Biopic

BRONSON [CINE]


Nicolas Winding Refn, hoy denostado tras su pirueta mortal con ‘The Neon Demon’, tuvo su puesta de largo con su sexto largometraje, ‘Bronson’ (2008) que aglutinaba todas sus filias y paranoias cinematográficas de una manera brutal, visual y hasta acertada, que años más tarde lograría redondear de forma espectacular con la soberbia ‘Drive’.

En ‘Bronson’ nos relata, con su peculiar visión del mundo y del lenguaje cinematográfico

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LA CHICA DANESA [CINE]


 
La chica danesa parece en principio una de esas películas en la que vemos que algunos artistas son capaces de hacer lo que sea con tal de recobrar la inspiración perdida o de vender un cuadro como Big Eyes o La vida de Adele  (aunque no tan subida de tono). Sin embargo a medida que avanza el relato ya empezamos a identificar al actor que eficazmente se puso en la piel de Stephen Hawking en La Teoría del todo. Nuevamente la construcción que Eddie Redmayne hace de su personaje es brillante de pies a cabeza (sus ademanes, sus gestos, la delicadeza de cada movimiento, el temblor de su mano al tocar el vestido, su mirada). Además, como en aquella…
 
 
 
 
 
 
 


 
 
 
 
 
 
 
…otra vez el peso de la trama recae sobre la actriz secundaria, Alicia Vikander (Ex machina, Ana Karenina), como si no hubiese otra manera de conocer al protagonista más allá de su mejor amiga o compañera de vida. 
 
En fin, él es Einar/ Lili y la sueca, su esposa Gerda. Son una pareja de artistas de los años veinte en Dinamarca. Él, reconocido, ella con una posibilidad de éxito en puerta que no puede dejar pasar y requiere por ello de la colaboración de su marido a quien le pide  que pose generosamente para ella con el atuendo que debía llevar la modelo que tarda en llegar (vestido, calzado y medias) sin saber que con ello desencadenaría el destape de una identidad femenina escondida en Einar que comienza a manifestarse  por la manera de vestirse y que terminaría afectando su comportamiento, poniendo en riesgo su matrimonio y hasta su propia vida.
 
 
 
Este es el argumento que Lucinda Coxon toma de la novela escrita por David Ebershoff sobre la vida de Einar Wegener (uno de las primeros personas conocidas en someterse a un cambio de sexo) para la adaptación cinematográfica recientemente nominada al Oscar en las categorías de mejor actor, mejor actriz secundaria, diseño de producción y vestuario, lo que merece un párrafo aparte. Pero cabe señalar que no se trata de una biografía, sino de un ficcional (y teñido de rosa) que surge a partir de un hecho dramático real.
 
El director Tom Hopper (El discurso del rey, Los Miserables) sabe hacer un buen uso del arte en sus películas y ésta no es la excepción. El guión se sustenta por la belleza estética que le otorga  la fotografía de Danny Cohen (La habitación, el discurso del rey) y el maravilloso vestuario que aporta el diseñador Paco Delgado.
 
 
Estamos sobre todo ante una historia de amor incondicional sumamente recomendable de ver donde no hay lugar para el egoísmo cuando se trata de dejar ser al otro, de darle alas y dejardo volar (Gerda acompaña en todo momento a su marido, renunciando a sus intereses en pos del bienestar de la persona que ama) y por otro lado tenemos el tema central del argumento, una disforia de género, desconocida hasta entonces. No había un tratamiento ni una asistencia adecuada para un paciente con estas características sin caer en un diagnóstico de perversión o esquizofrenia, cuando no terminaba tras las rejas. 
 
 
En ese contexto, una operación de cambio de sexo era impensada. Podemos imaginarnos lo difícil que era enfrentar en ese momento a una sociedad conservadora, pero tal vez el hecho de ser artistas y tener un espíritu libre, una mente y un corazón más abierto al resto (Se dice que Gerda era lesbiana, aunque esa parte no se incluye ni en el libro ni en la adaptación) les posibilitó ser pioneros en esta revolución por la identidad que hoy sabemos que no termina con una o varias operaciones, sino que requiere además de un tratamiento psicológico para ser capaz de llevar ese cuerpo nuevo, lo que en más de una oportunidad ha terminado en suicidio.
 
¡Atención, Spoiler!
 
Lamentablemente en la película no llegamos a ver las consecuencias de la cirugía, por la muerte de Lili. Suelen ser terribles y en el peor de los casos hay quienes se arrepienten con el tiempo de esa decisión muchas veces desesperada por no encontrar una solución para lo que les está pasando.
 
Pueden seguir leyendo….
 
Sin lugar a dudas el mayor logro de esta producción es el gusto por el detalle y la sensibilidad de las interpretaciones, mientras que en el debe queda esa sensación de engaño, entre la biografía y el ficcional donde se disfraza la realidad y basta intentar conocer un poco más a las personas reales detrás del personaje para descubrir que no eran como los pintaron. Es hora de empezar a mostrar la realidad del color que es, sin teñirla de una moralidad inexistente, menos entre los artistas de la época que eran considerados “liberales” y de buscar un compromiso mayor del cine para con estos temas controvertidos, que apunte menos a la taquilla o al Oscar y más a quienes afrontan la transexualidad día a día sin tanta pompa (por más lindo que se vea en pantalla) y sin dinero para costear caros tratamientos o cirugías de adecuación sexual. Algunos no tienen ni un trabajo digno por su condición casi un siglo después y todavía no encuentran su lugar en la sociedad.
 
VALORACIÓN: 6/10

 

SAINT LAURENT [CINE]


A estas alturas, de sobra es conocida por tod@s la figura del diseñador y empresario francés Yves Saint Laurent, una eminencia en el mundo de la moda y un alma atormentada en lo que concierne a su vida personal.

 

Esta película se presenta como una especie de biopic, y digo “especie” porque no sigue una estructura narrativa de biopic al uso, en el que centra su obra y excesos entre los años 60 y 70, cuando el apogeo de la psicodelia, las drogas y el sexo se encontraban en su punto más álgido.

La película presentada en el Festival de Cannes del año pasado, tuvo una acogida demasiado fría y fue en parte…
 
 
 
 
 
 


 
 
 
 
 
…masacrada por la crítica, ciñéndose a ella como “(…) una mirada difusa e irregular de su vida” y como “una obra cargante con ínfulas de pretensión y profundidad“, aunque hubo otras reseñas positivas, en las que destacaban que era evocadora y magnética a partes iguales.
 
Hay que decir que estuvo también en la lista de seleccionadas a Mejor Película Extranjera en los Oscar, pero no llegó a entrar en la categoría finalmente, aunque fue en los César donde obtuvo gran notoriedad con sus 10 nominaciones, terminando por llevarse solamente el premio a Mejor Vestuario, como era de suponer.
 
La película se nos abre con un Yves Saint Laurent en la mitad de su carrera, llegando a un hotel completamente abatido y queriendo conceder una entrevista, aportando información sobre una vida lastrada por los abusos y los complejos, lo que nos da una idea de lo que el film nos va a introducir, una figura con una naturaleza compleja.
 
Tras el primer contacto, el metraje avanza entre talleres, bastidores y altibajos, relegando a Yves Saint Laurent como un monigote en manos de su director, Bertrand Bonello. Parece ser que lo que le interesa más es mostrarnos el excentricismo que rodeaba su vida personal y los excesos, incluyendo numerosas escenas de bailes chapados a la antigua, fiestas privadas, donde el LSD mezclado con barbitúricos y ginebra estaban a la orden del día, además de dotar a su vida sexual de una pedantería alarmante. Y lo cierto es que mucho de lo que se cuenta a veces no interesa, pero hay que reconocerle cierto magnetismo, como ya he citado previamente, que te ayuda a no apartar la vista en ciertos momentos.
 

 




El actor y modelo Gaspard Ulliel encarna al diseñador en cuestión, pero creo que es una figura que le queda demasiado grande, a pesar de dotarle al personaje de buenas intenciones, dando la sensación que su representación no es más que la de un rancio gusto operístico y caricaturesco, mientras que a la vez asistimos a una especie de campaña publicitaria de más de dos horas, que supone una vacuidad que roza la parodia.
 
Pero no todo van a ser críticas. Creo que el montaje es arriesgado y en ese aspecto no sale perdiendo, todo lo contrario. Los flashbacks viniendo y volviendo una y otra vez (sobre todo en su segunda mitad) se siguen sin problema alguno y las escenas de su trabajo, en las que incluye el proceso en los talleres y los desfiles en las pasarelas, estando decoradas parte de estas escenas con unas “pantallas partidas” (las denominadas split screens) a lo De Palma muy originales, aspecto que se popularizó allá por los años 60, son un goce para todos los sentidos.
 
Además del montaje, creo que la fotografía y la estética también están muy cuidadas. Hay momentos que parece que estás viendo una película de los 60/70 y otros momentos en los que parece que asistes a un desfile real, aunque persiste un toque kitsch que no acompaña nada bien al resto del conjunto.
 
Otro aspecto que se describe a la perfección es esa obsesión que le unía al arte, especialmente con Mondrian y Picasso, a los que homenajeó en varias colecciones, reproduciendo motivos de estos artistas en sus propias confecciones.





 
Tanto fue así, que muchos años más tarde, tras la irrupción de otro tipo de moda predominante en ese momento y con la que él no casaba en absoluto, terminó por retirarse, añadiendo que ya se utilizaba la alta costura como si se tratara de verdaderos trapos para el hogar, carentes totalmente de ambición artística, y es en la película dónde eso también se retrata genuinamente, describiéndonos ya a un Yves Saint Laurent completamente despojado de esas ganas que le empujaron a involucrarse en el mundo de la moda y tremendamente exhausto, como si nos diera la impresión de que su vida ya ha acabado y no tiene nada más que ofrecernos. Aunque por arte de magia, en su plano final ya nos deja patente que es una figura con un gran legado que ha dejado una impronta importante y que su muerte no es más que una simple anécdota, trascendiendo su obra por encima de sus últimos días. Porque como ya dijo el propio Yves en su momento: Un buen diseño puede soportar la moda de 10 años“.
 

 

 

Por lo que al final, podemos resumir en que termina siendo una película que se aleja bastante de la realidad y que no deja traslucir el verdadero arte que subyace tras su rimbombancia y pretenciosidad, además de acusar de un metraje algo excesivo y de varias escenas que en mi opinión no vienen mucho a cuento, pero a pesar de todo ello, es una película que se deja ver en varios momentos y ya digo, que tiene ese poder magnético del que numerosos biopics carecen.
 

VALORACIÓN: 5/10

LA TEORIA DEL TODO: La Teoria que faltó [CINE]


La teoría del todo estuvo nominada al Oscar en 5 categorías (guión adaptado, banda sonora, mejor película, actor y actriz) de las cuales solo Eddie Redmayne se quedó con la estatuilla por su fabulosa interpretación del astrofísico, teórico y cosmólogo Stephen Hawking (además del parecido físico, el actor se ocupa de cada detalle característico, mirada,  gesto, movimientos, síntomas o estado de ánimo).


El científico británico es conocido por sus trabajos sobre el tiempo y los agujeros negros y también por padecer una enfermedad motoneuronal que…

…comenzó a manifestarse a los 21 años y que ha ido agravándose hasta dejarlo inmóvil en una silla de ruedas, pero comunicándose a través de una máquina generadora de voz. Sin duda, un ejemplo de superación que merece ser llevado al cine.
Con un trabajo de actuación digno de admirar, se supone que lo más difícil de lograr ya estaba resuelto y el éxito del film asegurado, sin embargo algo falló ¿qué le faltó a la cinta de James Marsh para correr mejor suerte en la entrega de premios?
El relato comienza con un Stephen en Cambridge cuando conoce a Jane Wilde ( Felicity Jones) quien sería su primera esposa y la autora de las memorias en las cuales se basa el guión y lleva por título Hacia el infinito. Aquí encontramos el  más grave error. ¿qué se quiere contar? ¿una historia de amor incondicional? ¿un drama? ¿la historia de amor entre Stephen y Jane verdadera? ¿o la historia de vida de una personalidad reconocida mundialmente por su talento? Al adaptar el guion a las memorias de la mujer, se le está otorgando el protagonismo a ella, entonces presenciamos la historia de vida de la primera mujer de  Hawking ¿eso era lo que querían mostrar en realidad?
 Aún siendo así, falta credibilidad en el argumento, porque del libro solo se rescata lo más favorecedor para ambos y se pasan por alto las debilidades ( no existen discusiones en esa pareja)  En una entrevista reciente ella confiesa que él nunca le agradeció lo que hizo, que pensó en suicidarse, que era muy egoísta ( En el film no quería ayuda externa) pero excepto ésto último, el resto no aparece en la película. Es más, quienes leyeron el libro lo describen como tierno  y divertido (Hawking tiene buen sentido del humor) ¿será que el tiempo cura las heridas? 50 años después de conocerse son amigos y puede ser que en la última versión editada de esas memorias se registren  simplemente los buenos recuerdos después de la tormenta, aquellos momentos que prefieren recordar sin rencor.
Si la idea original era registrar la biografía del científico británico entonces faltan puntos de vista, falta teoría, falta investigación, trabajo de campo previo (como si se tratara de un documental) falta información. Por ver el árbol, se perdieron el bosque. Es casi un pecado basar la historia  de una persona tan exitosa únicamente en lo que piensa de la relación  su primera mujer (por más importante que haya sido para él), falta profundizar acerca de otros aspectos de su vida (profesional, familiar, laboral). De más está decir que resulta incompleta ¿y sus logros? ¿y sus teorías? ¿y su infancia? (y podríamos seguir). Es una historia conmovedora y dura, que vista a la distancia puede ser más flexible, pero no puede tomarse como biografía. De él al final no aprendimos mucho. Si esperaban algo similar a Una mente brillante ( 2001) o la recientemente estrenada y también nominada al Oscar  El juego de la imitación (2014) nos cambiaron la bocha, dejaron al protagonista central en segundo plano.
Así mismo se entiende que no es arbitraria la elección del amor como eje principal de la trama, puesto que al igual que en  La fórmula de la vida (2013) dirigida por Terry Gilliam (director de Doce Monoses el amor  el sentido del todo, de la vida, de la existencia, la verdad, Dios o como quieran llamarlo. El mensaje es claro. Él  reconoció en una oportunidad ante la prensa que fue su amor por Jane un “motivo para vivir” cuando le dijeron que le quedaban dos años de vida allá por los años 60 y hoy tiene 73. Vaya paradoja, fue la fe de ella la que le dió la fuerza de voluntad necesaria para ayudar a salir adelante a su marido ateo (como ella supo contar al ser interrogada por periodistas por la presentación del libro).
– “cosmólogo, una especie de religión para ateos inteligentes” responde Stephen cuando en el film Jane le pregunta por su profesión.
  Empero, acá también se quedan cortos, porque no se trata solo del amor a una mujer sino del amor a la física, a su profesión y a la vida misma. 
Quizá faltó determinación a la hora de decidir qué contar y qué no o tal vez se intentó quedar bien con todos y se olvidaron de los espectadores, algo que pasa a menudo cuando las biografías son autorizadas y las personalidades viven. No lo sabremos, pero sí sabemos que cuando se ocultan datos pierde interés y verosimilitud el trabajo final.
El resultado: Una brevísima historia del tiempo que Sthephen compartió con su primera mujer; uno de los más extraordinarios pensadores que se haya conocido desperdiciado ( no llegamos a saber nada que no sepamos antes de ver la película respecto a él) y un montón de agujeros negros cubiertos por una prolija  fotografía (con predominio de  colores cálidos acorde con la intimidad del hogar) y actuaciones sobresalientes (Felicity Jones y Eddie Redmayne) que no alcanzaron para que el todo funcionara y nos quedamos con ganas de más.

 

BIG EYES [CINE]


Lo que se venía manifestando en sus últimos films ha quedado totalmente confirmado en ‘Big Eyes’. Tim Burton fuera del género fantástico no sabe que hacer con la cámara, ni con los actores, ni con la historia. Perdido por completo se haya el creador de mundos oscuros, mágicos y enrevesados como ‘Big Fish’, ‘Bitelchus’ o sus aproximaciones a Batman. Siempre catalogado como un director creativo, que lo es, lleva una década perdiendo fuelle a marchas forzadas. 
 
El último ejemplo es este biopic del matrimonio Keane, donde intenta exponer los hechos reales con una forzada pizca de fantasía que nunca llega a explotar. Ya sea por exceso o por defecto, Burton nunca ha sido un buen director, me explico…es un gran creador de mundos fantásticos y sabe moverse dentro del género. La fuerza visual de sus historias siempre ha sido su respaldo y sello como director, pero…
 
 


 
 
 
 
 
 
…en sus films ha estado presente la sensación de no saber ubicar bien el modo de expresar en cámara esa potencia que sus historias tenían. Es fácil ahora machacar a Tim Burton, pero a la vista salta que el antes admirado por sus obras (que no por su estilo técnico, el cual nunca ha tenido) es ahora un blanco perfecto para hacer leña del árbol caído.
 
 
‘Big Eyes’ se postula en ese género de la dramatización de una historia real con el ‘san Benito’ que ello conlleva. Alejado de una narración fantástica, Burton nada en un mar ajeno a su manera y forma de ver el cine. Aquí no hay alardes visuales con los que pueda escudar su técnica y debe apostar todo al trabajo actoral. La pareja protagonista, Adams y Waltz, permanecen impasibles ante la sucesión plana y manida de su relación en pantalla. Pese a que los acontecimientos son narrados en tercera persona, el espectador tiene la constante sensación que en cualquier momento el Burton al que estamos acostumbrados hará acto de presencia. Sin embargo, quizás esta sea su única virtud, pues no hay atisbo de esa fantasía a la que el director se pueda aferrar (salvo esos pequeños planos donde el personaje de Adams contempla la realidad deformada).
 
 
Tal vez el cine y la realidad se hayan vuelto a cruzar, y la historia vital y personal de Burton haya traspasado la pantalla. El divorcio con su musa, Helena Bohan Carter, ha pasado factura y parece que quiera contar, de un modo vengativo, su estado de ánimo con esta narración de usurpación de personalidad, engaño y sentimientos atrapados. Lo malo es que no hay un punto fijo al que pueda uno agarrarse como espectador. Los personajes deambulan sin gracia, la historia salta a trompicones y el sello Burton es casi nulo, por no decir que inexistente. Podría haberla filmado cualquier otro director y los amantes de Tim enseguida notarán la frialdad (excesiva) que transmite el film.
 
 
Muchos tildarán a ‘Big Eyes’ como un intento noble y desenfadado para alejarse de su marca “una película de Tim Burton”, que hace un uso muy notable del color en pantalla, que los personajes son como las pinturas de las que habla el film…nada de eso llega a convencer. El film transmite un hastío desde la primera media hora, adolece de falta de pulso durante la mitad y llega a un forzado y desencajado final que solo confirma que lo visto antes es el resultado de un film aburrido y carente de interés. La historia pedía un pincel fino y delicado y lo que encontramos son brochazos que nada hacen para que el espectador conecte con la narración. ¿Ha querido dar Burton un nuevo giro a su filmografía? No lo parece pues sus próximos films, ‘Bitelchus 2’ o ‘Alicia en el país de las maravillas 2’, invitan a creer que ‘Big Eyes’ ha sido un interludio personal más que una propuesta novedosa.
 
 
Burton ha perdido el rumbo desde hace unas cuantas películas. Si no contamos sus últimas realizaciones de animación (‘Frankenweenie’ o ‘La novia cadáver’) donde se encuentra a gusto entre marionetas que muestran más credibilidad sensitiva que sus actores en sus films de imagen real, el director ha ido sumando error tras error en los últimos 15 años. Pero como mencionaba antes, ahora lo fácil es hacer sangre. Nos queda el recuerdo visual de sus mundos paralelos, oscuros, tenebrosos y llenos de vitalidad. No por su manera de dirigir, sino por la fuerza que esos mundos de por si contienen. ‘Big Eyes’ carece de esa fuerza, carece de ese mundo personal de Burton, carece de alma. Y es una lástima, pues Margaret Keane y su obra se merecían un acercamiento más sensitivo y emocional.


VALORACIÓN: 5/10

THE IMITATION GAME [CINE]


Todos los años nos viene la típica película de superación personal con tintes melodramáticos que conecten con el espectador en su fibra más sensible. Los personajes como Alan Turing (Benedict Cumberbatch) siempre son bien recibidos por los críticos y público pues ofrecen una visión descarnada del ser humano contra las circunstancias pero con esa ayuda que su propia esencia como persona hacen que soltemos alguna lagrimita. Del mismo modo que John Nash (Russell Crowe) en ‘Una mente maravillosa’ tenemos ante nosotros otra figura histórica que aportó a la historia todo su talento intelectual al servicio de un gobierno, en este caso para el británico y su vertiente de espionaje internacional, el MI6 (sí, el mismo que el de James Bond pero sin tanto acento brit-pop). La segunda guerra mundial como trasfondo, que siempre viene bien para que el espectador se sienta cohibido para disentir, y un personaje con dificultades de adaptación a la sociedad limitadas por su condición personal y un contexto opresivo, hacen que ‘The imitation game’ sea una propuesta interesante antes de entrar al cine. Sin embargo…


 
 
 
 
 
…y por mucho que la avalancha de nominaciones a los Oscars (8 en total) la arropen, quizás solo tengamos papel mojado con muchas buenas intenciones (ya en los Globos de Oro se fue de vacío). Pero no sólo de buenas intenciones se puede levantar un film y mucho menos esperar que la apasionante historia que nos cuentan (el intento de descifrar el sistema de comunicaciones encriptado de los nazis, llamado Enigma) sea el único motor que nos mantenga alerta. La primera incursión de su director, Morten Tyldum (‘Headhunters’), fuera de su Noruega natal en el cine de Hollywood, ha sido esta producción británica que nos narra en tres líneas temporales los sinsabores y prodigios de una de las mentes más adelantadas de nuestro pasado siglo XX. Alan Turing, reconocido como el padre de la informática moderna, libró dos batallas a lo largo de su vida, la personal con sus demonios internos y obstáculos sociales y la profesional. 
 
 
El realizador ha querido enlazar estas dos luchas personales sin querer meterse mucho en el barro. No equilibra la balanza a la hora de mostrar un interés claro entre una u otra historia, y es sólo gracias al montaje de las tres lineas temporales (adolescencia, desarrollo de su trabajo para el MI6 y su detención en 1951 por homosexualidad) lo que hace que la historia avance y no decaiga del todo en la monotonía y el hastío, aunque tiene partes que hacen que los ojos se vayan al reloj… Llevar a la pantalla a este tipos de personajes con el único fin de buscar la complicidad del espectador a base de clichés muy manidos en el cine para dejar claro que estamos ante una peculiar y genial mente, no hacen sino socavar el interés inicial para adentrarse en la repetición de lugares, escenas y frases.
 
 
Topicazos aparte, que los tiene y muchos, cabe también mencionar que es imposible ver de buena manera ‘The imitation game’ doblada al español. No estoy en contra del doblaje ni nada parecido, pero el estúpido ardid de colocar la misma voz de doblaje al mismo actor a lo largo de su carrera para que el público reconozca con facilidad al actor, hace que nos perdamos al personaje de Alan Turing mezclándolo con otro: Sherlock Holmes. Iván Muelas (actor que dobla entre otros muchos a Benedict Cumberbatch) hace un gran trabajo como siempre pero uno se siente incapaz de alejar de su mente a otro brillante personaje que dobla como es el caso del detective londinense. Mientras que vemos a Alan Turing comportarse ante otros personajes, sus deducciones y tics, nos viene a los ojos su otro alter ego. Uno de los mayores problemas a la hora de ver este film doblado.
 
 
En cuanto a su desarrollo es bastante plano y predecible, no por el hecho de contar una historia real que ya sabemos cómo acabará, sino por su planteamiento ya visto en otras ocasiones y que tanto gusta a la Academia de Cine en Hollywood. De fácil exposición y de poco contenido. Con la atractiva apuesta que era presentar tres líneas temporales, da mayor cabida a la épica intelectual de la concerniente a la creación de la máquina de Turing, cuando realmente la que plantea mayores incógnitas y desafíos es la linea temporal que expone al personaje en los años 50, cuando es detenido. En esa el personaje podía haber tenido mejor suerte y no el melodrama central que apenas deja una gran sorpresa, la actuación de Mark Strong. Éste es sin duda el que roba planos y escenas con tres o cuatro apariciones. Alimenta el film y lo enriquece para sacarlo del letargo en el que sume a veces. Imita al thriller convencional pero no cuaja como tal.
 
 
Entrar a valorar la ristra de nominaciones a los Oscars (excesiva a mi modo de ver) nos llevaría a otra polémica. Keira Knightley no ofrece nada nuevo como para ser nominada y su aportación al film es anulada en cada encuentro con Cumberbatch, pero para engordar su lista de menciones viene bien. Benedict asume la personalidad de Turing llevándola al título del film, y como si de un autómata programado por la sociedad se rebela poco a poco yendo de la frialdad a la empatía. El juego real del film es conseguir que sintamos la soledad latente de Turing, que comprendamos que su única salida es la automatización de sus sentimientos y su vía de escape la construcción de su querida máquina, ‘Christopher’, que como en aquel primer amor arrebatado, no quiere nada más que entender los entresijos de los mensajes que nos da la vida.
 
 
Los buenos aportes del film no son suficientes para que una vez finalizado éste podamos sentir un buen sabor de boca a buen cine. Es comedida y academicista a más no poder, no se atreve a levantar las piedras que ha ido dejando en el camino y trata de convencernos en una recta final atropellada de que las grandes mentes nunca serán comprendidas. El consabido mensaje final en los títulos de crédito finales es la lápida sobre la que se entierra ‘The imitation game’, que no pasará a la historia del cine como un gran biopic, ni como un melodrama de tintes trágicos, ni como un fiel reflejo de su personaje principal, ni como denuncia real y activa de lo que deja entrever pero que no se atreve a exponer. Un film plano y sin sorpresas que queda bien en las manidas nominaciones pero que mucho me temo que no pasará de ahí. Ése es el gran enigma…saber porqué tiene tantas nominaciones.
 
VALORACIÓN: 6/10