Adaptación

GHOST IN THE SHELL [CINE]


 

Mucha gente conoce o ha oído hablar alguna vez de Ghost in the Shell, ese manga de culto de Masamune Shirow, que posteriormente Mamoru Oshii convertiría en uno de los animes más queridos y complejos que se han hecho hasta la fecha. Han pasado 22 años desde el estreno de este anime (casi nada), desde que viéramos cobrar vida a la Mayor, Motoko Kusanagi.
 
Este año llega está adaptación en acción real del famoso manga de Shirow, que han titulado aquí en España como ‘Ghost in the Shell: El Alma de la Máquina’. Paramount Pictures ha puesto…

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MACBETH [CINE]


Sin duda la visión más despiadada del personaje inmortal creado por William Shakespeare que se ha llevado al cine sobre Macbeth. Ambicioso, ruin, neurótico, psicópata y asesino con remordimientos. La pura maldad que guarda el personaje y que el cine da un vistoso look con una poderosa imagen y un mayor empuje gracias a la interpretación de un Michael Fassbender, que como siempre, está por encima de todos en su forma de arremeter un personaje. Macbeth cobra tal dimensión en la piel de Fassbender que suda, padece, sangra, siente y trasluce toda la violencia y culpabilidad que la figura del eterno usurpador nos llega con una renovada fuerza.
 
Lejos de anquilosadas adaptaciones o trasliteraciones rigurosas, Justin Kurzel, su director, ha optado por una visión más visceral y sanguinolenta de las siluetas espectrales que Shakespeare imaginó. Un uso lustroso de la fotografía hace que nos sumerjamos…
 
 
 
 
 


 
…en los páramos de la Escocia del siglo XI, que sintamos la bruma que arropa a las brujas que vaticinan el futuro (lúgrebe y funesto) del que será el nuevo rey de Escocia (previo asesinato y sociopatía desatada). Las oníricas visiones, las dudas, resquemores y arrebatos de Macbeth-Fassbender son fascinantes y hacen que, la de ya por si laboriosa tarea de asumir un texto del dramaturgo inglés, la trama sea ágil y en algunos pasajes hasta vibrante.
 
 
La técnica de actualizar la visión de este asesino con remordimientos a la estética visual de fenómenos como ‘Juego de tronos’ no es gratuita, ya que confiere una apertura a nuevos públicos que pueden descubrir que Shakespeare es mucho más entretenido de lo que popularmente se ha hecho creer. El director toma a Fassbender como su eje por el cual trascender al espectador, dejando de lado a la pérfida Lady Macbeth (Marion Cotilliard) que en la obra original tiene mucho más peso específico a la hora de asumir su maquiavélico plan de ascender a su marido al trono. Aquí nos tenemos que conformar con pequeños esbozos de lo que podría haber sido una Lady Macbeth mucho más trasgresora pero la arrolladora fuerza en el trabajo de Fassbender hace que el resultado final sea de una dulce sensación de haber disfrutado de Shakespeare como hacia tiempo que no sucedía en el cine.
 
 
 
Rodada en los territorios originales en los que transcurre la obra teatral y con una escenografía muy lograda, ‘Macbeth‘, es una perla en la carrera de un Fassbender que clama a gritos su lugar entre los más grandes (si es que no lo está desde hace años). Capítulo aparte es que el dúo formado por el director y el actor se han visto de nuevo las caras en la adaptación (esta vez de un videojuego para liberar tensiones shakesperianas) de ‘Assasin Creed’ (2016).
 
 
Una buena excusa para rescatar a uno de los personajes más fascinantes de la literatura que a golpe de fotograma adornado con cámara lenta, lujosa ambientación y lograda escenografía hacen que la sangre, la traición, la culpa y la redención luzcan como nunca.


VALORACIÓN: 8/10

50 SOMBRAS DE GREY [CINE]


Cincuenta sombras de Grey ha suscitado todo tipo de conjeturas y polémicas, antes y después de su estreno. Si  los protagonistas daban o no con el physique du rol esperado, si el guión sería fiel al  original como pretendían las fanáticas más férreas, qué calificación tendría y por si algo le faltaba a la promoción, una maestra resultó sancionada por mostrar la película a sus alumnos en clase y hace poco apareció una parodia protagonizada por un teletubbie. No obstante la noticia de la semana fue el anuncio  de la publicación de la versión masculina de la historia titulada Grey.
 
No en vano lleva recaudado unos 560 millones de dólares y…
 
 
 
 
 
 
 
 


 
 
 
 
 
 
…ha conquistado a la taquilla mundial, La saga se hará de goma aunque la crítica y muchos espectadores se sintieron defraudados con un producto basado en desnudos cuidados pero sin una estructura dramática sostenible. No hay peor película que aquella en la que no pasa nada y ésta es una de esas. Nos pasamos todo el film esperando que la protagonista (Dakota Johnson) se decida a firmar o rechazar un contrato como único motivo para no abandonar la butaca.
 
 
A estas alturas ya casi todos saben que el revuelo viene desde la publicación de la  exitosa novela erótica de E.L. James adaptada al cine en la que una estudiante de literatura (Anastasia Steele) se enamora de un empresario rico (Christian Grey) quien a la hora de la intimidad tiene gustos poco convencionales y la mantiene inmersa en un juego de atracción y sumisión del que no logra escapar.   Los lectores se entusiasmaron con ver a los personajes, a pesar de que no coincidan con los que imaginaron y que el erotismo que efectivamente generó el libro no se reflejara luego en pantalla (No es solo para adultos).
 
 
 Dakota Johnson (Anastasia) no resulta creíble, flaquea en su actuación poniendo cara de “yo no fui” y mordiéndose el labio todo el tiempo, algo que uno no hace (aunque sea una característica importante del personaje en cuestión en la novela, en el film no resulta natural). Jamie Dornan(Grey), en cambio, se mantiene firme en su objetivo de principio a fin para convencerla (con algunos adelantos) de aceptar lo que le propone y encierra un misterio en torno a su pasado que es lo más interesante y lo que pide a gritos su versión de los hechos, ya que en toda pareja siempre hay dos campanas sobre lo sucedido.
 
 
Así mismo, el gran error del guión radica, como en la mayoría de las adaptaciones, en tomarse al pie de la letra el enfoque del autor en vez de buscar lo más interesante de la historia para contar valiéndose de las herramientas propias del cine. En la novela leemos lo que “piensa” el protagonista (menos mal que no incluyeron lo que piensa Anastasia), en teatro escuchamos lo que “dice” y en cine vemos lo que “hace”. Lo que lleva hacia adelante la historia son las acciones, que dirigen y dan sentido al todo arrancando en un principio, atravesando un nudo y llegando a un desenlace que en éste caso agarra desprevenido (o dormido) a más de uno, sobre todo si no leyeron la novela.
 
 A raíz de ésto se incluye en la versión doméstica del film un final alternativo de ésta primera parte. Melancólico si se quiere, no hace más que extender el relato con la simple intención de dejar tranquilos a los espectadores. Digamos que deja en claro que los protagonistas se extrañan, (para no revelar datos a quienes no la vieron).
 
 
Para mantenernos expectantes se difundió  también un avance de la secuela 50 sombras oscuras que verá la luz el 10 de Febrero de 2017 , también se supo que 50 sombras liberadas llegaría el 9 de Febrero de 2018 y como para amenizar la espera hasta el próximo “San Valentín” nos invitan a leer la cuarta entrega literaria que se publicaría el 18 de Junio con la versión de Grey, que bien podría dar pie a una nueva película. Como verán tendremos sombras para rato, mientras tanto los actores discuten un acuerdo salariar,  el guión pasa a manos de Niall Leonard (sí, el cónyuge de la autora) y  todavía no sabemos quién tomará  las brasas calientes de  la dirección. Por lo pronto  les dejo  unos segundos de Dornan  enmascarado ¡que lo disfruten!

VALORACIÓN: 4/10
                        

Otras reviews en:

 
 
 
 

CENICIENTA (2015) [CINE]


Disney se ha propuesto revisitar todos sus clásicos a golpe de talonario. Tras la fallida ‘Alicia en el país de las maravillas’ o la muy original ‘Maléfica’, llega el turno de otra princesa de la franquicia por antonomasia, Ella, popularmente conocida por Cenicienta. Con la consabida campaña de marketing previa y las esperanzas puestas en una adaptación que se salga de los tópicos, el nuevo film del antes interesante Kenneth Branagh, se presenta como un cúmulo de edulcorante barato lleno de buenas pretensiones y mucha flojera a la hora de tomar un rumbo que deslumbre a los espectadores. 
 
Bien parece que los magnates de Disney han estado presentes en todo momento previo al rodaje, durante y tras el mismo, pues el estado de caramelización al que han sometido a su princesa insignia es de niveles que rozan cualquier capítulo de los Teletubbies. Pero de todo este campo minado de buenas intenciones y falsas esperanzas se puede sacar algo bueno: Cate Blanchett es sublime cuando interpreta un papel de perfil amable, pero cuando le toca hacer de villana está inconmensurable. Del resto…


 
 
 
 
 
 
 
 
 
…poco o nada en este desfile de medios mal ejecutados por la mirada lacónica de un director que hace muchos años que no sorprende ni se gusta a si mismo. Un encargo más de la gran major que es la Disney que cede el testigo de la dirección a un nombre más que a un director. Legítimo es que Branagh haya vendido su alma a la Disney en pos de nuevos y futuros proyectos, pero lo que verdaderamente clama al cielo es que la propia productora no haya tenido el más sentido espíritu de la aventura y la magia que antaño poseía para enfundar un nuevo traje a su Cenicienta lejos de la amabilidad impuesta y los cánones más retros que uno recuerde.
 
 
El film arranca como una especie de ‘Cenicienta begins’ pero que inmediatamente se diluye para mostrarnos con especial hincapié la sólida relación entre padre e hija (que luego volverá a constatar con el Príncipe y el Rey) a modo de hacernos ver que Branagh tiene una deuda importante con su propio padre. Pero traumas infantiles aparte, ‘Cenicienta’ no viene a aportar nada nuevo a la conocida historia, como de manera inteligente hizo ‘Maléfica’ con su bruja. No, aquí Disney ha querido meter carne y dulce a los personajes del film de 1950 sin ningún pudor y rozando por momentos, en muchas escenas, arrancarse a lo musical. Pero ni eso…Branagh y el guionista (Chris Weitz, ‘La brújula dorada’) han optado por dejarnos con  la miel en los labios de convertir esta versión en una digna adaptación musical. Han ido a lo sencillo, a encumbrar unos personajes a golpe de efectismo pop, con aires de pre-adolescentes ávidos de fantasías románticas y con un tono demasiado infantil incluso para los más peques de la casa. 
 
 
Lo malo que tanto adultos como niños no acabarán de encontrar en el film nada en lo que apoyarse. Los adultos por estar ante una hiper azucarada versión que hace saltar los empastes y los niños por estar perdidos sin las consabidas canciones que tanto echan de menos en este tipo de films. Lo que ‘Into the woods’ pecaba en exceso aquí ni tan siquiera atisbamos nada en el horizonte. Del reparto, variado y en algunos casos acertados, debemos recordar que la pareja protagonista poco o nada pueden hacer con los personajes encorsetados que les han colgado. Lily James (Cenicienta) no llega en ningún momento a conmover como sufrida chacha disneyniana ni como princesa engominada. Richard Madden (Príncipe) bastante tiene con no perder la laca del tupé ante tanto despropósito. En la supuesta escena que debería alzarlos como mágicos personajes, el baile real, se plantea como una especie de baile tribal más cercano a una coreografía de cualquier cantina de Mos Eisley que del estilo Disney. Empeñados en mostrarnos una variedad infinita de trajes imposibles con vuelos de falda dignos de Boris Izaguirre que de transitar por la historia intentando que nos emocione, Branagh sólo se atreve con una secuencia digna de avispados fetichistas: la secuencia en el jardín secreto con el insinuante juego del columpio y el sensual movimiento para calzar el zapato de cristal. Toda una metáfora sexual que quizás solo esté en nuestras enfermas imaginaciones.
 
 
Lo digno por su saber estar y sólida convicción es el papel de Cate Blanchett, que vuelve a demostrar que las villanas se le dan muy bien. Poco entre tanto desatino, pero eso que nos llevamos. Una lástima que ‘Cenicienta’ no haya ido por esos derroteros y se hubiera transformado en un cuento oscuro con la Madrasta como verdadera protagonista. Los más de 100 millones de presupuesto (publicidad no incluida) han debido ir a parar al vestuario (acertado) y a los decorados (poco rentabilizados en pantalla, la carroza-calabaza por ejemplo). No queremos hacer más sangre pero volver a encontrarse a Helena Bohan Carter como “bruja-malvada-pérfida-hada-lo-que-sea” en un film de aventuras ya empieza a ser tan cansino como cuando en un film de catástrofes aparecía Charlton Heston. Al menos los dos comparten rasgos egocéntricos.
 
 
Si Disney se decanta por este estilo, alejado de su valiente propuesta de ‘Maléfica’, miedo nos da los futuros proyectos de ‘Dumbo’ de Tim Burton o ‘La Bella y la Bestia‘ con Emily Watson. Pero como en todo, el film tendrá su público… El exceso de almíbar que acumula ‘Cenicienta’ debería ser anunciado junto a la entrada de cine con una advertencia: “Este film provoca caries”.
 
 
VALORACIÓN: 4/10
 

INTO THE WOODS [CINE]


El género del musical en el cine ha cambiado mucho en estos últimos años. Hollywood se ha alejado de la producción original para sumergirse en las adaptaciones de grandes éxitos de Broadway (por aquello de ir sobre seguro) y este hecho lo constata que fenómenos como ‘Mamma mia’, ‘El fantasma de la ópera’, ‘Sweeney Todd’, ‘Chicago’ o ‘Los miserables’ ya tengan su correspondiente versión cinematográfica que sigue los pasos de su homóloga de teatro. Disney, en su nueva vertiente de “humanizar” sus logros de animación en imagen real, presenta ‘Into the woods’ como una puerta de arranque ante la avalancha de nuevos proyectos que se estrenarán pronto en pantalla grande. Una especie de ‘Los vengadores’ de los cuentos de hadas hecha musical sobre un libreto original de Broadway. A priori la jugada parece interesante y atractiva. Pero como en todo cuento de hadas…
 


 
 
 
 
 
 
 
 
…siempre hay una parte desagradable, y el último proyecto de Rob Marshall como director no podía ser menos. Tras hundirse literalmente como realizador de la cuarta parte de ‘Piratas del Caribe: en aguas misteriosas’ (el título ya le avisaba del desastre), Marshall ha retornado al género donde mejor se mueve. Sin contar con su adaptación del melodrama ‘Memorias de una geisha’, el director de ‘Into the woods’ ya demostró que el musical puede ser su mejor baza. ‘Nine’ y sobre todo la divertida ‘Chicago’ nos presentó un modo de versionar los musicales de Broadway de manera amena. Aunque no estemos ante títulos que pasarán a la historia del cine por sus números musicales, canciones populares (desafío a todos a que intentéis recordar y tararear algún pasaje de estas producciones) el empaque y resultado final de estos dos títulos había conferido a Marshall la oportunidad de arriesgar en su próximo musical.

 

 
 
Sin embargo, lejos de arriesgar o presentarnos algo novedoso en el género, Marshall y la Disney han optado por la sencillez, el conformismo y pisar sobre terreno firme a la hora de versionar ésta, por momentos (muchos), anodina  muestra del musical cinematográfico que nos ha tocado vivir. El trasladar un musical del teatro al cine sin utilizar el lenguaje cinematográfico trastoca todas las sensaciones que sobre las tablas el espectador puede captar y disfrutar. Si, como es el caso, la adaptación al cine es solo un reflejo de lo visto en teatro, perdemos la esencia y fuerza del proyecto y nos quedamos con un esbozo frío y distante de la obra. Marshall no ha trastocado nada de la narración pero ha sucumbido a la pereza a la hora de desarrollar la trama para que sea ágil y dinámica en pantalla.

 

 
 
Todo resulta monótono y demasiado artificial en el film. No hay hueco para el asombro o la emoción. Carece de grandes números musicales y la musicalizacion de los diálogos llega a ser soporífera en muchas ocasiones. El libreto de Stephen Sondheim y James Lapine queda embarrado en pantalla. Salvo la pieza que comparten Chris Pine y Billy Magnussen cuando se quejan de su soledad e incomprensión como príncipes, el resto de pasajes resulta desalentador. 
 
 
La trama, dividida en tres actos muy marcados, arranca con una presentación de personajes que de modo coral y espectante nos hacen interesarnos por la historia, una vuelta de tuerca mas a cuatro cuentos de hadas populares (Caperucita Roja, Rapunzzel, Cenicienta y Jack y las habichuelas mágicas) que se cruzan en el paraje mágico del bosque. Se nos narra sobre todo las consecuencias de esos cuentos mas que su contenido y en un segundo acto, el más divertido, el tono de humor se eleva y podemos disfrutar de una especie de ‘Foor rooms’ con toques de ‘La princesa prometida’.

 

 
 
Pero por arte de magia, el tercer acto y desenlace se presenta de forma abrupta y totalmente desconectada de lo anterior. Tono y estilo cambian radicalmente para bajar el listón del film y llevarlo por un terreno que no encaja en nada con el conjunto global. Las historias pierden su hilo, las tramas se entrecruzan sin un sentido lógico para el espectador y la moraleja de la pieza final resulta de un almíbar y mensaje puritano que sonroja por su antigüedad y arcaísmo.

 

 
 
Un reparto goloso sobre el papel que no luce en pantalla. La enorme Meryl Streep, que en principio se pensaría la menos capacitada para el cante, destaca por sus números y piezas como la bruja del cuento. Curiosa su nominación como Actriz Secundaria en los Oscars cuando encabeza el reparto en los títulos de crédito. La sorpresa la dan Emily Blunt, la panadera, y Chris Pine, el príncipe encantador de Cenicienta. La primera por su facilidad de moverse en el musical y el segundo por dejar lo mejor del film en sus canallas y cínicas apariciones. Caso aparte es el de Johnny Depp, al que se le vende como protagonista principal en el trailer y luego solo tiene 3 escasos minutos de papel. Su personaje, el lobo, resulta desaprovechado pues sus lineas de dialogo con doble sentido podrían haber dado mas jugo. Es lo que se llama un cebo para la taquilla en toda regla. Por cierto…su caracterización es de lo mas pobre y es algo que agradecemos y sorprende.

 

 
 
Cuesta salir convencido tras su visión y deja una descoranozadora sensación de vacío. Como si a un film de Tarantino le quitas los diálogos, ‘Into the woods’ deja la misma impronta en el genero de los musicales cinematográficos.
 
 
VALORACIÓN: 5/10

OTRAS CRÍTICAS “INTO THE WOODS”:

ENEMY [CINE]


Rodada a la par que su debut en Hollywood, ‘Prisioners’, Dennis Villeneuve ha querido jugar a ser David Lynch en su sexta película como largometraje. El tiro le ha salido mal en cuanto a su acabado final y no menos difícil ha sido su adaptación de la novela de José Saramago en la que se basa, ‘El hombre duplicado’ (2002). Un ejercicio vacío y lleno de pretensiones metafísicas que deambula entre lo orínico y lo efectista, sin querer en ningún momento decantarse por ninguna de las dos opciones.
 
El espectador asiste atónito a una sucesión de imágenes que plantean diversos cauces por los que la trama va a desarrollarse pero en todo momento el director no quiere (o no sabe) fijar su desenlace. Mucha culpa se debe a un desarrollo en los personajes que no acaba de ser creíble ni en su forma ni en su fondo. Jake Gyllenhaal hace lo que puede por dar forma a sus dos alter egos en el film, sin mucha suerte pues…
 


 
 
 
…es tan denso el material en el que se sustenta la película que lo que en un principio nos parece un thriller con tintes fantásticos se tuerce hacia una reflexión sobre la identidad (donde la novela es rica en matices a diferencia del film) para terminar con un desenlace que se ve como un artificio para salir del entramado que el propio director ha creado.
 
 
Lleno de trampas y giros falsos que el guión no deja resueltos, lo que comúnmente se llama licencia poética aquí es una madeja sin desliar de la que no saben salir airosos. Difícil entuerto en el que Villeneuve se ha metido para mostrarnos sus pensamientos sobre la dualidad del individuo. La premisa de una vida monótona que se ve alterada ante la visión de una semejanza física, hace plantearse al protagonista, Jake Gillenhaal, su propia existencia. Pero lejos de ver una muestra de buen cine con mensaje, el director juega a ser un mensajero de la metafísica con la implantación de imágenes surrealistas (las consabidas y muy comentadas arañas que pueblan la cinta) que solo añaden más controversia y problemas a la hora de ejecutar la trama.
 
 
Deja poco margen para el debate pues lo que a priori se puede definir como una película de corte onírico acaba resultando una enorme tomadura de pelo que los grandes críticos defienden como un excelente ejemplo de un aprendiz de David Lynch. Pero a diferencia del creador de ‘Terciopelo azul’, Villeneuve se cae del trapecio al intentar identificar a los dobles como la misma persona siendo imposible la conexión entre ambos personajes. Los secundarios que rodean a ambos protagonistas (con una agradecida aparición de Isabella Rossellini) no hacen sino constatar que lo que vemos es mera ilusión del director y no de los espectadores. 
 
 
Allí donde un Lynch o un David Cronenberg hubieran triunfado, el director canadiense quiere ser tan trascendental que el mero hecho de deformar la historia para que encaje con sus mensajes subliminales sobre el significado de las arañas (que obviamente es una alusión a la debilidad que siente el hombre frente a su relación con las mujeres) hace que el final del film se antoje arbitrario y vacío. Muy lejos de su anterior estreno, ‘Prisioners’ donde sí planteaba un debate sobre la identidad del individuo frente a la sociedad. Aquí solamente ha jugado a ser otro y el tiro le ha salido por la culata.

 


VALORACIÓN: 4/10

DICK TRACY [CINE]


Basada en el famoso cómic de 1930, Warren Beatty se jugó bastante con esta película. Tenemos al mismo Warren en cabeza de cartel. Aparte de director tomó el papel protagonista de Dick Tracy. Cuenta con Madonna como Breathless Mahoney, Al Pacino encarnando a Big Boy Capace y apariciones (más bien desapercibidas, seguro) de James Caan, Kathy Bates y Mandy Patinkin.
 
Estrenada en 1990, supuso una diversidad de valoraciones (a favor y en contra) por parte de los críticos y el público. Contando con una aceptable banda sonora, y eso sí, una magnífica dirección de fotografía (lo destacable). Pero…
 
 
 
 
 
 
 


 
 
 
 
¿De que trata Dick Tracy? Pues es algo bastante simple. El señor Dick Tracy trabaja como inspector de policía. En el filme Dick Tracy se siente frustrado ante las continuas victorias del villano Big Boy (Al Pacino). Este siempre consigue escapar de las manos de Tracy, lo que crea inseguridad a la hora de juzgar la capacidad del protagonista como justiciero. Por otro lado nos encontramos con Breathless Mahoney (Madonna), rehén de Big Boy, quien comienza a experimentar un sentimiento de amor hacia Tracy (sobra).
Y por si no fuera poco el pobre Tracy tiene que soportar los cambios de humor de su pareja, quien no ve correcto el doble trabajo de este.
 
 
 
Pobre Tracy ¿no? Debe ser un hombre que transmita frialdad y melancolía ante tantos reproches y situaciones embarazosas ¿verdad?
Dick Tracy no sé, pero Warren Beatty, no. Y con esto me gustaría hablar sobre lo que NO me gustó al ver la película:
 
Las interpretaciones, con las cuales quedé insatisfecho. El principal problema aquí es que algunos directamente no se meten en el personaje, mientras otros sobreactuan demasiado.
Warren Beatty. ¿Qué te pasa? El protagonista, un hombre atormentado que se ha ganado la desconfianza de su entorno, sus amigos y de su familia. Pero oye, parece ser que no le molesta mucho. Todo el mundo pisándole sentimentalmente una y otra vez, y aquí, nuestro Dick Tracy se queda con una cara la cual aún no he descubierto si pretende transmitir confusión, indiferencia o dolor.
 
Al Pacino. Puede que se salve (no se si es por el afecto que le tengo o porque de verdad se lo merece). Su personaje es bastante divertido. Aunque, como he dicho antes, Al Pacino, quien encarna a Big Boy Capace, el malo malísimo de la historia, en ocasiones exagera demasiado, rozando la sobreactuación.
 
Sin duda la palma se la lleva Madonna. Comenzaré lavándome un poco las manos diciendo que en el mundo de la música puede que sea algo totalmente distinto, y que a la par respeto tanto su titulo de reina de la cultura pop como toda su trayectoria profesional. Pero en el mundo cinematográfico, déjenme decirles, flaquea. En mi opinión Madonna podría haber jugado bastante bien en el filme. Su personaje, Breathless Mahoney, es lascivo, sensual y provocativo. Fíjense ustedes, calificativos que describen totalmente a la misma Madonna. Desgraciadamente se presenta a una mujer reconocida por su erotismo, hecha un bloque de mármol.
Juegos de palabras con mensajes eróticos, miradas irónicas, contoneos de un lado para otro…Todo esto y más con un semblante frío y severo .También hay que hablar de ciertos rumores de una posible relación entre la cantante con Warren Beatty por esos tiempos. No sería de extrañar a mi parecer que Madonna no estuviera en el reparto por sus capacidades interpretativas, bueno ya sabéis como se las gasta.
 
 
 
Siempre intento ver el lado bueno de las cosas, y es de entender que no era fácil reconfigurar las escenas de un cómic de los años 30, así que prefiero dejarlo en un “lo que importa aquí es la escenografía”.
Y me alegro de empezar a señalar lo que verdaderamente me encantó de la película. Dick Tracy es una obra para aquellos dispuestos a descubrir una explosión de colores y contrastes acompañados de una buena banda sonora. La trama es simplona, lo que supone un punto a favor a la hora de disfrutar de los detalles en la imagen y el sonido, puesto que no nos dan una historia difícil de entender.
 
 
En Dick Tracy vemos edificios verdes, coches morados, gabardinas amarillas, suelos de color rojo, calles azules, todo lo que imaginéis fusionado con colores vivos y brillantes. Llama la atención como los tonos se mantienen distantes unos de otros. No acaban fundidos, sino como un conglomerado de texturas y colores. Siempre recordaré Dick Tracy por esto, ya que me transmitió entretenimiento y diversión (sí, como lo leéis).
Los efectos especiales no son nada del otro mundo, disparos, sangre, coches volando por los aires… pero se esmeraron bastante para la época en la que nos situamos.
Me resultaron muy interesantes las caracterizaciones de varios personajes, entre ellos Big Boy. Tanto el villano como su pandilla de matones vestían caretas hechas, a primera vista, con moldes simulando la parte cómica y divertida del antiguo cómic. Se trata de individuos malvados con una imagen ridícula y parafernalia.
La banda sonora es otro punto fuerte. Junto a la destreza visual, conforma la verdadera esencia de la obra. Compuesta por dos canciones de Madonna (una de ellas se llevó el Oscar a Mejor Canción) y una composición de Danny Elfman y Stephen Sondheim..
 
En resumen, hay infinidad de opiniones. La mía califica esta película como una obra maestra a nivel audiovisual dañada por la falta de apreciación a sus personajes. Si quieren disfrutar de una gran dirección de fotografía, no duden ni un segundo y búsquenla.
 
VALORACIÓN: 7/10

 

CAMINANDO ENTRE LAS TUMBAS [CINE]


Desangelada adaptación de la novela de Lawrence Block (‘8 millones de maneras de morir’) que trata de transmitir un aire neo-noir pero que se estrella con todo el equipo al deambular con una trama que no se sostiene desde el primer tercio del film. Su director, Scott Frank, dirige su segundo largo (‘The lookout’) y define que es mejor guionista (‘Minority report’, ‘Lobezno inmortal’) que realizador. Con todo el peso de la historia sobre los anchos hombros de su protagonista, Liam Neeson, repite clichés y lugares de la novela de detectives turbios. No hay nada nuevo o excepcional que uno no haya leído en los textos de Raymond Chandler o Dashiell Hammett. El personaje de Neeson es su enésima interpretación de una figura abatida por un pasado oscuro y lleno de remordimientos, algo que a Neeson le queda como un guante pero que ya está tocando fondo al ser una constante en sus últimos papeles (‘Taken’, ‘Non-Stop’, ‘Sin identidad’) y carece de emotividad a la hora de convencernos como espectadores de su drama. Los elementos añadidos…

 
 
 
 
 

 

…como el personaje que contrata a Neeson, un narcotraficante al que han secuestrado a su mujer un par de psicópatas con morbosos fines criminales o la figura del muchacho (con el que se quiere redimir el protagonista) que poco a poco va ayudando al detective en su investigación, son meros reductos con los que el director trata de levantar una historia sin ritmo y alicaída que no acaba de arrancar en ningún momento. Tildar este trabajo como un intento de reivindicar el thriller de los noventa que tan buenos momentos nos dejó sería de audaces. Tampoco funciona a la hora de plasmar esa atmósfera de cine negro impuesta que pulula en todo el film. Nada encaja. Como la misma trama que debe resolver el protagonista.
 
 
Casi dos horas de idas y venidas, falsas pistas, personajes casuales que distraen de la acción y una insistencia por elevar a Liam Neeson como el nuevo héroe de acción. Detalle que le llega demasiado tarde al actor y que por añadidura no acaba de resolver bien el director ya que juega con los tópicos de otros trabajos para que el público pueda identificarlo. Nada nuevo bajo el sol. Lenta y anodina. Un Phillip Marlowe de saldo o un Sam Spade de usar y tirar.
 
 
 
VALORACIÓN: 4/10

THE EQUALIZER (EL PROTECTOR) [CINE]


El muy irregular Antoine Fuqua (‘Bait’, ‘Día de entrenamiento’, ‘Asesinos de reemplazo’, ‘El tirador’, ‘Rey Arturo’, ‘Objetivo: la Casa Blanca’) ha decidido para su nueva película recurrir a dos elementos fundamentales para levantar este thriller con aires de nostalgia que es ‘The equalizer’. Primero, volver a trabajar con Denzel Washington, con el que tuvo la suerte de contar para ‘Día de entrenamiento’ y lograr ser su película más recordada tras conseguir Denzel su Oscar a Mejor Actor. Segundo, tratar de lanzarse a esta nueva y poderosa moda de resucitar los ochenta en el cine. Para ello, se ha servido de una muy desconocida y poco popular serie (aquí en España) del mismo nombre creada por Michael Sloan que versaba sobre un enigmático agente secreto (del MI-6 en la serie) que ayudaba a los desvalidos contra cualquier tipo de mafia, narcotraficante o lo que se pusiera por delante. Una especie de ‘Equipo A’ pero en versión Charles Bronson y con mucha ayuda gubernamental. Entre ambos, Denzel y Fuqua, han tratado de eclipsar al público con un recurrido tema (pero siempre interesante) como es el de los vengadores anónimos con tendencia a la ayuda comunitaria. Pero lo que en los ochenta nos parecía…


…un denominador común en films de Bronson, Chuck Norris y decenas de sucedáneos que libraban entuertos contra los malvados de turno, en ‘The equalizer’ (2014) no acaba de ser redonda aun disponiendo de una gran calidad de rodaje, medios y temas. No acaba de consolidarse este nuevo y re-bautizado vengador como un arma definitiva en pantalla. Denzel nos vuelve a ofrecer sus cariacontecidas facciones de hombre pasado de vuelta de todo, experimentado, quemado y consumido por demonios personales como ya hiciera en ‘El fuego de la venganza’ o ‘El invitado’. Que conste que es un papel que borda pero que ya muestra signos de cansancio al espectador.
 
 
La trama, que tarda en arrancar más de la cuenta por la insistencia del director en plasmar una rutinaria y anónima vida del personaje de Denzel (en varias secuencias y transiciones se hubiera hecho) es de lo más común en este género. Chica en apuros (Chloë Grace, cuyo personaje es casi anecdótico) debido a una vida injusta que no es capaz de cambiar por sí misma recibe la ayuda (no solicitada, por supuesto) de un justiciero que pone a su disposición una amplia y variada gama de métodos para reducir y acabar con los malos de turno. Pero como sería sencillo y efímero este planteamiento, los guionistas decidieron que involucrar a policías corruptos, oligarcas del petróleo ruso y mafia por doquier era lo más conveniente para que el film no decayese.
 
 
Y bien debemos mencionar que la incursión de estos factores hacen que nos presenten a un prometedor némesis del personaje. El malvado de la función, interpretado por Marton Csokas (Teddy), se consolida en apenas unos planos como el plato fuerte de la película. Un personaje despiadado y de métodos expeditivos que logra que el espectador tenga esperanzas de ver algún giro sorprendente en el argumento. Pero poco a poco la ilusión decae, pese a unas buenas secuencias entre ambos personajes que hacen recordar a las fantásticas escenas de De Niro y Pacino en ‘Heat’, salvando las diferencias, claro.
 
 
Sin embargo, Fuqua, tan efectista como siempre no sabe como dejar quieta la cámara y llena los ojos del público con fastuosas secuencias, cámara lenta, efectos ópticos y demás florituras para tratar de endiosar al personaje de Denzel. Es un afán tan descarado por lograr crear un icono y casi un totem para futuras entregas (que las habrá…) que aburre por su insistencia. Una oportunidad perdida para un buen thriller que destilaba una excelente mezcla de cine negro con planos recurrentes a las pinturas de Edward Hooper pero que acaba convirtiéndose en otro vehículo más para la colección de personajes hiper-sanos de Washington. Por momentos divertida, logra dibujarnos una sonrisa y nos recuerda que los 80’s fueron muy cachondos en cuanto al thriller aunque en estos casos es mejor dejar el estilo de John Woo y contar una cruda y dura historia…pero esto no es ‘Promesas del Este’. Y se nota.
 
 
 
VALORACIÓN: 6/10

EL NOMBRE DE LA ROSA [CINE]


Obra de culto, tanto a nivel cinematográfico como por supuesto su material literario en el que se basa. ‘El nombre de la rosa’ ha traspasado límites insospechados por la fascinación que generó, primero como novela, y más tarde en su adaptación fílmica. Ríos de tinta, críticas y objeciones es lo que tuvo esta adaptación a la pantalla grande nada más saberse que se llevaría a cabo. Umberto Eco, gurú de la literatura desde hace más de 30 años, había publicado en 1980 la novela con un éxito arrollador. La combinación de misterio, iglesia, edad media y una innumerable lista de referencias filosóficas encriptadas a lo largo de sus extensas páginas, hizo de la novela un icono de la literatura de la última parte del s.XX. A día de hoy sigue siendo referente como título y no ha perdido ni un ápice de interés y reverencia. En cambio, su adaptación al cine tuvo incontables obstáculos antes, durante y después de su rodaje. Repasemos esta apasionante visión de la edad media de la mano de un curioso y genuino investigador llamado Guillermo de Baskerville…

 
 
 
 
 
 
 
 
Jean Jaques-Annaud había dejado atónitos a buena parte del público y la crítica con su anterior film. Otra adaptación de la novela de J.H. Rosny, ‘En busca del fuego’ (1981). Por esos años, Annaud se interesó desde el primer momento por la novela de Eco y tuvo numerosas entrevistas con el escritor a lo largo de los 5 años que llevó la pre-producción de ‘El nombre de la rosa’. Ambos congeniaron hasta tal punto que el propio Eco diseñó muchos de los escenarios donde se ubicaría la historia (la abadía, las catacumbas, el laberinto, etc…) y fueron esos primeros encuentros los que propiciaron los problemas que irían aumentando a lo largo de la gestación del film. En Estados Unidos varias productoras se negaron a realizar el film debido a la complejidad de la trama, su denso material y la poca aceptación (según ellos) que tendría en el público.
 
 
Fue un conglomerado de pequeñas productoras europeas las que se animaron a financiar el film de tal modo que benefició a la producción por los diferentes elementos que ayudarían a contribuir al rodaje (localizaciones, casting…). Aparte de la compleja trama que fueron puliendo en el guión hasta cinco guionistas, el mayor factor que produjo controversias fue la elección de su protagonista. Michael Caine , Albert Finney , Richard Harris , Ian McKellen , Roy Scheider , Jack Nicholson , Paul Newman , Marlon Brando , Robert De Niro, Donald Sutherland o Max von Sydow entre otros fueron barajados para ser Guillermo de Baskerville, el avispado monje franciscano con toques de detective. Uno de los actores, De Niro, era el que tenía más posibilidades pero su obsesión por que su personaje se batiera en duelo de espadas con el villano de la historia, Bernardo Gui, hizo que Annaud desestimara su alocada incursión en el film.
 
 
La curiosa elección de Sean Connery fue algo cuestionada. Primero, por que la única productora americana, Columbia Pictures, se quitó del proyecto al entender que Connery pasaba por su peor momento como actor de cara a la taquilla (venía de ‘El caballero verde’, ‘Objetivo mortal’ o el sucedáneo Bond de ‘Nunca digas, nunca jamás’). Pero fue la terquedad del director al escuchar el acento y la voz de Connery recitando pasajes del personaje de Eco, lo que hizo que se obrase el milagro. Una decisión del todo acertada al mirar hacia atrás. Mucho se ha hablado y comparado sobre la esencia de Guillermo de Baskerville como un alter-ego de Sherlock Holmes. Es innegable, desde el punto de vista de la figura icónica como por sus referencias tanto en el nombre, como por su peculiar forma de deducción. Su compañero en el film, Adso de Melk (Christian Slater) es la eterna figura de Watson, aunque lejos de ser el contrapunto realista que era en las novelas de Doyle, se nos presenta como la visión de la inocencia, la curiosidad y la ignorancia.
 
 
Annaud conjugó experiencia y juventud para adaptar de forma prodigiosa una novela de la que todos decían: “Es imposible de adaptar”, “Nunca serán fieles al espíritu de la obra”. Pues bien, no solo la adaptó de manera brillante sino que impulsó a millones de personas a leer y descubrir la novela. Los propios lectores que ya habían disfrutado de la historia en papel, tuvieron que admitir y rendirse ante la evidencia: una imposible novela de filmar estaba en pantalla.
 
 
Sobria, lúgubre, realista. El director se empeñó en dotar al film de una verosimilitud pasmosa (siempre ha tratado de hacerlo en sus films) nunca vista. La baja edad media, s.XIV, es plasmada en imágenes en una fascinante localización como la abadía situada en los Alpes al norte de Italia. Sientes el frío de las piedras de la abadía, el temor, el oscurantismo. Una congregación entre franciscanos, liderados por Guillermo de Baskerville y delegados del Papa debatirán sobre una supuesta herejía entre un grupo de los primeros, los llamados espirituales. Pero esta será la chispa para adentrarnos en la verdadera trama, una serie de misterios crímenes que giran en torno a un peculiar libro ( segundo libro de la ‘Poética’ de Aristóles). A diferencia de la novela, que elucubra y hace un extenso repaso al enfrentamiento de las doctrinas, el film nos abre una apasionante escaramuza de misterio, crímenes, pistas, enigmas y falsos culpables que eleva el tono de la película y hace que gocemos de los personajes, tanto protagonistas como sobre todo secundarios. Capítulo aparte para el personaje de Jorge de Burgos (Feodor Chaliapin), el enigmático bibliotecario que guarda algo más que el bienestar de los libros.
 
 
Connery realiza una de sus mejores interpretaciones. Agudo, equilibrado y con un temple que no ha vuelto a transmitir en pantalla. Se nota que el actor galés disfrutó de su personaje. Ya nadie se puede imaginar otro rostro que no sea el de Connery mientras lee la novela. Es de una fuerza descomunal, al igual que la ambientación. Una oscura época que es plasmada de forma austera pero convincente. Curioso que la magia del cine nos haga creer que estamos en una alejada abadía del norte de Italia, cuando tan sólo los exteriores de la aldea fueron rodados en ese país. Las catacumbas y pasadizos fueron filmados en unas reales que pertenecían a un restaurante al que acudía el equipo de filmación en Alemania. También allí se rodaron multitud de interiores, en el monasterio real de Eberbach, cerca del río Rin. En la afueras de Roma se construyó la réplica de la abadía que se narra en la novela y fue tal la magnitud de dicho decorado que superó el último hecho en la ciudad, ‘Cleopatra’ (1963).
 
 
El aliciente más curioso es el variado y convincente reparto de secundarios. Rostros que asustan por su fealdad, por su realismo, por su credibilidad. Cerca de un año se pasó Annaud recorriendo pueblos y pequeñas aldeas por Francia e Italia hasta reunir un elenco que en sus propias palabras era “el reparto más feo de la historia”. Pero un hueco inamovible en su casting era para su nuevo actor fetiche: Ron Perlman. En su anterior colaboración, ‘En busca del fuego’, Perlman demostró que era capaz de transmitir hasta límites insospechados y con total carácter visceral la fuerza de un personaje, gracias siempre a la contundencia de sus rasgos faciales. Salvatore de Monferrate, el monje retrasado y deforme que guarda secretos inconfesables será uno de los pilares del film y con el que Perlman haría maravillas. En contra posición, el inquisidor Bernardo Gui (F. Murray Abraham, que venía de enfrentarse a ‘Scarface’ e intentar matar a ‘Amadeus’) transmite la intolerancia de una época, el dogma de Fe inquebrantable y una obsesión por acabar con las “nuevas ideas” que surgían en las mentes de aquel tortuoso s.XIV. Un tour de force entre ambos actores, Connery-Abraham, que funciona como un reloj, al igual que la trama, que nos sumerge en los angostos y oscuros senderos de la razón, la ciencia y la religión.
 
 
 
Quizás el eslabón más débil del reparto sea su narrador-protagonista, Adso de Melk, interpretado por Christian Slater. Fue una conjunción de casualidades que Slater se hiciera el papel pero lo tenía fácil: su madre, Mary Jo Slater, era directora de castings y propició su elección. Con 15 años, Christian Slater, se enfundó el hábito de novicio y fue…digamos cariñosamente, manipulado durante el rodaje. Annaud, en la escena de sexo entre la chica y Adso, no informó a Slater de hasta dónde interpretaría la actriz (Valentina Vargas) hecho que provocó las sinceras muestras de asombro y incredulidad en la cara de Slater. 
 
 
 
 
No vamos a desvelar nada de la trama y su conclusión. Es un goce personal que recomendamos a todos los que aún no hayan visto esta maravilla. Los amantes de los libros, los seguidores de los misterios, la edad media, la ciencia contra la religión y todos los cinéfilos tienen una cita ineludible con ‘El nombre de la rosa’. ¿Y qué significa ‘El nombre de la rosa’? Cada uno puede sacar sus propias conclusiones: lo que perdura en el tiempo, el amor, la mujer, el paso de la vida ante las emociones…Todo vale. Es una vibrante y apasionante película que revaloriza, aún más si cabe, la novela. Pocas veces se ha valorado tanto un film por su poderosa fuerza visual y su valentía a la hora de adaptar el libro en el que se basa. Obvio que grandes pasajes, situaciones y partes de la novela no se hayan filmado. Demasiado erudita en su trasfondo y densa en sus giros narrativos como en sus mensajes, tanto filosóficos como históricos. Pero sin duda estamos ante una de las mejores películas de los años ochenta. Una odisea medieval con tintes de misterio. Un libro secreto y muchos enigmas oscuros por desvelar. ¿Te adentras en la abadía?
 
 
VALORACIÓN: 8/10
 
Curiosidades de VideoClub:
 
  • Cuando Jean-Jacques Annaud conoció a Umberto Eco le dijo que le parecía que el libro fue escrito personalmente para que él lo dirigiera, debido a su fascinación de toda la vida con las iglesias medievales.
  • Entre los otros actores considerados para la película estuvieron John Huston (Jorge de Burgos), Jack Palance (Malachia), Adolfo Celi o Philippe Noiret (Abbott), Jean Rochefort (Bernardo Gui) y Michel Galabru (Remigio).
  • Annaud pasó cuatro años preparando la película, viajando por todo Estados Unidos y Europa, en busca de la perfecta elenco multiétnico con rostros interesantes y distintivos.
  • El carácter del “venerable” Jorge de Burgos, un monje español, es un homenaje de Eco al escritor argentino Jorge Luis Borges , quien también había sido ciego, y que escribió “La biblioteca de Babel”, que inspiró varios de los elementos de la historia.
  • El propio Eco se homenajea en la novela y en el film cuando Guillermo de Baskerville descubre un libro escrito por Umberto de Bolognia.
  • La chica (Valentina Vargas) es el único personaje femenino en el film.
  • Todo el diálogo tuvo que ser post-sincronizado ya que el sonido de locación fue arruinado constantemente por el ruido de los aviones.
  • La película fracasó en la taquilla estadounidense, recaudando sólo $ 7.2 millones. Sin embargo, en Europa lo hizo excepcionalmente bien, contribuyendo a su bruto total a nivel mundial en más de $ 77 millones.
  • En una escena vital de la historia, el traje de Sean Connery se prendió fuego durante la toma. El propio director, Annaud, fue el que le socorrió.
  • Bernardo Gui era un personaje histórico real pero los hechos y su conclusión en la película nada tienen que ver con la verdad. 
  • En España se adaptó el film en un exitoso videojuego para ordenadores, ‘La abadía del crimen’.
  • Ha sido llevada al teatro en España con Karra Elejalde como Guillermo de Baskerville.