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TERMINATOR 2: EL JUICIO FINAL [CINE]


Sin duda estamos ante una de las mejores películas de ciencia ficción de todos los tiempos. Cuando escribimos estas lineas se han cumplido 25 años de su estreno allá por 1991. Cómo pasa el tiempo. Éramos unos adolescentes preocupados por el acné cuando el mundo se paralizó con esta soberbia secuela, que rompiendo la norma no escrita sobre segundas partes, le dio mil vueltas a su antecesora. James Cameron, creador y artífice de esta saga, rizó el rizo para desbancarse así mismo con este festival de acción, adrenalina, efectos especiales y poderío visual que a día de hoy sigue asombrando y es un firme referente a la hora de hablar de films de género, de acción o de viajes temporales. Una colosal muestra de hasta donde puede llegar la imaginación cuando varios factores se unen. Había llegado...‘Terminator 2: el juicio final’

Cameron venía de fracasar en taquilla con ‘Abyss’ y nadie pensaba que…
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EN BUSCA DEL ARCA PERDIDA: 35 AÑOS DE UN HÉROE DE PELÍCULA [CINE]


Cuando se cumplen 35 años de su estreno, viene bien hacer memoria de uno de los hitos del cine: ‘En busca del Arca Perdida’. Hay ciertos momentos en la historia del cine, fechas e instantes cruciales que marcan un antes y un después en su magia, en su modo de hacernos entender el cine como espectáculo de evasión. Motor de fantasía y fábrica de sueños se aúnan muy pocas veces de manera tan rotunda. En los últimos 40 años dos nombres han ido ligados a esta definición como sello inigualable de una manera de crear cine que mezclaba los elementos clásicos del cine más académico con la esencia misma del asombro, la imaginación y el más difícil todavía: Steven Spielberg y George Lucas.

No se puede entender el cine actual sin estos dos monstruos (con sus baches y manías) que a base de devorar cine de los años 40, 50 y 60 nos devolvieron las ganas de divertirnos, la ilusión de un niño y la desbordante fuerza de la imaginación hecha imágenes. Son la conjunción perfecta en el cine espectáculo, sin obviar una buena historia de fondo (primordial para que esa magia funcione) y…

…nos brindaron en su primera colaboración la creación de uno de los héroes (o el máximo exponente si se permite decirlo) más cinematográficos, más emblemáticos y con más feeling que ha traspasado la pantalla del cine para formar parte del imaginario popular: Indiana Jones.

Haciendo historia…
 
¿Quién no ha tarareado su banda sonora en cualquier momento de su vida?¿Quién no se ha imaginado vivir sus aventuras? Incluso es sinónimo de aventurero y es utilizado su nombre cuando nos referimos a algo que mezcla riesgo, emoción y ansias de aventura. Un icono total que fue construido con retazos de los recuerdos  de sus creadores. Spielberg, Lucas, Kaufman y Kasdan son en mayor o menor medida los padres de una de las imágenes más recurrentes de la historia del cine. Fueron capaces de trasladar su memoria cinéfila, sus recuerdos de adolescentes y su gran visión del cine a un nivel más que hizo que la industria del cine diera el paso de coloso que hoy mantiene: los blockbusters.
Ambos, Lucas y Spielberg venían de sendos éxitos mundiales, ‘Star Wars’ (1977) y ‘Tiburón’ (1975), y en un intermedio en sus agitadas carreras, pues Lucas estaba disfrutando de su  y Spielberg con su nueva visión de la ciencia ficción con ‘Encuentros en la tercera fase’ (1977), tuvieron un descanso en las paradisíacas playas de Hawaii donde el primero le trasladó su intención de rodar un film que retornase el espíritu delos seriales de los años 30 y 40, aquellos donde la aventura reinaba y la épica era la moneda de cambio. Spielberg solo quería rodar algo con fuerza y tenía una oferta para dirigir la próxima entrega de la saga de James Bond. Lucas le dijo que tenía un personaje mucho mejor y más auténtico que el flemático agente británico. La semilla había germinado, el héroe nacía.
Creando al Héroe…
 
La idea original de Lucas databa de 1973 y tenía el peculiar nombre de ‘Las aventuras de Indiana Smith’, lo de Indiana, cuenta la leyenda que el propio Lucas ha ido alimentando con los años, venía por su mascota, un perro de raza Malamute y lo de Smith, por el apellido que tenía el personaje de Steve McQueen en el film ‘Nevada Smith’. Lucas pasó su primer borrador sobre la película que tenía en mente a un colega, Phillip Kaufman, guionista que comenzaba en aquellos años a hacerse un nombre. Fue Kaufman quien introdujo la idea en la trama del Arca de la Alianza entre otros detalles pero el proyecto desistió cuando Clint Eastwood reclamó a Kaufman para escribir ‘El fuera de la ley’ (1976).
El apellido de Jones es atribuido a Steven Spielberg en aquella reunión con Lucas en Hawaii pero no sería hasta 1978 cuando Lucas retomara el proyecto apoyándose en esta ocasión en un nuevo guionista con el que estaba realizando la secuela de ‘Star Wars’, ‘El impero contraataca’ (1980): Lawrence Kasdan. Entre los tres y durante cuatro días encerrados para debatir la trama que Kaufman había presentado años atrás, formularon la esencia del personaje, secuencias como la del templo Inca y las escenas de Nepal y dando forma a lo que sería el rodaje en 1980.
Aunque suene raro, Lucas y Spielberg tuvieron problemas a la hora de encontrar una distribuidora que confiara en las aventuras de tan insólito personaje, que aunaba rasgos de héroe y profesor en sus ratos alejado del peligro. No fue hasta que la Paramount  vio el potencial de la película cuando se pudo plantear rodarla. Esta dificultad venía por la última apuesta de Spielberg, ‘1941’ (1979) que había sido un total fracaso en taquilla.
Un rostro para la eternidad…
 
La trama nos sitúa en un recóndito paraje de América del Sur, entre las sombras de la maleza aparece nuestro héroe para desarmar a sus guías tras ver que pueden traicionarle. Es ahí cuando el más carismático de los actores de los últimos años hace su aparición, Harrison Ford. Indiana Jones asomaba su rostro al mundo. Puede resultar extraño concebir la cara de Indiana Jones en las facciones de otro actor (como se viene rumoreando desde hace años con las futuras secuelas de la saga) pero en 1980 el casting hasta encontrar a un Indiana convincente pasó por nombres como Tom Selleck (‘Runaway:brigada especial’, 1984) que declinó la oferta al conseguir el papel principal en la serie ‘Magnun: detective privado’ (aún se le oye lamentarse por los pasillos de los estudios) pero se desquitó en dicha serie al realizar un episodio (‘Raiders’) en el que parodiaba sin tapujos la película de Spielberg llevando incluso sombrero y látigo en dicho episodio Otros actores fueron por ejemplo Jeff Bridges, Nick Nolte, Sam Neill, Bill Murray (¡¡¡¡), Jack Nicholson e incluso se barajó…Chevy Chase.
Con otros personajes del film sucedió lo mismo. El sicario nazi que sufre la quemadura del medallón en la mano llamado Toth (Ronald Lacey en el film) fue ofrecido a Klaus Kinski. O el de Sallah (John Rhys Davies) que fue primeramente ofertado a Danny DeVito, aunque años después se desquitaría con otro personaje similar en el sucedáneo de Indiana Jones que fue ‘Tras el corazón verde’ (1984).
De una galaxia muy lejana…
 
Como todos los films de la saga, el logotipo de la Paramount se funde en el primer plano de la película y a partir de ahí la montaña rusa no se detiene. Un carrusel de aventuras épicas con genuino sabor a los clásicos. Una fuerza del pasado capaz de aniquilar ejércitos, un héroe carismático, nazis ávidos de poder y paisajes exóticos. Y cómo no, un villano singular, el archienemigo de Jones en la arqueologia, Belloch (Paul Freeman). Que nos brindan varias secuencias de enfrentamiento más mental y flemático que físico. Pero las escenas de acción se reservan para nuestro héroe. Desde la espectacular secuencia de inicio en el templo Inca con la enorme piedra rodante, emulada y homenajeada hasta la infinidad en otros films y series, por ejemplo en la genial ‘Los Simpsons’ Ep. 03x23K ; hasta la escena del Pozo de Änimas (rodada curiosamente en el complejo del hotel Overlock de ‘El resplandor‘), pasando por aquellos planos bajo el sol donde vemos la figura de nuestro héroe (filmadas en Túnez, al igual que la secuencia final del acantilado, donde se rodó ‘Star Wars’ y en la que veíamos a R2D2 siendo atrapado por los Jawas). ‘Star Wars‘ tiene más guiños en el film como no podía ser de otra manera, así pues en la escena del Pozo de Serpientes si somos capaces de tener paciencia y buen ojo veremos entre los jeroglíficos de los muros dos personajes muy familiares de la saga galáctica.
Parece mentira…
 
Pese a ser espectacular y tener una poderosa imagen y fotografía, medios y ser fastuosa en muchos momentos, ‘En busca del Arca Perdida’ se rodó con un modesto presupuesto (18 millones) para el éxito que tuvo (242 millones). Y uno de sus aciertos en ajustar su presupuesto fue el utilizar sets de decorados de otros films. A los anteriores mencionados hay que añadir por ejemplo que submarino nazi que vemos en pantalla, que no es otro que el utilizado en el film ‘El submarino’ (1980). La magia del cine en su máxima expresión.
El mayor aliciente de este film, es que aunque pasen años y años, seguirá siendo considerada como una de las mejores películas del género de aventuras (junto a ‘El hombre que pudo reinar’) y del cine en general. Nominada a 8 Oscars y ganadora de 5 (decorados, montaje, sonido y FX), aunque uno fue creado específicamente para Ben Burtt y su diseño de sonido, cuenta con las nominaciones de ese año en las categorias de Mejor Película, Mejor Director, Mejor Fotografía y Mejor Banda Sonora. Uno mira quien le arrebató ese año los premios y no puede sino sentir sorpresa al ver que fue ‘Gandhi’. Cosas de la Academia…eran años de clasicismo.
Es increíble que los trabajos de Douglas Slocombe en Fotografía y sobre todo el de John Williams en la banda sonora no fueran reconocidos en ese año. Pero el paso del tiempo y el buen gusto de los aficionados al cine han ido poniendo en su lugar una de las más emblemáticas bandas sonoras de todos los tiempos. Una fanfarria que nos lleva al sentido más profundo de la palabra aventura, del espíritu de la amistad como emblema de un modo de vivir, del riesgo, de lo épico. Williams volvía a hacerlo, nos creaba imágenes con su música. Nos hacía sentir héroes.


La magia del cine…
 
Miles de anécdotas rodean el rodaje y producción de esta fantástica película. Desde la rapidez con que rodó Spielberg todas las escenas en Tunez (planificadas para 6 semanas y rodadas en 4) ya que no aguantaba el calor y veía caer como moscas a los miembros del equipo con enfermedades, disentería, cólicos y demás pesares. Curioso que Spielberg fuera de los pocos que no cayó enfermo. Es más, el director aprovechó la visita de Melissa Matheson, esposa de Harrison Ford en aquel momento, para inspirarle una idea que le rondaba para hacer un film. Se trataba de una película pequeña y modesta que Spielberg deseaba realizar. Aquella idea fue lo que más tarde sería el guión de ‘E.T.’ (1982).

Harrison Ford, en cuanto a la epidemia de enfermedades que asolaron el rodaje, se vio forzado a “improvisar” (eso dice la leyenda) en la famosa escena del mercado que le enfrenta a un gigante con espada. Tenía que pelear y zafarse en una larga escena pero Ford, que parece ser pasaba por malos días con fiebre, lo solucionó con ese gag de acción que fue desenfundar y pegarle un tiro sin más complicaciones. Fuera como fuera…verdad o mentira: un acierto de escena.

Para evitar que el film no obtuviera la calificación “R” (mayores de 18 años), el director optó por disimular la escena que más problemas daba a la hora de pasar el corte de la calificación: donde varias cabezas sufren…digamos que la ira de Dios. Por lo que se añadió a esas tomas efectos de llamas y fuego para atenuar lo gráfico y explícito de esas escenas.

En la famosa escena de la piedra rodante, cuando vemos tropezar a Indiana Jones realmente fue una caída que no estaba planeada en el storyboard, pero a Spielberg (siempre atento) le pareció de lo más real y quedó para la posteridad. Y no menos famosa es la secuencia de la persecución en los camiones a través del desierto. Dicha escena se rodó a 20 fotogramas por segundo para que una vez proyectada al público (a 24 fotogramas) crease la ilusión de mayor velocidad de la que realmente había.

Aunque sin duda la anécdota más graciosa y más escatológica, si tenemos en cuenta que se trataba de dotar de veracidad a un elemento divino, fue el sonido que Ben Burtt (director Efectos Sonoros) dio a la tapa del cofre de piedra que oculta el Arca de la Alianza. No tuvo más que grabar en su casa cómo deslizaba la tapa superior de su inodoro para captar dicho sonido y añadirlo a la imagen del cofre del Arca. Todo un guiño al dicho aquel de: “Las mejores ideas surgen en el baño…”.

Es curioso que muchas de las anécdotas y resultados finales que surgieron en el rodaje se resolvieran de forma improvisada. Es como si el propio Spielberg y su equipo se transformaran en Indiana, y al igual que en el film, dijera: “Improvisaré sobre la marcha…”. Bendita improvisación.

Todo es este film rezuma espíritu de aventura. Es un clásico desde su estreno. Épica y divertida, emocionante e hipnótica. Nos hace sentir niños de nuevo pero con un toque canalla y no falto de espectáculo que convierten a ‘En busca del Arca Perdida’ en toda una joya, no solo del cine de los años 80, sino de la historia del cine. Uno de los tres mejores trabajos de su director y una de las tres mejores cintas de su género de todos los tiempos.

Un post de Oscar C. Segura

VALORACIÓN: 9/10

 

EL JINETE PÁLIDO [CINE]


“Y cuando él hubo abierto el cuarto sello, oí la voz de la cuarta bestia decir: “Ven a ver”. Y yo miré. Y contemplé a un caballo pálido y el nombre de su jinete era La Muerte…y el infierno le seguía…”
 
Podríamos resumir en esta frase (una oración de la Biblia que recita Megan, uno de los personajes en el film) todas las intenciones del eterno y mítico Clint Eastwood al tratar de llevarnos por el lado oscuro de su visión del western. ‘El jinete pálido’ es el compendio por antonomasia que en filmografía destaca pues en él refleja todo su conocimiento del género, su filosofía vital y su amor hacia el séptimo arte de manera magistral. Un canto desmitificador pero a la vez épico de su sentir hacia un género que en 1985 parecía abocado a desaparecer. Nada más lejos…
 
 
 

… de la realidad. Eastwood no solo logró filmar una de las más evocadoras muestras del género western, sino que además osó mejorar un clásico como ‘Raíces profundas’ (1955) y fue el germen y semilla de lo que sería su posterior y último western, a la par que su inmortal obra maestra, ‘Sin perdón‘.
 
‘El jinete pálido’ es mucho más que un mero western. Es la culminación de los demonios y filias que venían persiguiendo a Eastwood a lo largo de su carrera. Su más personal y sentido homenaje a todos aquellos directores y artistas a los que el actor californiano siempre ha reverenciado. Leone, Siegel, Peckinpah e incluso algo de John Ford pasan por la retina del  espectador a cada visionado de esta perla de los años 80. Un cúmulo de aciertos y buen hacer tanto delante como detrás de la cámara.
 
 
1985 no era un año muy propicio para renovar el género western, pese a ‘Silverado’ que era netamente un homenaje de Lawrence Kasdan hacia autores como Ford o Howard Hawks. Eastwood siempre ha llevado sus obras personales como director por otras sendas. Del mismo modo que en su debut en 1971 con ‘Escalofrío en la noche’ trató de dar un giro al thriller, con su primer western hizo lo propio: ‘Infierno de cobardes’ (1973) donde aunaba venganza, western y elementos casi fantásticos al personaje del cowboy Sin Nombre que tan buen resultado había tenido con Sergio Leone. En aquella ocasión, ‘Infierno de cobardes‘ se convirtió en la primera piedra hacia el camino final del Eastwood como autor total. Más tarde vendría ‘El fuera de la ley’ (1976), obra redonda que redundaría en perfilar al personaje, pero esta vez dando un toque más humano. Pasarían 9 años hasta que Eastwood volviera a subir a un caballo (una alergia hacia los equinos también tuvo parte de culpa) y fue gracias a un guión de Michael Butler y Dennis Shryack, con los cuales ya había trabajado en la violenta ‘Ruta Suicida’ (1977), y a la inestimable colaboración de los habituales en su filmografía como Joel Cox en el montaje y Lennie Niehaus en la banda sonora con los que perpetró esta inconmensurable pieza de orfebrería que avanza a cada minuto hacia un épico y devastador final que hace que tiemblen los cimientos no solo del género western, sino de la historia del cine.
 
 
Eastwood se enfunda en esta ocasión el rostro de un personaje más cercano al mundo de los muertos que al propio héroe redentor. Un predicador que aparece en un pueblo minero (maravillosamente fotografiado por Bruce Surtees, otro habitual en el cine de Eastwood) que vive amenazado por la presión que ejerce el cacique local y máximo explotador de la minería de la zona (Richard Dysart). A priori un calco de la trama de ‘Raíces profundas’ del mismo modo que se le ha acusado de ser una variante de ‘Solo ante el peligro’, pero es aquí donde Eastwood compone su quinta sinfonía al dotar al Predicador de un aura (casi) fantasmal que nos recuerda, y quién sabe si es el mismo, al personaje de ‘Infierno de cobardes’. Ciertas frases de personajes en el film así nos lo hacen creer, que sea una figura del más allá que aparece para ajusticiar, a su modo, a los que en un pasado tal vez acabaron con él.
 
 
En un prodigio de montaje, la presentación de El Predicador se nos antoja como una de las mejores escenas jamás rodadas por Eastwood, ahí es nada. Y todo el film rezuma ese espíritu de ocaso del western que tan bien supo reflejar otro grande del cine como fue Sam Peckinpah. Eastwood sabia que el western no era el género que necesitaba el cine en esos momentos, pero sí sabía lo que el cine necesitaba: nuevos retos. Y amén que logró su objetivo por varias razones. Con apenas un presupuesto de 7 millones recaudó 41 millones sólo en USA, todo un logro. Crítica y público asumieron la visión de Eastwood como apocalíptica para el género, pero no hizo sino abrir la puerta para que dos fenómenos sociales se pudieran rodar años después: ‘Bailando con lobos’ (1990) y la magistral ‘Sin Perdón’ (1992). Siendo ésta, y no otra, la que en verdad puso el punto y final al género de la manera más solemne y espectacular que podría.
 
 
‘El jinete pálido’ es una oda, un viaje sensorial, un festín para cinéfilos y amantes del western y del cine en general. Un recital de homenajes, revisiones y por supuesto un toque personal e indiscutible de como un autor puede expresar tanta belleza con una historia de venganza. Un verdadero deleite para los ojos. Con los años, este film, junto a ‘Infierno de cobardes’, ‘El fuera de la ley’ y ‘Sin perdón’, configuran una tetralogía de obligada visión, a ser posible por orden de filmación. Por darnos película a película, la oportunidad de ver en cuatro historias diferentes la visión de un hombre hacia un género, una forma de entender el cine y la contundencia de poder decir sobre Clint Eastwood, que estamos ante el último director clásico de todos los tiempos. Sin pudor alguno a poder codearse con John Ford, Hawks, Peckinpah, Siegel, Sturges y por supuesto su amado Sergio Leone.
 
 
El Predicador aparece en el film del mismo modo que un susurro entre los árboles. Fantasmal, sin pasado, sin remordimientos. Pero lleno de una ira interior que clama por salir a pesar de sus esfuerzos por evitarlo. Una catarsis que el personaje (y el espectador) asumen con resignación pues es el único camino que les queda como escapatoria. El duelo final, escena cumbre del film, es simplemente apoteósico. De una cuidada planificación y puesta en escena como sólo Eastwood podría hacerlo. Un par de frases a lo largo de esos casi 15 minutos finales pueden parecer pocos, pero en el cine de Clint, es la fuerza de la imagen y sobre todo lo que el espectador percibe y hace suyo, lo que transforma un mero film en una obra maestra.
 
 
Sin duda, un film que debe ser visto una vez en la vida. Y si sois inteligentes y con buen gusto…más de diez.
 
VALORACIÓN: 9/10
 
CURIOSIDADES DE VIDEOCLUB:
  • El film de género western que más recaudó en los años 80.
  • Clint Eastwood estuvo nominado a la Palma de Oro de Cannes en 1985.
  • El propio Eastwood reveló en entrevistas posteriores que el personaje de El Predicador era en realidad un fantasma.
  • Las escenas en la estación del tren fueron rodadas en el mismo lugar que años más tarde se rodaría ‘Regreso al futuro III’

 

 
 

MATRIX [CINE]


¿Pastilla roja o pastilla azul? ¿Qué elegiste ese 31 de marzo de 1999?
La historia del cine tiene ciertas fechas claves para entender sus propios cambios. Sus nuevos rumbos. Si el 25 de mayo de 1977 todo cambió gracias al estreno de ‘Star Wars’, o cuando vimos lo capaz que era el cine de fascinar con espectáculos como ‘Jurassic Park’, o hacernos estremecer con epopeyas como ‘El padrino’. Ese 31 de marzo del 99 todos nos quedamos fascinados de hasta que punto el cine, el espectáculo, la magia de una buena historia, combinada con la tecnología era capaz de absorbernos. De llevarnos un paso más en la forma y fondo de ver y entender el cine. Una especie de paso más allá, por el mismo sendero que visionarios antes habían abierto con films tan influyentes como ‘2001’ o ‘Blade runner’.
‘Matrix’ había llegado. Y fue para quedarse. Se la puede catalogar como…

…la impulsora de todos los clichés, tópicos y referentes del cine de los últimos quince años. Y no es para menos. Del mismo modo que ella se basó en otros films para su desarrollo, posteriormente cientos del films desde entonces han bebido de la fuente creada por los hermanos Andy y Larry (ahora Lana y Lily) Wachowski. Si ‘Seven’ impulsó el thriller un paso más como antes hizo ‘El silencio de los corderos’, ‘Matrix’ nos dio la oportunidad de sumergirnos en los universos paralelos, las realidades alternativas, hipermemoria, dejavu, futuros distópicos y la ciencia ficción con toques existencialistas de una manera atronadora, llena de referencias populares, iconos, imágenes que han quedado para la posteridad, y todo ello bajo el manto de una historia que se lleva contando casi dos mil años: el elegido.
Neo, un hacker informático, anodino, que vive en soledad, que sabe que busca algo pero no sabe el qué. Ausente de su propia realidad, que no encaja en un sistema ya estructurado, en una sociedad gris (verdosa en este caso) ve como la aparición de un mensaje sencillo en su ordenador hace tambalear su propio mundo: “Sigue al conejo blanco”. Y como una Alicia en el siglo XXI, Neo se adentra en la realidad virtual, sin saber si es la propia o la creada por la sociedad. Para descubrir que la verdad no es tan fiel a la realidad como creemos. ¿Y si todo lo que crees, sabes y conoces…no fuera verdad?¿Y si vivieras un sueño? ¿Acaso la realidad es lo que percibimos? Elige, decide, toma un camino. Sigue durmiendo en tu propia mentira.
Mensajes subversivos aparte, los personajes que Matrix ofrece van desde un gurú (Morfeo, cual Cicerón que guía a nuestro héroe a través del purgatorio de la realidad alternativa) a una Maria Magdalena, alias Trinity, que simboliza la redención de nuestro Neo en su búsqueda de la verdad. Todo ello contra un enemigo común: nuestra propia naturaleza que ha sucumbido a nuestra creación. Hemos creado máquinas que han tomado el control. Nos producen, crían y se autoalimentan de nosotros para sus propia existencia. Somos un producto. Hemos pasado de ser los creadores a ser los esclavos. Necesitamos un mesías, un elegido. Y como en toda profecia que se precie, nuestro salvador tiene que abrir los ojos. ¿Pastilla roja o azul?
Los Hermanos Wachoswi aunaron en un film (que nunca tuvo pretensión de ser una trilogía) retazos de filosofía, briznas de budismo, cristiandad, zen, judaismo y trazos de metafísica que con toques de acción hiperrealista para la época, esbozaron lo que hoy se considera como uno de los films más referentes del cine. Una epopeya que abrió los ojos, las mentes (y la taquilla) y los sentidos al público de finales de siglo. Un nuevo mundo se nos mostró en el cine. Ya nada volvería a ser lo mismo. La ciencia ficción volvía a ser adulta con toques naif y mucha retórica. Una amalgama de símbolos, tramas enrevesadas y una estética que tocaba desde el cine de Peckinpah a la atronadora apisonadora que era el cine de James Cameron antes de irse de transatlánticos.
Cine de evasión con mensaje. Verdadero disfrute visual y conceptual que presentaba más interrogantes que respuestas. Un despliegue de artificios, nuevas técnicas cinematográficas y visualmente hipnotizadora que contaba además con una serie de buenos y atractivos personajes que se movían como peces en el agua con un guión que mantenía el tipo. Para la galeria de villanos pasará a la posteridad el agente Smith. El némesis, el omega de Neo. Una maravilla de nuestra propia percepción, de nuestros egos, miedos y miserias vistas desde una combinación de ceros y unos. Código binario recogido con la técnica “bullet time” para asombro de nuestros ojos.
 
 
El 31 de marzo de 1999…la realidad cambió.
¿Elegiste la pastilla roja o la azul?
VALORACIÓN: 9/10

EL PREGÓN [CINE]


El Pregón es la nueva película de Daniel de la Orden, protagonizada por Berto Romero y Andreu Buenafuente. Como dato, es la primera película en que ambos participan como protagonistas de una obra cinematográfica.
 
 
La película cuenta la historia de los hermanos Osorio (Berto y Buenafuente) que, tras ser estrellas de la música en los años 90 con el grupo Supergalactic se separan y dejan de verse hasta pasados 11 años. ¿El motivo de su reencuentro? El alcalde de Proverzo, pueblo del que provienen, les llama para que sean los miembros de Supergaláctica los que hagan El Pregón a cambio de 10.000€.
 
El Pregón no sólo merece…
 
 
 


 
…la pena verla por ver a Berto Romero cantar vestido con atuendos llenos de brillos y colores o a Buenafuente bailando con un look que parece sacado de los primeros videoclips para karaokes. La música es un elemento que da vida a esta comedia a la que el tráiler no le hace justicia. Cabras, campanarios, tradiciones de pueblos y otras excentricidades acaban pareciendo lógicas en el hilo argumental de la película, dirigida con un gusto exquisito. Está tan bien pensada que es hasta bonita de ver.
 
Los personajes no son seres planos –defecto en el que caen muchas de las comedias españolas– sino que muestran sentimientos tan humanos como el de Buenafuente con su hijo o la frustración de un vegano al verse obligado a comer cordero por el mero hecho de ayudar a su hermano. Con un estilo parecido al de “8 apellidos vascos” (algunos han descrito la película como “8 apellidos rurales”), hace ver sin parar de reír cómo es la vida en un pueblo desde un punto de vista “urbanita”.
 
 
Con un delicado gusto, Daniel de la Orden obtiene el tono y ritmo perfecto para una película como es El Pregón que, mal dirigida, podría haber caído en una comedia con cuatro chistes de domingo por la noche. Realmente, esta película ha estado muy por encima de mis expectativas.
 
 
VALORACIÓN: 9/10
 
 

 

 

 

 

 

SHERLOCK: LA NOVIA ABOMINABLE [SERIES]


La espera ha merecido la pena…y mucho. El inmortal personaje de Arthur Conan Doyle, ‘Sherlock’ ha regresado en su versión televisiva de la BBC bajo el sello inconfundible que ha impreso Steven Moffat y Matt Gatiss (creadores y guionistas de la serie) para deleitarnos antes del estreno de su cuarta temporada con este episodio especial rodado por todo lo alto. Un regalo para los seguidores de la serie y para cualquier amante de las buenas adaptaciones. En un triple salto mortal, en una vuelta de tuerca aún más audaz, los creadores de ‘Sherlock’ han vuelto a acertar de pleno con este suculento festín de referencias que es el capítulo especial ‘La Novia Abominable’.

Tomando como inicio…







…el final de la tercera temporada, que contenía uno de los mejores cliffhangers de los últimos años (con permiso de la tercera temporada de ‘Hannibal’) este episodio nos transporta al clásico ambiente y época de las andanzas del popular detective. En un alarde de imaginación, los guionistas han tenido el buen hacer (como en anteriores temporadas) de recrear situaciones y relatos reales de Arthur Conan Doyle y mezclarlos con la propia trama inventada para la serie y darles un nuevo enfoque y giro que dejará con la miel en los labios a los fans de esta genuina maravilla británica.


Un viaje temporal desde el siglo XXI a finales del siglo XIX que saciará nuestras ansias de la nueva temporada y que nos hará recrearnos en un festival de sueños dentro de sueños, realidades alternativas, reencuentros con demonios personales, historias paralelas y todo con un desencadenante que será el nexo de unión con la cuarta temporada.


Sherlock, interpretado magistralmente por el endiosado (y con razón) Benedict Cumberbatch nos sacudirá de nuevo el corazón, nos hará retorcernos ante la lógica y nos desbaratará nuestras teorías que a priori creemos como las acertadas cuando en un desenlace de este episodio especial, nos quedemos con cara de poker y la mandíbula por los suelos. Una genial escaramuza por los recovecos de la mente del personaje que fielmente refleja la paranoia y desenfreno de un personaje mortalmente atractivo.


Tanto Cumberbatch como Martin Freeman (John Watson) han tenido a bien rodar este episodio entre medias de sus dilatadas carreras, que gracias a esta serie se han disparado como cometas en el cielo (uno con actuaciones en ‘Star Trek: en la oscuridad’, ‘The imitation Game’, ‘Black Mass’ o su incorporación al universo Marvel con ‘El doctor extraño’, y el otro tras su paso por la trilogía de ‘El Hobbit‘, la serie ‘Fargo’ o también seducido por Marvel para ‘Capitán América: Guerra Civil’), y dan lo mejor de si mismos y de sus personajes en un tour de force que hará que disfrutemos como pequeños infantes al ver a nuestro detective por antonomasia en su época natural, pero con el colofón que significa ese cruce de lineas temporales.


Una cuidada y muy bien expuesta ambientación, decorados y personajes secundarios (todos los de la serie…atentos pues también sale ese en el que todos pensamos, bajo disfraces y caracterizaciones muy conseguidas), unos frenéticos diálogos (como no podía ser de otra forma) y una trama que se deleita en confundirnos por el mero hecho de hacernos creer en una solución tan plausible como simple para darnos una bofetada final que solo puede corresponder a una mente malévola que sabe que nos dejará con más ganas de ‘Sherlock‘. Pero hasta 2017…habrá que esperar.




Douglas Mackinnon, director del episodio, muy labrado en TV (‘Doctor Who’, ‘Jeckyll’, ‘Robin Hood’, ‘Line of Duty’), abre el episodio haciendo un guiño sin pudor al Sherlock Holmes de Guy Ritchie, con giros de cámara imposibles, movimientos a cámara lenta, transiciones ágiles y un montaje endiablado para más tarde volver a coger el pulso de la narrativa de la serie y trasladar los iconos de dicha serie a la ambientación del siglo XIX. Una delicada puesta en escena que se devora con sumo placer y que solo consigue que los fans se vuelvan aun más fans y la serie gane nuevos adeptos.


Un ejemplo de cómo una serie puede aportar mucho más con tan solo un poco de imaginación, mucho buen gusto y un genial elenco de técnicos y artistas, que hacen de este ‘Sherlock’ la mejor versión de cuantas se han hecho hasta ahora tanto en cine como en televisión.

De obligada e imperdonable visión.


VALORACIÓN: 9/10

MAD MAX: FURY ROAD [CINE]


Volvemos a las áridas tierras australianas donde todo comenzó hace 36 años. Pero no todo sigue igual, al contrario, la arena es más dura, sucia y el sudor cobra vida. George Miller se ha sacado la espina, a lo bestia, con esta fulminante secuela de su anti-héroe por antonomasia: Mad Max. Nuevo rostro, nuevos personajes, nueva historia pero todo pasado por la quintaesencia del cine espectáculo elevado a la máxima potencia. El motor ruge como nunca, la gasolina fluye con insolencia y la adrenalina sustituye a la sangre en esta explosiva continuación de la epopeya post-apocalíptica más ambiciosa de la carretera. Lejos han quedado aquellos V8 donde nuestro querido Max aporreaba a los salvajes de la autopista. Ahora la locura tiene sentido, la senda del guerrero se ha definido como nunca antes y sabemos por fin que Max nunca se fue, solo estaba meditando cuánta locura mostrar al mundo. No estábamos preparados para tanta…
 


 
 
…demencia. Y eso nos vuelve locos. Situada cronológicamente entre la primera y segunda parte, reconocemos a Max desde el prisma de los villanos. Para que nuestros ojos reconozcan al nuevo héroe versión siglo XXI, el director y guionista George Miller, disfraza la presentación del guerrero de la carretera con difuminados planos, entre sombras y rápidos movimientos de cámara, lo enfunda en una aparatosa mordaza para que el espectador conecte con el nuevo rostro. Mel Gibson puede estar satisfecho, pues su criatura tiene un digno heredero. Tom Hardy hace suyo al icono de la ciencia ficción australiana de forma lineal, distante y fría pero que poco a poco nos irá deleitando con su selección de frases cortantes y acciones aún más esquizofrénicas. La historia no es solo una maravillosa unión de secuencias de acción magistralmente rodadas, hay mucho más. Una trama que subyace bajo las vastas llanuras de desierto. La redención de unos personajes que huyen de su pasado en busca de un futuro incierto pero necesario. 
 
 
Los paralelismos a los clásicos temas del mejor cine de aventuras se erigen como epicentro de este descomunal ejercicio de puro espectáculo visual. La venganza, la traición, la idolatría, la esperanza y el tormento de unos personajes de los que sobresale una portentosa Charlize Theron, que roba a sabiendas cada plano en el film. Un personaje, Furiosa Imperator, hecha a medida de Mad Max, su alter ego femenino que redime cualquier crítica al cine de macho alfa que Miller siempre había impregnado en esta saga. Luce sucia pero poderosa, bella pero implacable. Una diosa de la arena que guarda más de un secreto. Un ardid del director para embarcarnos en esta trepidante batalla por el control de la carne, del futuro y de la vida misma.
 
 
Otro acierto de Miller es incorporar de nuevo como guiño a la trilogía original (entre otros muchos que hay…y si no buscad bien la cajita de música) al actor Hugh Keays-Byrne como Inmortal Joe. Tras su Cortauñas de la primera parte, aquí se eleva como el mejor villano de toda la saga, con permiso de Humungus y Tía Ama. Un malvado de la función que no solo aporta la fuerza visual necesaria con una impresionante caracterización sino que además deja muchas incógnitas subyacentes en sus motivaciones como personaje. Una guerra de poderes entre él y Furiosa Imperator que hace vibrar las casi dos horas de metraje.
 
 
La nueva ciudad presentada como el último oasis viviente, La Ciudadela, tiene una riqueza de personajes, personajes y subtemas que enriquece toda la historia, a priori un simple vehículo de efectismo visual, pero que poco a poco se desmarca como una verdadera tesis del poder de la vida sobre la muerte. La búsqueda de mártires que refuercen la creencia en un futuro esperanzador. Theron y Hardy se combinan a la perfección y dejan entrever que ambas figuras son las dos caras de la misma moneda. El espectador se deja llevar desde el minuto uno por la mitificación de Mad Max, su iconografía y su vertiente más ruda. Escasos diálogos en boca de Max pero que no hacen sino agrandar más su leyenda. Una épica presentación del nuevo loco de la carretera que envuelve de polvo y destrucción todo a su paso. ¿La mejor de la saga? Sin duda. Varios motivos lo avalan: su poderosa fuerza visual que combina elementos de F/X con acción real haciendo muy difícil discernir cuándo empiezan unos y acaban otros. Una banda sonora, a cargo del siempre sorprendente Junkie XL (Tom Holkenborg) que es capaz de combinar las melodías más atronadoras con temas de Ennio Morricone o los Dire Straits, para que los planos visuales sean demoledores así como ciertas figuras en pantalla sean hipnóticas (el guitarrista Doof Warrior). Impagable.
 
 
La riqueza visual de ‘Mad Max: Fury Road’ se debe en gran medida al uso del color en pantalla, una fotografía que juega con los contrastes cromáticos dependiendo del momento de la trama. Un elemento que hace cobrar vida al film, nos hace sentir que estamos sedientos de agua, apenados por la verdad o atemorizados por la incertidumbre. Del mismo modo que el director juega con los términos vida-gasolina, sangre-fuerza, leche materna-futuro, nos hacemos yonquis de este tipo de cine tan necesario y tan poco bien llevado a la pantalla. Pura energía, adrenalina impulsada a golpe de acelerador y motor nuevo y perfectamente engrasado. Larga vida a Max, sed testigos y por que cuando visteis ‘Mad Max: Fury Road’ dijisteis aquello de: “Qué día…qué gran día”
 
VALORACIÓN: 9/10

SCARFACE [CINE]


La película que marcó un antes y un después en el cine de gangsters. Con permiso de ‘El padrino’…claro está. Brian De Palma, Oliver Stone y Al Pacino unieron sus caminos para crear este soberbio remake (uno de los tres mejores remakes de todos los tiempos) del film de 1932 de Howard Hawks con el mismo título. El universo que traslada De Palma y Stone de la película de los años 30, el Chicago de los mafiosos, a la actualidad de los 80s es prodigioso e hipnótico. Del mismo modo que Howard Hawks no quiso utilizar al personaje real en que se basaba su ‘Scarface’, De Palma y Stone tampoco lo hicieron. Mientras que en el film de 1932 Paul Muni interpretaba a Tony Camonte, en 1983 Al Pacino tuvo la oportunidad de inmortalizar a Tony Montana. Ambos eran un reflejo de Al Capone. La referencia del título a la “cara cortada” era la señal facial inequívoca de que se trataba de una versión cinematográfica del poderoso gangster del violento Chicago. Si bien Howard Hawks no quiso trasladar la acción a otro lugar, uno de los mayores aciertos del guión de la nueva versión de ‘Scarface’ en 1983 fue elegir la soleada Florida en vez de Chicago, a un violento emigrante criminal cubano en vez de un italiano y el mundo del narcotráfico en vez de la mafia más añeja. 
 
Un festival en pantalla grande de cómo una serie de aciertos tras la cámara (y delante de ella) hicieron de ‘Scarface’ (1983) un título referente en el cine de gangsters y en el cine de todos los tiempos. Honor, poder, dinero, sangre, venganza y frases míticas…Bienvenidos al mundo de Tony Montana


“El mundo es tuyo…”
 
Corría el año 1983 y Brian De Palma se estaba consolidando como un buen director de thrillers con ciertas dosis al homenaje nada disimulado de su admirado Alfred Hitchcock. Películas como ‘El fantasma del paraíso’, ‘Impacto’, ‘Fascinación’, ‘Vestida para matar’ ponían en primera plana a este joven director allá por los primeros años 80. Pero fue sin duda su adaptación al cine de ‘Carrie’ (1976) lo que le abrió las puertas de Hollywood de para en par. Conocido en aquellos años por formar parte del “club de los barbudos” (Spielberg, Lucas, Coppola y Scorsese) De Palma siempre ha tenido la cruz de ser tildado de eterno aprendiz de Hitchcock, cuando realmente lo que ha hecho es homenajear con su cámara al maestro. Bien es cierto que ha utilizado técnicas y trucos que el maestro del suspense utilizaba como nadie en sus films (uso de la música, planos secuencias, translaciones…) a De Palma no se le  puede negar su buen ritmo y pulso a la hora de rodar. Fue en esos años cuando su frescura aún atraía, mucho antes de que llegaran los noventa y se fuera apagando. Pero en aquel 1983 un joven guionista y director llamado Oliver Stone llegó con el manuscrito de ‘Scarface’. Stone venía de conseguir el Oscar al Guión por ‘El expreso de medianoche’ y en ese tiempo sólo había dirigido ‘La mano’ (1981) y escrito ‘Conan el bárbaro’ (1982). Eran años muy oscuros para el futuro gran realizador y estaba inmerso en el consumo de cocaína. Fiel reflejo de su estado se plasma en la pantalla a través del personaje de Tony Montana.


“En este país primero hay que tener dinero, cuando tienes el dinero tienes el poder, y cuando tienes el poder tienes las mujeres.”
 
En el primer boceto del guión, ‘Scarface’, la acción del film transcurría en el Chicago original de la película de 1932, pero por limitaciones presupuestarias se decidió trasladar el contexto al Miami de principios de los 80, cuando el auge del narcotráfico explotaba en las costas de EEUU. Stone decidió llamar a su personaje Tony Montana por dos motivos, el primero por mantener el nombre propio del personaje de la primera versión, el segundo fue algo más de mitomanía, pues lo apellidó Montana en honor a su jugador de football americano favorito, Joe Montana. Otros de los motivos por los que ‘Scarface’ fue lo que fue, se debió a que De Palma desistió en rodar otro proyecto en aquel año, pues tenía todo dispuesto para realizar ‘Flashdance’ y el estudio decidió que Sidney Lumet, el director que iba a rodar ‘Scarface’ y que propuso que fuera Miami el contexto de la trama, fuera descartado. Cosas del cine…
 
“Siempre digo la verdad, incluso cuando miento, digo la verdad”
 
La elección de Al Pacino como Tony Montana fue sin duda alguna el mayor acierto de todo el film. Su trabajo roza la perfección (como en tantas otras ocasiones) y demuestra una vez más que está en el Olimpo de los mejores actores de todos los tiempos. Es una actuación racial, apasionada y casi rozando la caricatura en ciertos momentos, pero es tan brutal el trabajo de Pacino que sabe pausar y frenar esos golpes de histrionismo a los que tanto nos ha acostumbrados. Pecado mortal es ver ‘Scarface’ en versión doblada, no por que el trabajo de doblaje sea flojo o malo, sino por que perderemos los matices espléndidos de la actuación de Pacino. El acento cubano del que hace gala durante el film, sus giros lingüísticos, tics al hablar, pausas, tono…es de elevar al cielo un trabajo actoral. Todo ese esfuerzo se pierde por desgracia en su versión doblada.


 
Pacino, aunque parezca raro, no fue la primera opción para encarnar al eterno Tony Montana. Antes que él, fueron barajados nombres como Robert De Niro o Harvey Keitel. Para el personaje amigo de Montana, Manny (Steven Bauer) la primera candidatura fue para John Travolta, de Bauer poco se supo después y lo más destacable es su papel en ‘La bestia de la guerra’ (1988, Kevin Reynolds). Y mayor fue el elenco de actrices que estuvieron a punto de fichar para el papel de Elvira (Michelle Pfeiffer), entre las más destacadas, Rosanna Arquette , Jennifer Jason Leigh , Melanie Griffith , Kim Basinger , Kathleen Turner, Brooke Shields y Jodie Foster. Este film supuso el salto definitivo para Pfeiffer, que lucía irremediablemente sexy y salvaje como la novia y futura esposa de Montana. Tras ‘Scarface’, Michelle comenzó a encadenar éxitos como ‘Lady halcón’ (1985), ‘Casada con todos’ (1988) o ‘Los fabulosos Baker Boys’ (1989).

“Todo lo que tengo en este mundo son mis cojones y mi palabra, y no los rompo por nadie, ¿lo entiendes?”

Con todas estas premisas se embarcaba De Palma antes de rodar la mejor película de su filmografía. El paralelismo de la historia de Tony Montana con la historia de Vito Corleone es evidente, desde su llegada al país, ascenso y cenit en el poder, hasta en la exposición dramática de la trama. Épica, salvaje y toques de drama de Shakespeare. Montana es un hombre hecho a sí mismo, rudo, analfabeto, visceral pero sincero y honorable (a sus principios). La historia trágica de un anti-héroe que nos empatiza desde el primer minuto. El film hipnotiza con su espléndida fotografía, cruda y vistosa, obra de John A. Alonzo. Otro aliciente más es la música que creó Giorgio Moroder para el film. Sintetizadores al máximo para reflejar los momentos de mayor climax en esta orgía de sangre y honor. ‘Scarface’ reflejó como nadie el espíritu ochentero de los films de gangsters.


“Decid hola a mi amiguita”

Escenas para el recuerdo como cuando Montana es apresado por los sicarios colombianos y le obligan a presenciar la mutilación de un amigo en una bañera, la catarsis que sufre su personaje en el tiroteo de la discoteca, el baño de grandeza y soledad que siente en el jacuzzi de su casa, la oscura y morbosa relación con su hermana Gina (Maria Elizabeth Mastrantonio) y cómo no…la mítica secuencia final donde la pantalla explota con una violencia visual que roza la paranoia. Ver ‘Scarface’ es volver a los ochenta a golpe de 9 milímetros. El espectador siente cada raya de coca que Montana consume, haciéndole caer más y más en el abismo de la tragedia anunciada. La traición, los celos, la codicia, la soledad, el hambre de poder. Conceptos que el film plasma con un virtuosismo que roza la perfección. A partir de entonces, el género de cine de gangsters ya tenía otro referente al cual homenajear o versionar. Tony Montana se puede codear sin ningún rubor con Vito Corleone. Un estado de gracia que nos hace disfrutar del buen cine con letras mayúsculas.


VALORACIÓN: 9/10

Curiosidades de VideoClub:

  • ‘Scarface’ tenía el dudoso honor de ser el film que más veces utilizaba palabrotas, insultos o palabras malsonantes, con un total de 206. Es decir, casi una cada 30 segundos, en la edición en DVD el número de tacos asciende a 226. El récord se lo quitó otro totem del cine violento, Martin Scorsese con ‘El lobo de Wall Street’, que elevó la cifra de groserías a 687, con un promedio de 3,8 insultos por minuto.
  • Los dos primeros montajes de ‘Scarface’ fueron calificados por la MPAA con una “X” por su elevado tono de violencia visual. Un gabinete de expertos en narcotráfico, evaluó el film diciendo que reflejaba literalmente el mundo de las drogas, los cártel de distribución y la violencia que conllevaba, por lo que la academia rebajó su calificación a “R”, es decir, mayores de 18 exclusivamente.
  • En 2003, con motivo de su 20 aniversario, el estudio quiso cambiar la banda sonora de Giorgio Moroder por temas de rap que acompañasen la acción. De Palma se negó rotundamente…gracias Brian.
  • Para mantener el acento durante el rodaje, Pacino quería que el director de fotografía, John A. Alonzo, le hablara sólo en español.
  • En la última secuencia del film, el monumental tiroteo en la casa de Tony Montana, Pacino sufrió quemaduras en la mano al agarrar el arma con la que rodaba. El rodaje se paró durante un par de semanas debido a ello.
  • En los títulos de crédito, el film está dedicado a Howard Hawks y Ben Hecht, director y guionista del ‘Scarface’ original de 1932.
  • Aunque parezca mentira, el número total de “muertos” en el film es de 42.
  • Para el film, en las escenas que simulaban esnifar cocaína, De Palma utilizó leche deshidratada, aunque nunca se supo si en realidad era eso.
  • Aunque la acción transcurre en Miami (Florida) la mayor parte del film se realizó en Los Angeles debido a la negativa de grupos cubanos residentes en Miami por la visión negativa que se daba de su colectivo.
  • Del reparto, solo Steven Bauer es de origen cubano.
  • No tuvo ninguna nominación a los Oscars pero sí a tres Globos de Oro (Actor, Actor secundario y Banda Sonora). Curiosamente, Brian De Palma fue nominado a Peor Director en los conocidos Razzies.
  • ‘Scarface’ costó al estudio 25 millones de dólares y obtuvo una taquilla mundial de 65 millones, nada mal para un film hiper-violento.

THE KNICK [SERIES]


Una magnífica serie que nos devuelve al Soderbergh más audaz y mordaz, el que nos gustó a mediados de los 90’s y nos fascinó a principios de la década del dos mil. Llevaba años sin una propuesta tan arriesgada en el contenido como en la forma. Su anuncio de retirada del cine ha hecho que el director de fantásticas películas como ‘Traffic’ se haya centrado en la TV (ese reducto al que los grandes directores comienzan a ver con otros ojos y donde pueden desarrollar historias y conceptos que en pantalla grande no acabarían del todo de encajar). A pesar de sus delirantes realizaciones como el proyecto de traspasar un título emblemático como ‘En busca del arca perdida’ hasta convertirlo en una cinta del cine mudo al uso, le perdonamos tal herejía al darnos el gusto y el placer de disfrutar de esta soberbia serie que se adentra en los pasajes más oscuros de una mente privilegiada como es la del personaje de John Thackery.

The Knick es una serie dramática de televisión de Estados Unidos, estrenada en 2014, dirigida por Steven Soderbergh y protagonizada por Clive Owen.

La serie trata sobre la vida de un hospital de Nueva York a principios del siglo XX y narra las innovaciones científicas llevadas a cabo y las relaciones laborales y humanas entre sus empleados. La historia está basada en…


…el Knickerbocker Hospital de Nueva York, que se fundó en 1862 y que cerró sus puertas en 1979. Uno de sus protagonistas, John Thackery (Clive Owen) se inspira en la figura de William Stewart Halsted, un innovador médico de principios de siglo.

La serie fue creada y escrita por Jack Amiel y Michael Begler, que también fueron sus productor y productor ejecutivos respectivamente. Gregory Jacobs, Clive Owen, Steven Soderbergh y Michael Sugar son también productores ejecutivos. 

El canal Cinemax, productora de la serie, anunció la continuidad de la serie con una segunda temporada de diez capítulos, cuyo rodaje se iniciará a principios de 2015.
A todos nos vendrá a la mente otro personaje singular del mundo médico televisivo cuando desgranemos un poco la personalidad de esta figura que linda con la sociopatía, el intelecto condescendiente y la más absoluta forma de desdén por los que le rodean. Sí amigos, podemos caer en la tentación de comparar al personaje de Clive Owen con el genial doctor House de Hugh Laurie. Comparten ciertos rasgos de personalidad que bien darían para un crossover de ambos en un capítulo especial lleno de antológicos diálogos. Pero para aquellos que no hayáis disfrutado aún de esta fascinante serie os daremos pistas y razones para que os adentréis en el micro-cosmos que Soderbergh, Amiel y Begler han creado en este sin igual hospital de comienzos del siglo XX. Bienvenidos al Knick:


La trama se centra en las innovaciones quirúrgicas que el doctor Thackery y su equipo llevan a cabo en el hospital neoyorquino a principios de siglo. El trato a los pacientes, la segregación racial y social, los principios y tabúes equivocados que configuran la sociedad y un gran y sabroso grupo de personajes secundarios, hacen de la visión de esta serie un deleite para cualquier aficionado a las series de calidad y más si están centradas en la temática médica. Lejos, eso sí, de la narrativa de ‘Anatomía de Grey’ en cuanto a las relaciones románticas o a ‘Urgencias’ en cuanto al desarrollo de los episodios. ‘The Knick’ es cruda, directa y visceral (nunca mejor dicho) no deja espacio para los timoratos. Te absorbe y sacude a cada episodio.


La trama no es autoconclusiva, de forma que vemos una larga historia que abarca varios meses de la vida del hospital. Tras los infructuosos intentos del mentor de Thackery por desarrollar una técnica que permita vivir a las madres y los bebes en partos difíciles, Thackery arrastra a su equipo de cirujanos a superarse en sus métodos. Con la incorporación de un médico negro, algo inusual y pionero en esos años y más teniendo en cuenta que viene por recomendación de la gerencia del hospital, que es dirigida por una mujer (más innovador aún), la serie tiene un ritmo frenético que enriquece la historia y nos embelesa desde el primer episodio gracias sin duda al personaje de Clive Owen, que eclipsa en cada escena que aparece.


Un goloso papel que el propio Owen ha sabido llevarse a su terreno para ofrecernos sin duda su mejor actuación en toda su carrera. Un guión que no deja cabos sueltos, que agranda a cada episodio las sub tramas que adornan la historia principal y hacen de su disfrute un sabroso bocado de buena televisión con sabor a Scorsese. Soderbergh ha dado un descomunal salto a la televisión sin dejar de lado su estilo personal. La cámara es un personaje más, estamos en el Knick, compartimos quirófano con el doctor Thackery, deambulamos con las estafas del gerente, nos indignamos y resignamos con el doctor segregado por su piel a pesar de sus excelentes conocimientos e ideas. Todo visto desde el prisma del espectador silencioso pero participativo. 


El sabor del principio del siglo XX es llevado con magistral pausa y gusto por los detalles. Contemplamos el ritual de los médicos, sus técnicas (hoy arcaicas por su forma pero fascinantes por su entorno), sus desplantes sociales, la inherente atmósfera de opresión, el sufragismo latente y la diversidad de un Nueva York que nos recuerda y evoca a los pasajes de Scorsese en ‘La edad de la inocencia’ o los antecedentes del Nueva York que vimos en ‘El padrino II’. Un goce para la vista pero que no deja de lado la pasión por unos guiones llenos de matices y ramificaciones que darían para muchos más capítulos. Tal vez sea ese su secreto, la intensidad que en cada episodio ponen sus creadores. Directos en sus pilares dramáticos y sin desvíos hacia tramas que embarren la historia.


Diez episodios que dejan la miel en los labios pero que contienen grandiosas escenas planificadas, tanto en sus planos como en su desarrollo. Todo un espectáculo para los ojos que gira en torno a la omnipresente figura del doctor Thackery. Se le puede achacar a los creadores que no hayan sido más cautos a la hora de edificar este personaje, pues sus parecidos con el doctor House son evidentes. Su personalidad fría y distante, un pasado sin esclarecer, su impetuosa y frenética forma de trabajar, su desgaste social y su ineludible adicción al opio para alejarse de la realidad o a la cocaína para involucrarse en su trabajo. La cocaína era un elemento esencial para el tratamiento de los pacientes. Su uso masivo y cotidiano para operar o paliar los dolores era también usado como “relajante” o “estimulante” entre la alta sociedad. El doctor Thackery es un alter ego del doctor House con su Vicodina. Ambos son adictos a una realidad alternativa que les ha provocado esa adicción para alejarse de la realidad que les rodea. El dolor de Thackery es sobre todo espiritual y añade a su personaje un aura de tragedia griega que eleva su estatus.


Sin duda estamos ante una de las mejores series del año. Una obligada visión de esta serie que nos devuelve a un recuperado Steven Soderbergh y nos regala una prodigiosa actuación de Clive Owen. Una muestra más de que este año las series nos han regalado excelentes motivos para plantarnos delante del televisor. ‘The Knick’ es, junto a ‘Fargo’ y ‘Penny Dreadful’, una de las mejores series estrenadas en 2014. No os defraudará.

VALORACIÓN: 9/10 

CARRIE [CINE]


Si quieres saber lo que es el miedo, lleva a Carrie al baile de fin de curso”.
 
Así se nos presentaba, allá por los años 70, esta película de Brian de Palma, basada en la primera novela publicada y homónima de Stephen King, aunque con notables diferencias entre ambas, dicho sea de paso.
De sobra es conocida la labor polémica de Stephen King en sus obras, y esta no iba a ser menos, siendo uno de los libros más…
 
 


 
 
 
 
 
…censurados en EE.UU. El guión fue adaptado por Lawrence D. Cohen y fue su trabajo más reconocido. Años más tarde, en 1981, Cohen empezaría a trabajar para una adaptación de la novela en forma de musical y en su estreno, en 1988, recibió críticas tan atroces, que acabó por suspenderse tras únicamente 5 representaciones.
 
 
La United Artists, productora de la película, vio cómo el éxito les iba a favor, recaudando más de lo que costó la película en un principio. Además, de las buenas críticas que acabó recibiendo por parte de los críticos, es hoy en día una de las películas más nombradas en las encuestas sobre Halloween.
 
La película se nos abre con unos brillantes créditos iniciales y extremadamente censurables para la época, mostrando los vestuarios femeninos, y bueno, ya os podéis imaginar los planos… ¿para qué describir lo imaginable? El principio de la película sólo es el detonante de lo que está por venir, y nos anuncia una película mucho más psicológica que terrorífica, bajo mi punto de vista, que conste. El miedo, que es muy relativo y que cada uno lo padece a su manera, en mi caso veo que brilla mucho por su ausencia, aunque guarda muchas escenas de verdadero impacto. No olvidemos que estamos hablando de los años 70 y que es una época en la que la gente se impresionaba el doble que en la actualidad. A estas alturas, ya está todo inventado, o casi.
 
 
Carrie (Sissy Spacek), es una chica introvertida, que sufre en sus propias carnes el acoso escolar por parte de sus compañeras y el acoso de su fanática madre (Piper Laurie), la cual ha educado a Carrie en un ambiente de fervorosa religiosidad, pero lo que desconoce todo el mundo es el poder de la telequinesis que reside en ella. Y es muy significativo, porque todo el rato se utiliza este hecho como una metáfora de la liberación de Carrie ante el mundo opresor que la rodea (ambiente familiar, ambiente escolar, etc.) De hecho, son los momentos entre madre e hija los que más aterran, pero por lo que he dicho antes, por esa carga psicológica que acarrean estos dos personajes. Y lo acreditan las dos nominaciones a Mejor Actriz Principal (Sissy Spacek) y Mejor Actriz de Reparto (Piper Laurie) en los Oscar de aquel año, aunque en cuanto a materia actoral acabó arrasando la película de Sidney Lumet “Network (Un mundo implacable)” (1976), con su consiguiente merecimiento, por supuesto.
Entre el resto del reparto, destacan Amy Irving en el papel de Sue Snell, una de las compañeras, y Betty Buckley, como la Srta. Collins, la profesora que motiva e intenta ayudar a Carrie. También es cierto que son dos de los personajes con más peso en la película, junto con la madre de Carrie y la propia Carrie.
Brian de Palma, que no es que sea uno de mis directores predilectos, ya que en una carrera tan extensa le ha dado tiempo a ofrecernos auténticas obras maestras como absolutos bodrios, reconozco que es un virtuoso de la cámara y del montaje, y aquí lo plasma con una profesionalidad tremenda. Da la sensación cómo si la cámara fuera un pincel y todo lo que va tocando lo transformara en un cuadro tétrico, opresivo y agorero. Junto con Mario Tosi, el director de fotografía, los dos forman un tándem de verdaderos artistas.
Como historiador del arte, es una obra que me recuerda mucho a las etapas oscuras de los pintores. A la mente me vienen El Greco, Da Vinci o Goya, mismamente. O si me permitís el atrevimiento, una mezcla de todos ellos. Y no me quiero olvidar del subgénero del “giallo”. Es imposible no ver similitudes, en cuanto a ciertos aspectos estéticos, con Suspiria” (1977) de Dario Argento, por poner un ejemplo, aunque esta se estrenara un año más tarde.
 
 
Otro de los aspectos a destacar es la música. Mucha gente me dice que les recuerda en ciertos momentos a estas musiquitas que ponían en las telenovelas  antiguas. Y de hecho, no les falta oído, pero junto con las imágenes, la música de Pino Donaggio trasciende y nos transporta. No me equivoco si digo que es de las mejores colaboraciones que ha tenido con De Palma.
 
Por otro lado, y más que me pese, la película tuvo una secuela en 1999, titulada “Carrie 2: La Ira”, la cual recibió críticas algo tibias, y el remake del año pasado, interpretado por Chloe Grace Moretz en el papel de Carrie, y Julianne Moore, como su madre, donde casi todos los críticos resaltaron que se trataba de un ejercicio innecesario. Yo, siendo fan de la de 1976, digo que además de innecesario, fue de muy mal gusto y que no había ni  una pizca de originalidad en el guión. Un copia y pega de manual y con unos efectos especiales que quedan por debajo, muy por debajo de la película de De Palma, y eso que hablamos de una película de hace más de 35 años.
 
 
En fin, que si queréis pasar un rato entretenido y admirar una técnica preciosista, es un buen ejemplo para empezar. Por cierto, no dejéis que os la cuenten con muchos detalles (a no ser que ya hayáis leído la novela, claro), que yo recuerdo verla virgen y sin ningún aporte de nadie y me quedé asombradísimo. Para que luego digan que el cine de terror no es de calidad… ejemplos como El exorcista” (William Friedkin, 1973), de la que ya se encuentra una buenísima reseña del compañero Oscar C. Segura, “Tiburón” (Steven Spielberg, 1975) o “La profecía” (Richard Donner, 1976) dan buena fe de ello.
 
 
DESTACADO:
  • El inicio.
  • Las escenas entre Margaret White (Piper Laurie), la madre de Carrie, y Carrie (Sissy Spacek).
  • La famosa escena del baile de fin de curso, desde el comienzo hasta el final cuando “se cierran las puertas”. Prodigio técnico.
  • Y no podía dejar de pasar la ocasión para mencionar la absolución final y los últimos 5 minutos. Imborrables.
 

 

 
VALORACIÓN: 9/10