MI GRAN NOCHE [CINE]


Poco o nada queda ya de aquel Alex de la Iglesia que sorprendía (‘La comunidad’), que nos hacía reír (‘El día de la bestia’), que nos encantaba (‘Acción mutante‘) o que simplemente nos arrastraba al cine por el mero hecho de aparecer su nombre en los títulos de crédito (‘Crimen Ferpecto’). Han quedado atrás aquellos años donde su nombre iba relacionado con el tono canallesco de la comedia, el bufón irreverente al que se le permitía todo con el beneplácito de nuestra complicidad, el esperpento como salida de escape de una comedia española anquilosada en enredos de pareja, medios tiempos y repetición de tramas. Alex de la Iglesia nos ofrecía otro tipo de comedia, más cercana al esperpento…
 
 
 
 
 
 


 
…tan necesario en estos últimos años en nuestra sociedad. Siempre con la cortina de humo que su fiel colega en los guiones, Jorge Guerricaecheverría, creaban en sus tramas para incrustar denuncia social y problemas sociales actuales bajo el prisma desenfocado de su visión como cineasta. Aquel Alex hace tiempo que desapareció. Ni siquiera con el retorno de su compañero en los manuscritos (tras su breve separación durante los rodajes de ‘La chispa de la vida’ y ‘Balada triste de trompeta’) han logrado que este tamden de verdaderos amantes del cine vuelvan a darnos esas dosis de irreverencia a la que nos tenían acostumbrados.
 
 
En ‘Mi gran noche’ han intentado aunar ciertos trazos de trabajos anteriores (sobre todo de ‘Muertos de risa‘, la última gran comedia que ambos realizaron) y regresan al mundo de la televisión para hacer un rápido análisis de la sociedad actual, con corrupción, envidias, redes sociales y todo bajo el manto de una grabación del especial de Nochevieja donde dos estrellas, una del pasado (Raphael) que desea volver a su estado de gloria y otra fulgurante (Mario Casas) y sin dos dedos de frente, compiten por ser la diva entre las divas. Demasiadas historias en medio sin llegar a puerto con ninguna. A pesar de contar con un elenco actoral amplio (donde destacamos a Raphael en un ambiguo y desaprovechado personaje que roza por momentos la genialidad) el director no sabe bien si lanzarse por la historia de cruenta guerra de egos entre los dos cantantes o la historia de amor entre un don nadie y una gafe.
 
 
Todo contado con la rapidez que caracteriza al cine de Alex de la Iglesia, pero sin la frescura de anteriores (muy anteriores) trabajos. Hay un poso de repetición en su propuesta y no termina de convencer ni por la forma ni por el fondo. Ninguna de la subtramas (una pareja de presentadores que no se soportan, una realizadora y su ayudante con problemas sentimentales y laborales, un asesino obsesionado con su cantante favorito, un trepa que “vive” de sus negocios ocultos, unas grupis que roban semen…) se queda resuelta, o apenas interesa que se resuelva. Y todo cae sin paliativos en un desenlace (de nuevo) sin gracia, ni ritmo o sentido. Que el esperpento sea su sello no es razón para dejar a sus personajes en un final que roza la comedia chabacana y simplona de finales de los setenta, más cercana a ‘Pepito piscinas‘ que a sus muy conseguidas ‘La comunidad’ o ‘Muertos de risa’.
 
 
No sabe terminar sus films desde hace bastantes años, tal vez esa inmediatez que apura su cine, que busca la propuesta más que el desenlace, que ofrece más de lo que tiene y que crea personajes que entran y van pero que no se dejan descubrir. Una comedia de enredo pero sin nudo al que aferrarse. Y un fin de fiesta que mezcla el inicio de ‘Indiana Jones y el templo maldito’ con el final de ‘El guateque’ de Blake Edwards. Raphael ha vuelto al cine, un animal de la pantalla al que un buen personaje podría haberle retornado al panorama cinematográfico, más como icono que como actor, pero que en esta ocasión no podrá decir que fue su gran noche.


VALORACIÓN: 4/10

KUNG FURY [CINE]


¿Años 80 mezclado con dinosaurios, viajes en el tiempo, vikingos, maestros del kung-fu y encima el malo es Hitler? Pues sí, todo esto y mucho más es lo que nos aguarda en esta delicia ochentera que se ha marcado el debutante David Sandberg. En un proyecto personal que bien podría de tildarse del Orson Welles de los crowfunding (dirige, escribe, actúa…). El hecho es que este mediometraje se financió gracias a una plataforma, Kickstarter, que en apenas 24 horas recaudó más de 600 mil euros gracias a un trailer y sobre todo al videoclip que se marcó David Hasselhoff (‘True Survivor’). Mucha imaginación, ideas descabelladas y sobre todo un desmesurado amor por el cine de los años 80, los videojuegos, la estética y las cintas VHS. Este joven sueco, Sandberg, ha sabido reunir en este cocktail explosivo de apenas 30 minutos todo…
 
 


 
…el espíritu canalla y cachondo de aquella loca década. Desde la moda, los recreativos, las pelis infumables y las historias sin sentido que camparon por los videoclubs. Todo un ejemplo de que mirar atrás se puede hacer de forma magistral y con respecto simplemente teniendo la cabeza bastante alocada. Por ello destacamos el estreno mundial online que la misma productora de ‘Kung Fury’ ha lanzado, como no podía ser de otra forma, de manera gratuita en YouTube. Una perla que rinde homenaje al cine, las series y la época más descontrolada que hemos tenido fortuna de vivir, los 80s.
 
 
En una delirante trama donde nuestro protagonista, Kung Fury (David Sandberg) es un policía de Miami que se vio transformado en el elegido que acumulaba todos los conocimientos marciales. Usa su poder trabajando, en solitario como no podría ser de otra forma, en la policía, deshaciendo entuertos contra los villanos más increíbles (una máquina recreativa en plan Megatrón) que trastornan la vida pacífica de los ciudadanos. Pero un mal se cierne cuando descubre que años atrás Hitler perseguía el poder que él posee. Por ello viaja en el tiempo para enfrentarse contra el desquiciado dictador.
 
 
Así a bote pronto se puede resumir la sinopsis del mediometraje, pero hay mucho más y es canela fina. Los amantes del cine de los 80 podemos disfrutar de innumerables homenajes, disfrazados o no, a lo largo de estos apasionantes 31 minutos. Desde el protagonista principal, Kung Fury, que es un alter ego del personaje central del videojuego “Target renegade”, pasando por los iconos como el radiocassette al hombro (el famoso llevar el loro encima); las salas de recreativos, con el villano en plan Transformer; las pelis de buddie-movies, donde veremos al típico capitán de policía gruñón y vociferante; al compañero del protagonista, en esta ocasión un triceratops¡¡¡ y continuos guiños a films ochenteros, joyas o casposos, como ‘E.T.’ (en los planos frente a la luna), a Van Damme en los golpes de apertura de piernas, a ‘Tron’ con capítulo aparte para el personaje que ayuda a Kung Fury: Hackerman, una gloria para los geeks acompañado de Spectrums y Commodores. A ‘Rambo’ al ponerse la cinta roja en el pelo, a ‘Terminator’ con esos efectos especiales de los rayos azules o a compases de la banda sonora, a ‘Regreso al futuro’ con la idea de ir a otro tiempo y sobre todo a cine serie b, pero muy b…como ‘Ator’, ‘Krotar’, ‘The barbarians’. Todo filmado como si estuviéramos en aquellos juegos arcade que debíamos ir superando fase a fase.
 
 
Disfrutar de una trama donde el dios Thor (que emula a Stallone incluso tiene el labio torcido al hablar) ayuda a Kung Fury en su lucha contra Hitler junto a dos bárbaras con aires de vikingas que llevan metralletas en ristre y van a lomos de dinosaurios y lobos gigantes, es disfrutar mucho. Pero si encima añades ese aire retro que pervive en todo el film, perlado de ideas geniales como que aparezca en pantalla un aviso del ‘tracking’ pues tu videoreproductor te avisa que la cinta tiene problemas de imagen o gadgets como los teléfonos portátiles ochenteros, más cercanos a una bombona de butano que otra cosa e incluso gozar de unos instantes de dibujos animados con sabor viejuno, hacen de la visión de ‘Kung Fury’ un deleite para todos pero sobre todo a los enamorados de la década de los 80s.
 
 
Para colmo, aparte de los guiños a series como ‘Corrupción en Miami’ tenemos como colofón volver a ver a David Hasselhoff a bordo de un coche, pero en esta ocasión el crossover que se marca David Sandberg es de traca: mezclar ‘2001’ y ‘El coche fantástico’ es de genio, cuando veáis esa escena lo comprenderéis.
 
 
Toda una perlita ochentera hecha hoy en día de obligada visión. Para amantes del cine de Chuck Norris (esos diálogos de sus films se reviven en ésta) como para amantes del Amstrad cpc 464. Una delicia. Os dejamos con el film para que vosotros mismos juzguéis si este tipo de propuestas no son tan descabelladas como en principio se suponen. Por cierto, ‘Kung Fury’ se estrenó en Cannes y tuvo muy buenas críticas. Por una vez los de este festival no se equivocan…

PELÍCULA COMPLETA:

VALORACIÓN. 8/10

GOLPE EN LA PEQUEÑA CHINA: 30 AÑOS DE UN CLÁSICO SERIE-B [CINE]


Con motivo del reciente interés en el remake de esta fábula ochentera por parte de Dwayne Johnson para protagonizar y producir él mismo el papel de Jack Burton, viene bien esta review de lo que supuso ‘Golpe en la pequeña China’ en 1986. ¿Es una comedia? ¿Es una película de aventuras? ¿De artes marciales? ¿Fue una broma…? Es todo eso y mucho más, pero sobre todo uno de los títulos más emblemáticos de John Carpenter, su artífice y mente pensante. Aunque no es ni de lejos su mejor obra, tanto en lo formal como en lo técnico, ni tan siquiera se puede elevar a su podium de obras magnas como ‘La noche de Halloween’, ‘La Cosa’ o ‘1997: rescate en New York’, pero este batiburrillo de referencias, clichés, homenajes encubiertos y sobre todo cúmulo de despropósitos que fue el rodaje de ‘Golpe en la pequeña China’ merece estar entre los títulos de culto de los añorados años ochenta. Un divertimento mal aceptado en su tiempo, peor catalogado y muy maltratado en la taquilla que recuperó su efecto entre el público nada más salir al mercado del vídeo. Como a otras obras del maestro Carpenter, el mercado doméstico del VHS fue lo que resucitó entre otras cosas a esta locura que fue el estreno de una película que marcaría el final como director de estudio del creador de Michael Myers. Una odisea, como muchos de sus rodajes, que comenzó antes de que la cámara se pusiera en marcha. Carpenter llevaba…

…varios decepcionantes estrenos antes de rodar ‘Golpe en la pequeña China’. Los años 80 comenzaron suaves con ‘La niebla’ (1980) tras su descomunal éxito con ‘La noche de Halloween’ (1978). ‘1997: rescate en New York’ (1981) devolvería al público el estilo auténtico de Carpenter pero sería con ‘La Cosa’ (1982) cuando su primer batacazo con los grandes estudios diera muestras. ‘Christine’ (1983) y sobre todo ‘Starman’ (1984) fueron sendos fracasos, uno por no superar las expectativas de la unión de dos grandes del terror, King-Carpenter; la otra por desubicar al espectador del estilo del realizador nacido en Nueva York. Dos años de preparación para ‘Golpe en la pequeña China’ suponían mucho tiempo para la mente inquieta de Carpenter. Las esperanzas de reunir de nuevo a su actor fetiche, Kurt Russell, en una aventura salpicada de efectos especiales, acción, artes marciales y un buen puñado de comedia, presuponían un jugoso cocktail que luego no luciría en pantalla.
El verdadero culpable del fracaso de este film fue Lawrence Gordon, ejecutivo de la Fox que produjo el film, lo manipuló, cortó a su antojo y no supo dar con la tecla del estilo del director. Puso objeciones y mil trabas a su creación, deseaba otros actores como Jack Nicholson o Clint Eastwood para el papel de Kurt Russell. Se negó a contratar a Jackie Chan para el rol del compañero de Russell ya que decía que Chan no hablaba bien el inglés. El montaje fue su sala de torturas y Carpenter tuvo que someterse a los caprichos del estudio y en el especial a los de Lawrence Gordon y ver cómo su film se reducía a escenas que se atropellan y cortes sin sentido. Fue la última vez que Carpenter soportó a un gran estudio, no por ello Gordon dejó de manipular ‘Golpe en la pequeña China’ y convirtió el salto del film al vídeo en una triste y casi anodina campaña comercial. Fueron los espectadores con los años quienes elevaron la simpatía hacia la película hasta los niveles que hoy alcanza como film de culto.
Pero no solo los desencuentros con el estudio supusieron problemas en el rodaje. La mala planificación del proyecto se vio comprometida con  el rodaje de otro film que tocaba los mismos patrones que el guión de ‘Golpe en..’. Paramount estaba en ese tiempo aprovechando el tirón de taquilla de su estrella de moda, Eddie Murphy, y estaban rodando ‘El chico de oro’ (1986). A la postre sería tan decepcionante como otros títulos del actor de ‘Superdetective en Hollywood’ pero fue un duro revés durante el rodaje para Carpenter el competir con una idea parecida en el mismo año. En taquilla fue aún peor. 1986 fue un año destacado por producciones que aplastaron, ‘Aliens, el regreso’, ‘Cocodrilo Dundee’, ‘Top Gun’, ‘Platoon’, ‘Karate Kid II’, ‘Star Trek IV’ ocuparon los primeros puestos en el Box Officce de ese año. ‘El chico de oro’ se quedó en el puesto número de 8 de recaudación con 79 millones de dólares. habría que bajar hasta el puesto 71 para encontrar a ‘Golpe en la pequeña China’ con sus 11 millones, ni la mitad de lo que costó, 25 millones. Incluso films horribles como ‘La matanza de Texas II’, ‘Delta Force’ o ‘Critters’ obtuvieron mejores resultados en comparación coste-taquilla. Fue la muerte en vida para Carpenter.
No es que fuera un obsesionado de la taquilla, nunca lo ha sido, pero sus ideas, proyectos e iniciativas se vieron lastradas desde entonces sintiendo la espalda de todos los estudios. De forma libre e independiente, como empezó, siguió rodando años después títulos como ‘El príncipe de las tinieblas’ (1987) o ‘Están vivos’ (1988).
Lo mejor del film es ver por penúltima vez la unión entre Russell y Carpenter. Fue su cuarta colaboración tras ‘Elvis’ (1979), ‘1997: rescate en New York’ y ‘La Cosa’ y no volverían  a coincidir hasta diez después en la secuela (o remake, según se vea) ‘2013: rescate en Los Ángeles’. Algo entre ellos empezó a alejarles en el rodaje de ‘Golpe en…’. Tal vez los numerosos desencuentros en el guión, la forma de ver al protagonista, Jack Burton, una especie de John Wayne descafeinado que nos dio la oportunidad de redescubrir a Russell como un buen actor de comedia. Su personaje, Burton, es un camionero bocazas y bravucón que remite al eterno héroe del Oeste. Pero en su caso es torpe, timorato y bastante prepotente. Es el perfecto antihéroe que Carpenter quería. Russell tardó en encontrar el modo de llevar a la pantalla a su personaje y más a sabiendas que no era el actor elegido como primera opción para interpretarlo, pero como dijo él mismo: “Trabajar de nuevo con John era motivo suficiente”.
La historia es precipitada y muy alocada, nos sumerge de inmediato en su trama a los pocos minutos de comenzar. El submundo del barrio chino de San Francisco se mezcla con peleas de artes marciales, mafia, secuestros y tres brujos en apenas 10 minutos de visión. En un desenfadado desarrollo el film deambula entre la comedia casual y las escenas más rocambolescas en sótanos de una organización dirigida por Lo Pan (James Hong) un ancestral brujo que busca una joven prometida oriental (Suzze Pai) con ojos verdes para poseer su cuerpo y conservar su poder y juventud. Para colmo, la joven oriental secuestrada es novia de Wang Chi (Dennis Dun) amigo de Jack Burton, por lo que ambos se lanzan a su búsqueda en las catacumbas de la guarida de Lo Pan. Por si fuera poco, una entrometida y novata periodista local, Gracie Law (Kim Cattrall) se une a esta aventura siendo ella también secuestrada pues tiene los ojos verdes, ocasión única para reencontrase con la Cattrall antes de hacernos sucumbir con su voraz y adorada Samantha de ‘Sexo en Nueva York’. Para rizar más el rizo, un viejo conductor de autobuses turísticos, el tío Shen (Victor Wong que repetiría un año después con Carpenter en ‘El príncipe de las tinieblas’), será pieza clave en esta aventura. La locura está servida. Veremos brujería, magos malvados dando saltos y volteretas pizpiretas de artes marciales, secuaces orientales con muy mala leche (por cierto que nuestro querido “chino de los bigotes”, Al Leong, aparece en el film), chistes malos pero bien puestos, un monstruo del infierno y mucho ritmo canalla. Eso es ‘Golpe en la pequeña China’.
No es una gran película en  términos oficiales. No está bien escrita, ni bien desarrollada, ni bien montada y muchas escenas huelen a refrito de la sala de montaje. Pero tiene un espíritu, rezuma un estilo visual y goza de una frescura sin ataduras que a pesar de sus problemas en el rodaje se sigue viendo treinta años después con una sonrisa en la boca. Es puro sabor ochentero. Situaciones imposibles, sentido nihilista en la historia y sobre todo ganas de hacer el ganso. Una broma pesada que costó muy cara a Carpenter. El público y la crítica no supo ver la desvergonzada idea del director de plasmar elementos tan dispares como el cine de artes marciales, la aventura, la magia, la comedia y la evasión por el mero gusto en este divertido (aunque por momentos delirante) cuento chino que sigue haciendo las delicias de muchos fans. El apartado de los efectos especiales contó con la genial aportación de Richard Edlund (‘Cazafantasmas’,  ‘Star Wars’, ‘En busca del Arca perdida’) y pese al bajo presupuesto del que disponía, 2 millones, logró plasmar algo de la idea de Carpenter. No es el mejor trabajo de Edlund pero mientras trabaja en esta película tenía también en desarrollo otros cuatro films. El guión previo escrito por Gary Goldman y David Weinstein fue adaptado por W.D. Ritcher. Se catalogó tan malo que incluso el estudio pretendía que el nombre de los dos guionistas fuera suprimido de los créditos. El propio Ritcher, que cambió incluso el siglo en el que se desarrollaba el film, en principio era en el s.XIX, se opuso a que su nombre saliera en los créditos si no lo hacía junto a Goldman y Weisntein. Vamos, que nadie quería ser el único responsable de esta chifladura.
Una película que tendría mucho más jugo si se hubiera acabado como su director quería pero que nos tenemos que conformar con lo que el estudio creyó que era la mejor versión. Un ejemplo más ( y van miles) de cómo el cine nunca será libre mientras empresarios y no artesanos sean sus dueños. Una lástima para el Orson Welles del cine B de los ochenta, John Carpenter.
 
VALORACIÓN: 7/10
 
 
Curiosidades de Videoclub:
  • Kurt Russell sufrió un caso grave de la gripe durante el rodaje por lo que el sudor de su cuerpo es real, causado por la fiebre.
  • Las novias de Lo Pan debe tener los ojos verdes. Sin embargo, tanto Kim Cattrall y Suzee Pai tenían ojos marrones en la vida real. Ambos llevaban contactos verdes para la película. Esto es muy evidente en la versión de alta definición de la película.
  • De acuerdo con John Carpenter , la apertura de la película con Shen (Victor Wong) se añadió en la oficina de un abogado a petición de los ejecutivos de la Century Fox, con el fin de hacer que el personaje de Kurt Russell, Jack Burton, fuera más heroico. Sin la escena añadida, la película habría comenzado con Jack conduciendo por San Francisco.
  • En la escena en la que Kurt Russell está tratando de infiltrarse en el burdel, él está usando la misma ropa que llevaba en Frenos rotos, Coches locos (1980).
  • Frase célebre de Jack Burton en el film: “¿Sabes lo que diría Jack Burton en un momento como este? Diría: ¿Pero qué pasa?”
OTRAS CRÍTICAS DE ‘GOLPE EN LA PEQUEÑA CHINA’

ALF [La Tele de los 80]


Vale. ¿Qué harían si una nave espacial se estrellara justo en el patio de atrás de casa? Seguramente, llamar a la policía o, si tuvieran una cámara de vídeo a mano, a los de ‘ImpactoTV’. Sin embargo, si vivieran en una sitcom lo más seguro es que hicieran lo que los Tanner: ocultarlo en la cocina y disfrutar de años de carcajadas con sus ocurrencias.

Éste es, a grandes rasgos, el argumento de ‘ALF’ (siglas de Alien Life Form). Y es que el pequeño y velludo alienígena, originario del planeta Melmac, incrusta su nave por accidente en la casa de la típica familia norteamericana y, ante la imposibilidad de repararla (y teniendo en cuenta que además su planeta ha estallado, igualito que a Superman), opta por permanecer entre ellos como uno más del clan, sin que los vecinos más próximos se den cuenta de que hay un nuevo habitante en el barrio. Durante cuatro temporadas, desde 1986, ALF alegró la hasta entonces monótona vida de los Tanner. Hasta que en 1990, en un episodio especial, Rhonda y Skip, otros dos nativos del planeta Melmac, lo encontraban y lo invitaban a …






…acompañarlos en la colonización de un nuevo planeta. Una oferta de lo más acertada, teniendo en cuenta que, por fin, el gobierno americano se había percatado de su presencia y había enviado una fuerza especial para capturarlo…y que los índices de audiencia ya no eran los de antes.


En sus primeros años en antena, ALF se colocó entre los 15 programas más vistos de televisión. Tanto fue así, que la NBC (productora de la serie) lanzó toda una campaña de merchandising basada en su muñeco protagonista -cuya voz en la versión original pertenecía a Paul Fusco y en cuya piel peluda se metía un hombrecillo llamado Michu Meszaros, en las escenas que tenía que caminar-. 


La cadena llegó hasta a publicar la biografía oficial del alienígena. En ella se decía que ALF tenía 229 años, que había ido a la escuela durante 122 y que se había graduado en software, además de ser el capitán del equipo bouillabaisseball, un deporte muy popular en Melmac. Entre sus oficios se encontraba el de modelo masculino a tiempo parcial y entre sus hobbies, el de devorar gatos (de hecho, el único que no era feliz con la presencia de ALF en el hogar de los Tanner, era Lucky, su minimo, al que con frecuencia se le veía escabullirse de la habitación cada vez que entraba el alienígena).


Lo mejor de ALF eran sus rápidas réplicas y su afilado humor. Un buen eemplo de las mismas es esta perla que el suelta en uno de los episodios a Willie, el padre de los Tanner: “Tengo caspa más antigua que tu país”. Y sobre todo su sarcástica risa (en la versión doblada). 

Hoy por hoy,la serie no aguanta un revisonado. Sus constantes risas enlatadas torpedean mucho el recuerdo que teníamos del peludo extraterrestre y sus dos últimas temporadas son bastante difíciles de soportar sin una buena dosis de café. Aún así, este cachondo alienígena está en nuestro recuerdo ochentero.



VALORACIÓN: 7/10

Curiosidades Seriéfilas

  • El verdadero nombre del ALF en la serie es Gordon Shumway.
  • Paul Fusco (voz original del ALF) participó en los guiones de los 100 episodios de la serie y dirigió seis capítulos.
  • El título de cada episodio es también el nombre de una canción. Cada uno es relevante para la trama del episodio.
  • El episodio final (“Considere Me Gone”) pretendía ser un cliffhanger. En el momento en que fue filmada, NBC todavía estaba en el aire sobre si el programa sería cancelado. El formato del melodrama fue pensado para ayudar a persuadir a NBC para dar al espectáculo  una oportunidad más, aunque sólo sea para resolver el “To Be Continued” final. Seis años después, la película para televisión ‘ALF: La película’ (1996), que basaba su trama en la nunca realizada quinta temporada, finalmente trajo el cierre, a pesar de la falta de el elenco humano original.
  • Antes de su lanzamiento en la NBC, el estudio Walt Disney hizo una oferta para comprar la serie.

CASTORES ZOMBIES [CINE]


Hay ciertas películas que por su título no engañan. Ya te advierten de lo que vas a ver, te sitúan y te preparan para la invasión de imágenes decrépitas que vas a engullir por los ojos. ¿Por qué ver un film como éste? Buena pregunta, mi neurólogo tiene las mismas dudas. Todo es cine ¿no? No todos los días uno come solomillo, también tenemos días de bocadillo de chopped, pues este va sin pan. La premisa que conlleva el título no engaña, te lo dice y expresa todo. Resume en dos palabras el concepto, la trama e incluso la sensación que tendrás al finalizar su visionado. No es que estemos ante el mismo caso que ‘La semilla del diablo’ que aparte de destrozar la película con el título y destripar el final sin verla al menos en ésta sabes que no vas a ver un film de calidad, ni tan siquiera un film. Pero tuvimos un día tonto y caímos en la cruel tentación de visionar tan selectivo proyecto. Una duda que nos corroe es saber qué fue lo primero que pasó por la cabeza a los productores (que son bastantes) cuando les presentaron y explicaron el proyecto. Alguno de ellos diría: “Pardiez ¡¡¡ será un éxito rotundo¡¡¡”. La nueva moda de ‘Sharknado’ ha impulsado…


…a los abyectos buscadores de truculentas historias a encontrar un filón en este sub-género que mezcla terror, humor y desvergüenza a parte iguales. ‘Pirañaconda’ está entre estas perlitas de cine solo apto para noches de chupitos de tequila y desencuentros amorosos que acaban entre la opción de una caja de kleneex y un vaso de leche o ver un film como ‘Castores asesinos’. Pedimos disculpas por nuestro mal gusto no sólo al verla sino también al publicar una crítica sobre ella…pero como ya hemos dicho, es superior a nuestras fuerzas y tenemos que contarlo. Por favor…id buscando un Almax.


Jordan Rubin es el culpable de este desaguisado de 70 minutos de duración (incluidas tomas falsas y créditos) que se nos hacen largos sin ingerir varios carajillos. La premisa se inicia con el vertido de productos químicos a un lago donde habitan unos amables castores. La trama se enreda más cuando un grupo de chicas (al que pronto se unen unos chicos para el consabido frote) va de vacaciones al citado lugar. Una idílica zona de acampada con cabañas, lago y lugareños variopintos. Si aún no habéis caído en los brazos de Morfeo cuando el film lleva cerca de 25 minutos y aún no sabemos ni hemos visto ni un lindo castor zombificado, tranquilos. La ración de pechos al aire no tarda más de 14 minutos en hacer acto de presencia.


De esta manera la película ya tiene los elementos necesarios e imprescindibles para un film de género. Es decir, chicas alocadas (alguna virgen por supuesto), chicos con sobrecarga escrotal y mucha cerveza, lugareños sospechosos de llevar una vida que mezcla narcóticos con armas de caza, un lago, un perro (que siempre es bueno llevar algo de carne), una cabaña que poder destrozar y pechos al aire (que no falten). ¿Y el malo de turno? Pues en esta ocasión no es un psicópata con traumas infantiles provisto de un machete oxidado, ni un enmascarado con ansias de hemoglobina…ni siquiera un ser maligno que se aproxime en moto (como el malo de ‘Evil dead’). No, aquí nuestros encantadores castores hacen acto de presencia estilo tiburón pero con una desvergüenza sin límites.


La acción, es un decir, transcurre desde ese momento entre varios ataques a lo loco en una cocina (ojo a los planos que se marca el director con la chica gritona de turno) y los frotes que varias parejas consuman con alegría (como si no hubiera un mañana). Los castores zombies, una mezcla de Fraggel drogodependiente y el peluche viejo de una hermana, deambulan arrastrándose por los suelos enseñando dientes y ojos verdes. Una delicia que la ‘Industria Light & Magic’ seguro que ha tomado nota. Pero atención, que los guionistas (los hermanos Kaplan) no contentos con intentar que nos quememos a lo bonzo frente al DVD, rizan el rizo cuando el virus de los castores zombies se transmite a una de las chicas alocadas. Consecuencia, un aparatoso maquillaje que será la envidia de Carmen Potter. Lo que queda claro es que uno empatiza antes con los castores que con los personajes reales y desea fervientemente que los lindos roedores dominen el mundo (al menos la parte donde viven estos insensatos).


No queremos fastidiaros el final (si sois capaces de llegar a él) por ello os invitamos a que disfrutéis de este peculiar ejemplo de cine under-under-under-underground que no vale ni el precio de la bolsa de palomitas. Humor rancio y barato destilado de un estilo que difícilmente se puede catalogar de entretenido. La mezcla de terror y comedia negra no funciona (tienen que aprender aun mucho para llegar a los inicios de Peter Jackson o Stuart Gordon). Para subir el listón de la calidad, el director ha incluido sabiamente unas tomas falsas del rodaje. Sin duda lo mejor del film, aunque tampoco era difícil elevar el talento mostrado. No es que esté hecha mal a posta, que va…la cosa no da para más. Eso sí, tiene un público asegurado que deseará que pronto se haga franquicia de este film. ¿Veremos un crossover de castores zombies contra canguros bicéfalos? En fin…films como éste hacen que los de la Troma sean verdaderas obras maestras. Que aproveche…



VALORACIÓN: 2/10

LAS PEORES SAGAS DE CINE [ESPECIALES]












 







Desde la muy lejana ‘El hijo de Kong’ (1933), que fue la primera segunda parte oficial de una película de cine (aprovecharon el éxito de ese mismo año de ‘King Kong’), la historia del celuloide ha ido dándonos gloriosas continuaciones, estupendas segundas y terceras partes, y sobre todo, un monumental número de secuelas con ávidos intereses económicos que han hecho posible lo que denominamos hoy en día Sagas Cinematográficas. Pero no vamos a repasar las grandes y épicas sagas sino las más ridículas. Lo fácil es siempre nombrar una lista con las Sagas más famosas y que todos tenemos en mente como las mejores. Pero ¿qué pasa con esas infumables que nadie confiesa haber visto pero que todos conocemos hasta la última escena?. Para ello, incluiremos en este especial aquellas sagas alocadas, frikis y cada vez peores. Esperando que sean de vuestro agrado (aunque seguro que alguno echará de menos su favorita), las sagas que a continuación disponemos las hemos clasificado en varios apartados. A disfrutar, que vienen curvas…

En cada apartado, las sagas están clasificadas según una estricta valoración (es decir, la nuestra) Van de “menos mala” a peor. Podéis estar o no de acuerdo, para ello, os agradecemos de antemano vuestros comentarios a cada apartado.
    SAGAS FANS TEENS:
    • LOS JUEGOS DEL HAMBRE: Todo un ejercicio de marketing al servicio de unas novelas pasteleras que intentan llenar el hueco dejado por Harry Potter y compañía. Un público ávido de carne fresca la mantiene viva por sólo ver si su imagen imaginada de eso “héroes” está reflejada como ellos pensaron. Una especie de ‘Perseguido’ (1988) y ‘Battle royale’ (1999) versión acné estadounidense. Dos entregas estrenadas y en espera de la tercera dividida en dos partes para sacar más tajada.


    • HIGH SCHOOL MUSICAL: Disney, en su afán de atrapar adolescentes sin guía moral, edulcora el género musical al estilo del programa ‘American Idol’. Con mucha buena fe y chicos virginales que resuelven todo a base de canciones (entre hip-hop, pop y algo de meneo). Recomendable para seguidores de los ‘Teletubbies’. Llevan 3 entregas, esperemos que se les haya pasado el calentón.


    • CREPÚSCULO: Otro fenómeno literario enfocado para adolescentes que ansían una historia de amor mezclada con el morbo de la sangre (que ni se ve), el sexo prematrimonial (como si fuera novedoso) y mucho cuerpo descamisado. Revisión de los vampiros al modo s.XXI que destruye toda la magia y la leyenda de los mismos. Gracias al cielo, la saga se culminó (tras cinco entregas) con un reparto de beneficios de igual tamaño que el odio que sentimos hacia sus protagonistas. Descafeinada, sosa y demasiado ñoña como para tomársela en serio.


    SAGAS JUVENILES:

    • KÁRATE KID: De acuerdo, en los ochenta marcó un hito. Miles de niños corrimos a los Dojos mas cercanos para apuntarnos y emular a Daniel-san en su peculiar método de entrenamiento karateka. Lo malo es que en ningún gimnasio nos daban esponjas para lavar el coche y decir eso de “dar cera…pulir cera”. La saga fue envejeciendo como el señor Miyagi. Ralph Machio aparentaba más edad que su profesor en la tercera. Pero aun quedaba lo más terrorífico por llegar…Jackie Chan y ese nuevo Karate Kid con el hijo de Will Smith dando lástima. Eso sí, no olvidemos ‘El nuevo Karate Kid’ con Hillary Swack (pre ‘Million dollar baby’) dando patadas al aire.
      • TORTUGAS NINJA: Otros juguetes y comics que vivieron un revival a principios de los 90. Si la primera ya dejó cierto regusto a producto de usar y tirar, sus consiguientes secuelas certificaron nuestras sospechas. Una serie de dibujos animados paralela esos años, tenía mejores guiones que sus hermanas mayores en cine. Pero tranquilos que Michael Bay las ha resucitado…¿para mejor? Ni por asomo.

      • LA HISTORIA INTERMINABLE: La delicia de 1984 dirigida por Wolfgang Petersen llegó a manos de George Miller a principios de los 90. El director de la segunda se halla muy perdido y demostró que cuando algo está bien…no lo toques. Una tercera parte estrenada directamente en video enterró toda esperanza en Fantasía.

      • SPY KIDS: El capricho personal de Robert Rodriguez y Antonio Banderas se ha extendido a lo largo de los años. De tal manera que aquellos adorables niños de la primera parte hicieron la comunión en las secuelas e incluso son otros en la cuarta. Alguién debería decir a Rodriguez que con la primera ya era suficiente. 

      • LIBERAD A WILLY: O una de dos…la susodicha ballena es bastante torpe a la hora de vivir en libertad o el niño tiene gustos masocas. Una ballena que se deja capturar en tantas ocasiones tiene el sónar como una maraca. Lo mismo que los directores de la saga…dan ganas de ir al Aquarium y dinamitarlo.
      • COCODRILO DUNDEE: Paul Hogan (héroe como actor y vete tú a saber porqué más) fue una estrella en Australia que exportó su propia personalidad a Hollywood. Con un sex-apple digno de Bertín Osborne y unos registros actorales dignos de una piedra, logró colarnos la primera parte pero e estrelló con las dos secuelas posteriores. Eso sí, le dio tiempo para encontrar esposa, se casó con la actriz que le acompañaba ( o aguantaba) Linda Kozlowski.  

      SAGAS DE TERROR:
      • EL EXORCISTA:Tranquilos, que nadie nos pegue. Nada vamos a decir de la excelente primera parte. Ahora bien, de la segunda dirigida por John Boorman y de la tercera realizada por el propio autor de las novelas, es otra cosa. Abobinable es poco para catalogar sendas secuelas que explotan el nombre del padre Karras hasta la extenuación (incluso resucita por momentos en la tercera). De la precuela, ‘El exorcista: orígenes’ es mejor que llamemos a los cazafantasmas.
      • VIERNES 13: Uno ya no sabe si van nueve o diez, si los crossovers con otras sagas cuentan. Pero de lo que no hay duda es que Jason perdió el rumbo hace muchas secuelas. El casco de portero de hockey tiene que tener liendres. De la pobre calidad de las primeras entregas se ha pasado hasta por secuelas hechas directas para video. De la serie B cachonda original a mezclas entre videoclip y anuncio de machetes. Una lastima para un icono del terror teen.
      • LA MATANZA DE TEXAS: Otro ejemplo de cómo destrozar un mito. Fue el propio Tobe Hooper el que se encargó de ello en la segunda entrega. Infumable ya sus continuaciones, remakes, reboots o pastiches bajo el nombre de Leatherface. Nunca unos otros de carne sobre el rostro dieron tanto de sí. Bueno, los de Hannibal Lecter en ‘El silencio de los corderos’.
      • PSICOSIS: Don Alfredo (Hitchcock) sigue removiéndose en la tumba tras ver los atroces destrozos hechos a su psicokiller por antonomasia. Norman Bates tuvo secuelas hasta que Anthony Perkins vivió (‘Psicosis IV: el comienzo’), incluso dirigió una de ellas. El remake de Gus Van Sant sigue denunciado en los juzgados y la serie de TV, ‘Bates motel’ intenta rendir homenaje a todo este atropello.

      SAGAS FRIKIS:
      • CRITTERS: unas pelotas peludas con dientes, no confundir con gente que con la que te cruzas en los vestuarios de un gimnasio, llegan del espacio con un hambre voraz. Unos bichos primos lejanos de los Gremlins pero sin la simpatía ni el buen hacer de éstos. Infumable saga que fue a peor (es posible) con unos cazarecompensas espaciales sacados de algún videoclip de Def Leppard. Como curiosidad en una de sus secuelas aparece un joven y repelente Leonardo Di Caprio. Los Critters viene a ser la respuesta a una tarde tonta sin tener nada mejor que hacer.
      • VENGADOR TÓXICO: Divertido, cutre, sin sentido. Así era la productora Troma con su mayor (y casi único) logro en el cine. Un personaje que destilaba justicia a golpe de fregona, desde New Jersey al mundo. Un festival de goma-espuma, latex y litros de sangre aderezados con mal gusto, peor calidad y con descaro absoluto.

      • DESAPARECIDO EN COMBATE: Vaya por delante que fue nuestro héroe de los 80’s (hasta que apareció Chuache). Con barba y una metralleta, Chuck Norris impartió justicia en modo Ronald Reagan. Desde su primera incursión en las fanagosas tierras de Vietnan hasta en la última secuela (‘Braddock’ dirigida por su hijo Aaron). Respuesta a lo bruto de la saga ‘Rambo’ pero con una obsesión por demostrar que el pelo en pecho era un arma de destrucción masiva. Norris consiguió que disfrutáramos con la cara oculta de Vietnam rodada en Thailandia.
      • EL GUERRERO AMERICANO: el kárate en los 80’s, los ninja, las fuerzas USA en el extranjero y un Michael Dudikoff en alza (en los videoclubs, claro) eran los pilares de esta saga que mantuvo siempre a Steve James (sí, el negro de los bigotes con un pecho de televisor de plasma) en todas sus entregas, hasta 5. Nos gustaba la mezcla de marines contra ninjas, secuestros, clones de supersoldados y mil más ideas raras que trufaban las tramas. Un sin Dios de hostias y patadas voladoras que hicieron las delicias de la chavalería de los 80’s. Si eras un blando veías ‘Karate Kid’…si eras un tío duro veías ‘El guerrero americano’.
      SAGAS COMEDIAS:
      • AGÁRRALO COMO PUEDAS: Si la primera parte ya era un sucedáneo más de ‘Aterriza como puedas’ pero con más escatología que un video de Max Cortés. En la segunda y tercera era sólo una excusa para el desfile de gags (en mayor o menor medida) graciosos. Leslie Nielsen (sí…más conocido como el del pelo blanco) se labró su personaje total con este policía, Frank Devlin. Lo mejor de esta saga es reconocer los numerosos homenajes (o destrozos) a títulos míticos del cine. 

      • SCARY MOVIE: La saga bastarda de las películas de miedo. Que puso la moda de los films acabados en ‘movie’ con el único pretexto de mofarse de títulos emblemáticos (otros no tanto) del cine de terror. Los hermanos Wayans juntaron a toda la familia para protagonizar, dirigir y escribir toda la saga. Van por la cinco pero creemos que sus hijos y nietos proseguirán con la saga. Te ríes algo en la primera, la segunda te preguntas por qué la estás viendo. A partir de la tercera ya no sabes ni quién eres o por qué Charlie Sheen no hace más comedías.
      • AUSTIN POWERS: Mike Myers, otro ególatra de las cámaras como Eddie Murphy, se sacó de su chistera a este agente “secreto” de los 60’s. Un alter ego de James Bond pero en plan casposo. El Torrente de los USA manteniendo el espíritu british. Tres partes de una saga que no debió ser prolongada pero que Myers creyó que sus vanidosas aficiones por disfrazarse como un Johnnie Depp de segunda harían gracia. Lo mejor por supuesto es su otro personaje, el doctor Maligno y sus desgracias con MiniYo. Pero claro…si a eso le añades el doblaje de Florentino Fernández poco margen para el disfrute te queda.

      • JACKASS: Lo que en su día fue un popular programa de la MTV acabó por cansar en cine. Un conglomerado de novatadas, burradas y excesos que sólo tienen cabida en la mente de drogodependientes y ociosos de YouTube. Lo llaman películas a cada entrega pero que lo único que hacen nuevo en cada una de ellas en cambiar el número tras el título.
      • LOCA ACADEMIA DE POLICIA: Las universidades ya habían sido parodiadas, las hermandades, los aeropuertos, las logias…¿Qué quedaba? La poli. Pues dicho y hecho se juntaron una serie de “actores” para mofarse de los avatares de un grupo de novatos en la academia. La primera se deja ver con cierta modorra un sábado por la tarde en el sofá. Después cuando comienzan a tener misiones e incluso se van a Moscú, uno se pregunta si ha echado demasiado queso a los nachos y por eso tiene ardores en el estómago. Steve Guttenberg no volvió a ser el mismo…ni haciendo ‘Cocoon’ aprendió a ser actor.
      • SOLO EN CASA: Joe Pesci estaba gracioso de ladrón. Culkin era adorable como niño cabrón que gasta bromas pesadas a modo de defensa. Pero hasta ahí. La segunda ya era para denunciar a los padres por reincidencia y la tercera cambió de niño pues a Culkin le habían salido pelos en los huevos y comenzó a confundir el azúcar con otras sustancias que venían en papelinas. No se quedó solamente en casa…se quedó solo. Sin más.
      • BEETHOVEN: No si llevan 6 o 7 películas de las andanzas de este perrazo. Charles Grodin hizo gracia al principio. Ya en secuelas el perro debió sufrir varios infartos y fue cambiando hasta de pelaje. Sub producto que hace las delicias a los lectores de ‘Pelo, pico, pata’ pero que deben buscar sus entregas en los canales de pago (que tiene delito pagar por ver eso).
      SAGAS TETOSTERONA Y AVENTURA:
      • TRANSFORMERS: Michael Bay está obsesionado en demostrar que sus robots generados por ordenador son los más cachondos, fabulosos y geniales que se han visto en pantalla. El público quería ver a Megan Fox dando saltos, lo demás…de juzgado de guardia. Escenas de acción de difícil visión, ritmo acelerado sin trama coherente y mucho ruido de cacharros caídos en un garaje. Van por la cuarta parte y a Michael Bay nadie le ha dicho aún que no interesan sus robots. Todo indica que de pequeño le quitaban los juguetes sus hermanos.
      • RAMBO: Al menos la primera entrega tenía algo de chicha, lógico, no la había escrito ni manoseado el sesudo Stallone. A partir de la segunda, ni James Cameron (guionista) logró levantar una saga que ensalzaba los glúteos del potro italiano en amor al fascismo más infantil mezclado con hiper-atrofia hacia las armas. Cuatro películas que han creado el mito de un militar multi-tarea que es capaz de rodear una división del ejército ruso él solo. Frases, escenas y situaciones exageradas en beneficio de una audiencia ávida de disparos sin sentido.
      • LOS INMORTALES: EL clan MaCleod cayó en desgracia en el mismo momento que su director decidió resucitar al personaje de Sean Connery en la segunda parte. Ya costaba mirar a Christopher Lambert como héroe ochentero como para que nos dieran esa patada en el estómago al sacarse de la manga al personaje de Connery. Pero ni por esas la cosa funcionó. La tercera parte fue un sinsentido con Mario Van Pebbles y la cosa empeoró cuando hicieron la serie de TV. Con lo bonita que había quedado la primera con su música de Queen y sus espadas largas. En fin…esperemos al remake. Peor que con Lambert no puede ser.

      • SUPERDETECTIVE EN HOLLYWOOD: Como otras tantas en los 80’s, Eddie Murphy quiso elevar su ego al mismo nivel del tamaño de su supuesto humor. Si lo que funcionó en la primera fue repetido en la segunda (aunque saliera la espectacular Brigitte Nielsen) lo peor llegó en la tercera, cuando Murphy intentó rescatar a su Axel Foley bajo las órdenes de John Landis (con el cual ya había rodado la genial ‘Entre pillos anda el juego’). Pero ni por esas. Su intención de convertir al detective en una pantomima de Bruce Willis en ‘Jungla de cristal’ no cuajó ni entre sus familiares. Lo triste es que pretende, 30 años después, resucitar a su personaje de nuevo. Que alguien le diga que hace mucho, muchos años…dejó de tener gracia.
      • SOLDADO UNIVERSAL: Roland Emmerich, antes de descubrir su gusto por destruir Nueva York en cada película, nos regaló este personaje. Mezcla de soldado de Vietnam recauchutado como máquina de matar. Vamos que cogieron un poco de Chuck Norris, algo de Terminator y mucho de la entrepierna de Jean Claude Van Damme para levantar esta saga que no tiene visos de terminar nunca. Cansina y predecible. Tenía su morbo ver a Van Damme y Dolph Lundgren en la primera dándose mamporros (aunque supieras quién iba a ganar). Del resto…la saga ya no es universal…ahora es hiper-tridimensional.
      SAGAS IBÉRICAS:
      • TORRENTE: caspa, auténtica caspa ibérica al servicio del incombustible Santiago Segura. Con la excusa de salir en pantalla, sus “amiguetes” han trufado la saga (que pronto serán 5 entregas) con sus cameos. Un desfile del humor personal, muy personal, que tiene Segura. Todos decimos que son de lo peor al cuadrado, pero nadie ha dejado de verlas.
      Si os ha gustado la selección (no así los comentarios) o echáis en falta alguna saga, que seguro que sí…esperamos vuestros ácidos comentarios. Gracias¡¡¡

      FRANKENWEENIE [CINE]


      Cuando uno tiene la oportunidad de incluir en una obra propia referencias a sus influencias infantiles es sinónimo que trabaja en lo que le gusta. Escribir una historia e incluir personajes, nombres o hacer claros homenajes a tus mitos es todo un disfrute. Si para un don nadie como yo es ya un motivo de satisfacción salpicar este blog con unas frases acerca de mis directores o películas preferidas, imaginaos lo que debe ser para un tipo tan singular como Tim Burton. Que él disponga de la posibilidad de realizar una película donde pueda reunir de un plumazo a todos sus mitos infantiles, sus héroes (o no tanto), sus películas que le marcaron y un sentido homenaje a actores que perviven en su memoria, es simplemente para aplaudir. Si encima resulta que nos hace una película de animación en la que mezcla sus temas favoritos (macabros siempre…claro) y Disney está por medio, sólo nos queda elegir un buen sillón, apagar el móvil e intentar creer que tenemos 10 años de nuevo. Aunque con Tim Burton, eso es fácil.
       

       
       
      Aún a riesgo de convertirme en el abuelo cebolleta del blog, no puedo evitar recordar películas antiguas. Disfruto como un enano rememorando títulos, actores o directores pasados. Clásicos unos, otros no tanto. Pero todos guardando un poso de buen cine y sabor a fotograma. El caso de ‘Frankenweenie’ es similar. Es todo un homenaje al cine clásico de terror en general y el rodado por la Universal Studios en los años treinta y cuarenta en particular. Decenas de guiños a escenas de esas películas, referencias a actores y un reverencial amor por esa época, marcan la creación de este remake.
       
      Por que en definitiva de eso se trata, un remake de un cortometraje que realizó Burton en 1984 con el mismo título y argumento. Era obvio que cuando tuviera oportunidad realizaría un sentido reciclaje de aquel corto para convertirlo en largometraje. El resultado es un film al que se le nota toda pasión puesta por las manos expertas de un cinéfilo. Ha materializado todos sus sueños de niño en la historia de otro. Víctor (protagonista cuyo parecido con el otro Víctor de ‘La novia cadáver’ es cuando menos asombroso) es el alter ego de Burton. Vive por y para el cine de terror serie B, ese tan venerado sub-género de los años cincuenta, al igual que el propio director. 
       
       
      La historia se deja ver como un retablo que enlaza constantes guiños a esos films. Cada dos o tres escenas vemos referencias a un sinfín de películas. Una gozada para detallista como el que suscribe. Ya, de por sí, los nombres de los personajes, rinden pleitesía a la obra de Mary Shelley (‘Frankenstein, el nuevo prometeo’). La amiga de Víctor, Elsa, es un conjunto de referencias. Se llama así en honor a la actriz que interpretó ‘La novia de Frankestein’ (James Whale, 1935), Elsa Lanchaster. Su apellido en el film es Van Hensing, poco más hay que decir. Y su mascota, una perrita llamada Perséfone, luce el mismo peinado imposible que se veía en la película de Whale. Otro de los amigos de Victor es un singular remake de Igor, ayudante del doctor Frankestien original (‘El doctor Frankenstein’ James Whale, 1931). El profesor de la escuela es sencillamente la viva imagen de Vincent Price (‘Eduardo Manostijeras’). La lista continúa…
       
      Pero aparte de las influencias que transmite este trabajo, lo que de verdad me fascina, es el arrojo que llevó a Burton a convencer a la Disney de rodar una película de dibujos, con una historia de terror por medio ¡¡en blanco y negro!! Todo un desafío para ejecutivos encorbatados y público infantil. Quizás ese tremendo amor por respetar la esencia de los matices que el blanco y negro reflejaba en el cine de aquella época dorada no fue del todo bien acogido, ni por unos ni por otros.
       
       
      Lo que queda claro es que estamos ante un fervoroso homenaje, un desfile de secuencias que emulan los sentimientos de un verdadero amante del cine. Cada movimiento nos recuerda a Ray Harryhausen (creador de los efectos especiales de ‘Jason y los argonautas’,1963; ‘Los viajes de Gulliver’;1960 o ‘Furia de Titanes’,1980) cada toma a Bela Lugosi (‘Drácula’, 1931) cada secuencia a un desenlace terrorífico de Tod Browning (‘La parada de los monstruos’, 1932). Una inusual guía de fetichismos cinéfilos que hará las delicias para aquellos, como yo, aman este tipo de cine tan denostado en muchos foros. Al menos, siempre queda la costancia que mientras tipos tan visionarios, valientes e imaginativos como Tim anden rodando sus proyectos, tendremos la oportunidad de revivir por unos instantes el cruce de caminos entre el pasado y el presente a través de la tecnología. 
       
       
       
      El pulso narrativo se lleva bastante bien, más cuando se trata casi de un remake de ambas partes de la originales películas de Frankestein, final en el molino incluido. Creo por tanto que la película, que se llevó un varapalo en taquilla, bien merece ser recuperada. Con ella obtendréis dos objetivos: disfrutar de una notable muestra de buen cine de animación, pero sobre todo, que os haga sentir curiosidad por descubrir a las enormes joyas que se esconden tras los homenajes.
       
      VALORACIÓN: 7/10
       
       
       
      Curiosidades de VideoClub:
       
      • Tras diez años seguidos de colaboración, era la primera película que no trabajaban juntos Burton y Johnny Depp.
      • Martin Landau, Bela Lugosi en ‘Ed Wood’ pone la voz al profesor de Víctor, que es un claro homenaje a Vincent Price, actor fetiche en la obra de Tim Burton.
      • Tercera vez que Winona Ryder trabaja con Burton (‘Eduardo Manostijeras’ y ‘Bitelchus’)
      • La tortuga Shelley se llama así en referencia a la escritora Mary Shelley, autora de ‘Frankenstein’.
      • En una escena, los padres de Víctor está viendo una película de Christopher Lee, ‘Drácula’.
      • La mascota de Elsa se llama Perséfone, diosa griega que se tuvo que casar con Hades, rey del Infra Mundo.