Alien

ALIENS, EL REGRESO [CINE]


La frase ‘segundas partes nunca…’ etc, etc…os suena ¿verdad? Pues olvidarla porque es la mayor mentira que jamás se ha hecho acerca del cine. Esa y que Ben Affelck es actor. La tan oída y odiada frase de marras se destroza con un buen puñados de títulos: ‘La novia de Frankenstein’ (James Whale, 1935), ‘El padrino II’ (F.Ford Coppola, 1974), ‘El imperio contraataca’ (Irvin Keshner, 1980), ‘Terminator II’ (James Cameron, 1991), ‘Toy Story 2′ (John Lasseter, 1999), ’28 semanas después’ (J.C. Fresnadillo, 2007), ‘Regreso al futuro II’ (Robert Zemeckis, 1989), ‘Spider-Man 2’ (Sam Raimi, 2004), ‘El mito de Bourne’ (Paul Greengrass, 2004), ‘El caballero oscuro’ (Christopher Nolan, 2008) y así un largo desfile de títulos. Es obvio que también hemos sufrido innumerable bazofia con tal de sacar tajada a la primera parte, pero los casos de soberbias secuelas son abundantes. No se puede tolerar por más tiempo que esta frase manipuladora siga vigente. Y menos con el siguiente caso de hoy. Niños y niñas, sujetaros bien. Vamos a un lugar donde nunca debería ir nadie solo.
 

 
Tras el arrollador éxito de ‘Alien, el octavo pasajero’, la Fox…

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ALIEN 3 [CINE]


El día que vi a Zinedine Zidane propinar un cabezado a Materasi en una final de la Copa del Mundo, se me cayó un mito. Cuando descubrí que los Reyes Magos eran unos señores de El Corte Inglés, también. Pero si en verdad me dolió ver destrozar un mito, además cinéfilo que son los que duelen por siempre, fue cuando comenzaron a salir los títulos de crédito de ‘Alien 3’. Leí, “Directed by David Fincher”, entonces pensé: ‘Te odio, David, te odio’. Recuerdo haber salido del cine en esa ocasión con uno de los mayores cabreos de mi vida friki-cinéfila. Muy parecido al de ‘Robocop II’, pero esa es otra historia. Menos mal, que con el paso de los años, el odio que sentí en aquel instante hacia Fincher, se fue transformando en admiración hacia el autor de joyas como ‘Seven’, ‘The Game’ o ‘La red Social’. Pero aquel shock a mis neuronas que supuso la visión de este engendro pseudo místico, me sigue produciendo las peores arcadas que mi mente cinematográfica puede tolerar. Permitid que coja el cuchillo y comience la carnicería.


 
 
La única explicación posible al siguiente desaguisado es el vil dinero. La imperiosa necesidad de hacer caja. La Fox tenía entre sus manos un filón tanto de buen cine como de crítica tras las dos primeras entregas. No se concibe que una saga que ya tenía forma y fondo se pusiera en manos de un debutante de la talla de Fincher. Surgido de los videoclips, pensaron los ejecutivos que darían el pelotazo como hicieron años atrás con Scott y Cameron, pero al menos ellos ya tenían una película realizada. La opción que me queda por pensar es que eligieron a un debutante por ser maleable, ya que el resultado final de la película es un ejemplo notorio de los destrozos que hacen los productores cuando meten mano al celuloide.
 
La historia de por sí es traída por los pelos, una buena comparación dedicada al personaje de Ripley en ésta, ya que de los innumerables guiones y proyectos que se escribieron sobre la continuación, no me puedo creer que eligieran éste. Es un cúmulo de errores que se intenta soslayar con el aura enigmática del alien. El uso que se hace de la mística que rodea a esta saga en este film es vergonzoso. El mero hecho de tener un personaje de ciencia ficción tan goloso no te da la razón a la hora de transformar en imágenes la estupidez absoluta. 
 
 
Fincher intenta poner su granito de arena con un plagio de ambientación que le sale rana. En ningún momento se mantiene la intriga o la sorpresa. No logra transmitirnos la fuerza del terror que en la anteriores, tal vez por que el espectador ya esté preparado para lo que va a ver. Por lo que el enfoque que tomaron en el rodaje me parece de lo más infantil, previsible e incoherente. Lo poco que alcanza a llevar a la pantalla el pobre de Fincher son algunos pasajes que más tarde podremos catalogar de “estilo David Fincher” en posteriores films de su carrera.
 
Intentar causar shock al público con el cambio de look de Ripley (buen pellizco de pasta que se llevaría por eso), rodearla de tipos rudos y hostiles, reformular una saga desde un punto de vista religioso, o lo más triste, querer dar la impresión de que la historia no es importante sino lo que sucede, hacen la visión de esta tercera entrega una insufrible pérdida de tiempo. Pero no todo van a ser malas noticias. Tenemos un amago de elevación en la trama cuando aparece un personaje que en anteriores entregas creíamos que era otra cosa, tenemos a un buen actor como Charles Dance (‘Juego de tronos’) que tonifica y crea por unos instantes algunas escenas con algo de veracidad, hasta hay una escena que por lo menos nos devuelve al terror que sufrimos en las dos partes precedentes (el cara a cara entre el alien y Ripley).
 
 
Lástima que todo se diluya como ciertos detritus humanos en su adecuado lugar de deyección. Unos personajes secundarios que sólo decoran, un desarrollo de los hechos que es pura improvisación para contentar a las masas, total apatía a la hora de tratar el ritmo del film, devastadora, en grado de maldad, la puesta en escena de decorados, efectos y música. Me resulta muy difícil salvar un ápice o un fotograma decente en el que se hayan conjugado bien todos estos elementos.
 
El ansia de hacer caja, de tener más taquilla que los demás, las prisas a la hora de llevar un proyecto a buen puerto o la inexperiencia de algunos en el film, hacen de ‘Alien 3’ la peor de la saga, incluso más horrible que la siguiente entrega que se realizó. Creer que con poner un 3 en forma de exponencial junto al título les daría mayor fuerza sólo indica los aires de grandeza de los productores. Destrozaron un mito, unos personajes con los que soñar, un universo que se podría haber expandido de manera brillante. Todo, por afán de dinero. La explicación a ese 3 exponencial yo la describo mejor como una advertencia al espectador: el aburrimiento, el ridículo y la previsibilidad al cubo. 
 
Y por favor, no me hagáis hablar del final. Patético.
 
VALORACIÓN: 4/10
 
Cotilleos de VideClub:
 

 

  • Renny Harlin (‘La jungla 2’, ‘Máximo riesgo’) fue el director elegido en un primer momento.
  • Debut en la dirección de David Fincher.
  • Tras su estreno, el propio director repudió el film debido a las interferencias y cortes que el estudio hizo sobre el mismo.
  • Weaver se embolsó casi 6 mill. dólares por esta entrega.
  • -En los primeros guiones el personaje de Ripley no aparecía.

H.R. GIGER: CUANDO LAS PESADILLAS SE VUELVEN REALES [ESPECIALES]


El renombrado artista suizo ha fallecido el lunes a la edad de 73 años en el hospital, tras sufrir una grave caída. Nacido en 1940 en Coira, la capital del cantón de los Grisones, el escultor, grafista, ilustrador y diseñador trabajaba y vivía en Zúrich. Mundialmente conocido como el ‘padre’ de ‘Alien’, Hans Rudolf Giger ganó en 1980 el Premio Óscar a los mejores efectos especiales con la película de Ridley Scott. Con él, Suiza pierde a una de sus figuras más internacionales y el cine a un visionario más allá de nuestro entendimiento. Pero no sólo trabajó en ‘Alien’ (1979)…


Antes, realizó el proyecto de ‘Dune’, en 1976, que Alejandro Jodorowsky nunca llegó a filmar, aunque se hizo un documental sobre ello. Tras el éxito inapelable de ‘Alien’ (sin olvidar a Carlo Rambaldi que creó la criatura físicamente), Giger continuó en su particular universo de diseños morbosos, oscuros, llenos de trazos que nos retrotraían al útero materno con grandes dosis y referencias a la muerte. Para él, su obra era la unión perfecta de la presentación del sexo como eje principal entre la vida y la muerte. Eros y Tánatos en una continua lucha.

‘Poltergesit II’

Años más tarde, en 1986, realizó los diseños de ‘Poltergeist II: el otro lado’, donde su obra se muestra en las secuencias que reflejan ese otro mundo que hay más allá de la vida. También compuso las portadas de ‘Future-Kill’ y diseñó la ‘Cloudbusting Machine’ en el videoclip ‘Cloudbusting’ de Kate Bush.

‘Tokyo: the last megalopolis’

‘Species’
Creó los escenarios y criaturas de ‘Tokyo: The last megalopolis’ (1988). Y en 1992 fue llamado por David Fincher para colaborar en ‘Alien 3’, donde sí realizó diseños que James Cameron le negó para ‘Aliens, el regreso’ (1986). En 1995 su diseño del Bat-movil en ‘Batman Forever’ fue desestimado por la Warner pero sí trabajó en la criatura de ‘Species’ (1995). Fue consultor creativo en ‘Kondom des grauens’ (1996).


Bat-movil para ‘Batman Forever’

Su última colaboración en el cine fue con el director que le dio reconocimiento internacional, Ridley Scott. En ‘Prometheus’ (2012) volvió a mostrarnos sus visiones y pesadillas en los murales que los exploradores hayan en los artefactos de los colonos del planeta.

Diseño para ‘Prometheus’

Una lástima que un creador de tan valiosa visión no haya tenido mejor suerte y más profusión en el cine. Como siempre, ahora sólo nos toca llorar al genio cuando éste ya no está entre nosotros. Va por ti Giger, esperamos que donde estés sea tan maravilloso como lo dibujaste.

ALIEN, EL OCTAVO PASAJERO [CINE]


Los extraterrestres, dando por hecho que existan, han sido mostrados en el cine en sus más variados tonos, formas, aspectos y variedades. Los tenemos de todos los colores, unos con más curiosidad que otros, algunos se asemejan sospechosamente a nosotros, otros en cambio son más parecidos a globos de playa. Incluso los hay con doce brazos y tres docenas de ojos. Desde siempre el cine ha imaginado a estos seres como figuras super-inteligentes, capaces de realizar asombrosas proezas o terribles matanzas. Tenemos por ejemplo al enigmático ser de otro planeta de ‘Ultimatum a la Tierra’ (Robert Wise, 1951), a los curiosos cabezones de ‘Encuentros en la Tercera Fase’ (Steven Spielberg, 1977), a los vampiros espaciales de ‘Lifeforce’ (Tobe Hooper, 1985), al polimorfo y extraño de ‘La Cosa’ (John Carpenter, 1982), al cazador fetichista de ‘Depredador’ (John McTiernan, 1987), al entrañable ‘E.T.’ (Steven Spielberg, 1982) , los cachondos de ‘Mars Attack’ (Tim Burton, 1996) o por ejemplo los vegetales de ‘Señales’ (M.Night Shyamalan, 2002). Pero ninguno de ellos se asemeja en complejidad, extrema ferocidad, necesidad de reproducirse e imponente flujo de trasmisión de terror, que el que nos ocupa hoy: Alien. La perfecta máquina de matar.


 
Condensar en unas frases el contenido y simbología que entraña una fascinante película como ésta, es todo un desafío. Como desafío fue para Ridley Scott ponerse tras las cámaras en su segundo proyecto cinematográfico tras ‘Los duelistas’ (1977). Con una reputación intachable a sus espaldas como director de publicidad en TV y una más que notable carta de presentación con su primera película, el visionario director fue elegido por la Fox para llevar a cabo un viaje interestelar con tintes de terror. ‘Alien’ es, ante todo, un film de terror, envuelto con la mágica sábana de la Ciencia Ficción, pero sus pilares atesoran los mejores tópicos del género de suspense y horror. Decir que ‘Star Wars’, ‘2001: una odisea espacial’ y ‘Tiburón’ sean los referentes e influencias no es errar. Al contrario, Scott tenía en mente la sobriedad que deseaba dar a la temática espacial mirando a Kubrick; dotar a la cinta de la espectacularidad que insufló Lucas a la suya; y llevar magistralmente el suspense que Spielberg creó para inquietarnos con un ser casi demoníaco que cambiaba las profundidades del océano por la inmensidad del espacio. Y al igual que sucedía entre las olas en aquella, ‘en el espacio nadie puede oír tus gritos’.
 
 
La forma de dirigir del británico es académica desde un punto de vista técnico. Mantiene la incertidumbre, crea el misterio y sabe condensar los puntos fuertes de su narración para explotar, literalmente en algunas escenas, el suspense formado durante el lento pero meticuloso inicio de la película. Su modo acompasado de filmar al inicio se rebela poco a poco con las pistas e informaciones que va suministrando tanto al espectador como a los propios personajes. Tanto su contenido como su fondo fueron y siguen siendo las piedras angulares en el estilo de rodar de Ridley. Cuida tanto la estética visual, su marca de la casa que luego llegaría a cotas de maestro en su siguiente film ‘Blade Runner’, como presta atención al guión, dejando fluir a éste como si se tratase de un pequeño reguero de sangre.
 
 
Pocos guiones como este han sido tan copiados y plagiados. Pero lo más curioso es que la historia de por sí ya era un compendio de varios proyectos anteriores de su autor, Dan O’Bannon. Daría pie a una nueva visión de filmar el terror. Como hicieran en ‘Tiburon’, tenemos que imaginarnos muchas veces a la bestia, creando en nuestra imaginación sus dimensiones y motivaciones. Somos nosotros los que dotamos al monstruo de una personalidad, que sumado al hecho de su apariencia, esa falta de ojos es desconcertante y embrujadora, hacen que el terror y la angustia aumenten en proporción igual a la de Ripley (Sigourney Weaver).
 
 
 
 
La primera sorpresa visual la tenemos cuando la primigenia forma del alien se enrosca al cuello de John Hurt (‘El hombre elefante’, ‘V de Vendetta’) en un símil de violación oral masculina, todo un shock para el espectador. No se había visto nada igual. El paralelismo de la concepción y parto del alien fue la nota explosiva que conmocionó al público. Fue la reseña fílmica que destacó a ésta película del resto. Seña de identidad de la saga e icono del cine para la posteridad.
 
 
 
Su ambientación de claustrofobia llega a cotas inimaginables según va avanzando la trama. Mientras los tripulantes van sufriendo las consecuencias de las acciones que desencadena el ordenador de a bordo, asistimos atónitos al replanteamiento que los personajes adoptan frente a las circunstancias. Sentimos el pavor de los espacios estrechos, el sudor de los protagonistas, el miedo que va creciendo al mismo ritmo que la criatura (obra de la mente macabra y genial de H. R. Giger), todos los elementos confluyen en un final tan espeluznante como agónico. El genial personaje que interpreta Ian Holm, Ash, (Bilbo Bolsón para las nuevas generaciones) es tan maquiavélico que sólo aquel que haya visto la película sabrá el secreto que oculta. Ejemplifica las motivaciones de la trama, el argumento y su concepto.
 
 
 
 
La parsimonia de una banda sonora casi fúnebre, refuerza el sentido visual. Nuestros oídos se mantienen alerta, nuestros ojos no saben bien si lo que han visto es real o la imaginación hace de las suyas. Una música tan hipnótica que eleva al alien a su forma más superlativa. Obra de Jerry Goldsmith, que aunque no le gustó las modificaciones que Scott hizo tras acabar el film, tuvo que admitir que el resultado final es aterrador. Imagen y sonido se fusionan para moldear una de las mejores pesadillas jamás rodadas.
 
 
 
 
 
Sigourney Weaver, una recién llegada al cine en 1979, dejó para la posteridad un personaje que a lo largo de los años siguientes fue creciendo hasta convertirse en mito del cine. La teniente Ripley es sinónimo de supervivencia, arrojo y determinación. Decir Ripley (no confundir con el genial personaje de Patricia Highsmith) es mencionar a una de las figuras eternas del cine de Ciencia Ficción. Una actuación comedida y a la altura de su personaje, es más, no puedo imaginarme un film de la saga sin ella.
 
 
 
 
Las consecuencias de ‘Alien, el octavo pasajero’ son evidentes. Fue un éxito en su día, lo sigue siendo hoy. Se ha transformado en un referente del cine, creó una saga que en la actualidad se mantiene vigente (tres secuelas y una precuela, además de unos pocos crossovers) y, o mucho me equivoco, dará nuevos sustos en pantalla.Para aquellos insensatos que aún no la hayan visto, solo puedo decirles dos cosas: estáis tardando en poneros el DVD en casita con las luces apagadas; y que no sabéis la envidia que me dais al poder ver esta obra maestra del cine por primera vez. Buen Cine.
VALORACIÓN: 8/10
 
CURIOSIDADES:
 
  • El guionista Dan O’Bannon tomó ideas de sus anteriores proyectos ‘Dark Star’ (John Carpenter, 1972) y un pre-guión de Dune que nunca llegó a materializarse.
  • El alien estaba diseñado conceptualmente por H.R. Giger y el acabado final fue a cargo de Carlo Rambaldi, que años después crearía el famoso extraterrestre de ‘E.T.’.
  • La escena de la comida cuando el alien sale del pecho no fue avisada al resto de actores, por lo que su sorpresa en cámara es real. Se rodó en una toma con cuatro cámaras a la vez.
  • La disección del alien-araña fue hecha con vísceras de pescado.
  • Los interiores de la Nostromo se hicieron con muchas partes de aviones desguazados. 
  • El nombre de la nave está cogido de una novela de Joseph Conrad. Antes se pensó en llamarla Snark o Leviatan.
  • Ningún estudio quería producir el film. Roger Corman deseaba realizarlo.
  • El personaje de Ripley estaba pensado para un hombre.
  • Meryl Streep fue la candidata para Ripley junto a Sigourney Weaver.
  • La película al final del rodaje duraba más de 3 horas.
  • Ganó el Oscar a los Mejores Efectos Visuales.
  • Un ejecutivo de la Fox, antes de rodarse, dijo del film que ‘es como Tiburón pero en el espacio’.