Actores

SYLVESTER STALLONE: UN POTRO DE 70 AÑOS EN 13 PERSONAJES [ESPECIALES]


Aunque pueda parecer curioso, Sylvester Stallone siempre ha tenido que luchar por tratar de ser considerado un verdadero actor. Sin embargo ha sido tratado como estrella antes que actor. No vamos a engañar a nadie, nunca ha tenido matices, profundidad o margen para ser un gran actor, ni tan siquiera un buen actor. Pero como a toda estrella que triunfa en la meca del cine lo que nunca le ha faltado es carisma. Una popularidad que se ha ganado a pulso y desde el comienzo. Con un mítico personaje que le ha acompañado a lo largo de su vida. Con su cuarto film como actor consiguió lo que sólo unos pocos afortunados en la historia del cine habían conseguido. En 1976 se puso los guantes de boxeo para llevar a la pantalla una historia sencilla, la de un perdedor, un luchador que buscaba su oportunidad. Era Rocky Balboa. No era una historia original, más bien se trataba de su propia historia.
Este neoyorquino… (más…)
Anuncios

HOLLYWOOD YONKIS [Especiales]


Fama, éxito, poder, dinero…¿por qué no drogas? Ese puede ser el resumen de la carrera de un actor. Según lo visto, a todo el mundo le parece hasta normal y lógico que la vida de un actor vaya de la mano de estos elementos. La doble moral, la hipocresía, viene cuando se intenta ocultar la verdad que arrastra la droga en la vida del actor. No seamos hipócritas. Phillip Seymour Hoffman viene a aumentar el número de ídolos caídos. No tratemos a un drogadicto como a un enfermo. Un enfermo no es aquel que busca en los estupefacientes, los ácidos, los opiáceos o cualquier derivado de las drogas, una vía de escape a la “presión” que sufre por ser famoso. Cada mente es distinta, no todos soportan la fama y la tensión del trabajo (vaya bien o mal) del mismo modo. Pero caer en el error de excusar a una persona por drogarse debido al peso de la popularidad y luego sólo ver el gran vacío que deja, es de ser hipócritas. 





El vacío que dejan lo dejan ellos. Nadie les obliga a meterse en las drogas. Ningún productor les estipula en sus contratos varios tiros de coca, no hay una ley no escrita que determine que ser buen actor vaya paralelo a chutarse. Todos conocemos que tanto en el mundo del cine (como en el resto de ámbitos de la vida) las drogas se mueven con rapidez, facilidad y tentación. Son la supuesta respuesta a los vaivenes de la existencia. La puerta de escape a un “mundo feliz”, lejos de la realidad. Donde poder aliviarse de la forzosa fama que les persigue. Más hipocresía. Creer esto es tan vacío como el hueco que dejan esos yonkis al morir.

Valorar en exceso las virtudes de un cadáver viene siempre ligado a la muerte en sí. Por muy cabrón que uno haya sido en vida, los demás siempre verán lo positivo de esa vida truncada. Más si se trata de actores. Veremos la fragilidad de un alma atormentada…que “tuvo” que acercarse a las drogas por necesidad. Claro, nadie va a decir que fue por placer, por adicción. Somos así de falsos. No voy a doctrinar a nadie. No es esa la intención. Pero tampoco voy a admitir que un acto de egoísmo como la droga adicción se convierta en defensa de una muerte. Valorar que las drogas se lo han llevado, es como decir que a James Dean lo mató un poste en la carretera, que la velocidad no tuvo nada que ver.

La última actuación de Marilyn



La lista de abnegadas almas que no pudieron hacer frente a la realidad va aumentando año tras año. Desde la mítica Marilyn Monroe (1962) que fue el caso más sonado en Hollywood (no por ello el único) cada cierto tiempo vemos como una estrella se apaga debido a las drogas (o a su mezcla con alcohol, barbitúricos, medicamentos, etc…). John Belushi (‘Granujas a todo ritmo’) cayó en 1982; Alexander Godunov (‘Jungla de cristal’) en 1995; River Phoenix (‘Mi Idaho Privado’) en el 93; Chris Farley (‘SNL’) en 1997. Siempre se ha admitido que las drogas hagan estragos. Lo sé, pero no por ello hay que exaltar a la persona. Al contrario, su egoísmo se disfraza de debilidad.

John Belushi en acción.

Otros ángeles caídos fueron Brad Renfro (‘Verano de corrupción’) en 2008; Cory Monteith (‘Glee’) en 2013; Brittany Murphy (‘8 millas’) en 2010; Chris Penn (‘Reservoir Dogs’) en 2006 o Heath Ledger (‘El caballero oscuro’) en 2008. Todas las muertes disfrazadas en depresiones que les llevaron a tomar drogas. ¿Todas? No voy a negar que una depresión te puede nublar el juicio…pero una continuada exposición a heroína, cocaína, LSD, éxtasis, speeds, morfina y demás caramelos no parece una depresión, sino más bien una adicción. La adicción es una enfermedad. La convertimos en enfermedad para encajar socialmente nuestros errores como seres humanos.


Phillip Seymour Hoffman no parece que viviera una continua depresión. Tal vez un exceso de fama…¿Quién sabe? Por esa regla de tres todos estaríamos enganchados de una forma u otra a las drogas. No es cuestión de considerarse más fuerte mentalmente o de calumniar a los que caen en las adicciones. Lo que no es de recibo es que se intente colgar la etiqueta de víctima de las drogas a una persona que ha decidido caer en ellas. Es como aquel dicho: “Las armas no matan…las personas sí”.

Al menos, como el gran actor que era, Hoffman ha muerto como su personaje más recordado, Truman Capote, que también fue una “víctima” de su gloria.

SEAN CONNERY: 13 AÑOS SIN UN MITO [ESPECIALES]


Parece que no, pero han pasado ya 11 años desde su última aparición en la gran pantalla. Son muchos años sin la estrella indiscutible que es Sean Connery. Carismático, flemático y escocés hasta las entrañas nos ha dado más de 50 años de buen cine. Nos ha colmado de personajes inolvidables de difícil elección. Aunque por siempre llevará como sello personal en sus genes como actor al emblemático agente 007, Sean Connery tiene una paleta muy variada de contrastes en sus personajes. Creemos que cualquier día nos despertaremos con la desagradable noticia de su fallecimiento (tocamos quince veces madera) y sin querer ser agoreros lamentaremos no haber disfrutado de mucho más tiempo en los cines de este genial actor. En los últimos años sólo ha participado públicamente en el doblaje de varios proyectos. Por un lado en una nueva adaptación en videojuego de su personaje estrella, James Bond. Por otro, ha prestado su inconfundible voz a un personaje animado en sendos films, ‘Sir Billi’. Es motivo por el cuál, queremos hacer un merecido homenaje desde el Blog a uno de los mejores actores de las últimas décadas con este personal repaso a sus estelares papeles en la gran pantalla. Va por usted señor Connery…pero por favor, vuelva. Aunque sólo sea un ratito. Sus mejores personajes son…

INICIOS:

  • MARK RUTLAND: ‘Marnie la ladrona’ (1964) Bajo la batuta del maestro Hitchcock, Connery intentaba empezar a quitarse la etiqueta de agente secreto en este turbio thriller que mezclaba traumas psíquicos y obsesiones compulsivas.



  • JAMES BOND: Durante buena etapa de los 60’s se convirtió por arte de magia en un sex-symbol. Infatigable enemigo de Spectra. Marcó las pautas y las poses para futuros espías y dejó un legado que nadie ha superado. Tuvo licencia para matar en 6 entregas de la saga más una repudiada por el estudio (‘Nunca digas nunca jamás’). Supo como nadie como presentarse en una mesa de Baccara.

  • ANDERSON: ‘Supergolpe en Manhattan’ (1971) Sidney Lumet vio en él los aportes necesarios para interpretar a un ladrón poco convencional y con un código estricto. Thriller con un desarrollo de un atraco impecable. Final con sorpresa incluido.
  • ZED: ‘Zardoz’ (1974) Un John Boorman pre ‘Excalibur’ nos presentaba a un Connery que sorprendió a todos. Con un aspecto de macho alfa que quita el hipo. Ciencia ficción con mensaje subliminal que no acabó de convencer a nadie, pero su pose y su vestuario pasarán a la historia.
  • MULAI AHMED ER RAISULI: ‘El viento y el león’ (1975) John Milius nos dio la oportunidad de descubrir a un Connery maduro, rudo y lleno de energía en esta aventura por los desiertos. Iracundo y dogmático a partes iguales. En la senda de convertirse en leyenda.
  • DANIEL DRAVOT: ‘El hombre que pudo reinar’ (1975) Una fantasía heroica donde se juntan John Huston y Ruyard Kipling. Obra maestra que Connery compartía con Michael Caine en un viaje sin retorno en pos de transformarse en Alejandro Magno. Irrepetible.
  • ROBIN HOOD: ‘Robin y Marian’ (1976) Renunciando a su imagen de galán y dotando al personaje mítico de una madurez necesaria, Sean enamoró a Audrey Hepburn y al público. Una crepuscular cinta con uno de los finales más románticos escritos.
MADUREZ:
  • MARSHALL WILLIAM T. O’NEILL: ‘Atmósfera cero’ (1981) Espectacular remake disfrazado (no tanto) de ‘Solo ante el peligro’ en el espacio. Nuestro escocés favorito se marca un desafío del que sale airoso gracias al buen trabajo de Peter Hyams tras la cámara. El duelo final es de lo más ochentero.
  • JUAN SANCHEZ VILLALOBOS RAMIREZ: ‘Los inmortales’ (1986) Sin duda, lo mejor de la película (junto a la banda sonora de Queen) fue el trabajo de Sean Connery como guerrero inmortal que hace de mentor de Connor MacCleod. En su secuela, Connery simplemente pasaba por ahí.
  • GUILLERMO DE BASKERVILLE: ‘El nombre de la rosa’ (1986) Era un reto imponente pero tanto el director, Jean Jacques Annaud, como Sean salieron airosos de esta tremenda adaptación de la novela de Umberto Eco. Sherlock Holmes tuvo a su mejor rival detectivesco en la caracterización de Connery.
  • JIM MALONE: ‘Los intocables de Elliot Ness’ (1987) Supuso su único Oscar en su carrera. Un personaje secundario que se comía en pantalla a Costner, De Niro y compañía. Todo un regalo para los cinéfilos con una escena brutal que define al personaje.
  • HENRY JONES: ‘Indiana Jones y la última cruzada’ (1989) ¿Quién mejor que él para interpretar al padre del héroe por antonomasia? Los fans de la saga lo hemos agradecido siempre. No podemos imaginar a otro profesor Jones (senior) que no sea él. Incombustible y literario hasta en los momentos más tensos.
  • JESSIE: ‘Negocios de familia’ (1989) Volvía a ejercer de padre (y abuelo) y volvía a coincidir con Sidney Lumet en un drama de ladrones donde Connery impartió una clase magistral de actuación al lado de Dustin Hoffman y Mathew Broderick. Impagable.
EL FINAL DE UNA ERA:
  • MARKO RAMIUS: ‘La caza del Octubre Rojo’ (1990) Desatado de su leyenda, el actor se redimía con este potente personaje que desertaba al mando de un submarino ruso. John McTiernan brindó a Sean un papel para el que había nacido. Severo, manipulador y concienzudo. Un emblema que ya quisieran los rusos de verdad.
  • ROBERT CAMPBELL: ‘Los últimos días del Edén’ (1992) ¿Qué tendrá Connery que todos los directores quieren repetir con él? McTiernan volvía a dirigir en este pseudo-drama ecológico que no tuvo mucho tirón. Pero nos dejó una nueva cara del rudo escocés.
  • REY ARTURO: ‘El primer caballero’ (1995) Demostrando que podía con todo y con todos se enfundó la armadura una vez más para interpretar al legendario rey de Camelot. No le hizo sombra ni Richard Gere. Jerry Zucker se sacaba de la manga esta versión artúrica lejos de sus personales comedias que le dieron fama.
  • DRACO: ‘Dragonheart’ (1996) Sin duda su trabajo menos reconocido, tanto por lo visual como por lo interpretativo. Su poderosa voz resonaba como nunca bajo la piel de un fantástico dragón que le emparejaba con Dennis Quaid en esta delicia de película.
  • JOHN PATRICK MASON: ‘La roca’ (1996) Se estaba volviendo adicto a los peluquines pero no nos importaba. Daba relumbrón a este hiper vitaminado film de acción donde un soso Nicolas Cage se quedaba con la boca abierta ante el genuino Connery. Un personaje que conocía hasta quién había matado a JFK.

  • ALLAN QUATERMAIN: ‘La liga de los hombres extraordinarios’ (2003) Sería su último trabajo en la gran pantalla (esperemos que no). Bajo la apariencia del aventurero maduro se unía a un grupo de variopintos elementos que luchaban contra Moriarty. Todo un batiburrillo que no se merecía Connery.
Por eso, donde quiera que esté. De la forma que sea…vuelva señor Connery. El público le reclama y el cine le necesita.

STEVE McQUEEN EN…[7 PERSONAJES]


Se nos fue demasiado pronto, con apenas 50 años. El mayor icono del clásico hombre americano. El icono perfecto del ciudadano del medio oeste. Esa clase de hombres que guarda un pasado azaroso y que tan bien supo imprimir en sus papeles en la gran pantalla. Si pensamos en un rudo pero sincero hombre del medio oeste americano nos viene enseguida a la mente la imagen de Steve McQueen. Alma y estilo. Un look casual que no pasaba desapercibido. Una belleza tranquila, con rasgos y expresiones que bajo esa mirada azul escondía al rebelde adolescente que fue. Prototipo del cowboy que más tarde veríamos hasta en marcas de tabaco, Malrboro y sus anuncios, que le llevarían a la muerte por cáncer. En su corta pero mítica carrera dejó la impronta de hombre hecho así mismo. Fuera de pantalla era igual. Autodidacta e inconformista. Cuando tocó el cielo de Hollywood no se subió a la ola que él mismo provocó, sino que siguió trabajando en pequeños proyectos, tanto personales como de conocidos. 




En 7 personajes hemos rescatado aquellos que más nos calaron, ha sido difícil dejar fuera a unos cuantos, pero los que están son sin duda una perfecta muestra del típico hombre aventurero, audaz, con un toque canalla e inigualable gesto de arrogancia que sabía encajar del mismo modo un puñetazo como una sonrisa esquiva. Fue nominado en una sola ocasión, por la menor producción de 1966 ‘El Yang Tsé en llamas’, pero debió ser recompensado en vida con mayor fortuna. Es la historia que se repite con los grandes que se van pronto, que tardamos en valorarlos. 








  • VIN TANNER: (‘Los 7 magníficos’, 1960) tras su paso por TV en series como ‘Alfred Hitchcock presenta’ o trabajos secundarios para cine como ‘Cuando hierve la sangre’ (1959), le llegó la oportunidad de destacar, en un papel secundario, en esta espléndido western coral donde hacía sombra al mismísimo Yul Bryner. John Sturges, director del film, le dio un buen consejo: “Cuando no sepas que hacer en pantalla, sé tu mismo”.





  • VIRGIL HILTS: (‘La gran evasión’, 1963) De nuevo John Sturges tras la cámara. Vio el poderoso potencial que tenía McQueen y quiso que protagonizase otra superproducción. Para la eternidad quedará sus encarcelamientos en la celda aislada, su personaje es llamado ‘El rey de la nevera’, mientras juega con su pelota de beisbol. O la mítica imagen de su personaje huyendo de los nazis en su motocicleta.





  • CINCINNATI KID: (‘El rey del juego’, 1965) Del mismo modo que Paul Newman mitificó el billar en ‘El buscavidas’ (1961), McQueen nos regaló su truhán por antonomasia. Jugador impulsivo de póker que reta al tremendo Edward G. Robinson en una partida que dura días. Su ‘Chico de Cincinnati’ queda como el reflejo de los perdedores con estilo.





  • THOMAS CROWN: (‘El caso de Thomas Crown’, 1968) Un total cambio de registro. A su peculiar modo de afrontar sus papeles se le sumó glamour, sofisticación y un toque de arrogancia justificada. Uno de los mejores ladrones de guante blanco llevados a la pantalla por Norman Jewison que ya había repetido con McQueen en ‘El rey del juego’.





  • DOC McCOY: (‘La huída’, 1972) Sam Peckinpah sería otro rebelde como McQueen. El director maldito supo ver que Steve le representaba a la perfección. Juntos rodaron ésta y ‘Junnior Bonner’ (1972). Doc McCoy refleja el modo en que un hombre asume la traición, la pasión y su decisión de cambiar las cosas. Su look sería imitado hasta la saciedad, Tarantino es buena prueba de ello.



  • HENRI ‘PAPILLON CHARRIERE: (‘Papillon’, 1973) El eterno preso condenado una y otra vez en la Isla del Diablo. Famoso por su obsesión de huir, su tatuaje en forma de mariposa en el pecho y por aliarse con inteligencia a un lastimoso Dustin Hoffman con el que compartirá un destino tan cruel como predecible. Otra muesca de talento en su carrera.





Seguro que muchos echaréis de menos personajes de la talla de ‘Bullit’ (1968) y su famosa secuencia de la persecución de coches. Otros diréis que falta el cazarecompensas Papa Thorson de ‘Cazador a sueldo’ (1980) su última película. O incluso pediréis que incluyamos al jefe de bomberos Mike O’Hallorhan de ‘El coloso en llamas’ (1974). ¿Por qué no? Son todos grandes personajes. Tan grandes como el actor que los interpretaba. Un Genio que nos dejó pronto. Pero inmortal en cada escena en las que aparece.

PHILLIP SEYMOUR HOFFMAN EN…[7 PERSONAJES]


Su repentina e inesperada muerte en la habitación de un hotel de Nueva York debido a una sobredosis (no entraremos en debates morales por ello) nos ha arrebatado a una promesa confirmada como era Phillip Seymour Hoffman. Un astro que se comía la pantalla con meros diálogos, pequeñas apariciones y sobre todo, cuando comenzó a protagonizar él solo el peso de la película. Nos ha dejado pronto, pero ha tenido tiempo para deleitarnos con sorprendentes actuaciones, personajes ambiguos, bizarros y soberbios. En 7 personajes vamos a repasar (y homenajear) la carrera fulgurante que este pedazo de actor nos dejó en pantalla grande. Mucha culpa de su ascensión y estrellato se lo debe a su colaboración con el director Paul Thomas Anderson, del cuál se convirtió en actor fetiche para sus films. Un genio que la sombra de las drogas nos ha robado, como ha sucedido en demasiadas ocasiones, pero que su fuerza y magnetismo seguirá latente en sus personajes.

  • SCOTTY J. :(‘Boogie Nights’, 1997) Ayudante de producción (o eso cree él) en películas porno. Enamorado en secreto del actor de dichos films en los que trabaja. Distante, sucio y de difícil definición como persona. Eclipsa la cámara en cada aparición. Resulta tan adorable como patético en sus sentimientos de adoración hacia el personaje de Mark Walhberg.
  • RUSTY: (‘Nadie es perfecto’, 1999) Todo buen actor debe tener, eso dicen, un papel del género contrario. Él lo llevó por terrenos que superan a Dustin Hoffman en ‘Tootsie’, da una clase magistral al mismo Robert De Niro con el que comparte cámara, aunque nadie se fija si De Niro estaba ahí. Las clases de canto más divertidas que se recuerdan.



  • PHIL PARMA: (‘Magnolia’, 1999) Un enfermero que desea y se obsesiona por cumplir la última voluntad del enfermo al que cuida. Una huida hacia adelante que magnifica la historia coral del film. De una sencillez que encandila por su templanza.









  • FREDDIE MILES: (‘El talento de Mr. Ripley’, 1999) Pedante, snob, condescendiente y prepotente. Desconfiado (y con razón) del engatusador de Ripley, que amenaza su amistad con Jude Law. Un triángulo de amistad llena de morbo, mentiras y un desenlace bastante sangriento. Se come la pantalla en apenas diez minutos.



  • TRUMAN CAPOTE: (‘Truman Capote’, 2005) Sin duda su mayor, relevante y más conocido papel. Un espejo en el que no sabemos dónde empieza el personaje y dónde acaba el actor. Soberbio, minimalista y cautivador. De tal atracción que sólo cabe levantarse y aplaudir.



  • OWEN DAVIAN: (‘Misión Imposible III’, 2006) El único villano creíble, veraz, realista y amenazador de toda la saga. Un par de frases, unas miradas y su completa simbiosis en el rol de malvado, hacen de este Owen Davian un villano tan frío como memorable.



  • LANCASTER DODD: (‘The Master’, 2012) Su último personaje impactante. Líder del culto “religioso” The Cause hace que la pantalla tiemble en sus enfrentamientos con Joaquin Phoenix. Épicos momentos que hacen dudar si realmente el desajustado (por su motivación) es el personaje de Phoenix. Asombra y da miedo Hoffman. Un broche de oro.

Tuvo otros excelentes personajes, cierto, os invitamos a que comentéis qué otro personaje añadiríais a esta lista. Todos son de cum laude. Un Genio que se nos fue…