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EL DÍA DE LA BESTIA [CINE]


Satánicas Navidades incluso aunque sea otra fecha. Como todos vosotros esperáis, el oscuro cordero nacerá en la Nochebuena. Siendo devotos siervos de Lucifer no debéis impacientaros por la llegada de la Bestia. Para que vuestra espera se haga más sangrienta y placentera, os conmino a la lectura de ésta diabólica crítica. En ella, podréis relamer el maligno sabor que dos fieles seguidores del Averno realizaron acerca de la figura de nuestro Amo y Señor, Belcebú. Alex de la Iglesia y Jorge Guerricaechevarría demostraron ser excelentes súbditos del maligno hacedor. Encender unas velas, dibujar los malévolos signos de los ancestros y aguardar la llegada de Satán. Es una noche de recogimiento en la que invocaremos a los arcanos, para tener dispuesto al mundo con el advenimiento del hijo del Diablo. Fun, fun, fun…

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LOS GOONIES [CINE]


No podía faltar la reseña a este film emblemático de los años 80s y más cuando se cumplen 30 años de su estreno al escribir estas líneas. Junto a ‘E.T.’ y ‘Regreso al futuro’ forma el triunvirato del cine juvenil por definición en esa alocada década que supuso el origen de lo que hoy conocemos como cine de culto de aventuras. 
 
Con el permiso de otros títulos, ‘Los Goonies’ ha supuesto para miles de fans su punto de partida como la semilla que impulsó sus sueños y fantasías en su adolescencia. Tiene mucho de eso pero sobre todo recuerdos. Es sin duda una de las películas que más grupos de seguidores tiene en el mundo, más reseñas y referencias en el posterior cine de aventuras juveniles. Todos hemos soñado en formar parte de ese variopinto grupo de chavales que surcaban su ciudad costera en bicicleta. Aquí en España tuvimos nuestros propios Goonies…
 


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LA BRUJA [CINE]


Hacía tiempo que no se nos presentaba un film de estas características y más dentro de su género. Aunque la palabra terror engloba muchas connotaciones y más si entramos en sub-géneros, dicha palabra se le puede quedar corta a ‘La Bruja‘, opera prima de Robert Eggers que da el salto al largometraje con guión propio. Thriller, terror psicológico, drama y un buen pellizco de fantástico serían los adjetivos que podrían calificar esta pequeña pieza de joyería que nos ha sorprendido gratamente. 
 
Alejada del histrionismo efectista que domina el género del terror, los litros de sangre, efectos de cámara, música atronadora y giros imposibles en el guión en busca del susto fácil y de palomita gruesa, ‘La Bruja’ juega en otro nivel, es más, crea un juego nuevo para…
 
 
 
 
 
 
 
 


 
 
 
 
 
…todos aquellos que se adentren en su temática. Y cosa difícil, pues su eclecticismo es a buen seguro un handicap para esos espectadores que vayan creyendo a ver este film que se van a encontrar con la típica historia de bosques encantados, brujas malas y sustos tras las ramas.
 
 
Nada más lejos. Una perla entre tanto arrecife. Situada históricamente en 1630, años antes de los infames y famosos juicios de Salem, el director nos propone un viaje iniciático en la particular cultura de los primeros colonos de América del Norte. Puritanismo recalcitrante, religiosidad a flor de piel e intolerancia por todo aquello que se alejara de las Sagradas Escrituras son recogidas en esta película a modo de drama familiar en que sus integrantes verán como su Fe, su creencia y su fortaleza como unidad familiar se resquebrajan de forma paulatina cuando entre ellos comienza a anidar la sospecha del mal.
 
 
El diablo, personaje ficticio (o no) en el film, planea de manera asombrosa durante su metraje. La religión, fusta y castigo de los pensamientos y hechos de los componentes de la familia, es el bastión donde se refugian ante sus miedos. ¿Pero qué hacer cuando ese mal está entre tus hijos?
 
 
Esa pregunta que flota en el aire de esos bosques que tan elegantemente filma Eggers, es la que se hace el espectador. ¿Es lo que vemos real? ¿Es todo parte de una histeria colectiva? Una película que emociona según avanzan sus minutos, que te engancha con una historia sencilla pero brutalmente veraz a la hora de mostrarte lo que ella quiere enseñar. Su juego es ése, darte a entender unos hechos para que seas tú el que llegue a una resolución (si la hay) a su conclusión.
 
 
El mal, icónicamente ilustrado como una Bruja, se cierne en todo el largometraje como una presencia que sentimos, que deseamos que sea cierta para dar comprensión a unos sucesos que al igual que a los personajes, nos hacen dudar, estremecer y hasta por momentos sentir es angustia que en aquellos años se debió vivir. La intolerancia, mensaje soslayado en el film, se desata como la única manera de combatir el mal. Y es aquí donde reside la fuerza de ‘La Bruja‘, funciona a la perfección como mecanismo de creación de ansiedad, terror psicológico y drama emocional. Con unas estupendas actuaciones de actores, donde destacamos a la singular Anya Taylor-Joy, y que hasta hoy eran desconocidos pero que dotan de una veracidad y crudeza a sus personajes que traspasan la pantalla.
 
 
Un guión elaborado a partir de anotaciones, leyendas y juicios orales que sucedieron en el siglo XVII y que recopila el director para hacer un boceto muy nítido y casi solemne a la sinrazón que la religión conllevaba. Rodada muy acertadamente con luz natural y sin apenas efectos que hagan enturbiar la narración, la película transcurre con una calma tensa hasta un desenlace algo perturbador y desconcertante. Es quizás este punto donde su director no acaba por ser valiente y dotar a su film de ese aura de misticismo que hasta ese momento llevaba. Prefiere encasillar su trama con una conclusión que se aleja del terror psicológico para abrazar sin tapujos el género fantástico. Algo así como saltar desde un décimo piso pero arrepentirse al llegar a suelo.
 
 
Los toques maestros de su realización, que por momentos tienen tintes del Kubrick más conceptual, se realzan con una banda sonora inquietante e hipnótica que refuerza (y en mucho) las tétricas imágenes que vemos en la pantalla. Y lo que es peor (para bien), hacen que sea nuestra imaginación la que confiera a ese sentimiento de miedo un equilibrio justo entre el terror y cine fantástico.
 
VALORACIÓN: 7/10

 

MACBETH [CINE]


Sin duda la visión más despiadada del personaje inmortal creado por William Shakespeare que se ha llevado al cine sobre Macbeth. Ambicioso, ruin, neurótico, psicópata y asesino con remordimientos. La pura maldad que guarda el personaje y que el cine da un vistoso look con una poderosa imagen y un mayor empuje gracias a la interpretación de un Michael Fassbender, que como siempre, está por encima de todos en su forma de arremeter un personaje. Macbeth cobra tal dimensión en la piel de Fassbender que suda, padece, sangra, siente y trasluce toda la violencia y culpabilidad que la figura del eterno usurpador nos llega con una renovada fuerza.
 
Lejos de anquilosadas adaptaciones o trasliteraciones rigurosas, Justin Kurzel, su director, ha optado por una visión más visceral y sanguinolenta de las siluetas espectrales que Shakespeare imaginó. Un uso lustroso de la fotografía hace que nos sumerjamos…
 
 
 
 
 


 
…en los páramos de la Escocia del siglo XI, que sintamos la bruma que arropa a las brujas que vaticinan el futuro (lúgrebe y funesto) del que será el nuevo rey de Escocia (previo asesinato y sociopatía desatada). Las oníricas visiones, las dudas, resquemores y arrebatos de Macbeth-Fassbender son fascinantes y hacen que, la de ya por si laboriosa tarea de asumir un texto del dramaturgo inglés, la trama sea ágil y en algunos pasajes hasta vibrante.
 
 
La técnica de actualizar la visión de este asesino con remordimientos a la estética visual de fenómenos como ‘Juego de tronos’ no es gratuita, ya que confiere una apertura a nuevos públicos que pueden descubrir que Shakespeare es mucho más entretenido de lo que popularmente se ha hecho creer. El director toma a Fassbender como su eje por el cual trascender al espectador, dejando de lado a la pérfida Lady Macbeth (Marion Cotilliard) que en la obra original tiene mucho más peso específico a la hora de asumir su maquiavélico plan de ascender a su marido al trono. Aquí nos tenemos que conformar con pequeños esbozos de lo que podría haber sido una Lady Macbeth mucho más trasgresora pero la arrolladora fuerza en el trabajo de Fassbender hace que el resultado final sea de una dulce sensación de haber disfrutado de Shakespeare como hacia tiempo que no sucedía en el cine.
 
 
 
Rodada en los territorios originales en los que transcurre la obra teatral y con una escenografía muy lograda, ‘Macbeth‘, es una perla en la carrera de un Fassbender que clama a gritos su lugar entre los más grandes (si es que no lo está desde hace años). Capítulo aparte es que el dúo formado por el director y el actor se han visto de nuevo las caras en la adaptación (esta vez de un videojuego para liberar tensiones shakesperianas) de ‘Assasin Creed’ (2016).
 
 
Una buena excusa para rescatar a uno de los personajes más fascinantes de la literatura que a golpe de fotograma adornado con cámara lenta, lujosa ambientación y lograda escenografía hacen que la sangre, la traición, la culpa y la redención luzcan como nunca.


VALORACIÓN: 8/10

LA GRAN APUESTA [CINE]


Sorprendente cambio de registro de Adam McKay, director más acostumbrado al “caca-pedo-culo-pis” con sus comedias, digamos desenfadas, a mayor gloria de su inseparable actor fetiche, Will Ferrer (‘El reportero’ y su secuela, ‘Hermanos por pelotas’ o ‘Los otros dos’). Comedias menores que consiguieron su público gracias a unos guiones desmadrados que nada tienen que ver con lo conseguido en ‘La gran apuesta’. Guión que ha elaborado junto al nominado al Oscar Charles Randolph y basado en el genial libro de Michael Lewis, que desentraña los intrincados recovecos de la economía mundial desde los últimos treinta años hasta la eclosión que supuso la mayor crisis financiera desde 1929. La lacra de los bancos, sus manipulaciones, engaños, timos, fraudes y avaricia son expuestas a modo de documental ficticio y con intersecciones de personajes y famosos reales que rompen la cuarta pared para dirigirse al espectador e intentar explicar…

…a modo comprensivo, los engranajes, nombres y tecnicismos de un mundo, las financias, creado por y para los ladrones encorbatados de las grandes corporaciones económicas.
A mayor gloria de su resultado final (algo descafeinado pese a lo jugoso del tema) el film no se tapa a la hora de tener como referente el reciente éxito de forma y fondo que fue ‘El lobo de Wall Street’ y en cierto modo, tiene conexiones con ‘La gran estafa americana’. Una visión del sueño (podrido) americano pasado por la turmix de un elenco de actores muy dispares pero que logran que cuajen en sus diferentes frentes de batalla para mostrarnos la despiadada artimaña que durante décadas los bancos, sus responsables y en mayor medida, los gobiernos, urdieron a nuestras espaldas para beneficiarse de un dinero ficticio, que nosotros no teníamos pero que ellos conseguían fuera real para costearse sus honorarios, comisiones y beneficios.
La crisis económica del 2008, el gran robo de los últimos siglos, ha sido la gran broma pesada de la codicia humana. Los curritos de a pie, aquellos que ahora nos echamos las manos a la cabeza, los que nos hemos quedado sin trabajo, sin casa, sin esperanzas y con los bolsillos llenos de deudas, somos los mismos que seguimos pagando sus honorarios a los bonachones banqueros. Ellos continuan en su pedestal de mármol y oro. ‘La gran apuesta’ solo muestra cómo unos pocos vieron venir lo que aún en día estamos sufriendo.
El film presenta tres puntos de vista de aquellos personajes (reales) que vaticinaron (con números y datos) la mayor crisis de todos los tiempos. El primero de ellos, un Christian Bale absolutamente genial que asimila su personaje de guru visionario (curioso que en la persona que se basa su personaje fuera tuerto y sea el primero que lo vio todo venir…) hasta extremos de magnificiencia, ve la oportunidad y trata de salvaguardar su micromundo de inversores. Otro punto de vista, el del grupo financiero liderado por Steve Carell, trata de advertir a todo el mundo a nivel financiero, pero consigue pregonar en el desierto. Y el tercer punto de vista, dos jóvenes economistas que descubren por casualidad el engaño de los bancos y tratan de enriquecerse con ello, pese a que su moral también les clama por ir a la prensa a denunciar el caso. Ninguno consigue que la verdad, la incómoda verdad, sea advertida. No interesa.
Bien es cierto que el film no trata de ser moralizador. La trama es ágil y muy bien montada pero le falta alma. Los personajes saben que se mueven entre el lodo y quieren sacar su beneficio. El intentar mostrar al público que tratan de denunciar lo que está sucediendo no les salva de ser tan mezquinos y fraudulentos como aquellos a los que quieren engañar. ‘La gran apuesta’ no va de buenos y malos. Va de malos que se aprovechan de un engaño y de un enorme grupo de cabrones que no quieren perder beneficios. No hay juicio moral en el film. Solo trata de plasmar en cerca de dos horas y de manera concisa (aunque nos perdamos entre tanto término económico, y mira que seguimos las lecciones del doctor Gay de Liébana…) qué sucedió, cómo lo hicieron y cómo lo ocultaron. Las consecuencias…bueno, esas las seguimos sufriendo.
Ryan Gosling, más suelto que nunca con un personaje tiburón que admite comparaciones (Michael Douglas en ‘Wall Street‘ o Mathew MacConaughey en ‘El lobo de Wall Street’); Steve Carell, irreconocible fuera de la comedia pero que aguanta el tipo en todo momento; Brad Pitt, en un peculiar y oscuro personaje (aparte de ser el productor y alma del proyecto) y sobre todo un Christian Bale que devora cada plano que tiene. Cada uno en su batalla personal por agrandar un film que no llega a eclosionar como debiera. Que le falta mas mordiente y menos mecha. Más mala uva y menos descripción.
Obvio que sea una de las grandes favoritas a los Oscar de 2016, pero no del todo redonda como para ser la triunfadora. Eso si. Es una delicia ver que tanto y variado pez fuera del agua logran moverse de manera tan suelta en un género tan diferente. Por cierto, hablando de peces…como bien dice el film, habrá que ir haciendo acopio de agua…Ahí lo dejo.
 

VALORACIÓN: 7/10

SPECTRE [CINE]


¿Despedida…homenaje…reboot con la saga clásica? ¿Todo a la vez? James ha vuelto y para sorpresa de muchos (y desencanto para unos pocos) con toda la fuerza del personaje. Rumores aparte de si estamos ante la última aparición de Daniel Craig como el genuino 007, pues se sigue barajando la opción de una quinta película que tenía firmada cuando se enfundó por primera vez el esmoquin allá por 2005, de lo que es seguro es que ‘Spectre’ no sólo es un eslabón más en la cadena que se fue forjando en ‘Casino Royale’ sino que tiene todos los visos de ser el broche final de dicha cadena. Un cierre de una tetralogía que auna tramas anteriores, enlaza personajes y situaciones que nos fueron presentadas a lo largo de esta década y que resulta ser un final de fiesta con un invitado muy especial: el archienemigo de James Bond (que, por casualidades del guión, guarda una relación muy sorprendente con nuestro flemático y canalla héroe). Pero vayamos por partes, pues aunque muchos detractores…

…hayan querido devaluar esta entrega acusándola de falta de fuerza, de fórmula gastada y de poco ingeniosa, bien es cierto que pese a algunos excesos que comete la trama, el guión y algún personaje que otro, la vigesimocuarta (oficial) aventura del bebedor y mujeriego (ya no fuma y pierde algo de ese espíritu burlón) agente secreto es una buena dosis de referencias, auto homenaje y fin de fiesta por todo la alto que recupera el sentimiento añejo y querido de los episodios de Sean Connery y lo reboza con el tono canalla y despreocupado que Craig ha impregnado al personaje.
No es tan oscura como las predecesoras, ni tan descarnada como ‘Skyfall’ pero está a años luz de la fallida ‘Quantum of Solace’. Recupera la alegría por las escenas imposibles que tan famosa han hecho a la saga, el tono satírico y algo humorístico que roza en ciertos momentos lo mundano y sobre todo, el sentido épico por las secuencias de acción. Con una apertura por todo lo alto, con el consabido plano secuencia inicial (falseado de una manera sutil pero impresionante) que apabulla por su belleza visual y se compenetra con la atronadora e hipnótica música de fondo, nos presenta a grandes rasgos los pequeños ganchos de la trama que enlazan con lo visto en las tres anteriores entregas.
Ya desde los títulos de crédito (con un descarado resumen de las tres películas de Craig) nos pone en alerta como espectadores que estamos ante una despedida disfrazada de homenaje, pero no por ello dejamos de disfrutar con ese aire desenfadado que vivía en las entregas de Connery y en alguna de Moore. El Bond de Craig ha bajado un peldaño en crueldad, frialdad y tono, quizás por ese ímpetu innecesario desde la productora por recuperar la esencia de antaño y así poder enfundar el esmoquin en un futuro actor (Tom Hardy…quizás?) que pueda retomar el personaje clásico. Desde aquí siempre vimos al Bond de Craig como necesario para revitalizar al personaje. Sucio, vulnerable, despiadado. En ‘Casino Royale’ y sobre todo en ‘Skyfall’ pudimos disfrutar de ese nuevo Bond. Ahora, para este final de fiesta, han decidido apostar por un regreso al hogar, permitiendo recuperar hasta el desgastado y olvidado Aston Martin de Connery.
Recuperamos guiños y recuerdos de films como ‘Dr. No’ (la escena de la tortura, el esmoquin blanco…) o ‘Desde Rusia con amor’ (con ese villano interpretado por Dave Batista que recuerda en demasía al que ya hizo Robert Shaw en dicha película. Incluso aquí se recupera ( o copia con cariño) la secuencia de la pelea en el tren de aquella segunda entrega. Toques de ‘Vive y deja morir’ (el traje y máscara de calavera) o una alocada y hasta por momentos alargada persecución en coche por las calles de Roma que recuerda a la vista en París en  ‘Panorama para matar’. Y sobre todo, vuelve S.P.E.C.T.R.A.
Se quiere humanizar un poco a Bond en cuanto a su relación con las mujeres suavizando su interconexión con ellas. Ya en ‘Casino Royale’ disfrutamos de este lado con la genuina Vesper (Eva Green) todo un regalo de personaje y femme fatale entre las mejores de la saga. Buscar el lado romántico de Bond no es el mejor motivo para despedir al personaje en esta entrega y su lado canalla y mujeriego (perdónenme las lectoras) se echa de menos. Pero son los tiempos políticamente correctos en los que vivimos.
Pero vamos con las pegas (que son varias). La trama se pierde y deambula durante muchos momentos sin saber bien ubicar al espectador. No hay un ritmo adecuado entre las excesivas escenas de acción y los interludios que se trata de explicar o avanzar a los personajes. La alargada sombra del archivillano se hace rogar de manera alarmante y peca de oscurantismo para luego dejar un sabor agridulce de lo que pudo haber sido. Un Christolph Waltz tan encasillado y predecible que roza la caricatura y no hace sino crear una nostalgia en el espectador de los anteriores actores que interpretaron al famoso contrincante de Bond. Eso sí, nos dejan una descarada puerta abierta. ¿Acierto o licencia narrativa innecesaria? Y sobre todo un imperdonable error: lo poco y mal aprovechada que está Monica Belluci…ains.
No se han  atrevido a cerrar una etapa como hubiera gustado a todos. Sam Mendes hizo temblar a la saga con su visión en ‘Skyfall’ y los números en taquilla le aseguraron una segunda película del personaje, pero el estudio no ha visto con buenos ojos el primer borrador que John Logan (‘Penny Dreadful’) presentó para ‘Spectre’. Una pena, pues del mismo modo que Logan ha revitalizado el género gótico con su serie de TV, con Bond habría dado la puntilla que necesitaba el personaje para auto concluir esta serie de films que se han ido encadenando (estamos con la moda Marvel no lo olvidemos…).
El resultado final es algo agridulce. Por un lado festejamos ese reencuentro de Bond con sus orígenes, con los homenajes, los guiños a la saga y el ciclo que habían abierto en ‘Casino Royale’, sin embargo echamos de menos todo ese duro y frío toque que el Bond de Craig estaba proporcionando a la saga. Aquí ni tan siquiera refleja los golpes en su rostro de las peleas como en los anteriores films. Ha perdido esa crudeza realista para volver al hogar, para volver a los martinis en copa de fino cristal y recorrer las calles subido en su viejo Aston Martin. Pero eso si…con la chica a su lado.
¿Habrá una nueva y futura señora Bond? ¿Asistiremos a la boda?

VALORACIÓN: 7/10

EL MINISTERIO DEL TIEMPO [SERIES]


¿Y si juntamos a Marty McFly, Carmen Sandiego, Terminator, referencias pop, guiños cinefilos y literarios, un poco de Ray Bradbury, algo del Doctor Who y un buen puñado de sentido del humor? Pues este es el resultado que los hermanos Olivares han gestado para el mediatico estreno de “El Ministerio del Tiempo”, que el pasado día 24 de febrero de 2015, arrancó en Television española. Aun compitiendo con otras propuestas televisivas ese mismo día, la serie de TVE explotó de manera antológica tanto en su emisión como en las redes sociales, que se inundaron de comentarios incendiarios tanto positivos como los eternos negativos. Es una propuesta arriesgada, interesante y muy bien llevada en estos momentos, pues a pesar de que las series españolas de ficción (no hablamos de las sitcom) tienen buen bagaje y aceptacion entre la audiencia, faltaba un genero por explorar: la ciencia ficción. Pero la SyFy como bien entendemos, no como aquellos locos proyectos como por ejemplo “Pluton BrBnero”. No, aquí los hermanos Olivares han apostado por algo inusual y valiente. España no se caracteriza por apoyar las nuevas ideas pese a contar con excelentes guionistas, narradores y creadores de ficción. No se fomenta la incursión en nuevos géneros y por eso el ver materializado un producto como “MdT” es muy de agradecer. La producción española, acostumbrada a…


…los remakes de series americanas, la translación de ideas foráneas para pisar sobre seguro y no defraudar a la audiencia, tiene puesta una pica en Flandes (nunca mejor dicho) con esta nueva factura en la SyFy. Pero mientras aun tenemos en la retina el espectacular estreno de “MdT” viene bien que desmenucemos todos sus secretos, hagamos algo de critica (constructiva así lo esperamos) y desvelemos aquellos puntos que tantos debates han abierto en las cruentas redes sociales. Niños y niñas, preparaos para viajar a través de puertas temporales, cruzar abismos de tiempo y recordar nuestra historia como nunca antes se haba visto por estos lares. Como dice el responsable del Ministerio del Tiempo: “Somos españoles…no? Pues entonces improvisemos”.


Como ya habréis notado en esta introducción, somos muy partidarios, por no decir que muy fans, de esta serie. Nos ha dejado una impronta muy satisfactoria a nivel de interés, trama y pulso narrativo. No vamos a descubrir nada si decimos que no es la serie definitiva sobre los viajes en el tiempo, ni mucho menos, pero ha sabido tocar los misteriosos cables que nos conectan de manera positiva a las buenas historias filmadas y mejor narradas. Crear entretenimiento, ser ameno, divertido y que el pulso narrativo no decaiga en un episodio piloto, es fundamental para enganchar (o decepcionar) a los futuros posibles seguidores de una serie. Con este primer episodio creemos que han logrado un cuantioso porcentaje de fans y audiencia que a buen seguro aumentaran en el próximo capitulo. En el, tendrán que dar el do de pecho pues los espectadores, incluidos los nuevos que han sido atraídos por la espectacion generada, esperan un doble salto mortal que justifique las expectativas creadas en el primer episodio.


A la cabeza nos vienen títulos de films que tocan el tema de los viajes temporales con mayor o menor fortuna. En este caso, la serie solo mostrara (por lo que parece) lo referido a los viajes hacia el pasado, pero películas como “12 monos”, “Código fuente”, la mencionada antes “Regreso al futuro” u otras tan emblemáticas como “Terminator” se nos vienen a la mente. Por no mencionar la reciente “Interstellar”. Pero no nos volvamos locos. Los hermanos Olivares no quieren ni pretenden crear un dogma de Fe en cuanto a los viajes temporales. Muchos, tras ver la respuesta en redes sociales, acusan a la serie de plagiar, copiar y de defraudar por no estar a la altura de Nolan, Zemeckis o Cameron. No es su juego, la serie no va a hacer sombra al genial guión de Bob Gale para “Regreso al futuro”, no va a intentar ser la obra culmen que pretender ser la película de Nolan, con su controversia incluida, ni tan siquiera la paradoja temporal que supone el primer “Terminator” (que si uno lo piensa bien, no puede suceder a nivel de viaje temporal pues es la pescadilla que se muerde la cola). Como cualquier viaje en el tiempo, hablando de lo reflejado en el cine o TV, partimos de una premisa ficticia, de un entretenimiento, no pretendamos que Isaac Asimov, Carl Sagan o Stephen Hawking nos muestren una clase magistral teórica. Es cine, es television…disfrutemos. Claro que deseamos (y exigimos) un mínimo de coherencia, pero la base es divertirnos, y esta serie cumple a priori este apartado.


Temas, ideas, referencias y ganchos no le faltan a la serie. Tanto a nivel artístico, donde podremos ver en pantalla a lo mas granado de nuestra representacion actoral, como a nivel técnico, el “MdT’ tiene una primera batalla ganada: entretiene. Algo difícil hoy en día cuando el prejuicio ante las series españolas abarca a gran parte de los espectadores. Estamos ante una producción que si saben cuidarla y darle el cariño, empuje y apoyo necesario por parte de TVE, será una pequeña joya a la que podamos referirnos con deleite. Tiene muchos obstáculos, aparte de una parte de la audiencia que tiende a menospreciar nuestra producción patria y es reacia a este tipo de ideas que se presuponen para un nivel mas alto de productora. Es decir, tendemos a creer que la SyFy es un genero solo apto para la maquinaria estadounidense. Obvio, ellos cuentan con mayores medios y salidas para sus proyectos (tanto en series como en films) pero la cantidad no es sinónimo de calidad o originalidad.


Llegando a este termino, originalidad, toca hacerse la terrible pregunta: ¿es original el “MdT”? Sinceramente, creemos que si. No en su gestacion primigenia, donde vemos influencias de la conocida novela de Tim Powers, “La puerta de Anubis”, retazos de “Torchwood” spin off del “Doctor Who”, de la serie “El túnel del tiempo”, mucho de Ray Bradbury y como no, de “Regreso al futuro”. La magia de esta serie es la mezcla de todos esos elementos y su incursión en nuestra propia historia como país. Aderezado todo ello con un chispeante y muy útil sentido del humor que hace que la propia serie no se tome en serio así misma. Una sutil manera de engancharnos a estos viajes temporales pues nos recuerdan en todo momento que somos deudores de nuestra propia memoria colectiva, nos salpican de referencias, mitos y guiños pop que enriquecen la trama y nos animan a continuar este apasionante viaje por los recovecos de nuestra historia.

El argumento juega con ese misterio que tienen los viajes en el tiempo. Se desentiende de coches, cabinas o maquinas que nos transporten a lugares lejanos en el continuo espacio tiempo. Unas sencillas puertas nos conducen a siglos pasados para intentar desenmascarar a aquellos que intentan trastocar el propio sentido de la historia. Pero…¿Que es el Ministerio del Tiempo? Como nos explica el personaje Salvador Marti, jefe del Ministerio, interpretado por Jaime Blanch, este complejo ministerial se fundo en la época de los Reyes Católicos, cuando un rabino desvelo el lugar y su mecanismo a cambio de no ser expulsado del nuevo reino creado por Isabel y Fernando. A través de los años y los siglos, los reyes han conocido este secreto y a diferencia de otros países que guardan variedad de secretos, España solo tiene uno…pero es espectacular.


Lo malo, como en todo ministerio, es que tienes que velar por algún interés que beneficie al estado y en este caso es evitar que las puertas temporales que dan acceso a los diversos siglos pasados sean cruzadas por personajes históricos que busquen modificar dicha historia. Para ello, el ministerio cuenta con una especie de patrullas especiales temporales que viajan de puerta en puerta buscando pasajes secretos que puedan modificar el transcurso de la historia. Como si de unos funcionarios cualquiera se tratase, vemos el ministerio lleno de personajes históricos que defienden el statu quo del tiempo, pero descubriremos que también existen unas facciones ocultas en diferentes siglos que desean alterar el orden establecido. El primer episodio arranca en 2015 con la captación, de forma indirecta y casi extorsionista, de Julian (Rodolfo Sancho) un medico que trabaja en el Samur y que en su vida profesional arriesga demasiado pues en lo personal ha sufrido la terrible perdida de su mujer, Maite (Mar Ulldemolins) dos años atrás. 


Por azar y sin saberlo se cruza en mitad de un incendio con tres personas que han cruzado el tiempo. Inconsciente, es llevado al hospital donde es captado por dos funcionarios del peculiar ministerio, Ernesto (Juan Gea, “Gal”, “Bandolera”, “El perro del hortelano”) e Irene Larra (Cayetana Guillen Cuervo, “Amor idiota”, “El abuelo”, “Todo sobre mi madre”) que le guiaran hasta el centro de Madrid, donde en un abandonado y casi olvidado edificio se haya el Ministerio del Tiempo. Las normas son sencillas, custodiar las puertas para evitar que desde el pasado entren individuos que quieran modificar la historia. No se puede viajar al futuro, según cuenta el jefe del ministerio (concepto que choca frontalmente con la aparición de personajes de otros siglos en nuestro presente, pues para ellos es el futuro…una pequeña pega que seguro mas adelante nos explicaran, aunque nadie se rasgó las vestiduras por este concepto con el maletín de “Origen” y su nunca desvelado funcionamiento). Por cosas del guión, los protas deben comunicarse con su Ministerio cuando están viajando por el tiempo y para ello cuentan con la ayuda de sus teléfonos moviles que, hay que decirlo, logran atravesar el espacio tiempo y conectan nuestro presente con el pasado. No sabemos que tecnología usan, pero la cobertura debe ser al menos de 27G…por lo menos. Con marcar almohadilla, un numero, la fecha en la que se viaja en el tiempo y otra vez almohadilla…tenemos linea directa con el Ministerio. Vamos que con Yoigo no trabajan…

Sin duda, la premisa de ver al genial pintor Velazquez (Julian Villagran, visto en “Impávido”) trabajando para el Ministerio del Tiempo como el que hace los retratos robots de los sospechosos que han viajado en el tiempo o se dedica en su tiempo libre a imitar el estilo de Picasso, es un acierto y de los buenos. Vemos que otros personajes que pueblan el ministerio son también parte de nuestra historia. Desde el elenco principal que acompañan a Julian (Rodolfo Sancho “Isabel”, “No habrá paz para los malvados”, “Al salir de clase”) como Amelia Folch (Aura Garrido, “Hermanos”) que es sacada del siglo XIX por Irene Larra, que a su vez es de 1930; o como el soldado del siglo XVI, Alonso de Entrerrios (Nacho Fresneda, “Hospital Central”), captado por Ernesto antes de ser ejecutado. Queda por desvelar de donde proceden, de ser así, Ernesto y Salvador. Son piezas que han sabido guardarse para próximos episodios. 

La trama se reanuda con la incursión de dos personajes que provienen de 1808, previo a la Guerra de Independencia contra Napoleón, y que sobrevivieron al incendio donde Julian se los encontró. Por ello, Julian, Aida y Alonso cruzan la puerta en dirección a los albores del siglo XIX para neutralizar la puerta por donde han llegado estos intrusos y detener sus intenciones que cambiar el destino de la guerra gracias a las armas que han robado en nuestro presente. Veremos al Empecinado justo antes de llegar a conducir la guerra de guerrillas contra el ejercito invasor de Napoleón. Nuestros protagonistas deberán detener los planes del oficial francés pero entre medias surge el personaje que creemos que dará mayor juego a la serie, Lola Mendieta (Natalia Millan, a la cual idolatramos desde aquella versión teatral del musical “Cabaret”). En principio manipulada por el oficial francés pero pronto veremos que tiene muchos secretos guardados y puede convertirse en nuestra Carmen Sandiego particular en estos viajes temporales.

El reparto esta plagado de caras reconocibles, actores y actrices que han poblado nuestras series y films. Veremos en próximos episodios cameos y actuaciones de por ejemplo Víctor Clavijo como Lope de Vega o a Michelle Jenner de nuevo en la piel de Isabel la Católica. Sera un especial guiño de la serie tanto a sus actores, Rodolfo Sancho y Michelle que se volverán a unir tras el éxito de “Isabel” como un también un homenaje a sus creadores, Pablo y Javier Olivares. Pablo nos dejo el pasado 2014, tras una lucha encomiable contra la ELA. Javier y él sin duda, hablaron de la idea de cruzar de alguna forma sus dos obras y este crossover lo podremos disfrutar. Ambos son unos todo-terrenos de la TV tanto en su trabajo como guionistas como de creadores, a sus espaldas están proyectos, además de “Isabel”, como “Doctor Mateo”, “Los Serrano”, “Víctor Ros”, “Pelotas””Robles, investigador” o films como “Fuga de cerebros”.


Los encendidos comentarios en las redes sociales no se hicieron esperar y nada mas comenzar ya se postulaban los adoradores y los detractores. Todo sea dicho, pasada la primera tormenta en Twitter, los fans prevalecieron a los haters. Algo curioso cuando Twitter suele odiar con mayor facilidad estos estrenos. Estamos sin duda ante el estreno mas mediatico de los últimos años por no decir que el mayor si valoramos las series de predicción española. La historia entretiene, el pulso narrativo es ágil y visual, la ambientacion esta conseguida y las tramas y sub tramas que comienzan a surgir, los universos paralelos y la interacción de los personajes históricos con otros contextos va a dar mucho juego. Todo ello unido a una misteriosa y atrayente narración que puede ser, y confiamos en ello, el bombazo del ano.

Para el recuerdo este primer episodio nos ha dejado suculentos regalos en forma de ingeniosas escenas humoristicas que dan ese toque juvenil y pop que tan bien le sienta a la serie. Ejemplos son las continuas referencias de Julian a “Terminator”, la curiosidad que siente  el soldado del siglo XVI, Alonso de Entrerrios por la alusiones que todo el mundo le hace sobre un tal Alatriste (genial el momento en que roba un ejemplar del libro de Reverte) y sobre todo el momentazo televisivo que pasara a los anales de la historia: cuando Julian, al llegar a una posada del siglo XIX, es preguntado por su nombre y contesta: “Curro Jimenez”. Un fenomenal homenaje al padre del actor, Sancho Gracia, que interpreto al genuino bandolero en 1976. “Chapeau” por los hermanos Olivares y gran dirección de Marc Vigil en este primer episodio.


Pablo puede estar orgulloso de su trabajo, su legado y su obra mas ambiciosa. Queda en buenas manos, Javier velara por ello. El interés del publico ya lo tiene, unos personajes fascinantes, una buena historia que conjuga acción, humor y buen hacer. Pero sobre todo, una legión de admiradores y seguidores que hemos quedados prendados de esta serie. Ahora solo queda pedir que…por favor, TVE…cuida de ella.
 
VALORACIÓN: 7/10

Podéis encontrar mucha mas información en la pagina web oficial de la serie en:

www.rtve.es/television/ministerio-del-tiempo/ o seguir en Twitter en @MdT_TVE

EL DIABLO SOBRE RUEDAS [CINE]


Todos tenemos un pasado, incluso el Rey Midas de Hollywood tuvo uno. Unos años antes de revolucionar la forma de entender el cine y de explotar la burbuja del blockbuster veraniego con la épica ‘Tiburón’ (1975), Steven Spielberg se ganaba honradamente la vida trabajando como director de episodios en series de mayor o menor calidad. Bajo el amparo de la productora Universal, con la cuál ha trabajado casi siempre en su vida, Spielberg era un mozalbete que dirigía capítulos en series como ‘Night Gallery’ o ‘Colombo’. Tuvo encontronazos con actores antes muy populares en cine que se ganaban el pan en esos seriales.
Su juventud, su audacia y su imaginación para narrar destacaron por encima de la media y la Universal apostó por él para encargar un proyecto para televisión. Una película de bajo coste pero en la que podemos encontrar muchas y variadas perlas que configurarían la manera de dirigir del maestro Spielberg. Un conductor cualquiera, una carretera en mitad del desierto y un pavoroso camión, eran los elementos fundamentales y rudimentarios en los que Steven basaría este frenético duelo, esta huida del infierno. Retrocedamos más de 40 años y acompañadnos en esta diabólica persecución a través de las carreteras perdidas del desierto de California…descubriréis que el Diablo puede adoptar muchas y divertidas formas…Bienvenidos a ‘Duel’…bienvenidos a ‘El Diablo sobre ruedas’

Cuando comenzó el proyecto, Steven conocía muy bien el trabajo de Richard Matheson, guionista del film que se basó en su propio relato. Matheson fue un creador de paradojas, universos alternativos y relatos de ciencia ficción que el cine no ha sabido bien tratar (‘El último hombre vivo’, ‘Soy leyenda’ o ‘Acero puro’). Spielberg admiraba sus aportaciones a una serie que le volvía loco, ‘Twilight Zone’ (1958) y años más tarde ambos volverían a coincidir para rendir homenaje a esta serie con el film ‘En los límites de la realidad’ (1983). Pero volviendo a aquel año 1971, lo curioso de este proyecto es que le llegó a Spielberg de manera muy curiosa (como le pasó con ‘Tiburón’, aunque eso lo contaremos en otra ocasión). Su ayudante, había leído el relato corto en la revista ‘Playboy’ y comentó a Spielberg que sería una buena idea para rodar.
Como la Universal estaba dispuesta a dar vía libre a Steven para rodar una TV movie y Spielberg tenía una idea, ambas ambiciones se unieron. Se había gestado la semilla de ‘El diablo sobre ruedas’. El propio Richard Matheson elaboró un guión ampliando el relato y el director pudo rodar su fábula sobre un diabólico ser enfundado en un camión herrumbroso que persigue sin motivo aparente alguno a un conductor anodino que marcha hacia su casa. Una persecución frenética con tintes de thriller y algunos elementos fantásticos que el espectador asume como parte del juego. El realizador tuvo la certera idea de no mostrar al auténtico enemigo, al conductor del camión. Con lo que el misticismo y el misterio sobre ese ser aumenta de tal forma que entendemos al propio camión como un ser viviente y con enfermizas intenciones.
Sólo el antebrazo del conductor se atisba en un corto plano, para devolvernos una pequeña esperanza hacia el conductor y su duelo con alguien humano. Pero solo es un espejismo y el camión es un personaje más de la trama, sino el protagonista principal. Rodada íntegramente para la televisión en doce días, tras su primer pase fue tal el éxito y el reconocimiento que tuvo en USA, que la productora Universal animó a Spielberg a rodar más escenas y tener un metraje superior para poder ser estrenada en cines. Por ello, de los 74 minutos iniciales rodados, se pasó a los 90 minutos estrenados dos años después, en 1973, que conocemos hoy en día. Se añadieron escenas y planos de camiones, coches y secuencias de carreteras que fueron sumando duración. Lo curioso en nuestro caso es que no pudimos ver el estreno de ‘El diablo sobre ruedas’ hasta pasados doce años de su rodaje. Cosas de la fama, Spielberg en 1983, año del estreno en España, ya era un totem del cine y queríamos ver y conocer todo de él.
Cuando se estrenó, la crítica estadounidense creyó ver una alegoría en el film que denunciaba la lucha de clases, el enfrentamiento entre estratos sociales. Steven adujo que todo era más sencillo que eso. No se trataba nada más que de una versión asfaltada de ‘Solo ante el peligro’, con elementos fantásticos eso sí. Toda esta aventura en la carretera se iniciaba con una sencilla maniobra de adelantamiento que muchos de nosotros hacemos todos los días. David Mann (Dennis Weaver) es un hombre de negocios de clase media que conduce por las carreteras fronterizas con Méjico cuando un enorme camión cisterna aparece delante de su coche. Lo adelanta y el camión vuelve a adelantarle, comenzando así una inexplicable persecución que atrapa al espectador no por la historia que nos cuenta, que es menos que nada, sino por la forma de narrarla. Spielberg ya despuntaba en forma de atrapar la atención al espectador y ‘El diablo sobre ruedas’ es su primer ejemplo destacable.
La tensión que se acumula, los varios momentos de climax que se crean, la sensación de ahogo, de locura y de misterio, rodean al público en esta extraordinaria muestra de cine fantástico disfrazado de road-movie con visos de thriller. Sentimos la sinrazón del camión, lo vemos como un espectro de la carretera y asumimos su rol como un ser vivo que tiene un fin, un objetivo. Pero el director asume la responsabilidad de no cercenar la historia dándole una explicación. El hombre contra la máquina, el ser humano expuesto al límite en una situación anómala en un contexto real. Los elementos cotidianos usados para crear terror. Como hacía su venerado y admirado Hitchcock, Spielberg dota de humanidad (o infernal humanidad) al camión. Cosas que vemos todos los días que pueden convertirse en nuestras peores pesadillas. Unos años más tarde, convertiría un amable y agradable día en la playa en la peor de nuestras visiones. El mago había surgido.
El film obtuvo premios y nominaciones en eventos como los Globos de Oro y fue galardonado con el  Premio Emmy de 1982 por el destacado resultado en montaje de sonido, además de el Premio del Festival de cine fantástico de Avoriaz de 1973 en la categoría de Gran premio a Steven Spielberg por su dirección. El uso del sonido (más que de la música, obra de Billy Goldenberg) es un referente en todo el film. Sentimos el crujir del camión como su respiración entrecortada, la aceleración de su motor como el corazón que late a mil pulsaciones y sobre todo el momento final (Spoiler) donde oímos cómo grita de dolor al caer por el precipicio. Una malsana humanidad otorgada al camión que lo convierte en el estandarte de este “pequeño” telefilme. Una joya a reivindicar, ejemplo perfecto de cómo contar una historia con apenas tres elementos. Hoy en día, realizar este film sería un festival de escenas circenses, explosiones y cámara lenta cada 30 segundos. Spielberg obró el milagro de crear de la nada el terror, la tensión y la locura a 140 kilómetros por hora.


VALORACIÓN: 7/10

Curiosidades de VideoClub:

  • Cuando Carey Loftin , el especialista que conduce el camión, preguntó a Steven Spielberg cuál era su motivación era para atormentar al conductor del coche, Spielberg le dijo: “Usted es un sucio, podrido y buen hijo de puta.” Loftin respondió: “Chaval, has contratado al hombre correcto.” Ambos volverían a trabajar en ‘Loca evasión’ (1974) o ‘En busca del arca perdida’ (1981)
  • Según Richard Matheson , se inspiró para escribir el cuento original “Duel”  después de un encuentro con un conductor de camión que fue tras él un 22 de noviembre de 1963, el día en que John F. Kennedy fue asesinado.
  • Steven Spielberg ya era un fan de Richard Matheson antes de que se hiciera la película debido a las contribuciones de Matheson a la “Dimensión desconocida” (1959).
  • En 1971, el ayudante de Steven Spielberg sugirió la historia después de haberla leído en la revista Playboy.
  • Durante la persecución, un sedán estacionado parecido a un coche patrulla se ve, levantando brevemente las esperanzas de Dennis Weaver pero resulta ser un automóvil de servicio para un exterminador de plagas llamado Grebleips … “Spielberg” a la inversa.
  • El camión que cae por el acantilado se hizo en una sola toma. Tenía que ser así porque no podían darse el lujo de otros camiones con el bajo presupuesto de la película.
  • Gregory Peck se consideró brevemente para interpretar el papel principal pero rechazó hacer una película para la televisión.

LOS SEÑORES DEL ACERO [CINE]


Paul Verhoeven se despedía de sus films rodados en Europa con esta co-producción llena de obstáculos, retrasos e imprevistos. Tardaría veinte años en volver a su Holanda natal para filmar una película. Sin duda, ‘Los señores del acero’, fue su pasaporte oficial para dar el salto a Hollywood y comenzar a ser el director irreverente y canalla que ha ido demostrando a lo largo de los años con títulos como ‘Robocop’, ‘Desafío Total’ o ‘Starship Troopers’, sin olvidar su mega éxito comercial con ‘Instinto básico’. Pero mucho antes de que todos viéramos lo que escondía Sharon Stone entre las piernas, Verhoeven ya destilaba esa mala baba en sus films. 
 
Muchos directores han tenido su actor fetiche con el que han compartido películas y han sido su alter ego en pantalla. Verhoeven cruzó su vida profesional con Rutger Hauer, con el que comenzó a trabajar en Holanda en la serie ‘Floris’ (1969). Hauer, mucho antes de convertirse en icono del cine gracias a su papel de…
 

 
 
 
 
 
 
 
 

 

…Roy Batty en ‘Blade Runner’ (1982) era un enfant terrible del cine europeo y comenzaba a granjearse una fama de actor difícil (una versión de Klaus Kinski holandesa). Verhoeven y Hauer compartirían debut televisivo con la serie ‘Floris’, donde se contaban las aventuras de un mercenario en la Edad Media. Más tarde unirían esfuerzos en ‘Delicias turcas’ (1973), ‘Una novia llamada Katty Tippel’ (1975) y ‘Eric, oficial de la reina‘ (1977).
 
 
Ésta última hizo que varios productores pusieran el ojo en el director y le ofrecieran realizar una nueva película de acción situada en la guerra. Verhoeven tenía guardada una historia sobre la Edad Media y mezclando su pasión por las historias grotescas, la acción y a su actor fetiche (hasta ese momento) puso en marcha ‘Los señores del acero’. La trama se centra en un grupo de mercenarios que en pleno ocaso de la Baja Edad Media (1501) son traicionados por el bando al que sirven. Huyen y por azar raptan a la prometida del hijo del noble que les traicionó, refugiándose en un castillo que será asediado por las tropas del noble.
 
 
Este material con el que se rodó el film, era un guión que no llegó a realizar Verhoeven para la serie ‘Floris’. En ella podemos ver las filias que el director holandés tiene en su forma de ver y entender el cine. Crudeza en las imágenes violentas, personajes marginales, excesivo barroquismo pero una sutil y fina ironía en su fondo que hace que siempre veamos ese toque Verhoeven en su cine. Denuncia descarnada de problemas actuales a través de sus films, su visión del mundo acaba siendo expuesta en su cine de manera constante. El marco del fin de la Edad Media sirve al realizador para mostrar sus temas recurrentes en su cine: la traición, la amistad, el anti-héroe y muchas dosis de crítica social. Escrita junto a su colaborador habitual Gerard Soeteman (‘El libro negro’, ‘El cuarto hombre’, ‘Eric, oficial de la reina’)
 
 
No dudó en poner toda la carne en el asador para mostrar de forma cruel escenas de terrible violencia (tratándose del año en que se rodó) no sólo física, como la de la violación en grupo, sino que también puso especial énfasis en plasmar de forma visceral el nexo que existe entre el sexo y la violencia. La muerte y la vida. Los mercenarios reflejan el espíritu de libertad y de vileza, son personajes que buscan su lugar en el mundo, pero manteniendo siempre su personal código del honor. Una familia atípica, más cercana a una troupe de circo que a verdaderos mercenarios desalmados, tienen como máximo estandarte a Martin (Rutger Hauer) su capitán y líder. Martin recuerda a los intrépidos personajes de Errol Flynn pasados por la batidora de Verhoeven, son canallas pero audaces, violentos pero leales y con una empatía con el espectador que hace difícil apartar la vista cuando aparece en pantalla. Ya por esos años, Hauer era un icono. Su papel en ‘Blade Runner’ ya empezaba a ser considerado como un personaje mítico en el cine y fue ese egocentrismo que el actor llevó al rodaje lo que motivó que entre él y Verhoeven saltaran algo más que chispas.
 
 
Fue la última película que ambos rodaron juntos. Peleas, desavenencias por la forma de ver al personaje, retrasos en la producción y un sinfín de problemas hicieron que entre estos dos hombres se produjera una ruptura que ha durado hasta hoy. ‘Los señores del acero’ se puede ver como una versión de ‘Grupo salvaje’, donde la traición y la amistad se cruzan de manera tan violenta como en el film de Peckinpah. Verhoeven llevó a su terreno la trama para mostrar sin moralinas ni mensajes subliminales lo que él consideraba importante, el espíritu de libertad. Martin, como personaje, refleja ese impulso del hombre hacia su propio destino, el ansia de vida, de amor y de lujuria. Todo ello adornado con la dureza y crueldad de la época en la que vive. Verhoeven no quería dar una visión idealizada de la Baja Edad Media, pues siempre se le había dado a través de Hollywood. Él quería mostrar la vileza, la enfermedad, la pobreza y las penurias diarias que se vivían en aquella época. Lo logró.
 
 
El elenco de actores es de lo más variado. Al ser una co-producción tenemos actores europeos y estadounidenses. Hauer volvió a compartir escenas con Brion James tras ‘Blade Runner’ y la “heroína” del film, Agnes la prometida del hijo del noble, fue interpretada por Jennifer Jason Leigh. Elegida a dedo por Verhoeven por su físico unos días antes del rodaje. Jennifer volvió a rodar con Hauer un año después en la película de culto ‘Carretera al infierno’. Rutger tendría ese mismo año otro personaje para recordar, su Navarre de ‘Lay Halcón’. Otros actores que vemos en el film son Simón Andreu o Hector Alterio por la parte hispano hablante. Esta mezcla de actores y técnicos de diferentes partes del mundo fue otro obstáculo más a la hora de rodar. Los técnicos holandeses que venían con Verhoeven iban por su cuenta, los técnicos españoles por otra y para más confusión las nevadas y las bajas temperaturas hicieron del rodaje un lugar infernal. Fue tanta la tensión y los malos modos, que entre el equipo de rodaje la película se llamó ‘Flesh+Blood y Codos’ por que no había otra forma de filmar que no fuera a codazos.
 
 
Rodada íntegramente en España, entre Cáceres, Ávila y Cuenca, tiene como curiosidad que el castillo utilizado para el asedio final es el mismo que se utilizó en varias escenas de ‘El Cid’ (1961). Por si fuera poco la tensión en el set, los productores veían mal la idea de Verhoeven para el tercio final del film. Mientras que Verhoven deseaba un enfrentamiento entre Martin y Steven (Tom Burlinson) el hijo del noble, los productores deseaban que la historia de amor entre Agnes y Martin se alargara. Por ello vemos como las escenas entre ambos se prolongan al final del film en detrimento del final que deseaba el director. Él proponía que el final debía hacer justicia a su idea sobre ‘Grupo salvaje’, donde los dos protagonistas no llegan a enfrentarse cara a cara, y deseaba plasmar ese duelo en ‘Los señores del acero’.
 
 
Pese a todos estos problemas, el film se deja ver con agrado, entretiene y muestra una visión sucia y cruel de un período de tiempo muy poco tratado en el cine. Llevando los temas eternos de la amistad, el honor, el sexo, el amor y la violencia a un contexto tan ensoñador como el final de la Edad Media y el inicio del Renacimiento. Acompañando a las imágenes del film la siempre poderosa e interesante música de Basil Poledouris (‘Conan el bárbaro’) con el que Verhoeven volvería a contar para ‘Robocop’ o ‘Starship Troopers’ Una pequeña joya de los ochenta que nos devuelve el espíritu aventurero de los films de los años 30 y 40 pero con la visión canalla y cruel de un director muy a reivindicar, Paul Verhoeven.
 
 
VALORACIÓN: 7/10
 
Curiosidades de VideoClub:
  • Eran tantas las discusiones en el rodaje entre Hauer y Verhoeven que los miembros del equipo les pidieron que las realizaran en inglés, ya que ambos siempre discutían en holandés.
  • Los retrasos, los problemas de rodaje, el aumento de presupuesto debido a las adversidades, el mal ambiente y las discusiones hicieron plantearse a Verhoeven que ‘Los señores del acero’ sería su última película.
  • Verhoeven, como muchos otros directores, usaba story-board para planificar los rodajes. En ésta no quiso para dotar de más improvisación su forma de rodar. Se dio cuenta que aquello fue un terrible error.
  • Para el papel de Agnes (J. Jason Leigh) fueron barajadas las opciones de Rebecca De Mornay y Natasha Kinski, mientras que para el papel de Steven se propuso a Tom Cruise.
  • El mismo día del estreno en Holanda de ‘Los señores del acero’, Verhoeven recibió una curiosa llamada telefónica. Al día siguiente partía hacia EEUU para rodar ‘Robocop’.

127 HORAS [CINE]


Este drama con pequeñas dosis de suspense y comedia supuso un sin fin de variedades entre las críticas. Es de entender la gran dificultad que suponía para Danny Boyle lanzar otra película de oro al mercado con la gran sombra de la mítica y controvertida Trainspotting (1996) y Slumdog Millionaire (2008), resultando una dura travesía el levantar de nuevo las expectativas, sobre todo frente a esta última, ganadora de diversos premios Oscar entre ellos Mejor Película del año. En esta ocasión Danny Boyle buscó un camino más sencillo. La historia real de un montañista estadounidense llamado…
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

 
 
 
 
 
…Aron Ralston (James Franco), quién perdió su brazo derecho tras ser aplastado por una roca en el cañón de Utah.

 

 
 
 
El gran factor estrella es James Franco, quién encarna al desafortunado Aron. Una piedra deja atrapado su brazo y da comienzo un período de 127 horas durante el cual se debatirá entre aguantar con las pocas provisiones de agua y comida que le quedan a la espera de ayuda o amputarse el brazo. Una correcta interpretación, algo perfecto viniendo de un actor un tanto irregular. Franco intercala con facilidad los momentos dramáticos con la comedia. Algo que me sorprendió y que nunca antes había notado es la posibilidad de que James Franco deja rasgos de su propia personalidad en los papeles que interpreta.
Cierto es que la evolución de su personaje no es perfecta, pero desarrolla correctamente la desesperación y el dolor, aunque a muchos de nosotros nos cueste en un principio intentar sentir esa situación que desea transmitir.
 
 
Pasando por alto la escasez de integración del resto del reparto, en el que se encuentran Kate Mara y Amber Tamblyn, es justo hablar de la pobre gestión de la banda sonora. No pobre en cantidad, sino en uso. ‘127 Horas’ entra en esa clase de películas en las cuales la música puede subir su volumen hasta límites insospechados. Eso me jugó alguna que otra mala pasada, puesto que la música tapaba gritos y quejidos de James Franco, por no hablar del hecho de moldear las escenas y la trama, ya que hay pistas musicales que no terminan de combinar con momentos puntuales dentro de la película.
 
Otro punto negativo en mi opinión fue un pequeño exceso en el  uso de flashbacks. He de reconocer que son necesarios sabiendo que el protagonista suele mirar hacia su pasado y llegar a relacionar su mala actitud ante su entorno con una muerte en la soledad de una oscura grieta, pero ya se sabe, gustos personales. Aunque romperé una lanza a favor de Danny Boyle añadiendo mi gratitud sobre una secuencia sangrienta (rozando el gore) explícita pero no demasiado exagerada.
 
Respecto al ámbito visual, he de decir que desde mi punto de vista no es un paisaje que cuente con un gran atractivo, pero una buena dirección y unos planos increíbles consiguió darle la vuelta.
 
Lleva consigo un final agradable y emotivo , mostrando fotos del verdadero Aron Ralston junto a su familia y fotos tomadas desde otras escaladas que ha realizado tras su fatídico accidente.
 
 
127 Horas no es una película complicada, ni llena de entresijos. No es una película que al finalizar te hace detestarla hasta el final de los tiempos si se da el caso de que no haya sido de tu agrado. De hecho, opino que todos deberíamos verla alguna vez, y admirar cada pequeño detalle en su composición y sobretodo, y recalco sobretodo, admirar tanto a Aron Ralston como a todas aquellas personas que han sufrido un accidente similar y han conseguido perseguir sus metas y alcanzar sus triunfos.
 
VALORACIÓN: 7/10