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GHOST IN THE SHELL [CINE]


 

Mucha gente conoce o ha oído hablar alguna vez de Ghost in the Shell, ese manga de culto de Masamune Shirow, que posteriormente Mamoru Oshii convertiría en uno de los animes más queridos y complejos que se han hecho hasta la fecha. Han pasado 22 años desde el estreno de este anime (casi nada), desde que viéramos cobrar vida a la Mayor, Motoko Kusanagi.
 
Este año llega está adaptación en acción real del famoso manga de Shirow, que han titulado aquí en España como ‘Ghost in the Shell: El Alma de la Máquina’. Paramount Pictures ha puesto…

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MASCOTAS [CINE]


Poco a poco Illumination Entertainment, la filial de Universal Studios en cuanto a largometrajes de dibujos animados se refiere, va haciéndose un hueco entre las majors del ocio infantil. Aunque sigue a años luz de los gigantes como Pixar o Disney, pero no tanto de Dreamworks o Fox, la productora fundada por Chris Meledandri en 2007 va acumulando franquicias que con los años formarán parte del imaginario popular, es más, ya ha conseguido tener un icono en la cultura pop como son los Minions. Aparte de los enanos descerebrados amarillos, Illumination tiene a Lorax, Hop, Gru y ahora a ‘Mascotas’ (con segunda parte en marcha para 2018).Una nueva franquicia…

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RAMBO: ACORRALADO II [CINE]


Cuando en 1985 a Sylvester Stallone una mosca cojonera se le apareció en su carrera (una mosca de 1, 90 y con acento austriaco llamada Arnold) tuvo que poner remedio para no ser eclipsado por este nuevo fenómeno del cine de acción que venía a hacerle sombra. Tras haber rechazado el papel por el que el actor europeo consiguió la fama internacional, ‘Terminator‘ (1984), a Stallone no le quedaba otra que contraatacar por partida doble al año siguiente. Para ello volvería a enfundarse los guantes en ‘Rocky IV’ y rescataría a uno de sus personajes fetiche más apreciados: John Rambo.
 
Tras su primera aparición en 1982, de la cual el propio Stallone se...

STAR WARS THE FORCE AWAKENS [CINE]


Han pasado meses, un tiempo prudencial para tener la cabeza fría y el corazón tranquilo para poder hablar del fenómeno global que ha supuesto ‘El despertar de la Fuerza’ entre todos los cinéfilos, amantes de Star Wars, neófitos o simplemente seguidores de esta fascinante saga galáctica. Mucho se ha dicho, leído, discutido, analizado y debatido. La sangre en algunos casos y foros ha llegado a las calles virtuales de las redes sociales. Creemos, aunque nadie nos lo haya pedido pero el cuerpo nos lo pide, que nos toca a nosotros, humildes cinéfagos, poner nuestro granito de arena o grano en el culo (según se mire cuando acabéis de leer este post) sobre el film de marras que tanto amor (odio) ha suscitado entre los warsies y los espectadores en general.
 
J.J. Abrams tenía en sus manos el mayor regalo que el cine de los últimos 40 años podía entregar a un director visionario, audaz y capaz de levantar sagas muertas (‘Star Trek’, ‘Misión Imposible’) y creador de fenómenos audiovisuales como ‘Perdidos’ o ‘Alias’. De Abrams siempre se ha dicho que…

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BUSCANDO A DORY [CINE]


13 años pueden ser muchos cuando nos referimos a secuelas pero tratándose del mayor estudio de animación que existe actualmente Pixar esta espera se convierte irremediablemente en una grata sorpresa cuando, además, nos devuelve a unos personajes tan queridos como Nemo, Marlin y como no, Dory.
 
Antes de nada al espectador se le plantean una serie de preguntas a las cuales trataremos de responder de la manera más sencilla.
 
¿Se trata de una secuela propiamente dicha? No
 
¿Es mejor que su antecesora? No
 
Aunque parezcan unas negaciones rotundas y secas tienen muchas explicaciones y atenuantes que…
 
 

…hacen de ‘Buscando a Dory’ una acertada excusa para llevar a los mas peques de la casa al cine. Aquellos que carezcan de esa “fortuna cinematográfica” que es llevar a los niños al cine, tampoco tendrán problema para volver a bucear en este basto y colorido océano que propone el film. Gracias al preestreno organizado por Sensacine en los cines Kinépolis Ciudad de la Imagen en Madrid, pudimos asistir con los peques (era nuestra excusa) al encuentro de tan esperado evento: volver a ver a Dory.
 
 
No es una secuela ya que las andanzas de Nemo y su estresado padre aquí sólo sirven para encauzar la historia de Dory, la roba escenas de ‘Buscando a Nemo’. Por ello este film se ve mejor como un spinoff muy logrado y entretenido aunque no llegue a la casi geniliadad que fue la aventura de Nemo.
 
 
Dory sigue igual de alocada y entrañable, sobre todo en los flashback donde nos mostrarán su niñez (ahí os enamorareis aún mas de ella) y su peculiar odisea personal por encontrar a sus padres es el eje central de esta historia, que al igual que sucedió con Nemo, la trama se centra en la superación de aquellos que son diferentes.
 
 
El mensaje del film es muy fuerte en lo referente a este tema. Todos somos diferentes pero aquellos que tienen ciertas dificultades son vistos y tratados de forma insensible, cuando realmente nos dan auténticas lecciones de humanidad (aunque sea un pez), amistad y valentía, pues convierten su dificultad en su mejor virtud para derribar muros.
 
 
Dory funciona muy bien como vehículo para lucir al azulado personaje creado por Andrew Stanton, que repite en la dirección. Y arriesga en visualizar la historia de esta búsqueda con un especial énfasis en las escenas mas cercanas al splastik que a la acción dramática que vimos en la anterior entrega. Sin duda han ido a lo fácil, al gag visual y (a veces) desproporcionado de unos personajes que rozan la locura por momentos.
 
 
Aunque como pasaba en ‘Buscando a Nemo’ aquí los personajes secundarios son el plato fuerte. El pulpo arisco Hank, que detesta el mar y luce como nadie su habilidad de camuflaje, un tiburón ballena miope, Destiny y una beluga hipocondriaca acompañan a Dory de manera divertida. Tecnicamente la película es una delicia. Pixar domina la animación de forma apabullante y en ese aspecto no se puede criticar nada negativo. Combina muy bien una acertada banda sonora con poderosas imágenes visualmente espectaculares (atención a la escena de un camión y un salto al vacío…insuperable).
 
 
La historia y la trama adolecen en ciertos pasajes pero remontan y se refuerzan con los flashback que retroalimentan la película. Quizás su duración sea algo excesiva para su contenido, tal vez no aguante la comparación con su predecesora pero de lo que no hay duda es que las ganas de volver a disfrutar de estos personajes era evidente, sólo hay que ver las cifras de taquilla de este spinoff, que se ha convertido en el estreno de animación mas taquillero. Y sin duda, será el éxito del verano. Con o sin peques.
 
VALORACIÓN: 6/10

YOU´RE GONNA DIE TONIGHT [CINE]


Poco a poco y con el amor que profesa a los grandes maestros del horror, tanto de este lado del charco como del otro, el director Sergio Morcillo se va forjando una peculiar filmografía en el mundo del cortometraje que a buen seguro le deparará su salto al largo. Su sexto trabajo tras la cámara viene en su linea de visión del terror más clásico, dejando a un lado su versión más gore (‘Tus gritos me dan risa’ donde unía con sentido del humor negro dos iconos del terror como son un payaso psicópata y guiños a Leatherface) para crear, con una historia de Ismael de las Heras y escrita para la pantalla por Alvaro Fuentes, una trama que nos plantea un “in media res” donde una supuesta heroína (en principio…pues quizás el villano no siempre ha de ser el que lleva el machete) vuelve a su casa tras una noche desenfrenada, como en tantas otras ocasiones.
Los guiños al cine de terror…
…vienen desde el primer minuto del corto, con referencias a los ojos de los fans del género como pueden ser John Carpenter (esa noche de Halloween donde se situa la acción), Wes Craven por partida doble (cuando vean el corto lo entenderán) y centrando la historia en lo que parece, en un principio, una home invasion con  psicópata de rigor. Todo con ese inconfundible sabor al cine de terror de los 80.
Pero varios giros en su guión, con dos o tres frases que derrumban lo que en un principio creemos sobre nuestra heroína, la actriz Mónica Aragón, que repite a las órdenes del director y que nos recuerda a la Scream Queen por antonomasia, Jamie Lee Curtis, hacen que ‘You´re Gonna Die Tonight’ resulte un macabro juego de falsos culpables, venganza planificada y maquiavélico desenlace para eludir el castigo. Por cierto, si ha visto los anteriores trabajos del director madrileño, seguro que una sonrisa se les dibuja en la cara al ver el propio auto-homenaje que se marca el realizador con cierta máscara de payaso.
Una gratificante propuesta que nos hace pedir más sobre la historia, que deseemos conocer más a esa mujer y sus noches de desenfreno de sexo y desfase. Un corto que fue presentado este año 2016, en el Festival de Cine de Terror y Fantástico de Madrid Nocturna.
VALORACIÓN: 6/10

WARCRAFT: EL ORIGEN [CINE]


Tras más de 20 años como éxito global en el mundo de los videojuegos online y siendo un referente cultural pop hasta el día de hoy, la leyenda del mundo de Warcraft se amplía, no en una extensión más para multijugadores, hacia el ámbito cinematográfico con esta adaptación a la pantalla grande de una apetitosa joya que muchos deseaban filmar, otros producir y millones ver. Pero el miedo existente en el mundo de las adaptaciones al cine de videojuegos ha sido una espada de doble filo a lo largo de las últimas décadas. Mencionar videojuego y su adaptación al cine, ha sido siempre sinónimo de terror entre los fans de dichos juegos y cara de poker en los amantes del cine en general. No vamos a hacer sangre recordando ‘Super Mario Bros’, ‘Street fighter’, ‘Agente 47’, ‘Doom’ o perlas parecidas. 
 
El cine no ha sabido nunca plasmar ese aura de personal universo que es un videojuego. El problema radica principalmente en cada jugador que se adentra en esos mundos adopta su intrasferible visión de lo que ése juego transmite a sus sentidos y es muy dificil…


… que la visión de otra persona, en este caso un director de cine, coincida con cada una de esas visiones personales. Del mismo modo que la adaptación de una novela que a medio mundo apasiona suele suscitar varapalos entre el público a la hora de su rodaje en celuloide (salvo contadas excepciones).
 
 
En este caso, Duncan Jones juega con ventaja, y nunca mejor dicho. Pues siendo un adicto al Warcraft (en todas sus partes, extensiones y mundos expandidos) ha sabido transmitir su profundo amor, respeto y solemnidad a cada fotograma que vemos en pantalla. Un amante de los videojuegos, y en particular del que nos ocupa, era la persona indicada para rodar semejante totem popular. Nombres como Sam Raimi o Uwe Bolll (qué miedo si hubiera caído los derechos en este sujeto) han ido pasando en estos veinte años para rodar lo que puede ser con el tiempo una buena trilogía si los números acompañan.
 
 
Decimos con el tiempo pues nos tememos que Duncan Jones (tras sus fascinantes ‘Moon’ y ‘Código Fuente’) se pueda quedar con la miel en los labios, ya que su monumento aunque respira el amor y el encanto de un admirador hacia ese mundo no puede sacar más cera de la que arde en apenas 120 minutos. Una colosal tarea titánica para aquellos que piensen que Warcraft vaya adentrarse mucho más allá de la primera incursión de Blizzard con su primera parte del videojuego de 1994. Apenas veremos una minúscula parte del inmenso universo fantástico creado para el mundo online. Pero era obvio, se trata de cimentar un futuro cercano de nuevas secuelas, prolongaciones y quién sabe si alguna serie de TV.
 
 
Lo de añadir “El origen” al título no es casual. Se trata de advertir a fans y neófitos que falta mucha tela que cortar, personajes que presentar, iconos del juego que desarrollar, mundos que ver, tramas y sucesos que puedan ser filmados. Es por así decirlo, la puesta de largo en pantalla del magnífico mundo del juego por antonomasia online. Y este puede ser el mayor escollo. El director no ha puesto ni el 10% del material potente y trasgresor que WoW puede dar en pantalla. Ha pincelado una monumental carta de presentación, efectista, llena de fuerza visual (obligatoria su visión en 3D, en este caso justificada y necesaria), deslumbrante en cuanto a puesta en escena, con enormes e hipnóticos decorados y una galeria de personajes que a buen seguro darán que hablar. Si el vil metal entra en caja…claro.
 
 
Lo malo de tanto despliegue, tanto esfuerzo en decorar el regalo, en llenarlo de lazos, colores y atronadoras secuencias de acción es que la historia en si, su trama y su fuerza en el guión es ausente. Una caricatura, si se permite la licencia, que tan solo hace un esbozo de cuatro cosas, que apenas perfila dos o tres personajes y que deja de la mano a muchos otros. La sencillez (por no decir, la candidez) del guión es su mayor torpedo en la línea de flotación. Pese a contar con el propio Jones y Charles Levitt (‘K-Pax’, ‘Diamante de sangre’) en las tareas del guión, la productora ha preferido que reine la acción, las secuencias con cliffhangers y los guiños a los fans (esa posada…) para que en futuras secuelas (eso esperamos) se pueda ahondar en tramas, desarrollar personajes y quién sabe si hacer por fin la película definitiva basada en un videojuego.
 
 
En esta ocasión, fans por un lado y neófitos por otro, nos quedamos con un palmo de narices. A unos les faltarán muchas cosas, a otros les parecerá un sencillo (pero caro) juguete de entretenimiento vacío. 
 
Esperemos que las (previsibles) secuelas enmiendan este primer resbalón de Duncan Jones. Por cierto…nos posicionamos con los Orcos ¿Y vosotros?
 
VALORACIÓN: 6/10

BATMAN VS SUPERMAN: EL AMANECER DE LA JUSTICIA [CINE]


Meses después de su estreno, tras su visionado un par de veces y con la sangre fría que permite una crítica sosegada, creemos que es el momento de analizar (nadie nos lo ha pedido pero el cuerpo nos lo pide) esta obra, en principio hype de todos los hype, que ha hecho correr ríos de tinta digital, mucha mala baba, agrios comentarios y casi la ejecución en la plaza mayor de su director sin previo paso por los tribunales. Así somos, cuanto más nos dan…más exigimos. Somos unos desagradecidos. Nosotros los primeros, pues no tardamos ni dos segundos en clamar al cielo, rasgarnos las vestiduras y arrancarnos las uñas de los pies en cuanto supimos que Ben Affleck sería el próximo Batman tras la declinación de Christian Bale. No creímos que fuera la elección acertada, ni por su fondo como actor ni por el hecho de que la imagen que ya teníamos en nuestra retina del Caballero Oscuro pudiera ser suplantada por otro actor que no fuera Bale. Pero nos equivocamos. 
 
También pensábamos que Zack Snyder había…
 
 
 


…dado demasiadas vueltas al columpio con su “resurrección” 2.0 de Superman con ‘El hombre de Acero’ y que poco o nada podría aportar al megaproyecto que DC y Warner querían gestar para igualarse a la Marvel y su multiuniverso. Pero en este apartado también nos equivocamos. ‘Batman V. Superman’ tiene muchos aciertos, puntos a su favor y un aura que podría haber traspasado la pantalla del cine. Pero, como en las grandes tragedias, no contábamos con el villano de la función. No nos referimos a Lex Luthor, sino a los ejecutivos de la Warner.
 
 
Aterrados por los primeros pases que se hicieron con público (habría que ver quiénes eran esos sujetos de tan dudoso olfato cinematográfico) los ejecutivos temieron que su fastuosa obra magna que debería cimentar el futuro cercano de la franquicia DC podría estar en peligro por la cuantiosa información, aparatosa puesta en imagen, excesiva épica y megalómana virtud que Zack Snyder ha puesto en imágenes. El gran error de muchos es creer que Snyder ha de seguir la línea marcada por Nolan. Y no es así, Nolan juega a otra cosa. Es un prestidigitador de las palabras y un fabulador de las imágenes. Snyder apuesta por la épica del tebeo, por la plasticidad de la forma a la contundencia del fondo. Son dos juegos distintos pero muchos han creído que tenían los juguetes adecuados a la hora de ver este nuevo formato.
 
 
Snyder ha pasado de la solemnidad que Nolan transmitió en su trilogía (que seamos sinceros…nos dejó fríos en su tercera parte) a una épica rebuscada y en muchos casos forzada para ser más cercano al comic. Hecho que muchos críticos han tildado de error, pues creen que no se puede disfrutar de este film sin ser un conocedor de las andanzas de Wayne, Kent, Lane, Luthor y demás galería de personajes. Bien es cierto que Snyder ha querido poner demasiados platos en la mesa para tan poco banquete, y con una primera hora en donde el espectador no sabe bien a qué aferrarse, nos vemos arrastrados en un par de giros de guión, dos o tres flashback, varios sueños premonitorios y un collage de personajes que “aparecen” con calzador, hacia lo que podría llamarse el combate del siglo (sin duda lo mejor del film, ese duelo de machos alfa para dilucidar quién mea más lejos).
 
 
Pero de lo que adolece la película no es de falta de entretenimiento (a veces llega a extenuar tanta explosión, pirueta y mamporro en la barbilla) sino de una excesiva necesidad de apostar por introducir cuanto más mejor. Como si de un mercadillo de sábado por la mañana se tratara en el que hay que sacar todo el género no vaya a ser que alguna maruja se quede sin esos leggins que tan buen resultado le dan en sus reuniones con las amigas en la cafeteria. Snyder ha tenido que lidiar con los productores, ejecutivos, críticos y con los fans de DC. Demasiados enemigos para un hombre. 
 
 
Pese a rodearse de dos pilares tras el guión, David S. Goyer (autor de Blade, trilogía de Nolan, El Hombre de Acero, Dark City o lindezas como Jumper y series de TV como Da Vinci’s demons) y de Chris Terrio (Argo) el director no ha podido ver en pantalla gigante su idea inicial y nos quedará esperar hasta un próximo director´s cut o la versión extendida (y muy necesaria) en Bluray. Cosas de los ejecutivos de la Warner. Una lástima que tras años de cebar las esperanzas, alimentar nuestras ilusiones con un nuevo universo DC que pudiera hacer competencia (que no sombra) a Marvel y que nos mostrara que la solemnidad no está reñida con el entretenimiento, tengamos que mordernos la lengua y esperar que ‘Escuadrón suicida’ venga en el rescate del público.
 
‘Batman V. Superman’ no es mala. No es tan mala como dicen. Cierto que tiene momentos que llegan a exasperar, que tienes ganas de coger un libro de instrucciones del Ikea en busca de algo que sea comprensible, pero como espectáculo funciona. No como historia que sustente una trama. Quiere rizar el rizo mezclando lo visto en ‘El hombre de acero’ con elementos de las sagas de los comics y mucha información se pierde (el director da por hecho que todos somos devoradores de comics). Debemos hacer un esfuerzo como espectadores y meternos en su juego para tratar de dilucidar esos sueños premonitorios, esos personajes que asoman un poco la patita con la esperanza que mediado el film vayan atándose esos cabos. Pero no, nunca tenemos esa resolución.
 
 
Son pequeños retales de una maquinaria mucho más enorme de lo que los 150 minutos que dura el film es capaz de transmitir. Una epopeya de efectos especiales, buenos personajes que no acaban de ser redondos, una música que roza por instantes lo maravilloso (para luego quedarse en agua de borrajas en esa unión de Zimmer y JL Junkie).
 
En lo referente al cuarteto principal de actores, tras asumir nuestro error al creer que Ben Affleck no encajaría como un buen Batman/Bruce Wayne, debemos mencionar que nos sorprendió gratamente, pues recoge el testigo de ese espíritu comiquero que el Caballero Oscuro ha reflejado en muchas y notorias novelas gráficas. Su rol, contenido pero ajustado al tono del film, cuaja con lo aportado por Henry Cavill y su atormentando Superman (lejos del sosías que fue Christopher Reeve o la patada en el arco del triunfo que fue Brandon Routh). En cuanto a Jesse Eisenberg, pues qué decir, que hace de Jesse Eisenberg (y ya van una docena de films así…) pero quizás se ajuste en próximos films al personaje (nuestra velita a San Judas ya está puesta). Y claro, nos queda Gal Gadot, ese icono húmedo de las noches solitarias de los fans de los comics. Ha pasado de ser chica florero en la saga de las bujías (‘Fast & Furious’) ha levantarse como la salvadora del film. Algo exagerado. Bien que su aparición vaya a cuenta gotas para hacernos salivar, pero tenerla como el pilar en el que se sustenta lo poco bueno de la película se nos antoja caprichoso y solo para adictos a la caja de Kleenex y el vaso de leche junto al ordenador.
 
 
Un espectáculo del que se esperaba muchas más respuestas que preguntas. Más emoción que dudas y sobre todo más empaque que retazos de lo que pudo ser y los canallas de los ejecutivos de la Warner nos han negado. Aún así, ‘Batman V. Superman’ aguanta su objetivo. Entretiene. Aunque no apasione. Quizás nos hemos acostumbrado a los cliffhangers, a las escenas post-créditos, a los guiños escondidos (ese traje de Robin garabateado por el Joker), a los personajes fetiche (que poco valorado Jeremy Irons con su Alfred), a un sinfín de detalles que Marvel sabe usar y que Warner y DC se martirizan en tratar de imitar. No es el juego al que deben unirse. Deben crear otro y Snyder iba por buen camino, pero el dueño de las tijeras tiene acceso a la sala de montaje y mientras eso siga pasando en el cine, los autores deberán jugar a otra cosa.
O inventarse un nuevo juego.


VALORACIÓN: 6/10

CAPITÁN AMÉRICA: CIVIL WAR [CINE]


En esta avalancha (a veces casi indigerible) de cine de superhéroes que tanto Marvel-Disney, DC-Warner, Marvel-Fox se han propuesto en darnos cada pocos meses, el año 2016 se presentaba como uno de los años clave para subir a los altares a dicho cine. Pero visto el resultado final de los tres estrenos más esperados de este género (a expensas de lo que suponga ‘Escuadrón suicida’ de DC) salta una duda: ¿nos han dado miel…o somos muy burros?
 
La expectación era brutal con ‘Batman VS Superman’ y tanto la crítica como miles de fans sintieron la desazón, frustración, desaliento, desesperanza y ansias de asesinar a alguien ( a Zack Snyder sin ir más lejos) tras ver su megalómano proyecto con ínfulas de sentar cátedra en el cine de personajes de comic. O bien por el paso por…
 
 


 
…la tijera en el montaje, o el excesivo afán de aglutinar personajes, datos y sin miramientos hacia los neófitos de los comics, el film ha sido una piedra en el riñón de muchos cinéfilos. ‘XMen: apocalipsis’, parecía que podría devolver un poco de ese aura nostálgica a buen cine de entretenimiento que tan buenos frutos dio en sus anteriores precuelas (de la trilogía original…cosas de Bryan Singer). Pero una vez vista, decir a modo de preámbulo que son dos horas largas (pero en su máxima extensión como término y como tedio) de deambular con unos personajes que nada nuevo aportan sobre una fórmula que el propio Singer se ha encargado de defenestrar.
 
Por ello, sin que esto sirva de una alineamiento por parte del que suscribe de si está a favor de DC o de Marvel, constatar que lo que uno busca es simple y llamamente, entretenimiento. Y mira tu por donde ha sido con la nueva incursión de las aventuras del Capitán América (el más soso de los Vengadores, se ponga Stan Lee como se ponga…)
 
 
No es ni de lejos, como algunos gurús de las críticas sesudas han escrito, “EL PADRINO II” de las pelis de superhéroes. Un respeto para los Corleone, Coppola y si hace falta hasta para la toalla que usa De Niro para ocultar la pistola en el pasillo. Esta tercera parte de ‘Capitán América’ es más bien un conglomerado de escenas y pasajes que encajan con ‘Soldado de Invierno‘ y que forma un tríptico casi redondo para ser denominada ‘Los Vengadores 3’, pero ni acaba siendo una continuación de la saga del recto Capitán, ni se puede llamar tercera parte de las divertidas andanzas de los Destructor…digo Los Vengadores.
 
 
Aquí se enfatiza sobre todo la conciencia de unos personajes que llevan casi una docena de películas arrasando el planeta, matando a civiles, daños colaterales, víctimas inocentes y demás fauna (ríete de los funcionarios asesinados en la Estrella de la Muerte a manos de Luke…) y que por fin (al igual que en ‘Batman VS Superman’) hacen una parada para dilucidar si agachar la cabeza y ser pasto de la burocracia manipuladora o bien seguir con su libre albedrío de “machaca antes y cómete un shawama después”.
 
 
Aparte de este inciso, los hermanos Russo han optado por la fiesta grandilocuente y visualmente poderosa de los enfrentamientos entre las dos facciones que surgen entre el grupo de superhéroes. Han dejado de lado los tintes de thriller de acción que tan buen resultado dio en ‘Soldado de Invierno’ y proponen un espectáculo de fin de fiesta que abre las puertas de par en par a la tercera fase que Marvel tiene ya lista. Con presentaciones (lo mejor del film) de personajes secuestrados por otros estudios (Spiderman) o grandes momentos que hilan una trama con connotaciones shakesperianas (“¿Cómo dices que se llamaba tu madre, Tony?”).
 

 

 
Pese a ello, la excesiva duración de esta tercera parte (casi dos horas y media) hace que el film adolezca de demasiados momentos álgidos, y lo que por momentos pueda parecer una montaña rusa de diversión, se torna en un vaivén de idas y venidas para acabar con la consabida fraternización entre los superhéroes. Ni tan siquiera el villano de turno (que por una vez es hasta creíble pero fugazmente bien utilizado) hace que la película acabe de ser redonda como trilogía (o bien para el Capitán o bien para Los Vengadores) pero es innegable que en este tour de force que las tres mayors de los héroes de comics  han entablado, sea ésta, y no otra, la que más entretiene, divierte y en algunos momentos, llegue hasta el corazoncito. Ains…cómo nos sufre Tony Stark.


VALORACIÓN: 6/10

DEADPOOL [CINE]


“Todo lo que quiso usted ver en Marvel y siempre se lo prohibieron”…así, a bote pronto se podría comenzar a hablar sobre la aparición en el cine del irreverente superhéroe Deadpool (por favor, olvidemos aquel sacrilegio en ‘Lobezno: origins’). La mala uva que a Ryan Reynolds le debió quedar tras esa incursión con el sobrenombre de Masacre, vapuleado hasta la saciedad por fans, críticos y vecinos de la comunidad, hizo que el actor se haya pasado casi diez años gritando en el desierto hasta que por fin la Fox ha cedido un poco y parece que suelta las riendas de sus franquicias hacia el Olimpo de los estudios Marvel (o sea, el Universo oficial y oficioso que llevamos viendo cerca de diez años en pantalla grande). 
 
Con traje de fiesta, humor desenfrenado, diálogos triviales y llenos del corrosivo toque vitriólico que caracterizan al personaje y sobre todo, el pundonor que Ryan Reynolds ha demostrado a la hora de levantar este proyecto (no olvidemos que él ha sido el percusor de toda esta fanfarria llevada a buen puerto) nos ha dado…
 


 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
…la oportunidad de ver en formato digital y con muy buen tono a uno de los héroes más controvertidos de Marvel. Miedo no, terror tenían los ejecutivos de no plasmar en pantalla el nivel que los fans exigen a Deadpool. Pero mira tu por donde, han dado en la tecla adecuada al acercar de manera genial y risueña el microcosmos personal de este bocazas encantador que hará las delicias de los adolescentes y aumentará la vergüenza ajena en las mejillas de los padres que acompañen a dichos adolescentes a las salas de cine.
 
 
La calificación “mayores de 18 años” no es aleatoria. Marvel sabía que tenía un producto delicado y dedicado a cierto sector de público que ansiaba más incorreción en pantalla, más irreverencia, más comic. Y he aquí el resultado. Un éxito de taquilla que ha hecho que el presupuesto gastado en ella se multiplique por diez en apenas un mes en pantalla. Secuela (o saga) garantizada. Es más, Fox pretende dar ese toque de violencia gratuita, humor “caca-culo-pedo-pis” a sus próximos proyectos (‘Lobezno 3‘ por ejemplo) viendo los pingües beneficios que este giro, necesario por otra parte, en el mundo de las adaptaciones de comic pedía el público.
 
 
El film, dicho sea por otra parte, es un compendio de chascarrillos, bromas, gags, chistes zafios, escabrosos, malhablados y a todas luces gratuitos que satisfacen a un buen número de aficionados. La trama, “chico conoce a chica-chico se transforma en superhéroe-chica es secuestrada por malo malosos-chico se carga a hasta el apuntador” es más bien nula o superflua. Pero eso es lo de menos. Lo que deseaba el público era la presentación por todo lo alto de este número uno en el Club de la Comedia como es Deadpool, y amén que lo han conseguido.
 
 
El tono de guasa, autoparodia y autohomenaje sadomasoquista al que se somete Ryan Reynolds (que no deja títere con cabeza empezando por él mismo) hacen que el film sea fresco y se deje ver de buen agrado mientras que las bromas y escenas de acción se suceden como en las fases de cualquier videojuego de los Atari de los ochenta. No íbamos a pedir encima que se nos pusiera en plan trascendental. Ese no es el estilo de Deadpool. Ni en los comics ni mucho menos en la pantalla. La magia de romper la cuarta pared (hablar al espectador como si éste fuera cómplice de las acciones del personaje) funciona a la perfección, del mismo modo que ese fue el gran secreto y éxito del personaje en el comic. Reynolds se destapa con cientos de referencias a la cultura pop, con críticas, burlas y parodias a la Fox, a la saga X-Men, a su personaje para olvidar de Masacre, a Matrix, al presupuesto del film, a su propia visión como actor dentro del film. Todo un ejemplo de cómo salir airoso de un proyecto a priori vacío y solo apto para la violencia gratuita. Desde los títulos de crédito, donde se etiquetan con insultos y desdén hasta la escena post créditos donde como no podía ser de otra manera, se nos vuelve a regalar un homenaje a otro icono de los 80: Ferris Bueller.
 
 
Tim Miller, director de esta fiesta, ha debutado con buen pie, ahora solo falta ver que en la secuela (donde tendrá más presupuesto, personajes e incluso guión…ójala) no se le vaya la mano en el ritmo, el tono y la frescura con el personaje. 
 
 
Pese a que sea un film hecho por y para fans del personaje, tiene un amplio abanico de público. Puede gustar o no su exagerado tono de humor grosero y transgresor. Puede animar o no al espectador a meterse en el juego que el personaje ofrece. Incluso puede tildarse de ser un simple vehículo para el lucimiento sin sentido de un catálogo de chistes malos en boca de un personaje icónico. Es todo eso y un poco más. Pero no se le puede negar que tiene gancho, un no se qué que hace que en la escena más sencilla, en el gag más simple o en un diálogo intrascendente…el espectador dibuje una sonrisa. Esa es la batalla ganada de Deadpool.
 
VALORACIÓN: 6/10