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BRONSON [CINE]


Nicolas Winding Refn, hoy denostado tras su pirueta mortal con ‘The Neon Demon’, tuvo su puesta de largo con su sexto largometraje, ‘Bronson’ (2008) que aglutinaba todas sus filias y paranoias cinematográficas de una manera brutal, visual y hasta acertada, que años más tarde lograría redondear de forma espectacular con la soberbia ‘Drive’.

En ‘Bronson’ nos relata, con su peculiar visión del mundo y del lenguaje cinematográfico

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DENTRO DEL LABERINTO [CINE]


Los años 80 forjaron la imaginación, los sueños y la fantasía de los padres de hoy que pasamos los 40. Fue una época dorada en cuanto a cine familiar pese a que fue una década de cine vacío en cuanto a tendencias pero que vivió una etapa dorada en cuanto a crear iconos y mitos cinematográficos que jamás se ha repetido. Desde Indiana Jones, Gremlins, Marty McFly y su DeLorean temporal, la singular pandilla de los Goonies, Willow,  E.T., Cazafantasmas o Atreyu y el mundo de Fantasía, son muchos los símbolos que el cine de los 80 nos ha dado a los padres frikis que alentamos a nuestros peques a descubrir estas joyas de cine familiar que mantienen toda su fuerza y magia. Nos siguen atrapando sus historias, sus universos y crean un vínculo excepcional entre la infancia que vivimos y la infancia que queremos mantener.
Cumpliendo sus 30 años desde su estreno, queremos revisitar uno de esos maravillosos mundos creados en aquella época. En esta ocasión nos trasladamos al reino de los goblins, de los deseos y los acertijos de ‘Dentro del Laberinto’. Y de la mano de uno de los más grandes creadores de fantasía: Jim Henson.
Tras regalarnos maravillas…

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CAPITÁN KÓBLIC [CINE]


Ricardo Darín e Inma Cuesta nos hacen viajar en el tiempo a los 80 en plena dictadura argentina. Darín interpreta a un capitán que pilotaba uno de los vuelos de la muerte y se ve obligado a huir por no poder continuar siendo cómplice de ellos.
 
El Capitán Kóblic, dirigida por  Sebastián Borensztein, intentará iniciar una nueva vida a pesar de que su conciencia no le ayude demasiado a renunciar al pasado. Pero, lejos de vivir esa vida tranquila y anónima, el capitán irá…
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 


 
 
 
 
 
…conociendo a varias personas que se cruzarán en su camino, obligándole a tomar las riendas de su destina con determinación.
 
A lo largo de la película, se mantiene un suspense bien distribuido, con grandes golpes de efecto en los momentos adecuados. Durante toda la película, el espectador se encontrará en tensión sin saber prever el rumbo de la historia.

 

Estando bien construido el contexto en el que se desarrolla la película, uno de los puntos fuertes son las interpretaciones
 
 
 
Oscar Martínez, ganador del Goya a Mejor Actor de Reparto por su papel en esta película es totalmente merecido. Ricardo Darín, protagonista del filme, no se queda atrás con sus siempre brillantes actuaciones. Quizá la que más destaca es Inma Cuesta, interpretando un papel especialmente complicado pero consiguiendo la credibilidad que se espera. Y no sólo eso: consigue un acento argentino tan sumamente perfecto, que muchos creían que la actriz era de dicho país.
 
La película ha obtenido una buena crítica. En su primer fin de semana de estreno en los cines españoles, ha conseguido entrar en el top 10 de películas más vistas, a pesar de haberse distribuido únicamente 80 copias.

 

 
VALORACIÓN: 8/10

 

MI GRAN BODA GRIEGA 2 [CINE]


La secuela de Mi Gran Boda Griega ya está aquí, más de 10 años después del gran éxito gracias a la difusión de la película a través del boca a boca. Esta segunda parte nos trae nuevas historias pero habiendo conseguido volver a reunir al mismo reparto que en la película original.

La familia griega de los Portokalos vuelve con novedades: Toula (Nia Vardalos) e Ian (John Corbett) tras casi 15 años casados, han perdido el romanticismo y, para colmo…

…tienen que lidiar con una hija adolescente (Paris, interpretado por Elena Kampouris), que se resiste a formar parte de las tradiciones griegas familiares.

Pero el problema no llega hasta que Gus (Michael Constantine) se da cuenta de que los papeles de su boda con María (Lainie Kazan) no están firmados. Es decir, ¡no están casados! Un maravilloso motivo para volver a celebrar una gran boda griega.

Si bien la primera parte fue un éxito por su humor y situaciones patosamente humanas, la segunda parte no se queda atrás. El clan de los Portokalos, al que cogimos cariño en 2002 cuando se estrenó la película, sigue mostrando la misma empatía y ternura en la segunda parte. El humor ha evolucionado para mejor, saliendo de los tópicos y sin reutilizar bromas de la película anterior. Si bien el guión no va a salvar el mundo, es una comedia ligera, de buen ritmo (exceptuando alguna escena prescindible, que podría caer en el lacrimógeno fácil), con puntos realmente brillantes. Es notable la química entre todos los personajes, tan natural que hace ser parte de aquella familia griega desde el minuto uno.  Y es que el guión no se centra en las excentricidades griegas sino en las extrañas tradiciones familiares en las que muchos en la sala podemos sentirnos identificados de alguna manera.

El único “pero” que se podría poner a la película es que el humor no sale de lo “amable” y no arriesga. Sin embargo, si en la primera saga es evidente que funcionó, en esta lo hará con mayor fuerza. Mención especial a Nia Vardalos (interpreta a Toula, protagonista de la historia, y es también guionista en la película), cuyo trabajo delante y tras las cámaras es siempre delicadamente cuidado.

Por Ana Arbex (@anatriplea)

VALORACIÓN: 8/10

TENEMOS QUE HABLAR [CINE]


‘Tenemos que hablar’, además de ser una frase realmente inquietante para todos, es la nueva película dirigida David Serrano.
Además de un título atractivo que revela la categoría de comedia romántica de la película, cuenta con las interpretaciones de Michelle Jenner (como Nuria) y Hugo Silva (Jorge).
La película comienza en el 2008, inicio de la crisis española, endulzada con los desastrosos consejos que el marido de Nuria, Jorge, da a sus suegros: inversiones con resultados catastróficos…
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
…en el forum filatélico, compra de una casa en Seseña en pleno boom urbanístico, invertir en las famosas acciones preferentes… Debido a estos desacertados movimientos en los que Jorge embaucaba a sus suegros, su matrimonio con Nuria terminó por romperse.
 
Años después, Nuria rehace su vida. Vive con Víctor, su pareja, feliz y sin grandes preocupaciones. Hasta que un día, Víctor le pide matrimonio. Sólo existe un problema: Tiene que pedirle a Jorge el divorcio.
 
A partir de ese momento, Nuria se verá envuelta en una serie de mentiras (algunas más piadosas que otras) para poder pedir el divorcio a su exmarido sin hacerle daño.
 
A pesar de ser un argumento con un toque surrealista, contextualiza de forma divertida lo vivido durante la crisis económica española. El teatro que crea Nuria para evitar hacer sufrir a su exmarido, involucrando a más y más personas, se muestra de forma fresca, con escenas realmente divertidas e imposible de predecir por dónde saldrán esta vez los personajes. Aunque siendo una comedia romántica el final es totalmente predecible, el hilo argumental no quita interés en la película en ningún momento por sus sorprendentes giros.
 
Lo llamativo de ‘Tenemos que Hablar’ es que todo comienza a enredarse por la bondad de los personajes. Sin caer en la ñoñería fácil, ves caer a todos los que rodean a Nuria a los pies de sus artimañas con el único fin de evitar que Jorge se derrumbe ante la noticia de un divorcio. 
 
En conclusión, la forma y el ritmo de la película, hacen que esta ‘Tenemos que hablar’ sea una comedia romántica diferente. Con puntos verdaderamente divertidos, no dejará que salgas del cine sin una sonrisa. ‘Tenemos que Hablar’ …la frase que nunca imaginaste que podía ser divertida.
 
VALORACIÓN: 8/10
 

EL RENACIDO (THE REVENANT) [CINE]


La envidiable filmografía de Alejandro González Iñárritu tiene una nueva perla a engrosar en sus filas. Tras sus geniales ‘Amores perros’, ’21 gramos’, ‘Beautiful’, ‘Babel’ o la anterior ‘Birdman’ hay que sumarle esta mastodóntica odisea llena de fuerza, odio, venganza y poderosa imagineria visual que hipnotiza de forma constante y apabullante al espectador en sus casi dos horas y media de metraje, todo un record en su carrera. ‘El renacido’ es la consolidación total e internacional (si no lo era ya con ‘Birdman‘) de Iñárritu como director guru de estos últimos años. Una lista de creadores de fuerza cinematográfica que desde hace diez o quince años nos vienen dando sorpresa tras sorpresa con sus proyectos. Nolan, Cuarón, Tarantino e Iñárritu son en esencia los directores que ahora mismo más expectativas y esperanzas crean en el…

…público ávido de emociones, sensaciones y momentos vívidos que sus mentes son capaces de elaborar cada año.
Sin duda, ‘El renacido’, es uno de los estrenos más esperados de este año, no solo por descubrir si su director ha superado la avalancha de ego que supuso su éxito (a nivel crítico) del año pasado con ‘Birdman’, sino también por el elenco de actores con los que se ha rodeado para sacar adelante un proyecto que llevaba por los despachos de Hollywood desde hace más de 10 años. Leonardo DiCaprio (el eterno aspirante a ser considerado como el buen actor que es) y Tom Hardy (una bestia en pantalla capaz de devorar los planos con su sola presencia) nos trasladan a los devastadores parajes maravillosamente captados por el director de fotografía  Emmanuel Lubezki (‘Birdman’, ‘Sleppy Hollow’, ‘Gravity’, ‘El árbol de la vida’...) y que a buen seguro tiene mucho de la esencia del cine de Terrence Malick a la hora de atrapar esa luz, esas imágenes que se suceden entre la vigilia y el sueño hiperreal, un aura que sobrevuela todo el film dejando latente en la retina del espectador ese momento preciso del tiempo. Un tratamiento de la imagen que recurre a las enseñanzas del maestro Kubrick a la hora de captar la luz natural para condensarla en la cámara digital. Todo un alarde que llena la retina.
La historia, basada en gran medida en sucesos reales, nos lleva a los inhóspitos territorios de Dakota del Sur (aunque lo que veamos sean los parajes de la Columbia en Canada, entre otras localizaciones) en el año 1823. Y somos testigos de un preciso instante temporal gracias a la poderosa lente de Iñárritu. Prestidigitador y narrador a partes iguales, nos cuenta esta odisea de venganza donde Hugh Glass (Leonardo DiCaprio), un explorador y trampero que guía a una compañía de pieles a través de las montañas hasta su fuerte tras un atroz ataque de los indios (un arranque del film frenético y cruelmente retratado) sufre las consecuencias de su enfrentamiento con una osa en una de las escenas más impactantes de los últimos años en el cine.
Realista, fría, devastadora y a la par maravillosamente rodada, la escena en cuestión es el punto de inflexión donde el film se torna en una espiral de doble moralidad por parte de los compañeros de viaje, pues se debaten entre abandonar a su suerte a Hugh o llevarlo con ellos pese a las inclemencias y el peligro de un nuevo ataque por parte de los indios. Es aquí donde el personaje de Tom Hardy (Fitzgerald) se descubre como el verdadero animal que es. Donde la codicia, la cobardía, la avaricia y la mediocridad del ser humano se reflejan en su personaje, siendo el némesis del personaje interpretado por DiCaprio.
Iñárritu utiliza a estos dos personajes para desentrañar nuevamente con su cine las constantes de sus fetiches mentales (el alma humana y sus oscuras puertas) para sacar los demonios que todos llevamos dentro y enfrentarlos, sin redención, sin paliativos. De forma cruel y despiadada. Haciendo un paralelismo entre el feroz ataque de la osa con la escena final donde ambos personajes se vuelven bestia y hombre. Todo, con el telón de fondo de la venganza.
Si bien es cierto que Iñárritu no puede dejar de un lado sus pequeños caprichos personales (nuevamente nos vuelve a demostrar que sus planos secuencias son para enseñar en las escuelas de cine, pues no son artificio sino que validan y en mucho la narración de lo que nos está contando) y ello es quizás lo que hace mella en un poderoso proyecto como éste. El metraje, unos 156 minutos que en algunos momentos llegan a parecer excesivos, bien pudiera haberse reducido si las prolongadas secuencias oníricas, donde el personaje de DiCaprio se debate entre la vida y la muerte, hubieran tenido una consecuencia en la narración final del film. Pero ni dichas secuencias aportan nada definitivo a la narración, ni llegan a causar el efecto que tal vez quisiera imprimir Iñárritu con ellas, pues dejan una sensación de adorno innecesario de cara a la galeria (ahí tenemos una de las mayores referencias al cine de Terrence Malick).
Otro factor que puede debilitar al espectador es la poca claridad en ciertos personajes determinantes Atención Spoiler (el indio que ayuda a DiCaprio a sobrevivir)   y eso deja una vacía inquietud en el resultado final del film. Quizás en ciertos pasajes y situaciones (la huida a caballo y caída de un precipicio) Iñárritu se tome excesivas licencias para con su personaje, y en vez de llamarle “El Renacido” uno pueda pensar que está frente a un inmortal. Fin Spoiler
Pese a estos elementos que pueden llegar a enturbiar el conjunto, el director ha conseguido (una vez más) crear una vigorosa película que hará las delicias de los amantes del cine visual, de los amantes de las historias de venganza, de la superación humana y de la condición del salvaje que todos llevamos dentro frente a las adversidades.
Un guión a cuatro manos, junto a Mark L. Smith (‘Habitación sin salida’) que toma prestadas referencias claras al mundo salvaje de Jack London y que demuestra, una vez más, que la venganza (por amor paternal en este caso) es una de las más devastadoras fuerzas de la naturaleza. Acompañado todo ello con las inquietantes notas musicales del (“renacido” para el cine occidental)
Ryuichi Sakamoto que no componía para el cine internacional desde el 2006, justamente con Iñárritu en ‘Babel’.
DiCaprio vuelve a codearse con un director oscarizado (Eastwood, Scorsese, Spielberg, Cameron, Boyle, Allen, Tarantino, Mendes…) en un intento más (y van…) de conseguir su ansiado (y desde hace muchos años merecido) Oscar. Quizás este personaje no sea el que más fuerza o empaque tenga en su filmografía (si con su Jordan de ‘El lobo de Wall Street’ no lo obtuvo…) pero a buen seguro que a los de la Academia les pone y mucho, las historias de personajes que superan las adversidades, y en esta ocasión Leo se lleva la palma. Hardy, por su parte, vuelve a robar protagonismo, escenas, planos y casi hasta el propio film. Es una bestia innata de la interpretación, y con poco hace genialidades como este Fitzgerald que a buen seguro pasa desde ya a engrosar en las filas de los más crueles villanos del cine. Un acento cerrado, unos gestos, una caracterización soberbia y una contención en su trabajo, hacen que Hardy tenga casi asegurado su altar entre los mejores actores del panorama actual. Muchos recordaran en su personaje a otro que consiguió el Oscar por uno similar, el del sargento Barnes en ‘Platoon’ interpretado por Tom Berenger. No es casualidad.
Con todo esto, nos encontramos con una excelente película, que pese a sus menores fallos, es una excusa maravillosa para perderse en la oscuridad de un cine, trasladarse a las remotas tierras de Dakota del Sur y sentir el gélido viento del norte, la árida luz de las montañas, la respiración de tu alma y el vacío más cruel que la condición humana es capaz de soportar. Una joya más en la orfebrería del maestro Iñárritu.
VALORACIÓN: 8/10

THE HATEFUL EIGHT [CINE]


Todo aquel que espere reencontrarse con el Tarantino de ‘Reservoir dogs’, ‘Kill Bill’, ‘Pulp Fiction’ o tan siquiera con ‘Jackie Brown’ o ‘Malditos bastardos’ puede ir cogiendo una silla y sentarse pacientemente a esperar a que el genio de Tennesse pase por ahí. Lejos de su habitual estilo canalla, revisionario o paralelo al homenaje continuado de los géneros, en ‘The Hateful Eight’ (traducida en España por el simplón y e innecesario ‘Los Odiosos Ocho’) Tarantino ha tirado por un tono intimista, crepuscular, moderado (en el sentido académico a la hora de rodar) y bastante contenido en sus más de dos horas de metraje. Sin que todo esto sea…
 
 
 
 
 
 
 
 
 


 
 
 
 
 
…menoscabo para su trabajo. Parece que Quentin ya está por otras cuestiones, como si su estilo ya tuviera salida con sus anteriores trabajos y en esta ocasión se ha decidido por centrarse en los personajes.
 
 
The Hateful Eight‘ (nos negamos a utilizar de nuevo el título en castellano) es sobre todo un film de personajes, la baza fuerte del cine de Tarantino, pero esta vez sin los artificios de las escenas de acción (que por vez primera no están a la altura de cómo Quentin suele rodarlas) sin los efectistas fondos urbanos, situaciones rocambolescas o historias que van más allá de lo humano. Salvo por la impostura de rodar el film en 70mm como guiño al cine de los finales de los 60´s y principios de los 70’s; y el hecho de codearse en la banda sonora con el inmortal Ennio Morricone. El creador de ‘Kill Bill’ ha apostado por sus criaturas, sus personajes, para dotarlos de alma y esencia. Sin embargo ha dejado sin alma buena parte del film, que no destila por ningún tramo (salvo el tercio final donde el gore hace acto de presencia) ese aura que Quentin  impregna en sus trabajos.
 
 
No hay un poso al que aferrarse y que pueda redimir al espectador para identificar en este curioso proyecto los eternos homenajes que Tarantino suele hacer en sus films a sus venerados maestros. Si la película comienza como un western crepuscular (a lo Sam Peckinpah) enseguida se torna en thriller (a lo Don Siegel) para terminar con un festín de sangre, retortijones y escenas más cercanas al gore (donde la mano de Greg ‘The walking dead’ Nicotero ha hecho mella) más transgresor que al western propiamente dicho que hubiera filmado un Howard Hawks o un Rauol Walsh.
 
 
No quiere dejar títere con cabeza, ni dentro ni fuera de la pantalla. Es por ello que en ese tercio final es cuando reconocemos algo del estilo del director, que desata su furia, su colérica forma y bastante de mala leche para dar el toque de gracia a sus personajes. Sus conocidos tics o marcas de la casa vuelven a escena (el tabaco ‘Red Apple’, los encuadres cenitales, los flashbacks y el dividir en capítulos el film). Y es en este último apartado donde quizás flaquee más el genio de ‘Pulp Fiction’ pues se toma la libertad de explicar en demasía ciertos giros de la trama por si el espectador anda algo perdido y una voz en off nos guía (de forma infantil) por las imágenes que estamos viendo.
 
 
En el apartado actoral es donde nuevamente Quentin vuelve a acertar al elegir una terna impecable que hace suyos a los personajes, los transforman y estiran hasta límites insospechados (con un Samuel L. Jackson en modo Sherlock Holmes impagable). Kurt Russell, que vive una segunda (o tercera) juventud gracias a Tarantino; un Michael Madsen que parece dormir en el jardín del director y una Jennifer Jason Leigh que retorna a sus mejores caracterizaciones en décadas, configuran el cuarteto protagonista que junto al resto de figuras hacen de ‘The hateful Eight’ una versión más cercana a ‘Los diez negritos’ de Agatha Christie que a un western al uso. Por poner una sola pega al elenco de actores, se nota (y mucho) que el personaje que interpreta Tim Roth fue escrito ex profeso para Christoph Waltz…algo que se llega a echar de menos, seamos sinceros.
 
 
Del resto de la trama, que conjuga tiempos y diálogos sin la frescura de la que siempre ha rezumado Tarantino, se deja ver sin apasionamiento, en un lento y casi por momentos tedioso avanzar que no fuerza al espectador a otra cosa que pensar “ahora vendrá lo bueno”. Y es de esta forma como este viejo zorro en que se ha convertido Quentin vuelve a sorprender al público. Ha huido de su estilo, de su tono, de su forma de rodar (podría llevarse a un escenario de teatro este film sin problema) e incluso de sus consabidas bromas pesadas y giros argumentales o finales sorpresa para ese tercio final donde el director más ha disfrutado con sus personajes y con la segura convicción de abofetear la conciencia y prejuicios de sus seguidores.
 
 
A buen seguro que nadie podrá referirse a ‘The Hateful Eight’ como una continuación de ‘Django‘ por el género en el que parece inscribirse. Ni tan siquiera al western. El film es mucho más que un mero ejercicio de género. Es un compendio en el que Tarantino parece querer decir adiós a su personal mundo de clichés, tópicos y modos. Una cartografía de su filmografía en la que muchos podrán reconocer gestos, pero sin duda nadie podrá reconocer al genio de Tennesse.
 
Un film que engaña en su comienzo, descoloca en su nudo y crea una sonrisa canalla en su final.
 
VALORACIÓN: 8/10

SICARIO [CINE]


Cuando los insurrectos en Judea planeaban atacar a los gobernadores romanos en el siglo I durante las revueltas contra el Imperio, los encargados de perpetrar los asesinatos utilizaban una espada corta o daga denominada sica, por tanto los portadores de tal arma se les llamaba sicarii. Dicha daga la podían ocultar bajo la túnica sin levantar sospechas y así poder acercarse a su objetivo para acabar con su vida. Sin embargo, cuando un gobernador era asesinado, Roma enviaba inmediatamente un sustituto. La cabeza de la serpiente podía ser cortada, pero enseguida renacía una renovada en su lugar.
Han pasado dos mil años y el método no ha cambiado. El imperio es otro y lucha contra otro que se esconde bajo una capa de corrupción, crimen y asesinatos. La CIA, el FBI, el Gobierno yanqui y todas sus agencias gubernamentales (DEA, ATF…) han utilizado todas las herramientas legales a su alcance para terminar (o al menos controlar) con los poderosos cárteles de la droga. Si en los 80’s y 90’s Colombia y el tristemente famoso…

…Pablo Escobar eran el ojo del huracán, desde hace unos 15 o 20 años el foco de la droga se ha trasladado con mayor virulencia a Méjico. Ciudad Juarez, Durango, Sinaloa, Tijuana, El Golfo y numerosas zonas norteñas en su mayoría son el nuevo rival al que se enfrentan los grupos policiales y de operaciones especiales.
¿Pero que hacer contra un enemigo tan violento, sanguinario, que no respeta las leyes, códigos éticos y emplea el terror como arma? Se combate con más terror. Así al menos es la visión de Dennis Villenueve sobre este polémico asunto. Si ya puso en relieve su versión de la pederastia y los secuestradores de menores con la interesante ‘Prisioners’ (donde abría un caldeado debate sobre la moralidad y sus consecuencias) con ‘Sicario’ abofetea la conciencia yanqui donde más le duele: en su autosuficiencia y prepotencia sobre toda la humanidad.
Villenueve, que hace olvidar la sobre valorada ‘Enemy’ (crítica) se mete de lleno en el género del thriller con solvencia, con pulso y ritmo asincopado cuando lo necesita la narración. Nos pone en el mismo prisma que su protagonista (Emily Blunt) dejándonos a oscuras durante un buen tramo de la historia, sin saber bien qué juego estamos llevando a cabo, qué papel tenemos en la trama y cuál será la consecuencia de nuestros actos. Blunt, una heroína a su pesar, es el títere que se ve obligado a moverse según los intereses creados por las altas esferas del gobierno que pretenden destruir los cárteles de la droga en Méjico para instaurar al anterior imperio colombiano con el que tenían un “control” soportable en sus acciones.
El alzar la voz (de una sospecha que todos sabíamos en secreto) sobre las relaciones del gobierno yanqui con el control de los cárteles de la droga colombianos no sorprende a nadie, pero el modo en el que intercala esta historia con la eterna cuestión de “el fin justifica los medios”, hacen de ‘Sicario’ un estupendo ejercicio de conciencia y de justificada náusea hacia los poderes establecidos. Con un reparto solvente y de impecable factura (donde destaca, una vez más, el convincente Benicio Del Toro) y un guión (obra del debutante en estas lides Taylor Sheridan) que durante la narración es capaz de tener momentos intimistas ajenos (en un principio) a la trama principal para devolvernos en un epílogo formidable a la cruda realidad: todo vale para conseguir que todo siga igual.
El terror se combate con terror (una oportuna película en estos tiempos tan turbulentos que vivimos) esa es la pavorosa realidad que Villenueve refleja con su cámara, con sus planes cenitales, como plasmando que si lo vemos de lejos, el terror es mínimo; las consecuencias asumibles y el resultado necesario. Con una árida fotografía, unas secuencias efectistas y de obligada realización para dar empuje al curso del film (el tiroteo en el paso fronterizo o las escenas de torturas, que aunque no las vemos son terribles pues la imaginación nos lleva a crearlas) ‘Sicario’ destaca por la frialdad con que nos narra una cruda historia que bien puede estar pasando ahora mismo.

 

El enemigo de mi enemigo es mi amigo. Si la violencia es atajada con mayor violencia y ésta da resultado, adelante con ella. Méjico es plasmado como un personaje más, pero desde la lejanía, en silencio. Testigo mudo de la apisonadora que tiene Villenueve por cámara. Blunt asume su rol de daño colateral, de mal necesario y trasluce la duda que todos tenemos ante este desafío. Un thriller sin pausa pero que se detiene en pequeños detalles que la hacen grande. Un revelador final que duele por lo cruel que es, por lo distante que nos deja. Pero no como un defecto, sino por que es la consecuencia real del mundo en el que vivimos. Nos dejamos arrastrar, no queremos ser dañados pero en el fondo deseamos que nuestros enemigos sean destruidos. El modo, no nos importa, tan solo no queremos verlo.
Para ello, llamamos a un sicario.

VALORACIÓN: 8/10

OTRAS CRÍTICAS DE ‘SICARIO’:


KUNG FURY [CINE]


¿Años 80 mezclado con dinosaurios, viajes en el tiempo, vikingos, maestros del kung-fu y encima el malo es Hitler? Pues sí, todo esto y mucho más es lo que nos aguarda en esta delicia ochentera que se ha marcado el debutante David Sandberg. En un proyecto personal que bien podría de tildarse del Orson Welles de los crowfunding (dirige, escribe, actúa…). El hecho es que este mediometraje se financió gracias a una plataforma, Kickstarter, que en apenas 24 horas recaudó más de 600 mil euros gracias a un trailer y sobre todo al videoclip que se marcó David Hasselhoff (‘True Survivor’). Mucha imaginación, ideas descabelladas y sobre todo un desmesurado amor por el cine de los años 80, los videojuegos, la estética y las cintas VHS. Este joven sueco, Sandberg, ha sabido reunir en este cocktail explosivo de apenas 30 minutos todo…
 
 


 
…el espíritu canalla y cachondo de aquella loca década. Desde la moda, los recreativos, las pelis infumables y las historias sin sentido que camparon por los videoclubs. Todo un ejemplo de que mirar atrás se puede hacer de forma magistral y con respecto simplemente teniendo la cabeza bastante alocada. Por ello destacamos el estreno mundial online que la misma productora de ‘Kung Fury’ ha lanzado, como no podía ser de otra forma, de manera gratuita en YouTube. Una perla que rinde homenaje al cine, las series y la época más descontrolada que hemos tenido fortuna de vivir, los 80s.
 
 
En una delirante trama donde nuestro protagonista, Kung Fury (David Sandberg) es un policía de Miami que se vio transformado en el elegido que acumulaba todos los conocimientos marciales. Usa su poder trabajando, en solitario como no podría ser de otra forma, en la policía, deshaciendo entuertos contra los villanos más increíbles (una máquina recreativa en plan Megatrón) que trastornan la vida pacífica de los ciudadanos. Pero un mal se cierne cuando descubre que años atrás Hitler perseguía el poder que él posee. Por ello viaja en el tiempo para enfrentarse contra el desquiciado dictador.
 
 
Así a bote pronto se puede resumir la sinopsis del mediometraje, pero hay mucho más y es canela fina. Los amantes del cine de los 80 podemos disfrutar de innumerables homenajes, disfrazados o no, a lo largo de estos apasionantes 31 minutos. Desde el protagonista principal, Kung Fury, que es un alter ego del personaje central del videojuego “Target renegade”, pasando por los iconos como el radiocassette al hombro (el famoso llevar el loro encima); las salas de recreativos, con el villano en plan Transformer; las pelis de buddie-movies, donde veremos al típico capitán de policía gruñón y vociferante; al compañero del protagonista, en esta ocasión un triceratops¡¡¡ y continuos guiños a films ochenteros, joyas o casposos, como ‘E.T.’ (en los planos frente a la luna), a Van Damme en los golpes de apertura de piernas, a ‘Tron’ con capítulo aparte para el personaje que ayuda a Kung Fury: Hackerman, una gloria para los geeks acompañado de Spectrums y Commodores. A ‘Rambo’ al ponerse la cinta roja en el pelo, a ‘Terminator’ con esos efectos especiales de los rayos azules o a compases de la banda sonora, a ‘Regreso al futuro’ con la idea de ir a otro tiempo y sobre todo a cine serie b, pero muy b…como ‘Ator’, ‘Krotar’, ‘The barbarians’. Todo filmado como si estuviéramos en aquellos juegos arcade que debíamos ir superando fase a fase.
 
 
Disfrutar de una trama donde el dios Thor (que emula a Stallone incluso tiene el labio torcido al hablar) ayuda a Kung Fury en su lucha contra Hitler junto a dos bárbaras con aires de vikingas que llevan metralletas en ristre y van a lomos de dinosaurios y lobos gigantes, es disfrutar mucho. Pero si encima añades ese aire retro que pervive en todo el film, perlado de ideas geniales como que aparezca en pantalla un aviso del ‘tracking’ pues tu videoreproductor te avisa que la cinta tiene problemas de imagen o gadgets como los teléfonos portátiles ochenteros, más cercanos a una bombona de butano que otra cosa e incluso gozar de unos instantes de dibujos animados con sabor viejuno, hacen de la visión de ‘Kung Fury’ un deleite para todos pero sobre todo a los enamorados de la década de los 80s.
 
 
Para colmo, aparte de los guiños a series como ‘Corrupción en Miami’ tenemos como colofón volver a ver a David Hasselhoff a bordo de un coche, pero en esta ocasión el crossover que se marca David Sandberg es de traca: mezclar ‘2001’ y ‘El coche fantástico’ es de genio, cuando veáis esa escena lo comprenderéis.
 
 
Toda una perlita ochentera hecha hoy en día de obligada visión. Para amantes del cine de Chuck Norris (esos diálogos de sus films se reviven en ésta) como para amantes del Amstrad cpc 464. Una delicia. Os dejamos con el film para que vosotros mismos juzguéis si este tipo de propuestas no son tan descabelladas como en principio se suponen. Por cierto, ‘Kung Fury’ se estrenó en Cannes y tuvo muy buenas críticas. Por una vez los de este festival no se equivocan…

PELÍCULA COMPLETA:

VALORACIÓN. 8/10

ATRACCIÓN FATAL [CINE]


“Atracción fatal” o cómo dejar de querer meterla en caliente por el resto de tus días. Así rezaría la entrada de esta crítica. Adrian Lyne, el director, que de sobra es conocido por sus películas con temática sexual y erótica, entre las que hay que destacar la muy poco valorada “Nueve semanas y media” (1986) y la más irregular “Una proposición indecente” (1993), hizo correr ríos de tinta en todos los matrimonios puristas y conservadores de aquella época. Tras el éxito que supuso la cinta, años más tarde se intentó llevar a la pantalla thrillers con la misma carga erótica y malsana, veáse en las notables e infravaloradas obras como “Instinto básico” (Paul Verhoeven, 1992) o “La mano que mece la cuna” (Curtis Hanson, 1992).
 
Los 80’s, esa década en la que afloraron numerosos thrillers/psico-thrillers o derivados, estando muchos de ellos grabados a fuego aún en nuestra memoria. Hoy vengo a presentaros uno…
 


 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
…de los thrillers más potentes del siglo pasado, pero que curiosamente se encuentra poco reconocido, a pesar de conseguir en su época la friolera de 6 nominaciones al Oscar, incluyendo la de Mejor Película. A esto se le añadió una gran controversia por el tema tratado, el de la infidelidad, tema que en ese momento impactó más de lo que lo puede hacer ahora, aunque a mi me sigue impactando, que conste. La película, a su vez, consiguió liderar el 2º puesto en EEUU gracias a los 156,6 millones de dólares en recaudación, permaneciendo en cartelera ocho semanas consecutivas en el 1er puesto. Como dato curioso, en el año 2014, se adaptó al teatro, gracias al guión original de James Dearden
 
 
La película viene a retratarnos la vida de un feliz matrimonio, interpretados por un estupendo Michael Douglas y una bellísima Anne Archer, que parece tenerlo todo a priori, ya que en una de las ausencias de ella y su hija, el affaire de él con otra mujer no se hace esperar. Esa otra mujer fue encarnada por una espléndida Glenn Close, siendo uno de sus papeles más recordados hasta la fecha. Tras este primer escarceo, él intenta quitar importancia al asunto, pero ella no se lo pondrá nada fácil, acosándolo hasta niveles insospechados. Todo esto acaba derivando en uno de esos finales que no se te van de la cabeza, de esos que te siguen poniendo tenso hasta la médula, incluso sólo de recordarlo, aunque hay alguna edición de DVD por ahí en la que incluyeron un final alternativo con el que Glenn Close parece ser que empatizaba más que con el que acabó siendo elegido finalmente. Yo me alegro que no le hicieran mucho caso, aunque he de confesar, que el final alternativo tiene una carga mucho más psicológica que el final comercial y te hace pensar algo más, pero creo que el impacto de este asombroso thriller reside mayoritariamente en eso, en su final. 
 
 
Tras el boom que resultó ser la película, uno de los temas más comentados, además de la infidelidad conyugal, como ya he citado anteriormente, fue el del personaje de Alex Forrest, el interpretado por Glenn Close, la cual pasado el tiempo llegó a admitir y a condenar la película, pidiendo perdón a las personas que padecieran ese tipo de enfermedades mentales, ya que de una forma u otra se acabó estigmatizando a los enfermos con estas características. Como fundadora de una asociación dedicada a este menester, aseguró que las personas que sufrían esta enfermedad no eran en absoluto personas violentas y que por lo tanto, la realidad de la naturaleza de Alex Forrest se encontraba alterada.
 
 
En su época, Glenn trató el tema con un par de psiquiatras antes de prepararse para el papel y tras su rodaje, hubieron varios especialistas que la catalogaron con el “Trastorno límite de la personalidad’, así como otros tanto que la tachaban de psicópata, sin más. Ahí estaba el debate en los círculos de la psiquiatría.
 
En definitiva, una película que remuerde conciencias maritales, que te mantiene en tensión durante sus dos horas de metraje y con la que terminarás rindiéndote ante sus últimos 15 minutos. Puro vértigo.
 
 
 
A DESTACAR:
 
– Las actuaciones del trío protagonista. Creíbles y con una química salvaje.
– El montaje. Creo que es lo más sublime de la película. Vuelvo a repetir: su final. Es un claro ejemplo de lo currada que está. 
– Un conejo, un coche averiado, una montaña rusa y un baño nunca habían dado tanto juego. Os lo dejo a vuestro juicio.
 
 
VALORACIÓN: 8/10