INDIANA JONES Y LA ÚLTIMA CRUZADA [CINE]

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Cuando me propuse revisar esta trilogía para su comentario en estas líneas, sabía de antemano que me iba a divertir. Pero además de diversión, recuperé el encanto perdido que me causó la última entrega, ‘El reino de la calavera de cristal’ (2008). Siempre he dicho desde que vi ésta, que las películas originales de Indiana Jones son tres. Que la última es una especie de reunión de amigos que tenían ganas de echarse unas risas a costa de un mito. Nunca perdonaré a Steven, o Harrison y mucho menos a Lucas que se permitieran jugar con los sentimientos más sinceros de un cinéfilo como el que suscribe. Vaya por delante mi pesar a las personas que piensan en la existencia de una tetralogía de Indy. Es falso, sólo existe una trilogía. Éste es su capítulo final. Lo demás son divagaciones de mentes enfermas que necesitaban inflar sus cuentas corrientes.
  
Leyendo la Carátula:


Indiana Jones, adquiere un diario que contiene pistas y un mapa sin nombres para encontrar el misterioso Santo Grial, que fue enviado por su padre, el Dr. Henry Jones (Sean Connery), desaparecido en Italia. Un coleccionista privado, Walter Donovan, ayuda a recuperar al padre de Indy con la condición de hallar también el Santo Grial. Marcus Brody (Denholm Elliot) acompañará a Indy en esta aventura. Ambos tratarán de encontrar al padre de Indiana, recuperar el Santo Grial y evitar que los nazis se hagan con el mismo.


Rebobinando:

Las espadas estaban en alto en 1989 cuando se estrenó esta tercera entrega de las aventuras de Indy. La espectación era total, habían pasado cinco años desde la anterior secuela-precuela, todo está a favor de este capítulo. No defraudó a nadie. Lucas volvió a coger el testigo a la hora de escribir la historia, esta vez junto a Menno Meyjes (‘El color púrpura’, ‘El imperio del sol’). Jeffrey Boam (‘El chip prodigioso’, ‘Jóvenes ocultos’) se encargó de escribir el guión de la excelente película que al final sería.


Sin duda el film tiene muchos golpes de efecto, pero si debemos quedarnos con algunos en particular, me inclino por estos dos: mostrar la adolescencia de Indiana e incorporar como personaje al doctor Henry Jones, padre de Indy. Son estos dos elementos los que hacen ampliar el universo icónico de una leyenda. Iniciar esta tercera película de la saga con un joven Indiana (River Phoenix) mostrando sus primeros intentos de recuperar objetos valiosos de la antigüedad, es sencillamente genial. Sabremos el porqué de su fobia a las serpientes, nos darán una explicación acerca de la cicatriz que luce Indiana en su mentón o descubriremos el origen del emblemático sombrero que lleva en todos los films.


Elegir a River Phoenix para interpretar a Indy de joven es un acierto de gran calado. Recoge muy bien los ademanes y gestos que luego veremos en el personaje. Pero es el gran Sean Connery el que ofrece un recital de saber estar, actuación con sobriedad e ingentes kilos de calidad. Fortalece la película subiendo un nivel más, se come la pantalla en cada aparición de su alter ego Henry Jones, aporta la dosis de humor que no esperas, formando una pareja de locos eruditos junto a Marcus Brody (D. Elliot). Contrapone su personalidad a la de Harrison Ford pero se complementan con una química muy pocas veces conseguida en el cine.

La trama retoma el argumento religioso que tan buenos resultados dio en la primera entrega. La mística del Santo Grial, al igual que su búsqueda, dotan a esta cruzada de aventureros de la magia que quizás faltaba en la anterior parte de la saga. No en detrimento de ‘El templo maldito’ sino que aquí esa chispa que tenía ‘En busca del arca perdida’ vuelve a brotar. Las aventuras con temas universales, como es el caso, engrandecen esta saga, la vuelven aún más épica. Es sin duda la más divertida en todo caso, pues sabe aunar humor y aventura con la misma presteza. Los gags son variados, de lo mejor de toda la serie. Llegando al cenit cuando el mismo Adolf Hitler se cruza con Indiana Jones.


La chica de turno, Elsa (Alison Doody) aporta el toque de exótico romanticismo muy a tono con la época que retrata el film (década de los 30), perfilando un personaje que encaja como un guante en el arquetipo de mujer fatal. Quizás el punto flaco del espectacular reparto sea el villano de la función, Donovan (Julian Glover), que no acaba de convencer como hiciera Belloq (Paul Freeman) en ‘En busca del arca perdida’. La toma de contacto una vez más con Sallah (John Rhys-Davies) es un guiño muy conseguido a los seguidores de la trilogía. Del mismo modo que las referencias que hacen del arca de la alianza.


Hablar de una película de Spielberg sin mencionar a John Williams es como decir que Paris Hilton es actriz, no se puede. En esta ocasión, el sabio Williams retoma elementos de anteriores entregas para rebautizarlos, unirlos a una nueva selección de pasajes que escuchados por separado, en ausencia de imágenes, evocan toda la sensación de aventura que uno espera. Los cortes de ‘Escape from Venice’ y ‘Scherzo for a motorcycle and orchestra’ son sencillamente sublimes. Obvia su nominación a Mejor Banda Sonora.


La película está un punto por encima de la anterior aventura cinematográfica pero no llega a la eterna e inigualable primera. De todos modos, sigue siendo a día de hoy una excelente muestra de cine de género, que combina con agilidad su propia mística con sorprendentes giros en la historia. En su momento se echó de menos un final tan cerrado como el que se refleja en el film, con los héroes cabalgando hacia el ocaso. Pero visto el estrepitoso resultado de la última película de marcianos y bombas atómicas, da la impresión que era el mejor de los finales: bello, directo y nostálgico.



Cotilleos de Videoclub:

  • Spielberg dijo en una ocasión que realizó esta película por 2 razones: una, por que prometió a Lucas dirigir tres entregas y dos, por que quiso expiar las malas críticas de la anterior.
  • Sean Connery fue siempre la primera elección del director, si hubiera fallado se habría optado por Gregory Peck. El empeño en Connery viene por el deseo de S.Spielberg de haber rodado alguna vez una película de James Bond.
  • R. Phoenix, nominado por este trabajo, se preparó el personaje fijándose en los gestos de Harrison Ford, y no en lo visto del personaje en las otras películas.
  • Connery tenia 58 años cuando rodó este film, doce años más que Harrison, que interpretaba a su hijo.
  • Denholm Elliot (Marcus Brody) comenzó el rodaje sabiendo que tenía Sida. Falleció 3 años después.
  • La primera secuencia del film, donde vemos a Indy de joven, inspiró a Lucas para crear la serie de TV ‘Las aventuras del joven Indiana Jones’ (1992). La serie fue ofrecida al propio River Phoenix.
  • El templo de Alejandreta descrito en el film no existe realmente. Lo que vemos en realidad es la entrada de un templo eregido en Petra (Jordania).
  • Las escenas finales de la lucha entre un tanque e Indiana fueron rodadas en Almería.
  • Connery y Ford hubieran vuelto a trabajar con Spielberg si la oferta que les hizo este último para rodar ‘Parque Jurásico’ hubiese fructificado. 
  • Los villanos Julian Glover (Donovan) y Michael Sheard (Hitler) ya aparecían como malvados oficiales imperiales en ‘El imperio contraataca’.
  • Contiene la primera escena compuesta digitalmente por ordenador (SPOILER¡¡), la muerte de Donovan. Los dos anteriores intentos fueron en ‘El secreto de la pirámide’ y ‘Willow’, que utilizaron técnicas por ordenador combinadas con manipulación en el montaje.


Valoración:8
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INDIANA JONES Y EL TEMPLO MALDITO [CINE]

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Decir tres palabras: años 80 aventura. Con sólo unir esas tres consignas nos viene a la mente un personaje. Es evidente, no puede ser otro que Indiana Jones. Lo siento por aquellos que pensabais que iba a decir el pato Howard (‘Howard, un nuevo héroe’ 1986). El revisar las fabulosas aventuras de este icono de la década más ingenua, viene a colación del escalofrío que recorre mi ser desde que se hizo oficial el anuncio por parte de Disney de la adquisición de los derechos sobre la saga del intrépido arqueólogo creado por George Lucas. No es escepticismo lo que me abruma, que va. Es el pánico más apabullante que se pueda imaginar en un cinéfilo. Disney tiene pensado dominar el planeta, eso es seguro. Pero debemos ser fuertes, tener la conciencia tranquila en cuanto a los regalos que nos dieron esos tres cracks en los ochenta. Harrison, Lucas y Spielberg configuraron una trilogía que jamás ningún ratón bienintencionado nos podrá arrebatar. Dicho esto, mientras me enjuago las lágrimas, sigamos en pos de la aventura.






Leyendo la Carátula:


1935. Shanghai. El intrépido arqueólogo Indiana Jones (Harrison Ford), tras meterse en jaleos en un local nocturno, consigue escapar junto a una bella cantante Willie Scott (Kate Capshaw) y su joven acompañante Tapón (Jonathan Ke Quan). Tras un accidentado vuelo, los tres acaban en la India, donde intentarán ayudar a los habitantes de un pequeño poblado, cuyos niños han sido raptados.
 
                     
 
Rebobinando:

Una auténtica montaña rusa es lo que supone el visionado de la secuela (o precuela según se vea) de las extraordinarias aventuras del arqueólogo más famoso del cine (bueno, del cine y del resto de la historia, ya que no conozco a ningún otro tan famoso). Vertiginosa desde su comienzo, arranca con un número musical digno de los mejores fims de los años 40 (‘Ziegfeld follies’ 1946 ). Lo mezcla con una alocada pelea en un local nocturno donde nuestro aguerrido héroe deberá escapar con el diamante que ansia, una cantante que se ve envuelta en el lío mientras que la música sigue en crescendo. Ese ritmo, imprimirá al film durante toda su duración. Frenético donde los haya. No hay espacio para el descanso. La aventura es vivida en un alarde desmesurado de excelente cine con sabor a clásico.

                 

Empezar en lo más alto en cuanto a escenificar la acción puede ser peligroso, pues el público está atónito con un inicio tan espectacular. Pero Steven Spielberg tiene aprendida la lección, no deja que tomemos aliento. Cuando creemos que todo está en calma…hace que un avión se precipite al vacío con nuestros protagonistas. Les lanza contra una montaña, tratan de sobrevivir a aguas turbulentas en un salvaje río. ¡¡¡Y todo esto en los primeros 15 minutos!!! Lo mejor de ello es que lo plasma con un realismo, un buen hacer de director que sabe dónde colocar la cámara, a sus personajes, hacer vibrar la acción para que el desarrollo no pierda empuje, un espectacular despliegue de magia cinematográfica que sólo está en disposición de unos pocos.

Los años 80 nos dejaron esta imperecedera muestra de cine de aventura. De evasión sin tapujos. Directa, entretenida e imaginativa. Con un protagonista al que le sobran presentaciones, queremos ver al héroe en acción. Acelerada del mismo modo que compacta. No le sobra ni un minuto. Envuelta en un tono oscuro, crepuscular. Era una época de transición tanto para Spielberg como para Lucas. Ambos se estaban divorciando. Eso se nota a la hora de trabajar, de reflejar en un film tus pensamientos. El guión, obra de Wiliam Huyck y Gloria Katz (‘American Graffiti’) debía ser más tenebroso, según petición de Lucas. Del mismo modo que ya hiciera con la saga de ‘Star Wars’ en su segunda entrega, deseaba que la secuela de Indiana Jones fuera más oscura en su fondo como en su contenido. Así fue. Niños raptados, usados como esclavos, torturas, trabajos forzados, banquetes donde se mezcla lo asqueroso con lo grotesco, sectas diabólicas que someten a pueblos, sacrificios humanos, posesiones…un cocktail que casi roza con elementos del cine de terror. 

                     

Mezclado con el magnífico pulso narrativo al dirigir de Spielberg, la historia roza esos límites entre el asombro y la aventura; entre lo terrorífico y la diversión. Eran años locos, todo valía para sorprender al público, sin embargo, un icono como Indiana debía superarse a sí mismo. El trío Lucas-Spielberg-Ford lo consiguió, con creces. Sin ser tan enigmática como su predecesora, o tener un magnetismo y atractivo de cara al público como lo tuvo ‘En busca del arca perdida’, ésta entrega no deja de ser un estupendo ejemplo de cine de evasión en estado puro. Mantiene pegado a su butaca al espectador. Con una sencilla pero arrolladora historia, en la que el protagonista debe recuperar unas piedras de poder (las Sankara) de un pueblo hindú, que han sido robadas por una secta (los Thugge), disfrutamos de dos horas de diversión asegurada.

                     

 
El elenco que acompaña a Harrison Ford no hace añorar en ningún momento a la heroína, al amigo o al villano que viéramos en la primera entrega. Aquí, Kate Capshaw da un recital de «chica en apuros que tiene bemoles» muy eficiente. Del rodaje se llevó dos cosas, una genial película donde trabajó y un marido. Se casó con Spielberg Del mismo modo, el joven debutante Jonathan Ke Quan (Tapón) aporta el toque de humor que engrandece la aventura, también significó que un año más tarde trabajase en la inolvidable ‘Los Goonies. El villano de turno (Mola Ran) está interpretado por Amhris Puri, que luce un repertorio de gestos malvados que achanta a cualquiera.
 
                   
 


Una extraordinaria (como casi siempre) banda sonora de John Williams acompaña las secuencias. Con toques humorísticos desde el inicio con la versión del tema «Anything goes» (Cole Porter, 1934) hasta pasajes tétricos como «Children in chains». Une luz con tinieblas de una manera magistral. Acorde con unos efectos especiales de Dennis Muren (‘Terminator 2’ o saga ‘Star Wars’) que le valieron el Oscar ese año. Un deleite lleno de frases ingeniosas, escenas míticas (la persecución en vagonetas, el ritual del sacrificio, el puente colgante…), guiños cinéfilos (el club nocturno). Un espectáculo que dignificó y encumbró aún más la leyenda del héroe por antonomasia: Indiana Jones. Pero la aventura…CONTINUARÁ.



Cotilleos de Videoclub:


  • El inicio de la película pertenecía a parte del guión de ‘En busca del arca perdida’ (1981) donde Indy debía ir a Shangai para recuperar una parte del bastón de Ra, pero se eliminó. Esta idea fue retomada por los guionistas de la secuela, cambiando el tema del bastón por un valioso diamante.
  • El nombre del local nocturno es «Club Obi Wan», un homenaje a George Lucas, como ya hiciera en la anterior entrega, en la que vemos las efigies de R2-D2 y C3PO entre los jeroglíficos  donde Indiana se descuelga para encontrar el arca.
  • Las referencias al arca salen en todos los fims de Indiana excepto en éste.
  • Harrison Ford se lesionó de gravedad en la escena que lucha con un seguidor «Thugge» en el dormitorio. Tuvo una hernia discal que paralizó el rodaje de sus escenas varias semanas.
  • Todas las escenas que transcurren en la India se filmaron en Sri Lanka.
  • En cambio, las escenas del puente colgante se rodaron en tres localizaciones distintas, Sri Lanka, Londres y Florida.
  • Una de las más famosas escenas es la de la comida en el palacio del Maharajá. El plato estrella es el sorbete de sesos de mono. En realidad los sesos eran crema con salsa de frambuesa.
  • Otra escena mítica es la persecución en vagonetas por la mina. Rodada en una gran maqueta con efectos de stop-motion, miniaturas e inventiva. Por ejemplo, el sonido de las vagonetas fue tomado de la montaña rusa original de Disneyland.
  • El personaje de Willie Scott, la cantante, iba a ser interpretado por Sharon Stone. 
  • Realmente la película es una precuela, en lo que se refiere a la línea temporal del personaje. La primera transcurre en 1936. Ésta en 1935. La última entrega de la trilogía se sitúa en 1938.
  • Hay varios cameos en el film: George Lucas aparece en el aeropuerto donde escapan Indy y sus amigos. Dan Aykroyd (‘Los cazafantasmas’) también aparece en esta escena. Frank Marshall (productor de casi todas las pelis de Spielberg) sale en esta secuencia, al igual que el propio director, Steven.


Valoración:8

POLTERGEIST [Cine]

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Hay frases de cine que forman parte de nuestra vida. Se han incorporado a nuestro vocabulario y nos sirven como salida para muchas situaciones. Que dejas a tu novia, pues le dices: «Volveré» (Terminator, 1984). Que tu hijo no te hace caso, le sueltas con voz de Constantino Romero: «Yo soy tu padre» (El imperio contraataca, 1980) Que el panadero te quiere estafar con el precio, le miras a los ojos y le dices: «Alégrame el día» (Harry, el sucio, 1969). Que tienes más de 10.000 followers en Twitter, te asomas a la ventana y gritas: «Soy el rey del mundo» (Titanic, 1997). Las citas son muchas, antológicas casi todas. Pero para mí existe una que sirve en muchas situaciones. Te crea una tensión que enseguida relacionas con el film en la que se dice, pero sobre todo…hace volar la imaginación: «Ya están aquí……..»



Leyendo la Carátula:


La familia Freeling sufre extraños fenómenos en su casa. Al principio, los sucesos aparecen de forma amable, objetos alrededor de la casa se mueven para diversión de todos, entonces se vuelven desagradables poco a poco y comienzan a aterrorizar a la familia, llegando a «secuestrar» a la hija menor Carol Anne.



Rebobinando:

Lo primero es dilucidar si Spielberg o Hooper fueron o no los directores de la cinta. Notorio es el hecho que en la filmografía del creador de ‘La matanza de Texas’ (1974) no haya un título de tan buen acabado, desarrollo e impacto visual como éste. No es por menospreciar al genuino realizador de películas tan «magistrales» como ‘Los invasores de Marte’ o ‘Fuerza vital’, que va…simplemente que resulta del todo imposible, improbable y categóricamente inviable que Hooper dirigiera este film. La mano firme, fantástica e imaginativa de Spielberg se puede palmar en cada fotograma. Tiene un halo que es imposible desligarlo del estilo visual del genio de ‘Encuentros en la tercera fase’.


Aparte que escribió la historia en la que se basa, el propio Spielberg realizó el guión, dibujó storyboards, diseñó el rodaje…vamos, que Tobe sólo tuvo que sentarse en una silla y dejar que todo fluyera. Nunca podré agradecer como se merece a Hooper que no hiciera nada.

El misterio que envuelve la historia se desarrolla en tres etapas. Primero vemos como una típica familia «made in USA» con tortitas y bacon para desayunar incluido, comienzan a notar una serie de fenómenos. Segundo, cuando los extraños sucesos se tornan algo más consecutivos llegando a aburrir a la propia familia, algo desencadena una explosión de actividad. La dulce Carol Anne, será el nexo entre nuestro mundo y el más allá. Tercero, el intento de recuperar a la niña a través de experiencias que ni ellos mismos creen. Deben aceptar que están en un juego peligroso, ajeno a la ciencia. Tanto personajes como público accedemos la propuesta que nos sugiere Spielberg.


La trama en ningún momento decae. Es más, cada vez que avanza la historia, nuevos sucesos e información van brotando. Personajes como la médium Tangina (Zelda Rubinstein) hacen que la expectación aumente, el thriller se transforma en terror. Escenas de sucesos paranormales hacen las delicias de los aficionados al género. Sin grandes dosis de gore pero con un efectismo impactante ( las escenas de la cocina, el rapto de la niña, el ataque a Robbie por parte de un muñeco payaso, la alucinación de un técnico en el baño). Rezuma el sabor clásico del buen cine de terror. Una lástima que Spielberg no alimentara más su carrera en este género, a sabiendas que como guionista y creador de historias estaba en su momento más dulce (‘Encuentros en la 3ª fase’, ‘E.T.’ o los ‘Los Goonies’).



El buen hacer del elenco de actores es un factor primordial. Nos transmiten verdadero pánico, miedo, angustia. Excelentes ambos padres (Jobeth Williams – Craig T. Nelson) que muestran ambos lados de la cuestión: creer o no creer. Los niños, como en todas las historias de Spielberg, son los auténticos protagonistas. Un merecido diez al casting que eligió tanto a Heather (Carol Anne) como a Oliver Robins (Robbie). El pulso que siempre ha tenido el director de ‘Inteligencia artificial’ a la hora de tratar el complejo mundo de la infancia, es patente en ésta. Nos devuelve a nuestros miedos más pueriles, recordamos aquellos tiempos en los que mirábamos bajo la cama, cerrábamos bien el armario o nos escondíamos totalmente bajo las sábanas.



Una maliciosa banda sonora, regalo de Jerry Goldsmith, acompaña de manera fantasmagórica las imágenes. Perturbadora hasta contrastar con lo que sucede en pantalla. Un broche más a la colección de maravillas del compositor de obras como ‘La profecía’, ‘El planeta de los simios’, ‘Papillon’, ‘Alien’, ‘Los Gremlins’ o ‘Star Trek’.

Un fantástico trabajo que reune todos los clichés del cine de género. Casas encantadas, fantasmas, psicofonías, telequinesis, visiones…un compendio que seguro hace las delicias de Iker Jiménez. Una película referente en el cine de los 80, símbolo de una generación en la que me incluyo (que chungo lo pasé los días posteriores a verla). En estos tiempos que corren de pseudo-thrillers de medio pelo, pelis de zombies con problemas de amores, vampiros y demás ralea de seres de la noche, os recomiendo encarecidamente que volváis a revivir el espíritu libre que ‘Poltergeist’ es. Una maravilla artesanal realizada con buen gusto y mejor acabado. ¿Qué más da quién la dirigiese? Pero Steven… gracias de todas formas.



Cotilleos de Videoclub:

  • Siempre se ha dudado de la autoría de este film. Spielberg daba instrucciones a Hooper de cómo rodar, forma, estilo y desarrollo. Es obvia la respuesta a su autoría entonces…
  • Los esqueletos que aparecen en la película son reales. Era más barato comprarlos que recrearlos. Las leyendas urbanas que circulan sobre la maldición alrededor de esta película se deben al uso de dichos esqueletos. 
  • Heather O’Rourke fue elegida cuando Spielberg encontró a la niña y su familia en un centro comercial. Encajaba en el perfil que él andaba buscando.
  • Drew Barrymore fue la primera opción, pero se decidió que trabajara en ‘E.T.’
  • La historia es real. Se basa en unos hechos acontecidos en Denver. Se construyó un parque sobre un cementerio sin retirar las fosas antes.
  • Stephen King pudo haber escrito el guión pero no llegó a ponerse de acuerdo con Spielberg, por lo que éste decidió escribir el mismo todo el material.
  • Curiosidad: en la habitación del niño hay un cartel de la Superbowl XXII (1988) celebrada en San Diego. Heather O’Rouke murió el día después de ese encuentro en la misma ciudad. Su muerte se debió a un fallo intestinal. Dominique Dunne que interpreta a su hermana mayor en el film, fue estrangulada por su novio unos meses después del estreno. 
  • La escena en que se despedaza la carne de una cara frente al espejo, las manos que hacen dicha toma son las de Spielberg.
  • Los terrores que siente Robbie como personaje son los mismos terrores que sufría de pequeño el director de ‘E.T.’
  • Tobe Hooper iba a dirigir ‘E.T.’ pero prefirió ‘Poltergeist’, de ahí surgió la polémica en la dirección de ésta última.
  • El barrio donde se filma ‘Poltergeist’ es el mismo que se usa en ‘E.T.’ (Simi Valley)
  • Primera película como productor de Spielberg.
  • Curiosidad: para ser una película de terror, nadie muere…en pantalla, claro.
  • Se rodaron dos secuelas más (siempre con Heather O’Rourke) con menos interés según se estrenaban.

OTRAS CRÍTICAS DE POLTERGEIST:


Valoración: 8

BLADE RUNNER [Cine]

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Hoy en día, las palabras cyberpunk, clon, ingeniería genética, replicante o globalización nos suenan actuales e incluso alguna de ellas hasta pasada de moda. Somos hijos de la tecnología, vivimos rodeados de artilugios que nos facilitan la vida. Redes sociales que nos comunican de forma global con cualquier parte del mundo, estamos conectados a todos desde nuestro aislamiento personal, la gran paradoja. Palabras como twitter, wikileaks, community manager, wifi, Ipod, tablet, SmartTV…ya pertenecen a nuestro ADN, nos hacen partícipes de que el futuro no lo imaginamos, ya está aquí. Somos afortunados en parte al creer que toda esta tecnología nos protege, nos resguarda y vela por nosotros.
Cuando realmente no somos más que una parte del complejo engranaje en el que estamos sometidos. Una tecnología que nos protege para que otros nos vigilen; nos resguarda para que otros nos dominen; nos cuidan para ser realmente manipulados. En 1982, una película avanzó todo esto. Nos mostró un futuro que no dista mucho de nuestro presente. Nos advirtió. Pero sobre todo nos maravilló. Bienvenidos a ‘Blade Runner’.


Leyendo La Carátula:


En un futuro cercano, el hombre ha desarrollado la tecnología para crear replicantes, clones humanos que se utilizan para prestar servicios en las colonias fuera de la Tierra, pero con esperanzas de vida fijas. Estamos en Los Ángeles,año  2019, Deckard es un Blade Runner, un policía que se especializa en la terminación de los replicantes. Originalmente en el retiro, se ve obligado a volver a entrar en la fuerza cuando cuatro replicantes logran escapar de una colonia espacial y llegan a la Tierra.

Rebobinando:

Estamos ante una de las películas mas influyentes de todos los tiempos. Sin duda alguna, hay un antes y un después del estreno de ‘Blade runner’. El cine en general, el de ciencia ficción en particular, deben un respeto sin medias tintas hacia el título que abrió las puertas a un futuro tan real que a día de hoy aún no se ha vuelto a filmar nada que se parezca. En veracidad, crudeza, simbolismos, en cualquier aspecto que la película tocó, nadie antes había plasmado una visión del futuro del modo en que lo hizo Ridley Scott. Tras ella, se han rodado otras visiones del futuro, pero siempre han tenido como referente el universo creado aquí.

Un guión que combina una densa trama, personajes ambiguos, oscuros. Un futuro que mezcla lo peor de la humanidad con los avances más impresionantes (como los días de hoy). Una historia sencilla a priori. Marcada a fuego como una película de cine negro, tiene todos los tópicos del cine de los años 40. Un antihéroe descreído, una mujer fatal con secretos ocultos, un villano que juega a ser dios, unos sicarios con pretensiones más allá de su comprensión, una atmósfera pesada, recurrente como una pesadilla. Lluvia, mucha lluvia. Toda la película muestra una eterna noche que no acaba, con un testigo omnipresente, la lluvia. Quizás lluvia ácida debido a los excesos cometidos por el hombre. Nunca limpia las calles, calles con miles de recovecos, saturadas de masas de población que reflejan una globalización que supera los límites que cualquier ciudad puede soportar. La ciudad de Los Ángeles se dibuja como una mastodóntica urbe que engulle al espectador. La imagen del ojo que se maravilla ante la ciudad es el mayor símbolo de lo que vamos a presenciar. Un intento del hombre por absorber las maravillas que ha creado.

Rick Deckard (Harrison Ford) vaga por calles que recuerdan los suburbios más tenebrosos de un mal sueño. Sale a la caza de aquellos que pretenden igualarse al hombre. Máquinas que nos facilitan la vida se han rebelado. Él es la llave para detenerlos. Quizás es algo más que un método para atrapar a esas máquinas. Su desengaño es latente todo el film. Nos empuja en su persecución implacable, sin respiro, sin marcha atrás. Hombre y máquina enfrentados por descubrir la verdad. Una verdad impuesta. Sueños que se mezclan con la realidad. Recuerdos implantados, deseos. Hay tanta información, tantos matices en ‘Blade runner’ que cualquier conclusión que se saque es válida.

Scott tiene en este film su canto del cisne. Es su cénit como director. Nunca más volvió a rodar algo tan personal, tan perfecto. Un disfrute para los sentidos. Una obra que encoge cualquier comparación. La mezcla genial de imágenes, música, montaje e imaginación puestas para el deleite del espectador. Unos actores en estado de gracia. Rutger Hauer (Batty) está enorme, cada aparición suya se come la pantalla. Un tigre con ansias de libertad que hace volar a la película a un nivel superior. Una frágil Daryl Hanna (Pris) que empatiza desde un primer momento. Unos secundarios de lujo que esparcen su buen hacer a lo largo del metraje (Edward James Olmos como el inspector Gaff es asombroso).

Vangelis creó una banda sonora tan genuina que arrastra al público en su persecución junto a Deckard. Unos sonidos que van más allá de la primera lectura que podemos hacer del film. Temas íntimos que remarcan aún más la penumbra de la atmósfera. Lo envuelve en una neblina que hace dudar al personaje. Fusiona el pesar con la incertidumbre. Realidad o recuerdo impuesto. Los efectos especiales son puestos a beneficio de la historia, no recurren a ellos para contar una trama, sino que forman parte del conjunto sin que pesen, pero siempre fascinando por su veracidad.

La visión del futuro vista por máquinas. Uno puede elegir la interpretación que más se adapte a su modo de pensar. Es lo imperfecto de esta película, a la vez que su mejor virtud. Tal vez lo vemos no es sino aquello que deseamos que suceda. Intentamos escapar de la noche, al igual que Deckard, deseamos acabar la misión. Detener el peligro que suponen esas máquinas que pretenden ser hombres. ¿Cómo detener a una maquina tan perfecta? ¿Con otra máquina quizás?

Harrison Ford nunca acabó satisfecho con el resultado final del film. Eso dicen. Pero debe más a esta película que a ninguna otra. Su personaje de Rick Deckard está por encima de la popularidad de su Han Solo, su canalla Indiana Jones o su perfecto galán que siempre encaja bien los golpes.
Tal vez por eso mismo, Ridley Scott hizo varias versiones de ‘Blade runner’. Para contentar a unos y a otros. Distintos modos de ver la película. En unas, la voz en off de Deckard acompaña las imágenes de un modo que recuerda a ese cine negro tan puro. En otras, veremos los sueños que el propio Deckard tiene. Unos sueños que explican de una manera perfecta el ambiguo final que vemos en la versión original. Una figura de papel que representa a un unicornio.

Quizás el final, con la explosión que nuestros ojos sienten al ver por primera vez la luz del día en el film, sea una forma de apaciguar al público con un mensaje en apariencia feliz. Demasiado amable tras haber presenciado unos hechos que han encogido el alma. Cuando Batty (jefe de los replicantes perseguidos) expone en unas frases su sentir, su modo de creerse hombre, su dualidad como máquina y ser pensante, es ese momento cuando conocemos de verdad el mensaje real de ‘Blade runner’. Para aquellos que aún no hayan visto este prodigio de cine sólo una recomendación: disfrutad.

Cotilleos de Videoclub:

  • Phillip K. Dick, antes de morir en 1982, logró ver parte del metraje rodado. Dijo: «»Es mi propio mundo interior. Lo atraparon a la perfección.»
  • El título viene de una novela de William S. Burroughs ‘Blade Runner: a movie’ que se basaba en otra novela de Alan Nourse ‘The Bladerunner’. Scott sólo cogió prestado el título de ambas.
  • Existen varias versiones (hasta cinco) de la película. Unas con voz en off, otra sin ella, una con un final distinto y otra con escenas que no se estrenaron en su día (la mejor es esta).
  • El famoso monólogo final de Batty (Rutger Hauer) supuestamente lo inventó el propio actor.
  • Los productores, debido al retraso y excentricidades de Scott, dijeron a la prensa: «Estamos rodando una mierda. Van al rodaje drogados».
  • Harrison Ford acabó al borde de la histeria por el exhausto trabajo que realizó junto a Ridley. Nunca quiso hablar de la película hasta el año 2007, cuando se rodó el excelente documental ‘Días Peligrosos: Cómo se rodó Blade Runner’.
  • Dustin Hoffman fue el primer candidato para el personaje de Rick Deckard, otros fueron Gene Hackman, Sean Connery, Clint Eastwood o Jack Nocholson. Con sólo imaginar a cualquiera de ellos en este film cambiaría radicalmente el concepto del cine.
  • El famoso edificio donde vive Sebastian, se llama edificio Bradbury. Allí se han rodado ‘Lobo’, ‘Chinatown’, ‘Arma letal 4’, ‘Cadena de favores’, ‘Acoso’ o ‘The artist’.
  • La primera versión duraba cerca de cuatro horas.
  • Aunque no lo parezca, sólo hay 90 tomas de efectos especiales. ‘Star Wars: La venganza de los Sith’ (2005) contiene más de 2.200.
Valoración: 10/10

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