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CONAN, EL BÁRBARO [CINE]


¿Navacerrada es Cimmeria? ¿Cuenca es Hyboria? Ya veis, la magia del cine. Un día, Dino DeLuarentis se dijo: “Me voy a rodar a España una peli de espada y brujería con un armario empotrado como protagonista”. Más o menos, aunque lo del armario sea cierto. En los primeros años 80’s, cuando seguíamos maravillados con títulos como ‘Blade Runner’ o ‘E.T.’, el género de aventuras y acción descubría al que sería su icono por antonomasia en la década más alocada del cine. Un austriaco, mister Olimpia, mister Universo, mister TodoLoQueSeTeOcurra se alzaba como un nuevo referente para las hordas de seguidores de Robert E. Howard, creador del personaje, en el papel de Conan. Primero en la literatura, luego escrito por Roy Thomas con los hábiles lápices de Barry Smith o John Buscema en el cómic, Conan se lanzaba a la aventura cinematográfica en un rodaje bastante internacional, lleno de contratiempos y alguna que…

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EXCALIBUR [CINE]


El género de espada y brujería siempre se ha relacionado con films como ‘Conan, el bárbaro’ (1982) aunque sin duda el mayor título que puede encabezar este género de aventuras es ‘Excalibur’. Hubo anteriores intentos por llevar el fantástico mito de las leyendas artúricas al cine (‘Los caballeros del Rey Arturo’, 1953 Richard Thorpe; ‘Camelot’, 1967 Joshua Logan; ‘El príncipe Valiente’, 1954 Henry Hathaway) o actuales versiones del mismo (‘Rey Arturo’, 2008 Antoine Fuqua; ‘La última legión’, 2007 Dog Lefler). Incluso la Disney se atrevió con una simpática versión en 1963, ‘Merlín el encantador’. Pero ninguna ha llegado a captar la épica, el misticismo y la evocadora atmósfera de aquellos caballeros descritos en la literatura como lo hizo el film de John Boorman. Bienvenidos a los tiempos oscuros…
 
 

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BRONSON [CINE]


Nicolas Winding Refn, hoy denostado tras su pirueta mortal con ‘The Neon Demon’, tuvo su puesta de largo con su sexto largometraje, ‘Bronson’ (2008) que aglutinaba todas sus filias y paranoias cinematográficas de una manera brutal, visual y hasta acertada, que años más tarde lograría redondear de forma espectacular con la soberbia ‘Drive’.

En ‘Bronson’ nos relata, con su peculiar visión del mundo y del lenguaje cinematográfico

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DENTRO DEL LABERINTO [CINE]


Los años 80 forjaron la imaginación, los sueños y la fantasía de los padres de hoy que pasamos los 40. Fue una época dorada en cuanto a cine familiar pese a que fue una década de cine vacío en cuanto a tendencias pero que vivió una etapa dorada en cuanto a crear iconos y mitos cinematográficos que jamás se ha repetido. Desde Indiana Jones, Gremlins, Marty McFly y su DeLorean temporal, la singular pandilla de los Goonies, Willow,  E.T., Cazafantasmas o Atreyu y el mundo de Fantasía, son muchos los símbolos que el cine de los 80 nos ha dado a los padres frikis que alentamos a nuestros peques a descubrir estas joyas de cine familiar que mantienen toda su fuerza y magia. Nos siguen atrapando sus historias, sus universos y crean un vínculo excepcional entre la infancia que vivimos y la infancia que queremos mantener.
Cumpliendo sus 30 años desde su estreno, queremos revisitar uno de esos maravillosos mundos creados en aquella época. En esta ocasión nos trasladamos al reino de los goblins, de los deseos y los acertijos de ‘Dentro del Laberinto’. Y de la mano de uno de los más grandes creadores de fantasía: Jim Henson.
Tras regalarnos maravillas…

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CAPITÁN KÓBLIC [CINE]


Ricardo Darín e Inma Cuesta nos hacen viajar en el tiempo a los 80 en plena dictadura argentina. Darín interpreta a un capitán que pilotaba uno de los vuelos de la muerte y se ve obligado a huir por no poder continuar siendo cómplice de ellos.
 
El Capitán Kóblic, dirigida por  Sebastián Borensztein, intentará iniciar una nueva vida a pesar de que su conciencia no le ayude demasiado a renunciar al pasado. Pero, lejos de vivir esa vida tranquila y anónima, el capitán irá…
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 


 
 
 
 
 
…conociendo a varias personas que se cruzarán en su camino, obligándole a tomar las riendas de su destina con determinación.
 
A lo largo de la película, se mantiene un suspense bien distribuido, con grandes golpes de efecto en los momentos adecuados. Durante toda la película, el espectador se encontrará en tensión sin saber prever el rumbo de la historia.

 

Estando bien construido el contexto en el que se desarrolla la película, uno de los puntos fuertes son las interpretaciones
 
 
 
Oscar Martínez, ganador del Goya a Mejor Actor de Reparto por su papel en esta película es totalmente merecido. Ricardo Darín, protagonista del filme, no se queda atrás con sus siempre brillantes actuaciones. Quizá la que más destaca es Inma Cuesta, interpretando un papel especialmente complicado pero consiguiendo la credibilidad que se espera. Y no sólo eso: consigue un acento argentino tan sumamente perfecto, que muchos creían que la actriz era de dicho país.
 
La película ha obtenido una buena crítica. En su primer fin de semana de estreno en los cines españoles, ha conseguido entrar en el top 10 de películas más vistas, a pesar de haberse distribuido únicamente 80 copias.

 

 
VALORACIÓN: 8/10

 

MI GRAN BODA GRIEGA 2 [CINE]


La secuela de Mi Gran Boda Griega ya está aquí, más de 10 años después del gran éxito gracias a la difusión de la película a través del boca a boca. Esta segunda parte nos trae nuevas historias pero habiendo conseguido volver a reunir al mismo reparto que en la película original.

La familia griega de los Portokalos vuelve con novedades: Toula (Nia Vardalos) e Ian (John Corbett) tras casi 15 años casados, han perdido el romanticismo y, para colmo…

…tienen que lidiar con una hija adolescente (Paris, interpretado por Elena Kampouris), que se resiste a formar parte de las tradiciones griegas familiares.

Pero el problema no llega hasta que Gus (Michael Constantine) se da cuenta de que los papeles de su boda con María (Lainie Kazan) no están firmados. Es decir, ¡no están casados! Un maravilloso motivo para volver a celebrar una gran boda griega.

Si bien la primera parte fue un éxito por su humor y situaciones patosamente humanas, la segunda parte no se queda atrás. El clan de los Portokalos, al que cogimos cariño en 2002 cuando se estrenó la película, sigue mostrando la misma empatía y ternura en la segunda parte. El humor ha evolucionado para mejor, saliendo de los tópicos y sin reutilizar bromas de la película anterior. Si bien el guión no va a salvar el mundo, es una comedia ligera, de buen ritmo (exceptuando alguna escena prescindible, que podría caer en el lacrimógeno fácil), con puntos realmente brillantes. Es notable la química entre todos los personajes, tan natural que hace ser parte de aquella familia griega desde el minuto uno.  Y es que el guión no se centra en las excentricidades griegas sino en las extrañas tradiciones familiares en las que muchos en la sala podemos sentirnos identificados de alguna manera.

El único “pero” que se podría poner a la película es que el humor no sale de lo “amable” y no arriesga. Sin embargo, si en la primera saga es evidente que funcionó, en esta lo hará con mayor fuerza. Mención especial a Nia Vardalos (interpreta a Toula, protagonista de la historia, y es también guionista en la película), cuyo trabajo delante y tras las cámaras es siempre delicadamente cuidado.

Por Ana Arbex (@anatriplea)

VALORACIÓN: 8/10

TENEMOS QUE HABLAR [CINE]


‘Tenemos que hablar’, además de ser una frase realmente inquietante para todos, es la nueva película dirigida David Serrano.
Además de un título atractivo que revela la categoría de comedia romántica de la película, cuenta con las interpretaciones de Michelle Jenner (como Nuria) y Hugo Silva (Jorge).
La película comienza en el 2008, inicio de la crisis española, endulzada con los desastrosos consejos que el marido de Nuria, Jorge, da a sus suegros: inversiones con resultados catastróficos…
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
…en el forum filatélico, compra de una casa en Seseña en pleno boom urbanístico, invertir en las famosas acciones preferentes… Debido a estos desacertados movimientos en los que Jorge embaucaba a sus suegros, su matrimonio con Nuria terminó por romperse.
 
Años después, Nuria rehace su vida. Vive con Víctor, su pareja, feliz y sin grandes preocupaciones. Hasta que un día, Víctor le pide matrimonio. Sólo existe un problema: Tiene que pedirle a Jorge el divorcio.
 
A partir de ese momento, Nuria se verá envuelta en una serie de mentiras (algunas más piadosas que otras) para poder pedir el divorcio a su exmarido sin hacerle daño.
 
A pesar de ser un argumento con un toque surrealista, contextualiza de forma divertida lo vivido durante la crisis económica española. El teatro que crea Nuria para evitar hacer sufrir a su exmarido, involucrando a más y más personas, se muestra de forma fresca, con escenas realmente divertidas e imposible de predecir por dónde saldrán esta vez los personajes. Aunque siendo una comedia romántica el final es totalmente predecible, el hilo argumental no quita interés en la película en ningún momento por sus sorprendentes giros.
 
Lo llamativo de ‘Tenemos que Hablar’ es que todo comienza a enredarse por la bondad de los personajes. Sin caer en la ñoñería fácil, ves caer a todos los que rodean a Nuria a los pies de sus artimañas con el único fin de evitar que Jorge se derrumbe ante la noticia de un divorcio. 
 
En conclusión, la forma y el ritmo de la película, hacen que esta ‘Tenemos que hablar’ sea una comedia romántica diferente. Con puntos verdaderamente divertidos, no dejará que salgas del cine sin una sonrisa. ‘Tenemos que Hablar’ …la frase que nunca imaginaste que podía ser divertida.
 
VALORACIÓN: 8/10
 

EL RENACIDO (THE REVENANT) [CINE]


La envidiable filmografía de Alejandro González Iñárritu tiene una nueva perla a engrosar en sus filas. Tras sus geniales ‘Amores perros’, ’21 gramos’, ‘Beautiful’, ‘Babel’ o la anterior ‘Birdman’ hay que sumarle esta mastodóntica odisea llena de fuerza, odio, venganza y poderosa imagineria visual que hipnotiza de forma constante y apabullante al espectador en sus casi dos horas y media de metraje, todo un record en su carrera. ‘El renacido’ es la consolidación total e internacional (si no lo era ya con ‘Birdman‘) de Iñárritu como director guru de estos últimos años. Una lista de creadores de fuerza cinematográfica que desde hace diez o quince años nos vienen dando sorpresa tras sorpresa con sus proyectos. Nolan, Cuarón, Tarantino e Iñárritu son en esencia los directores que ahora mismo más expectativas y esperanzas crean en el…

…público ávido de emociones, sensaciones y momentos vívidos que sus mentes son capaces de elaborar cada año.
Sin duda, ‘El renacido’, es uno de los estrenos más esperados de este año, no solo por descubrir si su director ha superado la avalancha de ego que supuso su éxito (a nivel crítico) del año pasado con ‘Birdman’, sino también por el elenco de actores con los que se ha rodeado para sacar adelante un proyecto que llevaba por los despachos de Hollywood desde hace más de 10 años. Leonardo DiCaprio (el eterno aspirante a ser considerado como el buen actor que es) y Tom Hardy (una bestia en pantalla capaz de devorar los planos con su sola presencia) nos trasladan a los devastadores parajes maravillosamente captados por el director de fotografía  Emmanuel Lubezki (‘Birdman’, ‘Sleppy Hollow’, ‘Gravity’, ‘El árbol de la vida’...) y que a buen seguro tiene mucho de la esencia del cine de Terrence Malick a la hora de atrapar esa luz, esas imágenes que se suceden entre la vigilia y el sueño hiperreal, un aura que sobrevuela todo el film dejando latente en la retina del espectador ese momento preciso del tiempo. Un tratamiento de la imagen que recurre a las enseñanzas del maestro Kubrick a la hora de captar la luz natural para condensarla en la cámara digital. Todo un alarde que llena la retina.
La historia, basada en gran medida en sucesos reales, nos lleva a los inhóspitos territorios de Dakota del Sur (aunque lo que veamos sean los parajes de la Columbia en Canada, entre otras localizaciones) en el año 1823. Y somos testigos de un preciso instante temporal gracias a la poderosa lente de Iñárritu. Prestidigitador y narrador a partes iguales, nos cuenta esta odisea de venganza donde Hugh Glass (Leonardo DiCaprio), un explorador y trampero que guía a una compañía de pieles a través de las montañas hasta su fuerte tras un atroz ataque de los indios (un arranque del film frenético y cruelmente retratado) sufre las consecuencias de su enfrentamiento con una osa en una de las escenas más impactantes de los últimos años en el cine.
Realista, fría, devastadora y a la par maravillosamente rodada, la escena en cuestión es el punto de inflexión donde el film se torna en una espiral de doble moralidad por parte de los compañeros de viaje, pues se debaten entre abandonar a su suerte a Hugh o llevarlo con ellos pese a las inclemencias y el peligro de un nuevo ataque por parte de los indios. Es aquí donde el personaje de Tom Hardy (Fitzgerald) se descubre como el verdadero animal que es. Donde la codicia, la cobardía, la avaricia y la mediocridad del ser humano se reflejan en su personaje, siendo el némesis del personaje interpretado por DiCaprio.
Iñárritu utiliza a estos dos personajes para desentrañar nuevamente con su cine las constantes de sus fetiches mentales (el alma humana y sus oscuras puertas) para sacar los demonios que todos llevamos dentro y enfrentarlos, sin redención, sin paliativos. De forma cruel y despiadada. Haciendo un paralelismo entre el feroz ataque de la osa con la escena final donde ambos personajes se vuelven bestia y hombre. Todo, con el telón de fondo de la venganza.
Si bien es cierto que Iñárritu no puede dejar de un lado sus pequeños caprichos personales (nuevamente nos vuelve a demostrar que sus planos secuencias son para enseñar en las escuelas de cine, pues no son artificio sino que validan y en mucho la narración de lo que nos está contando) y ello es quizás lo que hace mella en un poderoso proyecto como éste. El metraje, unos 156 minutos que en algunos momentos llegan a parecer excesivos, bien pudiera haberse reducido si las prolongadas secuencias oníricas, donde el personaje de DiCaprio se debate entre la vida y la muerte, hubieran tenido una consecuencia en la narración final del film. Pero ni dichas secuencias aportan nada definitivo a la narración, ni llegan a causar el efecto que tal vez quisiera imprimir Iñárritu con ellas, pues dejan una sensación de adorno innecesario de cara a la galeria (ahí tenemos una de las mayores referencias al cine de Terrence Malick).
Otro factor que puede debilitar al espectador es la poca claridad en ciertos personajes determinantes Atención Spoiler (el indio que ayuda a DiCaprio a sobrevivir)   y eso deja una vacía inquietud en el resultado final del film. Quizás en ciertos pasajes y situaciones (la huida a caballo y caída de un precipicio) Iñárritu se tome excesivas licencias para con su personaje, y en vez de llamarle “El Renacido” uno pueda pensar que está frente a un inmortal. Fin Spoiler
Pese a estos elementos que pueden llegar a enturbiar el conjunto, el director ha conseguido (una vez más) crear una vigorosa película que hará las delicias de los amantes del cine visual, de los amantes de las historias de venganza, de la superación humana y de la condición del salvaje que todos llevamos dentro frente a las adversidades.
Un guión a cuatro manos, junto a Mark L. Smith (‘Habitación sin salida’) que toma prestadas referencias claras al mundo salvaje de Jack London y que demuestra, una vez más, que la venganza (por amor paternal en este caso) es una de las más devastadoras fuerzas de la naturaleza. Acompañado todo ello con las inquietantes notas musicales del (“renacido” para el cine occidental)
Ryuichi Sakamoto que no componía para el cine internacional desde el 2006, justamente con Iñárritu en ‘Babel’.
DiCaprio vuelve a codearse con un director oscarizado (Eastwood, Scorsese, Spielberg, Cameron, Boyle, Allen, Tarantino, Mendes…) en un intento más (y van…) de conseguir su ansiado (y desde hace muchos años merecido) Oscar. Quizás este personaje no sea el que más fuerza o empaque tenga en su filmografía (si con su Jordan de ‘El lobo de Wall Street’ no lo obtuvo…) pero a buen seguro que a los de la Academia les pone y mucho, las historias de personajes que superan las adversidades, y en esta ocasión Leo se lleva la palma. Hardy, por su parte, vuelve a robar protagonismo, escenas, planos y casi hasta el propio film. Es una bestia innata de la interpretación, y con poco hace genialidades como este Fitzgerald que a buen seguro pasa desde ya a engrosar en las filas de los más crueles villanos del cine. Un acento cerrado, unos gestos, una caracterización soberbia y una contención en su trabajo, hacen que Hardy tenga casi asegurado su altar entre los mejores actores del panorama actual. Muchos recordaran en su personaje a otro que consiguió el Oscar por uno similar, el del sargento Barnes en ‘Platoon’ interpretado por Tom Berenger. No es casualidad.
Con todo esto, nos encontramos con una excelente película, que pese a sus menores fallos, es una excusa maravillosa para perderse en la oscuridad de un cine, trasladarse a las remotas tierras de Dakota del Sur y sentir el gélido viento del norte, la árida luz de las montañas, la respiración de tu alma y el vacío más cruel que la condición humana es capaz de soportar. Una joya más en la orfebrería del maestro Iñárritu.
VALORACIÓN: 8/10

THE HATEFUL EIGHT [CINE]


Todo aquel que espere reencontrarse con el Tarantino de ‘Reservoir dogs’, ‘Kill Bill’, ‘Pulp Fiction’ o tan siquiera con ‘Jackie Brown’ o ‘Malditos bastardos’ puede ir cogiendo una silla y sentarse pacientemente a esperar a que el genio de Tennesse pase por ahí. Lejos de su habitual estilo canalla, revisionario o paralelo al homenaje continuado de los géneros, en ‘The Hateful Eight’ (traducida en España por el simplón y e innecesario ‘Los Odiosos Ocho’) Tarantino ha tirado por un tono intimista, crepuscular, moderado (en el sentido académico a la hora de rodar) y bastante contenido en sus más de dos horas de metraje. Sin que todo esto sea…
 
 
 
 
 
 
 
 
 


 
 
 
 
 
…menoscabo para su trabajo. Parece que Quentin ya está por otras cuestiones, como si su estilo ya tuviera salida con sus anteriores trabajos y en esta ocasión se ha decidido por centrarse en los personajes.
 
 
The Hateful Eight‘ (nos negamos a utilizar de nuevo el título en castellano) es sobre todo un film de personajes, la baza fuerte del cine de Tarantino, pero esta vez sin los artificios de las escenas de acción (que por vez primera no están a la altura de cómo Quentin suele rodarlas) sin los efectistas fondos urbanos, situaciones rocambolescas o historias que van más allá de lo humano. Salvo por la impostura de rodar el film en 70mm como guiño al cine de los finales de los 60´s y principios de los 70’s; y el hecho de codearse en la banda sonora con el inmortal Ennio Morricone. El creador de ‘Kill Bill’ ha apostado por sus criaturas, sus personajes, para dotarlos de alma y esencia. Sin embargo ha dejado sin alma buena parte del film, que no destila por ningún tramo (salvo el tercio final donde el gore hace acto de presencia) ese aura que Quentin  impregna en sus trabajos.
 
 
No hay un poso al que aferrarse y que pueda redimir al espectador para identificar en este curioso proyecto los eternos homenajes que Tarantino suele hacer en sus films a sus venerados maestros. Si la película comienza como un western crepuscular (a lo Sam Peckinpah) enseguida se torna en thriller (a lo Don Siegel) para terminar con un festín de sangre, retortijones y escenas más cercanas al gore (donde la mano de Greg ‘The walking dead’ Nicotero ha hecho mella) más transgresor que al western propiamente dicho que hubiera filmado un Howard Hawks o un Rauol Walsh.
 
 
No quiere dejar títere con cabeza, ni dentro ni fuera de la pantalla. Es por ello que en ese tercio final es cuando reconocemos algo del estilo del director, que desata su furia, su colérica forma y bastante de mala leche para dar el toque de gracia a sus personajes. Sus conocidos tics o marcas de la casa vuelven a escena (el tabaco ‘Red Apple’, los encuadres cenitales, los flashbacks y el dividir en capítulos el film). Y es en este último apartado donde quizás flaquee más el genio de ‘Pulp Fiction’ pues se toma la libertad de explicar en demasía ciertos giros de la trama por si el espectador anda algo perdido y una voz en off nos guía (de forma infantil) por las imágenes que estamos viendo.
 
 
En el apartado actoral es donde nuevamente Quentin vuelve a acertar al elegir una terna impecable que hace suyos a los personajes, los transforman y estiran hasta límites insospechados (con un Samuel L. Jackson en modo Sherlock Holmes impagable). Kurt Russell, que vive una segunda (o tercera) juventud gracias a Tarantino; un Michael Madsen que parece dormir en el jardín del director y una Jennifer Jason Leigh que retorna a sus mejores caracterizaciones en décadas, configuran el cuarteto protagonista que junto al resto de figuras hacen de ‘The hateful Eight’ una versión más cercana a ‘Los diez negritos’ de Agatha Christie que a un western al uso. Por poner una sola pega al elenco de actores, se nota (y mucho) que el personaje que interpreta Tim Roth fue escrito ex profeso para Christoph Waltz…algo que se llega a echar de menos, seamos sinceros.
 
 
Del resto de la trama, que conjuga tiempos y diálogos sin la frescura de la que siempre ha rezumado Tarantino, se deja ver sin apasionamiento, en un lento y casi por momentos tedioso avanzar que no fuerza al espectador a otra cosa que pensar “ahora vendrá lo bueno”. Y es de esta forma como este viejo zorro en que se ha convertido Quentin vuelve a sorprender al público. Ha huido de su estilo, de su tono, de su forma de rodar (podría llevarse a un escenario de teatro este film sin problema) e incluso de sus consabidas bromas pesadas y giros argumentales o finales sorpresa para ese tercio final donde el director más ha disfrutado con sus personajes y con la segura convicción de abofetear la conciencia y prejuicios de sus seguidores.
 
 
A buen seguro que nadie podrá referirse a ‘The Hateful Eight’ como una continuación de ‘Django‘ por el género en el que parece inscribirse. Ni tan siquiera al western. El film es mucho más que un mero ejercicio de género. Es un compendio en el que Tarantino parece querer decir adiós a su personal mundo de clichés, tópicos y modos. Una cartografía de su filmografía en la que muchos podrán reconocer gestos, pero sin duda nadie podrá reconocer al genio de Tennesse.
 
Un film que engaña en su comienzo, descoloca en su nudo y crea una sonrisa canalla en su final.
 
VALORACIÓN: 8/10

SICARIO [CINE]


Cuando los insurrectos en Judea planeaban atacar a los gobernadores romanos en el siglo I durante las revueltas contra el Imperio, los encargados de perpetrar los asesinatos utilizaban una espada corta o daga denominada sica, por tanto los portadores de tal arma se les llamaba sicarii. Dicha daga la podían ocultar bajo la túnica sin levantar sospechas y así poder acercarse a su objetivo para acabar con su vida. Sin embargo, cuando un gobernador era asesinado, Roma enviaba inmediatamente un sustituto. La cabeza de la serpiente podía ser cortada, pero enseguida renacía una renovada en su lugar.
Han pasado dos mil años y el método no ha cambiado. El imperio es otro y lucha contra otro que se esconde bajo una capa de corrupción, crimen y asesinatos. La CIA, el FBI, el Gobierno yanqui y todas sus agencias gubernamentales (DEA, ATF…) han utilizado todas las herramientas legales a su alcance para terminar (o al menos controlar) con los poderosos cárteles de la droga. Si en los 80’s y 90’s Colombia y el tristemente famoso…

…Pablo Escobar eran el ojo del huracán, desde hace unos 15 o 20 años el foco de la droga se ha trasladado con mayor virulencia a Méjico. Ciudad Juarez, Durango, Sinaloa, Tijuana, El Golfo y numerosas zonas norteñas en su mayoría son el nuevo rival al que se enfrentan los grupos policiales y de operaciones especiales.
¿Pero que hacer contra un enemigo tan violento, sanguinario, que no respeta las leyes, códigos éticos y emplea el terror como arma? Se combate con más terror. Así al menos es la visión de Dennis Villenueve sobre este polémico asunto. Si ya puso en relieve su versión de la pederastia y los secuestradores de menores con la interesante ‘Prisioners’ (donde abría un caldeado debate sobre la moralidad y sus consecuencias) con ‘Sicario’ abofetea la conciencia yanqui donde más le duele: en su autosuficiencia y prepotencia sobre toda la humanidad.
Villenueve, que hace olvidar la sobre valorada ‘Enemy’ (crítica) se mete de lleno en el género del thriller con solvencia, con pulso y ritmo asincopado cuando lo necesita la narración. Nos pone en el mismo prisma que su protagonista (Emily Blunt) dejándonos a oscuras durante un buen tramo de la historia, sin saber bien qué juego estamos llevando a cabo, qué papel tenemos en la trama y cuál será la consecuencia de nuestros actos. Blunt, una heroína a su pesar, es el títere que se ve obligado a moverse según los intereses creados por las altas esferas del gobierno que pretenden destruir los cárteles de la droga en Méjico para instaurar al anterior imperio colombiano con el que tenían un “control” soportable en sus acciones.
El alzar la voz (de una sospecha que todos sabíamos en secreto) sobre las relaciones del gobierno yanqui con el control de los cárteles de la droga colombianos no sorprende a nadie, pero el modo en el que intercala esta historia con la eterna cuestión de “el fin justifica los medios”, hacen de ‘Sicario’ un estupendo ejercicio de conciencia y de justificada náusea hacia los poderes establecidos. Con un reparto solvente y de impecable factura (donde destaca, una vez más, el convincente Benicio Del Toro) y un guión (obra del debutante en estas lides Taylor Sheridan) que durante la narración es capaz de tener momentos intimistas ajenos (en un principio) a la trama principal para devolvernos en un epílogo formidable a la cruda realidad: todo vale para conseguir que todo siga igual.
El terror se combate con terror (una oportuna película en estos tiempos tan turbulentos que vivimos) esa es la pavorosa realidad que Villenueve refleja con su cámara, con sus planes cenitales, como plasmando que si lo vemos de lejos, el terror es mínimo; las consecuencias asumibles y el resultado necesario. Con una árida fotografía, unas secuencias efectistas y de obligada realización para dar empuje al curso del film (el tiroteo en el paso fronterizo o las escenas de torturas, que aunque no las vemos son terribles pues la imaginación nos lleva a crearlas) ‘Sicario’ destaca por la frialdad con que nos narra una cruda historia que bien puede estar pasando ahora mismo.

 

El enemigo de mi enemigo es mi amigo. Si la violencia es atajada con mayor violencia y ésta da resultado, adelante con ella. Méjico es plasmado como un personaje más, pero desde la lejanía, en silencio. Testigo mudo de la apisonadora que tiene Villenueve por cámara. Blunt asume su rol de daño colateral, de mal necesario y trasluce la duda que todos tenemos ante este desafío. Un thriller sin pausa pero que se detiene en pequeños detalles que la hacen grande. Un revelador final que duele por lo cruel que es, por lo distante que nos deja. Pero no como un defecto, sino por que es la consecuencia real del mundo en el que vivimos. Nos dejamos arrastrar, no queremos ser dañados pero en el fondo deseamos que nuestros enemigos sean destruidos. El modo, no nos importa, tan solo no queremos verlo.
Para ello, llamamos a un sicario.

VALORACIÓN: 8/10

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