PSYCOKILLERS DE LOS 80’s: Matando Adolescentes [ESPECIALES]


La década predilecta para la orgía de sangre adolescente y virginal fue sin duda la de los 80’s. Nunca antes el género del terror, sobre todo su vertiente “teen”, tuvo tanto auge y popularidad como en este periodo. Los hay de todos los tipos, colores y gustos. Unos con “un modus operandi” más bestia que otros. Algunos con especial interés por coleccionar fetiches de sus víctimas (partes del cuerpo, objetos, etc…). A otros simplemente es el placer de matar vírgenes lo que les mueve. Pero a todos, sin excepción, lo que más les gusta es oír gritar a los desdichados que se cruzan en su camino. Lo mejor de ello, es que a nosotros nos encanta que sean tan estúpidas esas víctimas. Inocentes, graciosas, desafiantes, cotillas, ingenuas y casi todas en edad de merecer (aunque no es necesario) desfilan por los títulos más emblemáticos del cine de psicópatas de los 80’s. Fue la generación de tarados que puso los cimientos de la locura para que en los 90’s se re-inventaran y más tarde, en los primeros años de este milenio, acabaran por destrozar la magia de sus asesinatos. Recordemos el por qué tenemos tanto cariño a estas criaturas demenciales. Por favor…no se acerquen demasiado a los barrotes de la celda.




SOSPECHOSOS HABITUALES:

  • JASON VOORHEES:  

Conocido por todos por el asesino inmortal con máscara de portero de hockey, mono de mecánico y botas de montaña. Guarda una sospechosa similitud con su antecesor en los 70’s, Michael Myers, Con especial predilección por no morir, Jason, tuvo una madre sobre protectora y eso influyó mucho en su carácter aparte de un físico envidiable en cuanto a fortaleza, pero no en belleza. Tiene un gusto selecto por los machetes aunque no desprecia matar con sus propias manos o cualquier objeto punzante que encuentre. En diez películas (entre secuelas, reboots, crossovers y demás) se le ha matado de diversas formas: disparado, ahorcado, quemado, aplastado, troceado, machacado…pero por arte de magia, milagro o demencia senil de los guionistas ha vuelto del Infierno. Se duda de su condición humana desde la tercera parte. Tuvo un encontronazo con su mayor competidor en la batalla por ver quién mata a más chiquillas: Freddy Krueger. En pantalla, lo interpretaron diversos actores de tercera, pues con semejantes diálogos (nunca habla) y llevando una máscara lo podría protagonizar hasta Ben Affleck. Podéis ver la crítica de su primera aventura en ‘Viernes 13’ (‘AhoraCriticoYo’ Blog), película en la que nos daba el placer de ver morir a Kevin Bacon.

  • FREDDY KRUEGER: 
De todos los iconos del terror (de los 80’s, claro) el más emblemático. Surgido de la perturbada mente de Wes Craven hizo las delicias de los teens de aquella época. Con su reino en las pesadillas (aunque siempre gustaba salir de ellas para saborear en persona a sus víctimas…) y su vestuario “marca de la casa” (sombrero estilo Pandora, como el de Indiana; jersey a rayas verde-rojo; pantalones raídos y su símbolo aterrador: un guante con cuchillas en los dedos) a este pederasta al que los vecinos de su barrio quemaron vivo, surca las pesadillas de los hijos de sus verdugos. El primero que murió en sus manos fue el debutante Johnny Depp. Más tarde, en siguientes secuelas, mataría a diestro y siniestro. Es morboso, mal educado, canalla y tiene un suculento sentido del humor que mezcla lo grotesco con lo vicioso. Un excelente ejemplo de maldad de videoclip de los 80’s que sobrepasó al actor que lo interpretó (Robert Englud será por siempre recordado por este papel, como en su día Bela Lugosi con su ‘Drácula’). Su éxito fue tal, que aparte de las consabidas secuelas (cada vez peores, hasta existe una en 3D) traspasó el cine y tuvo una serie de TV, ‘Las pesadillas de Freddy’, donde el personaje presentaba un capítulo en el que él ni siquiera salía. Se ha intentado recuperar el mito con su último reboot ‘Pesadilla en Elm Street’, 2010 pero no cuajó. Siempre nos quedará la perversa película original donde podremos canturrear la nana de Freddy, por si acaso…no os durmáis.
  • HANNIBAL LECTER:
Sí, mis queridos niños, el buen doctor Lecter tuvo su primera aparición en pantalla de la mano de uno de los directores más interesantes de hoy en día, Michael Mann (‘Collateral’, ‘Heat’, ‘Enemigo Público’, ‘Alí’) . La peli en cuestión era ‘Hunter’ 1986, donde un Will Graham (William Petersen, sí el orondo Grissom de ‘CSI’) y Hannibal Lecter (Brian Cox, ‘X-Men 2’, ‘Troya’, ‘El caso Bourne’) vivían las aventuras descritas en ‘Dragón Rojo’, la primera novela de Thomas Harris, el creador del doctor. De sobra son conocidas las aficiones culinarias de Lecter, su inteligencia (la mayor de todos los dementes en el cine), su buen gusto y educación, pero sobre todo su cuestionable sentido de la confección de menús. Pasó de tapadillo por los cines y no fue hasta 1991 donde el personaje revolucionó las salas. Su estilo visual era el necesario en un psiquiátrico, uniforme blanco, repeinado hacia atrás y carente de una celda de cristal como su sucesor. 
  • CHUCKY:
Que un convicto meta su alma en un juguete antes de morir invocando al Diablo ya era una idea alocada, pero que dicho juguete se convirtiera en un icono, protagonizara una película y encima tuviera secuelas a cuál más disparatada, era rizar el rizo. Pues bien, se hizo y se logró. Un adorable muñeco, de pelirrojos cabellos, jersey a rayas y un peto vaquero se transformaba en una sádica máquina de matar cuando su dueño, en principio un niño pero después se independizó, se dormía. Los mismos instintos criminales que el alma del asesino tenía se reflejaban en las andanzas de este pequeño psicópata. Los F/X de la época hicieron lo que pudieron para dar vida a Chucky y su mordaz sarcasmo hizo el resto. En posteriores secuelas llegará a tener novia e incluso descendencia, pero no quiero revolveros el estómago con detalles de dicha concepción. Fue carne de videoclub desde sus comienzos pero no puedo evitar tenerlo entre mis favoritos…no le pongáis pilas, él ya va recargado.
  • PINHEAD:
El más barroco de los sanguinarios asesinos que recorren esta década proviene del inframundo, más allá del Infierno. Su creador, Clive Baker (‘Razas de Noche’) nos presentó a una de sus mejores pesadillas, Pinhead, el líder de un grupo de demonios con viciosos placeres para martirizar a los mortales que osen cruzar a sus dominios. Un vintage traje de cuero, con correas, cadenas y falda (que haría las delicias de un Miguel Bosé); una pálida cara con alopecia; una voz cavernosa y su marca de la casa: el rostro completamente lleno de clavos. Todos los pecados los convierte en bizarros momentos de tortura, del dolor hace que sus víctimas encuentren placer, es insensible al sufrimiento y lleva muy mal que lo engañen. Surcaría los cines desde el 88 con ‘Hellraiser’ para más tarde llegar hasta 8 secuelas. Doug Bradley tuvo el dudoso honor de interpretarlo en 8 ocasiones. En la última, ‘Hellraiser: revelations'(2011), dijo basta…y nosotros también. 


SAGAS SANGRIENTAS:

  • VIERNES 13:
Lo que comenzó con una matanza en un campamento de verano, donde una desquiciada madre mataba a todo monitor viviente, se llegó a transformar con el paso de la década en productos de cada vez peor acabado. En diez años se filmaron 8 entregas (como James Bond pero a lo bruto) siendo la última ‘Viernes 13: Jason toma Manhattan’ (1989) un ejemplo de hasta donde llegó la aberración.

  • PESADILLA EN ELM STREET:
A Freddy le dió tiempo a rodar 5 entregas de su bromista manera de joder los sueños. También es verdad que empezó a matar más tarde que Jason. Si las dos primeras secuelas eran un refrito de la original, en la cuarta ‘The Dream Master’, Renny Harlin (1988) se desbocaba hasta límites surrealistas. Tuvo una quinta secuela en 1989 con ‘Pesadilla V: The Dream Child’, Stephen Hopkins en donde los pocos supervivientes de la anterior intentan destruir a Freddy con la ayuda del alma de la madre de éste (ahí se les fue la pinza). Pero lo peor llegó en los 90’s.

  • POSESIÓN INFERNAL:
Curiosamente en esta saga creada por Sam Raimi en 1981 no hay un psicópata al que podamos ver, es más, se sobreentiende que es el mismísimo Mal el que persigue y mata a todo grupo de chavales con ganas de descubrir su cuerpo entre las cuatro paredes de una cabaña. Quizás sea esta la historia más repetida en el cine, por ello no hay que quitarle mérito a la ida de olla que Raimi rodó con seis amigos en el bosque. En 1987 llegaría una secuela, aunque en realidad era un remake del propio Raimi (más dinero, más sangre, cero imaginación). Tuvo mayor éxito y convirtió al compañero de armas del director, Bruce Campbell, en un asiduo al cine de serie B. Estaros atentos a otras pelis de Raimi, donde hace cameos. Su papel como Ash en la saga le daría la oportunidad de filmar una tercera entrega en 1992 ‘El ejército de las tinieblas’, la más floja pero la más divertida de la saga. En 2013 tuvimos el consabido reboot de la saga.


MATARIFES BIZARROS:

  • EL AUTOESTOPISTA:
Rutger Hauer (Batty en ‘Blade Runner’) se había quedado en Hollywood tras venir de Holanda. No encontraba su sitio como héroe de acción o en papeles serios, por lo que decidió hacer lo que hacen los actores cuando no encuentran nada, escoger un papel de villano. Un sádico autoestopista, John Ryder (R. Hauer) tiene como diversión asesinar a todo aquel que le recoja en la carretera. Así de sencillo. Sin motivaciones personales, ni rollos traumáticos o una mala infancia. Este psicópata convence porque es maldad simple, directa y con recochineo. Mata a polis, niños, parejas y bicho viviente que se cruce en su camino (camino que nunca sabemos cuál es). Tuvo una secuela para vídeo en 2003, sin Hauer como villano. En 2007 se rodó un remake, con Sean Bean (‘ESDLA’) como asesino, bastante estimable que se marca un acierto al cambiar el final de la original.
  • HENRY LUCAS:
Michael Rooker conmocionó a todos por su trabajo en ‘Henry: retrato de un asesino’, 1986 de John McNaugthon (‘La chica del gangster’). Donde la historia de un psico-killer real se reflejaba con una visión fría, desalmada y visceral. Una pequeña joya que debéis recuperar.
  • MANIAC-COP:
Engendro ochentero donde los haya. Un demente asesino tiene la ocurrencia de matar a troche y moche vestido con uniforme de policía, vamos, lo que viene siendo hoy en día la Ley de la Ciudadanía. Una historia mal rodada pero con el auténtico sabor a serie Z, la serie B le queda grande. En 1988 ‘Maniac Cop’ abría fuego, no es para recordar pero no incluirle en este especial sería como hablar de donuts sin mencionar a Falete.
  • EL PADRASTRO:
Si tenemos pederastas, dementes, psiquiatras, criaturas del infierno e incluso policías…¿por qué no meter a un padrastro?. Si hubieran hecho una peli con una suegra asesina me negaría a mencionarla. Pues bien, los pensantes de Hollywood creyeron oportuno crear un psico-killer de la figura más usurpadora que existe: un padrastro. En 1987, ‘El padrastro’ de Joseph Ruben, se presentaba en familia. Un asesino, Jerry Blake, se casa con viudas o divorciadas con el fin de sacarse unos dinerillos. Pero claro, hay hijos de por medio que no se fían de las entradas y salidas nocturnas de su padrastro, Y se lía. Lo más anecdótico de este psico-killer es que fue interpretado en dos ocasiones, hay una secuela en 1989, por el mismo actor, Terry O’Quinn, famosete años después por ser John Locke en ‘Perdidos’.
  • JERRY DANDRIGE:
El vecino más carismático del barrio. Es guapo, educado, viste bien, se acompaña siempre de tías buenas y siempre está de juerga por las noches. ¿Y de día no? Pues no, hay un motivo a todo lo anterior, es vampiro. Eso descubre un chaval vecino suyo cuando se cuela en su casa. En ‘Noche de miedo’ (1985, Tom Holland) veremos al vampiro más cachondo de los 80’s, un tipo que sabe que la MTV es la que manda, que tiene buen ojo con las chavalas que son vírgenes y que dispone de un don para pasárselo bien mientras mata, es inmortal. Chris Sarandon (sí, el marido de Susan…estáis en todo, ¿eh?) interpreta a J. Dandrige de una forma ambigua, de lo cómico a lo seductor pasando por lo disparatado. Eran los 80’s y los vampiros estaban cambiando. Luego llegarían ‘Jóvenes ocultos’ (1987, Joel Schumaker) para definir el rol del vampiro en la época de los videoclips. Más tarde, pues ya sabéis…’Crepúsculo’ y todo se acabó. 
  • LOS CHICOS DEL MAÍZ:
En 1960 ‘El pueblo de los malditos’ (Wolf Rila) marcó a los seguidores del terror cool. Stephen King, sobre valorado desde siempre, tomó la idea de un pueblo habitado sólo por críos para escribir la irregular ‘Los chicos de maíz’ que se versionó en cine en 1984. Si la novela era mala…la peli ni os cuento. Toda la chavaleria de un pueblo se luce asesinando a todo mayor de 18 años, en plan ‘La fuga de Logan’ () pero con rastrillos y tractores. Ver a Linda Hamilton (Sarah Connor en ‘Terminator’, 1984) correr entre los maizales perseguida por hordas de infantes ávidos de sangre, no tiene precio. Pero el resultado final es cutre y adolece de todo. Años más tarde, la saga continuaría hasta llegar a su séptima entrega. Creo que en esa ya no quedaría maíz y usaron trigo. Gracias señor King.
  • PLYMOUTH FURY DEL 58:
Pero no acabamos con Stephen King, aún nos queda un peculiar psico-killer de los 80’s que al menos tiene estilo. Un pedazo de coche, de los años 50’s es el protagonista de la disparatada ‘Christine’ (1983, John Carpenter). Para que luego digan que los coches no sienten. Éste además de sentir, tiene una peculiar devoción por su dueño. Mata por él, liga por él…vamos, un “personal coach” que no te limpia el baño porque no entra. Un ejemplo de hasta dónde iba encaminado el género de terror en manos de King. La verdad, que vista hoy ha perdido bastante encanto, sólo me puedo quedar con ese look tan visual que se marca el Plymouth Fury del 58 cuando enciende sus faros antes de matar. La escena final donde vemos cómo su antena renace del amasijo de chatarra en el que le han reducido, es antológica. Podrían hacer una secuela, aquí en España, yo les propongo como coche protagonista a un Simca 1000 del 78.
Y hasta aquí este pequeño resumen de los más variados psico-killers de los 80’s. Seguro que echaréis en falta alguno, os desafío a que comentéis aquellos que deberían estar en esta lista y sus motivos. Que tengáis sangrientos sueños…


WILLOW [CINE]


Son tiempos de Hobbits, sagas élficas y adaptaciones del mundo Tolkien. Quizás no es conocido por muchos el caso de la siguiente película, pero viene como anillo al dedo (una comparación muy acertada) en estos momentos. La primera adaptación de un relato de J.R.R. Tolkien al cine fue la olvidable y horrorosa ‘El señor de los anillos’ (Ralph Bakshi, 1978). Una mezcla de acción real, dibujos animados mal hechos y peor realización. Era demasiada calidad para un experimento de ese calibre. Nadie sabe cómo pudieron los creadores de ese delirio conseguir los derechos de la novela. Es lógico, que pasaran años de negativas a otros productores que andaban tras otro proyecto para re-lanzar la saga del anillo. En esto que apareció George Lucas…


 


Leyendo la Carátula:

 

 

Una niña es descubierta en un río por Ranón y Mims, los hijos de Willow Ufgood (Warwick Davis), agricultor enano y mago. Pero cuando una criatura ataca el pueblo de Willow, mientras que el rastrea a la niña. Willow consulta al consejero de la aldea, El Gran Aldwin. Éste da Willow una misión: salir del pueblo y conseguir dar a la niña a una persona responsable. Pero Willow pronto se entera de que el bebé se llama Elora Danan, la niña destinada a provocar la caída de la bruja malvada Reina Bavmorda. Willow iniciará una aventura junto a un espadachín, Madmartigan (Val Kilmer); una hechicera, Fin Razel y Brownies Franjean y Rool, dos diminutos guerreros.

 

 
Rebobinando:
 
Dos son los factores principales en la gestación de esta popular película de 1988. El primero de ellos era la infructuosa misión de Lucas por hacerse con los derechos de adaptación de la novela de Tolkien. Claro está, a un tipo como él, una negativa no iba a detenerle. Si hacía una década había conseguido convertir una mezcla de referencias de otras películas en su poderosa ‘La guerra de las galaxias’, no iba a ser menos para sacarse de la manga una versión de ESDLA. 
 
 
El otro factor a destacar era la impetuosa necesidad de Lucas por volver a conseguir un éxito como productor. Bien es cierto que la saga de Indiana Jones que tenía entre manos llevaba buen camino. Pero su incursión en el mundo de las marionetas no era igual. ‘Dentro del laberinto’ (1986), aunque bien realizada no obtuvo la recaudación esperada. Pero sobre todo fue ‘Howard, un nuevo héroe’ (1986, William Huyck) donde Lucas perdió el norte. Un fracaso no sólo de taquilla sino completo en todos los aspectos.

 
Por ello, con ambos factores, escribió una historia de enanos, magos, guerreros, brujas. Cambió el anillo único por un bebé. Frodo por Willow, Aragorn por Madmartigan, a Gandalf por Fin Razel. Y no satisfecho con eso, añadió un poco del universo StarWars con la figura del villano de la función: Darth Vader por el general Kael (Pat Roach). Éste último asiduo a la saga de Indiana Jones como especialista (se pegaba con Harrison Ford delante de un avión en la primera parte y fue el jefe de los Thugges en la segunda).
 
 
Escoger a Warwick Davis como Willow fue a tiro hecho. Lucas y él se conocieron en el rodaje de ‘El retorno del Jedi’. No es que sea un actor muy convincente pero ha quedado marcado para siempre con este personaje. La elección de Val Kilmer era algo más arriesgada. Venía de papeles como los de ‘Top Gun’ o ‘Top Secret’ (él siempre se ha creído top) y fue el que mayor provecho sacó del film, aparte de una esposa.

 
La dirigió un Ron Howard que aún dudaba entre el cine amable con elementos fantásticos ( ‘Cocoon’, 1985; ‘1,2,3…Slapsh’, 1984) o el que más tarde le haría famoso como en este caso: el cine comercial con tinte artísticos. Aún estaba lejos de títulos como ‘Apolo XIII’, ‘Una mente maravillosa’ o ‘Rush’ pero demostró que manejaba bien los tiempos. No es un alarde de realización pero mantiene en alto la tensión durante el visionado. El guión cuenta con excesivos momentos cómicos, dirigidos a un potencial público adolescente, que hacen enturbiar por momentos la trama.
 
 
Tiene el honor esta película de haber sido la pionera en plasmar una nueva técnica en F/X, el ‘morphing’, consistente en mezclar formas (humanas o no) en un mismo cuerpo quedando creíbles. Una técnica que luego quedó pulida y de forma brillante en ‘Terminator 2’ (1991, James Cameron). Acompañando la imágenes tenemos a un fresco James Horner (‘Titanic’, ‘Avatar’, ‘Braveheart’…) que imprime a las imágenes una épica de la que carecen, lo que eleva el conjunto. Nunca en los 80 una música hizo tanto por una película desde que se estrenó ‘Carros de fuego’ (1981, Hugh Hudson).
 
 
 
En resumen, tenemos un buen ejemplo de cine ochentero. Comercial pero con limitaciones (no llegó a ser el éxito esperado). Con elementos de otros films pasados por la mágica mezcladora de Lucas y con cierto aire al buen cine de aventuras. Una excusa para pasar una tarde tirado en el sofá pensando qué hubiera hecho George Lucas si llega a conseguir los derechos de ESDLA.
 
 
Cotilleos de Videoclub:
  • Las criaturas que atacan el pueblo de Willow eran en realidad dos Rotweiller con máscaras de goma.
  • Uno de los músicos enanos en el poblado es Kenny Baker,actor que daba vida a R2D2 en la saga ‘Star Wars’.
  • Este fue el primer largometraje de utilizar el proceso de “morphing”, desarrollado por Industrial Light & Magic (ILM).
  • Warwick Davis se hizo con este papel tras haber trabajado con Lucas en ‘El retorno del Jedi’ como uno de los Ewoks.
  • Kilmer y Joanne Whalley se casaron tras este film y trabajaron juntos después en ‘La muerte golpea dos veces’.
Valoración: 6

EL IMPERIO CONTRAATACA [CINE]


El cine y su modo de entender como espectáculo de evasión había cambiado en 1977. La persona responsable de tal cambio fue George Lucas. Con una película, su tercera como director, lo que se entiende como entretenimiento de masas lo aglutino en dos horas de pura evasión cinematográfica. Tal prodigio de imaginación se llamó ‘La guerra de las galaxias’. El cine desde entonces no sería lo mismo. Había nacido el fenómeno Blockbuster, la película del verano o como otros llaman a este movimiento, el fenómeno fans. El mérito de Lucas radicó en intentar poner su visión en un proyecto en el que creía a ciegas y gracias al apoyo del productor del estudio, Alan Ladd jr, el mundo descubrió una palabra: merchandising. La obtención de beneficios derivados de la imagen o conceptos de una película nunca se había dado en la historia del cine. Lucas fue la comidilla y objeto de burlas cuando consiguió reducir su sueldo como guionista y director a cambio del control total de los beneficios futuros que consiguiera con la película. Tras el estreno, nadie volvió a reírse. Miles de millones de dólares desde entonces han ido ingresando en la cuenta bancaria de Lucas.

Leyendo la  Carátula:


Huyendo del malvado Imperio Galáctico, los rebeldes abandonan su nueva base en el mundo helado de Hoth. La Princesa Leia, Han Solo, Chewbacca y el droide C-3PO  escapan en el Halcón Milenario, pero son perseguidos por Darth Vader. Mientras tanto, Luke Skywalker y el droide R2-D2 siguen el consejo de Obi-Wan Kenobi para recibir entrenamiento Jedi del Maestro Yoda en el pantanoso mundo de Dagobah. 


                         
 
Rebobinando:
 
El hecho de controlar las película en ese sentido logro que un imperio, y no galactico precisamente, se creara alrededor de LUCAS. Figuras, juegos, camisetas, tazas o cualquier objeto impensable que llevara impreso el logotipo de LucasFilm era sinónimo de ese imperio. La película se convirtió en la más taquillera de la historia, recibió 6 Oscars y estuvo en pantalla más de un año. Fue un éxito sin precedentes que aupo a LUCAS al mismo estatus que hoy se tiene por DISNEY. Gracias a una película de ciencia-ficción un hombre controlaba todos los aspectos de sus futuras películas: reparto, presupuesto, distribución, montaje y merchandising. Se convirtió en el ORSON WELLES del fin de milenio cinematográfico.
 
                       

Los posteriores proyectos en los que estuviera vinculado el apellido LUCAS significaban espectáculo. Gracias al entramado que se formó relacionado con LA GUERRA DE LAS GALAXIAS, Industria Light and Magic dedicada a los efectos especiales o el Skywalker Ranch para desarrollar efectos sonoros, LUCAS promovió numerosas películas. Pero porque todo el mundo esperaba era una continuación a la historia contada LA GUERRA DE LAS GALAXIAS. No hubo que esperar demasiado pues en 1980 los millones de seguidores de la película tendrían su recompensa. Y de qué manera.

La película había terminado con un final abierto, pues el personaje antagonico y villano no había sido eliminado, tal vez derrotado, pero salió con vida. Un detalle que los fervientes y nuevos seguidores de lo que se convertiría más tarde en una saga se percataron. EL IMPERIO CONTRAATACA significaría para todos los amantes del cine que algo nuevo y trepidante se fraguaba en la Meca de los Sueños. El cine se embarcaria en uno de los viajes cinematográficos más apasionantes de su historiaEl espectáculo visual que destila cada secuencia de EL IMPERIO CONTRAATACA nos hace vibrar desde el inicio. Las miticas secuencias de apertura de las películas de esta saga nos hacen agrandar los ojos en cuanto vemos como los rótulos comienzan a deslizarse ante nosotros mientras la poderosa y envolvente música de JOHN WILLIAMS nos acelera el pulso. Los millones de seguidores que aman estas películas de épica espacial nunca lo confesaran abiertamente, pero el secreto más guardado entre ellos es que esta segunda parte de la primera trilogia (aunque también es una segunda trilogia si lo vemos cronológicamente, algo lioso, lo sé) es la mejor película de toda la saga.

 
Los motivos pueden ser varios y de diferentes puntos de vista dependiendo de quien opine. Es la mejor por el hecho de que los personajes estén muy bien definidos y no sean meras caricaturas o arquetipos. Se indaga en aspectos complejos de las relaciones entre los personajes, lo que eran trazas en la anterior película en ésta queda definido impecablemente. Los lazos de amistad, amor, lealtades y traiciones así como un completo ambiente de ensoñamiento durante todo el film, hacen que EL IMPERIO CONTRAATACA se convierta en el capítulo más maduro y complejo de toda la saga. Las repercusiones que la trama desvela y que dejan en ciertos momentos perplejo al espectador tienen su cumbre en las secuencias finales, donde la película deja para la posteridad una de las escenas más famosas en el cine.
 
Otros valoran esta película por suponer un reto tan difícil de realizar tras el enorme éxito de la anterior entrega, que sólo se puede elogiar el modo de resolver la trama, la dirección que toda la historia toma. Si la primera parte era pura épica y aventura, en ésta el verdadero drama se cruza con la acción, el argumento tiene el peso específico para transformar una película de ciencia ficción en una película de personajes. El éxito radica en dar el valor que se le dio a un magnífico guión lleno de excelentes secuencias, escenas muy bien resueltas y diálogos vivos y de genial factura. Es obvio si tenemos en cuenta que tras el guión se hallaba Lawrence Kasdan, un magnífico guionista y más tarde director. A él le debemos que alguien se atrevería a realizar una versión de PERDICIÓN de Billy Wilder, la llevara a nuestros tiempos y la perfumara con el manto del cine negro en una estupenda adaptación que se llamó FUEGO EN EL CUERPO. Otros guiones suyos son EN BUSCA DEL ARCA PERDIDA, SILVERADO, REENCUENTRO o GRAND CANYON. El sello de Kasdan se nota al ser un director y guionista de personajes más que de acciones. Por ello el otro factor de la película también resultaría decisivo.
 
                       
 
La dirección corrió a cargo de IRVIN KESHNER, un director no muy en alza en esos años pero con experiencia en dirección de actores, un motivo que la primera parte adolecia por su ausencia. Su filmografia anterior cabe destacar EL OJO DE LA AGUJA, drama de espías en la II Guerra Mundial, y el hecho de que no fuera el director GEORGE LUCAS obedece a que se dedicó a las tareas de productor ejecutivo, controlando cada aspecto del film, desde su creación hasta su distribución. Lucas se convertía en el nuevo DAVID O’SELZNICK de Hollywood. Pero quizás a que delegó en otro la dirección la saga tuvo un impulso que nadie
esperaba. Las secuencias de efectos especiales y acción jalonan la película pero los momentos intensos de drama, de intimidad y exploración de personajes, revalorizan a EL IMPERIO CONTRAATACA como una película muy superior a la media.
 
                         
 
Los actores, dentro de lo que cabe, hacen lo que pueden. En una vasta producción como ésta es de esperar grandes interpretaciones, pero nada más lejos de la realidad. El unirverso de esta saga es tan enorme que engulle cualquier atisbo de genialidad interpretativa. Es más, se anula. Y aunque pudiera ser un motivo negativo es todo lo contrario. Los personajes, la historia y cómo se desarrollan tanto unos como otros, hacen que el espectador no vea a los actores, sólo los personajes tienen vida dentro de la historia. Al decir esta afirmacion, uno podría pensar que la actuación de los actores es soberbia pues no distrae al espectador. Difícil, pues Mark Hammill no era, ni fue, un prodigio de la interpretación.
 
                        
 
Su papel es tan básico, es el héroe, que todo matiz o sutileza de emociones pasa desapercibida. Carrie Fisher, la princesa Leia, tiene un mayor bagaje como actriz y defiende bien el dualismo que siente por los personajes de Luke y Han. En cuanto a Harrison Ford por aquel entonces el aura de estrella se cernia sobre él con más fuerza que la valoracion como gran actor, que lo es, y tuvo que pasar varios años para que los papeles con fuerza interpretativa le llegasen.
 
                        
 
Por tanto, los factores dirección y guión se reflejan en varias escenas. Por orden cronológico la primera que llama la atención es el pasaje donde Luke se enfrenta a sus miedos en el planeta donde aprende a ser Jedi junto Yoda, mostrándonos la mente del joven en un combate soñado contra Vader, descubriendo que tras la máscara se haya el rostro del propio Luke. Otra escena es cuando a Han Solo lo van a encerrar en una cámara de criogenizacion, y justo antes de eso la princesa Leía le dice: “Te amo”. A lo que Han Solo con su habitual tono desafiante y canalla contesta: “Lo sé”, resumiendo quizás su compleja personalidad con dos palabras que nadie espera, demostrando una arrogancia, superioridad y seguridad en sí mismo ante el hecho de que puede morir en ese instante, que deja al espectador con la boca abierta mientras la música de John Williams inicia un crescendo. La última escena que resume lo anteriormente expuesto es en el combate final de Vader contra Luke en Bespin donde se desvela en una sola frase el destino de toda la saga y la esencia misma de todos los personajes.
                          
 
Darth Vader le dice a un derrotado Luke lo siguiente cuando éste le acusa de haber matado a su padre (ATENCIÓN SPOILER) :”No. Yo soy tu padre”. En ese momento todos los espectadores de la sala de cine debieron quedar mudos y asombrados. El cine había creado un mito.
El espectáculo que ofrece EL IMPERIO CONTRAATACA es innegable y su capacidad de seduccion y atracción es continua. No hay un momento de tregua en todo el metraje y la sucesión de acontecimientos no te deja apartar la vista de la pantalla. El cómo transcurre la historia y la incorporación de nuevos personajes a la trama, como los inolvidables Yoda y Bobba Fett, hacen de esta película el claro ejemplo que rompe la norma sagrada no escrita de que segundas partes nunca fueron buenas. EL IMPERIO CONTRAATACA es la prueba de que sí pueden ser buenas, incluso mejores que sus antecesoras. Hay otras tres que meto en este saco imaginario de grandes segundas partes: LA NOVIA DE FRANKENSTEIN, EL PADRINO II y ALIENS EL REGRESO. Son a mi juicio, sí es que aún me queda entre tanta pasión cinéfila, las mejores segundas partes que se han rodado.
 
                        
 
EL IMPERIO CONTRAATACA tenía la difícil prueba de no defraudar a millones de seguidores de este nuevo credo inventado por George Lucas llamado STAR WARS, y no sólo consiguió entusiasmar a todos ellos, público y crítica también, sino que ademas puso el listón tan alto que la tercera parte de la saga, EL RETORNO DEL JEDI, fue prácticamente una decepción para todos.
Fue la constatación de que Lucas se había convertido en un mercader, en un hombre de negocios y puro marketing, pues con esta tercera parte sólo pensaba en recaudar dinero a toda costa, menospreciando la historia, la trama y los personajes, llevandolos a escenas ridículas, infantiles y destinadas a dejar una empalagosa sensación de buenas intenciones. Pero esa es otra historia.
 
                         
 
Para terminar con los motivos para ver EL IMPERIO CONTRAATACA, dejaros en la mente una última escena, la escena final de la película. Con Luke y la princesa Leia abrazados frente a un gran ventanal de una nave, mientras sus androides, C3PO y R2D2, les acompañan. La cámara se aleja con este cuadro hacia afuera, hacía el espacio, poco a poco. Mientras ellos miran hacia el vacío de las estrellas, vemos como la armada rebelde se reagrupa. En el pensamiento de ambos personajes queda la duda de sus pérdidas, el amor de ella por Han Solo, que ha sido congelado y vendido; y el revelado secreto de Darth Vader a Luke confesandole ser su padre. Todas estas historias sin final quedan suspendidas en el espacio infinito, mientras tanto la cámara sigue alejándose más y más del ventanal por el que miran nuestros protagonistas. La música, casi en un adagio prodigioso, sube hasta que la fanfarria se funde con los títulos de crédito finales. Apoteosico.
 
                             
 
Cotilleos de Videoclub:
  • La película más taquillera de 1980.
  • Paul Verhoeven, ‘Robocop’, fue seleccionado para dirigirla.
  • Los AT-AT (naves caminantes en la nieve) fueron inspirados por las máquinas para caminar de HG Wells en “La guerra de los mundos” y su aparición se basó en las grúas de pórtico que se utilizan en la mayoría de los puertos de embarque en los EE.UU. Se estudiaron los patrones de caminar de los elefantes para hacer los movimientos parecen lo más realista posible.
  • Tener a Han Solo congelado en carbonita era (al menos en parte) por el hecho de que no estaban seguros de que Harrison Ford podría regresar para una tercera película. Cuando el original de ‘La guerra de las galaxias’ se hizo (1977) Carrie Fisher y Mark Hamill  firmaron un acuerdo para tres películas, pero Harrison Ford se negó. Ford incluso pidió a George Lucas matar a Solo, ya que el personaje había desempeñado su papel, pero Lucas no accedió, diciendo que aún tenía una parte heroica por ver de Han Solo en El retorno del Jedi (1983).
  • Fue el rodaje de la saga más largo, 170 días.
  • Billy Dee Williams (Lando Carrisian) fue seleccionado como Han Solo en ‘La guerra de las galaxias’.

Valoración: 9

INDIANA JONES Y LA ÚLTIMA CRUZADA [CINE]


Cuando me propuse revisar esta trilogía para su comentario en estas líneas, sabía de antemano que me iba a divertir. Pero además de diversión, recuperé el encanto perdido que me causó la última entrega, ‘El reino de la calavera de cristal’ (2008). Siempre he dicho desde que vi ésta, que las películas originales de Indiana Jones son tres. Que la última es una especie de reunión de amigos que tenían ganas de echarse unas risas a costa de un mito. Nunca perdonaré a Steven, o Harrison y mucho menos a Lucas que se permitieran jugar con los sentimientos más sinceros de un cinéfilo como el que suscribe. Vaya por delante mi pesar a las personas que piensan en la existencia de una tetralogía de Indy. Es falso, sólo existe una trilogía. Éste es su capítulo final. Lo demás son divagaciones de mentes enfermas que necesitaban inflar sus cuentas corrientes.
  
Leyendo la Carátula:


Indiana Jones, adquiere un diario que contiene pistas y un mapa sin nombres para encontrar el misterioso Santo Grial, que fue enviado por su padre, el Dr. Henry Jones (Sean Connery), desaparecido en Italia. Un coleccionista privado, Walter Donovan, ayuda a recuperar al padre de Indy con la condición de hallar también el Santo Grial. Marcus Brody (Denholm Elliot) acompañará a Indy en esta aventura. Ambos tratarán de encontrar al padre de Indiana, recuperar el Santo Grial y evitar que los nazis se hagan con el mismo.


Rebobinando:

Las espadas estaban en alto en 1989 cuando se estrenó esta tercera entrega de las aventuras de Indy. La espectación era total, habían pasado cinco años desde la anterior secuela-precuela, todo está a favor de este capítulo. No defraudó a nadie. Lucas volvió a coger el testigo a la hora de escribir la historia, esta vez junto a Menno Meyjes (‘El color púrpura’, ‘El imperio del sol’). Jeffrey Boam (‘El chip prodigioso’, ‘Jóvenes ocultos’) se encargó de escribir el guión de la excelente película que al final sería.


Sin duda el film tiene muchos golpes de efecto, pero si debemos quedarnos con algunos en particular, me inclino por estos dos: mostrar la adolescencia de Indiana e incorporar como personaje al doctor Henry Jones, padre de Indy. Son estos dos elementos los que hacen ampliar el universo icónico de una leyenda. Iniciar esta tercera película de la saga con un joven Indiana (River Phoenix) mostrando sus primeros intentos de recuperar objetos valiosos de la antigüedad, es sencillamente genial. Sabremos el porqué de su fobia a las serpientes, nos darán una explicación acerca de la cicatriz que luce Indiana en su mentón o descubriremos el origen del emblemático sombrero que lleva en todos los films.


Elegir a River Phoenix para interpretar a Indy de joven es un acierto de gran calado. Recoge muy bien los ademanes y gestos que luego veremos en el personaje. Pero es el gran Sean Connery el que ofrece un recital de saber estar, actuación con sobriedad e ingentes kilos de calidad. Fortalece la película subiendo un nivel más, se come la pantalla en cada aparición de su alter ego Henry Jones, aporta la dosis de humor que no esperas, formando una pareja de locos eruditos junto a Marcus Brody (D. Elliot). Contrapone su personalidad a la de Harrison Ford pero se complementan con una química muy pocas veces conseguida en el cine.

La trama retoma el argumento religioso que tan buenos resultados dio en la primera entrega. La mística del Santo Grial, al igual que su búsqueda, dotan a esta cruzada de aventureros de la magia que quizás faltaba en la anterior parte de la saga. No en detrimento de ‘El templo maldito’ sino que aquí esa chispa que tenía ‘En busca del arca perdida’ vuelve a brotar. Las aventuras con temas universales, como es el caso, engrandecen esta saga, la vuelven aún más épica. Es sin duda la más divertida en todo caso, pues sabe aunar humor y aventura con la misma presteza. Los gags son variados, de lo mejor de toda la serie. Llegando al cenit cuando el mismo Adolf Hitler se cruza con Indiana Jones.


La chica de turno, Elsa (Alison Doody) aporta el toque de exótico romanticismo muy a tono con la época que retrata el film (década de los 30), perfilando un personaje que encaja como un guante en el arquetipo de mujer fatal. Quizás el punto flaco del espectacular reparto sea el villano de la función, Donovan (Julian Glover), que no acaba de convencer como hiciera Belloq (Paul Freeman) en ‘En busca del arca perdida’. La toma de contacto una vez más con Sallah (John Rhys-Davies) es un guiño muy conseguido a los seguidores de la trilogía. Del mismo modo que las referencias que hacen del arca de la alianza.


Hablar de una película de Spielberg sin mencionar a John Williams es como decir que Paris Hilton es actriz, no se puede. En esta ocasión, el sabio Williams retoma elementos de anteriores entregas para rebautizarlos, unirlos a una nueva selección de pasajes que escuchados por separado, en ausencia de imágenes, evocan toda la sensación de aventura que uno espera. Los cortes de ‘Escape from Venice’ y ‘Scherzo for a motorcycle and orchestra’ son sencillamente sublimes. Obvia su nominación a Mejor Banda Sonora.


La película está un punto por encima de la anterior aventura cinematográfica pero no llega a la eterna e inigualable primera. De todos modos, sigue siendo a día de hoy una excelente muestra de cine de género, que combina con agilidad su propia mística con sorprendentes giros en la historia. En su momento se echó de menos un final tan cerrado como el que se refleja en el film, con los héroes cabalgando hacia el ocaso. Pero visto el estrepitoso resultado de la última película de marcianos y bombas atómicas, da la impresión que era el mejor de los finales: bello, directo y nostálgico.



Cotilleos de Videoclub:

  • Spielberg dijo en una ocasión que realizó esta película por 2 razones: una, por que prometió a Lucas dirigir tres entregas y dos, por que quiso expiar las malas críticas de la anterior.
  • Sean Connery fue siempre la primera elección del director, si hubiera fallado se habría optado por Gregory Peck. El empeño en Connery viene por el deseo de S.Spielberg de haber rodado alguna vez una película de James Bond.
  • R. Phoenix, nominado por este trabajo, se preparó el personaje fijándose en los gestos de Harrison Ford, y no en lo visto del personaje en las otras películas.
  • Connery tenia 58 años cuando rodó este film, doce años más que Harrison, que interpretaba a su hijo.
  • Denholm Elliot (Marcus Brody) comenzó el rodaje sabiendo que tenía Sida. Falleció 3 años después.
  • La primera secuencia del film, donde vemos a Indy de joven, inspiró a Lucas para crear la serie de TV ‘Las aventuras del joven Indiana Jones’ (1992). La serie fue ofrecida al propio River Phoenix.
  • El templo de Alejandreta descrito en el film no existe realmente. Lo que vemos en realidad es la entrada de un templo eregido en Petra (Jordania).
  • Las escenas finales de la lucha entre un tanque e Indiana fueron rodadas en Almería.
  • Connery y Ford hubieran vuelto a trabajar con Spielberg si la oferta que les hizo este último para rodar ‘Parque Jurásico’ hubiese fructificado. 
  • Los villanos Julian Glover (Donovan) y Michael Sheard (Hitler) ya aparecían como malvados oficiales imperiales en ‘El imperio contraataca’.
  • Contiene la primera escena compuesta digitalmente por ordenador (SPOILER¡¡), la muerte de Donovan. Los dos anteriores intentos fueron en ‘El secreto de la pirámide’ y ‘Willow’, que utilizaron técnicas por ordenador combinadas con manipulación en el montaje.


Valoración:8

INDIANA JONES Y EL TEMPLO MALDITO [CINE]


Decir tres palabras: años 80 aventura. Con sólo unir esas tres consignas nos viene a la mente un personaje. Es evidente, no puede ser otro que Indiana Jones. Lo siento por aquellos que pensabais que iba a decir el pato Howard (‘Howard, un nuevo héroe’ 1986). El revisar las fabulosas aventuras de este icono de la década más ingenua, viene a colación del escalofrío que recorre mi ser desde que se hizo oficial el anuncio por parte de Disney de la adquisición de los derechos sobre la saga del intrépido arqueólogo creado por George Lucas. No es escepticismo lo que me abruma, que va. Es el pánico más apabullante que se pueda imaginar en un cinéfilo. Disney tiene pensado dominar el planeta, eso es seguro. Pero debemos ser fuertes, tener la conciencia tranquila en cuanto a los regalos que nos dieron esos tres cracks en los ochenta. Harrison, Lucas y Spielberg configuraron una trilogía que jamás ningún ratón bienintencionado nos podrá arrebatar. Dicho esto, mientras me enjuago las lágrimas, sigamos en pos de la aventura.






Leyendo la Carátula:


1935. Shanghai. El intrépido arqueólogo Indiana Jones (Harrison Ford), tras meterse en jaleos en un local nocturno, consigue escapar junto a una bella cantante Willie Scott (Kate Capshaw) y su joven acompañante Tapón (Jonathan Ke Quan). Tras un accidentado vuelo, los tres acaban en la India, donde intentarán ayudar a los habitantes de un pequeño poblado, cuyos niños han sido raptados.
 
                     
 
Rebobinando:

Una auténtica montaña rusa es lo que supone el visionado de la secuela (o precuela según se vea) de las extraordinarias aventuras del arqueólogo más famoso del cine (bueno, del cine y del resto de la historia, ya que no conozco a ningún otro tan famoso). Vertiginosa desde su comienzo, arranca con un número musical digno de los mejores fims de los años 40 (‘Ziegfeld follies’ 1946 ). Lo mezcla con una alocada pelea en un local nocturno donde nuestro aguerrido héroe deberá escapar con el diamante que ansia, una cantante que se ve envuelta en el lío mientras que la música sigue en crescendo. Ese ritmo, imprimirá al film durante toda su duración. Frenético donde los haya. No hay espacio para el descanso. La aventura es vivida en un alarde desmesurado de excelente cine con sabor a clásico.

                 

Empezar en lo más alto en cuanto a escenificar la acción puede ser peligroso, pues el público está atónito con un inicio tan espectacular. Pero Steven Spielberg tiene aprendida la lección, no deja que tomemos aliento. Cuando creemos que todo está en calma…hace que un avión se precipite al vacío con nuestros protagonistas. Les lanza contra una montaña, tratan de sobrevivir a aguas turbulentas en un salvaje río. ¡¡¡Y todo esto en los primeros 15 minutos!!! Lo mejor de ello es que lo plasma con un realismo, un buen hacer de director que sabe dónde colocar la cámara, a sus personajes, hacer vibrar la acción para que el desarrollo no pierda empuje, un espectacular despliegue de magia cinematográfica que sólo está en disposición de unos pocos.

Los años 80 nos dejaron esta imperecedera muestra de cine de aventura. De evasión sin tapujos. Directa, entretenida e imaginativa. Con un protagonista al que le sobran presentaciones, queremos ver al héroe en acción. Acelerada del mismo modo que compacta. No le sobra ni un minuto. Envuelta en un tono oscuro, crepuscular. Era una época de transición tanto para Spielberg como para Lucas. Ambos se estaban divorciando. Eso se nota a la hora de trabajar, de reflejar en un film tus pensamientos. El guión, obra de Wiliam Huyck y Gloria Katz (‘American Graffiti’) debía ser más tenebroso, según petición de Lucas. Del mismo modo que ya hiciera con la saga de ‘Star Wars’ en su segunda entrega, deseaba que la secuela de Indiana Jones fuera más oscura en su fondo como en su contenido. Así fue. Niños raptados, usados como esclavos, torturas, trabajos forzados, banquetes donde se mezcla lo asqueroso con lo grotesco, sectas diabólicas que someten a pueblos, sacrificios humanos, posesiones…un cocktail que casi roza con elementos del cine de terror. 

                     

Mezclado con el magnífico pulso narrativo al dirigir de Spielberg, la historia roza esos límites entre el asombro y la aventura; entre lo terrorífico y la diversión. Eran años locos, todo valía para sorprender al público, sin embargo, un icono como Indiana debía superarse a sí mismo. El trío Lucas-Spielberg-Ford lo consiguió, con creces. Sin ser tan enigmática como su predecesora, o tener un magnetismo y atractivo de cara al público como lo tuvo ‘En busca del arca perdida’, ésta entrega no deja de ser un estupendo ejemplo de cine de evasión en estado puro. Mantiene pegado a su butaca al espectador. Con una sencilla pero arrolladora historia, en la que el protagonista debe recuperar unas piedras de poder (las Sankara) de un pueblo hindú, que han sido robadas por una secta (los Thugge), disfrutamos de dos horas de diversión asegurada.

                     

 
El elenco que acompaña a Harrison Ford no hace añorar en ningún momento a la heroína, al amigo o al villano que viéramos en la primera entrega. Aquí, Kate Capshaw da un recital de “chica en apuros que tiene bemoles” muy eficiente. Del rodaje se llevó dos cosas, una genial película donde trabajó y un marido. Se casó con Spielberg Del mismo modo, el joven debutante Jonathan Ke Quan (Tapón) aporta el toque de humor que engrandece la aventura, también significó que un año más tarde trabajase en la inolvidable ‘Los Goonies. El villano de turno (Mola Ran) está interpretado por Amhris Puri, que luce un repertorio de gestos malvados que achanta a cualquiera.
 
                   
 


Una extraordinaria (como casi siempre) banda sonora de John Williams acompaña las secuencias. Con toques humorísticos desde el inicio con la versión del tema “Anything goes” (Cole Porter, 1934) hasta pasajes tétricos como “Children in chains”. Une luz con tinieblas de una manera magistral. Acorde con unos efectos especiales de Dennis Muren (‘Terminator 2’ o saga ‘Star Wars’) que le valieron el Oscar ese año. Un deleite lleno de frases ingeniosas, escenas míticas (la persecución en vagonetas, el ritual del sacrificio, el puente colgante…), guiños cinéfilos (el club nocturno). Un espectáculo que dignificó y encumbró aún más la leyenda del héroe por antonomasia: Indiana Jones. Pero la aventura…CONTINUARÁ.



Cotilleos de Videoclub:


  • El inicio de la película pertenecía a parte del guión de ‘En busca del arca perdida’ (1981) donde Indy debía ir a Shangai para recuperar una parte del bastón de Ra, pero se eliminó. Esta idea fue retomada por los guionistas de la secuela, cambiando el tema del bastón por un valioso diamante.
  • El nombre del local nocturno es “Club Obi Wan”, un homenaje a George Lucas, como ya hiciera en la anterior entrega, en la que vemos las efigies de R2-D2 y C3PO entre los jeroglíficos  donde Indiana se descuelga para encontrar el arca.
  • Las referencias al arca salen en todos los fims de Indiana excepto en éste.
  • Harrison Ford se lesionó de gravedad en la escena que lucha con un seguidor “Thugge” en el dormitorio. Tuvo una hernia discal que paralizó el rodaje de sus escenas varias semanas.
  • Todas las escenas que transcurren en la India se filmaron en Sri Lanka.
  • En cambio, las escenas del puente colgante se rodaron en tres localizaciones distintas, Sri Lanka, Londres y Florida.
  • Una de las más famosas escenas es la de la comida en el palacio del Maharajá. El plato estrella es el sorbete de sesos de mono. En realidad los sesos eran crema con salsa de frambuesa.
  • Otra escena mítica es la persecución en vagonetas por la mina. Rodada en una gran maqueta con efectos de stop-motion, miniaturas e inventiva. Por ejemplo, el sonido de las vagonetas fue tomado de la montaña rusa original de Disneyland.
  • El personaje de Willie Scott, la cantante, iba a ser interpretado por Sharon Stone. 
  • Realmente la película es una precuela, en lo que se refiere a la línea temporal del personaje. La primera transcurre en 1936. Ésta en 1935. La última entrega de la trilogía se sitúa en 1938.
  • Hay varios cameos en el film: George Lucas aparece en el aeropuerto donde escapan Indy y sus amigos. Dan Aykroyd (‘Los cazafantasmas’) también aparece en esta escena. Frank Marshall (productor de casi todas las pelis de Spielberg) sale en esta secuencia, al igual que el propio director, Steven.


Valoración:8

POLTERGEIST [Cine]


Hay frases de cine que forman parte de nuestra vida. Se han incorporado a nuestro vocabulario y nos sirven como salida para muchas situaciones. Que dejas a tu novia, pues le dices: “Volveré” (Terminator, 1984). Que tu hijo no te hace caso, le sueltas con voz de Constantino Romero: “Yo soy tu padre” (El imperio contraataca, 1980) Que el panadero te quiere estafar con el precio, le miras a los ojos y le dices: “Alégrame el día” (Harry, el sucio, 1969). Que tienes más de 10.000 followers en Twitter, te asomas a la ventana y gritas: “Soy el rey del mundo” (Titanic, 1997). Las citas son muchas, antológicas casi todas. Pero para mí existe una que sirve en muchas situaciones. Te crea una tensión que enseguida relacionas con el film en la que se dice, pero sobre todo…hace volar la imaginación: “Ya están aquí……..”



Leyendo la Carátula:


La familia Freeling sufre extraños fenómenos en su casa. Al principio, los sucesos aparecen de forma amable, objetos alrededor de la casa se mueven para diversión de todos, entonces se vuelven desagradables poco a poco y comienzan a aterrorizar a la familia, llegando a “secuestrar” a la hija menor Carol Anne.



Rebobinando:

Lo primero es dilucidar si Spielberg o Hooper fueron o no los directores de la cinta. Notorio es el hecho que en la filmografía del creador de ‘La matanza de Texas’ (1974) no haya un título de tan buen acabado, desarrollo e impacto visual como éste. No es por menospreciar al genuino realizador de películas tan “magistrales” como ‘Los invasores de Marte’ o ‘Fuerza vital’, que va…simplemente que resulta del todo imposible, improbable y categóricamente inviable que Hooper dirigiera este film. La mano firme, fantástica e imaginativa de Spielberg se puede palmar en cada fotograma. Tiene un halo que es imposible desligarlo del estilo visual del genio de ‘Encuentros en la tercera fase’.


Aparte que escribió la historia en la que se basa, el propio Spielberg realizó el guión, dibujó storyboards, diseñó el rodaje…vamos, que Tobe sólo tuvo que sentarse en una silla y dejar que todo fluyera. Nunca podré agradecer como se merece a Hooper que no hiciera nada.

El misterio que envuelve la historia se desarrolla en tres etapas. Primero vemos como una típica familia “made in USA” con tortitas y bacon para desayunar incluido, comienzan a notar una serie de fenómenos. Segundo, cuando los extraños sucesos se tornan algo más consecutivos llegando a aburrir a la propia familia, algo desencadena una explosión de actividad. La dulce Carol Anne, será el nexo entre nuestro mundo y el más allá. Tercero, el intento de recuperar a la niña a través de experiencias que ni ellos mismos creen. Deben aceptar que están en un juego peligroso, ajeno a la ciencia. Tanto personajes como público accedemos la propuesta que nos sugiere Spielberg.


La trama en ningún momento decae. Es más, cada vez que avanza la historia, nuevos sucesos e información van brotando. Personajes como la médium Tangina (Zelda Rubinstein) hacen que la expectación aumente, el thriller se transforma en terror. Escenas de sucesos paranormales hacen las delicias de los aficionados al género. Sin grandes dosis de gore pero con un efectismo impactante ( las escenas de la cocina, el rapto de la niña, el ataque a Robbie por parte de un muñeco payaso, la alucinación de un técnico en el baño). Rezuma el sabor clásico del buen cine de terror. Una lástima que Spielberg no alimentara más su carrera en este género, a sabiendas que como guionista y creador de historias estaba en su momento más dulce (‘Encuentros en la 3ª fase’, ‘E.T.’ o los ‘Los Goonies’).



El buen hacer del elenco de actores es un factor primordial. Nos transmiten verdadero pánico, miedo, angustia. Excelentes ambos padres (Jobeth Williams – Craig T. Nelson) que muestran ambos lados de la cuestión: creer o no creer. Los niños, como en todas las historias de Spielberg, son los auténticos protagonistas. Un merecido diez al casting que eligió tanto a Heather (Carol Anne) como a Oliver Robins (Robbie). El pulso que siempre ha tenido el director de ‘Inteligencia artificial’ a la hora de tratar el complejo mundo de la infancia, es patente en ésta. Nos devuelve a nuestros miedos más pueriles, recordamos aquellos tiempos en los que mirábamos bajo la cama, cerrábamos bien el armario o nos escondíamos totalmente bajo las sábanas.



Una maliciosa banda sonora, regalo de Jerry Goldsmith, acompaña de manera fantasmagórica las imágenes. Perturbadora hasta contrastar con lo que sucede en pantalla. Un broche más a la colección de maravillas del compositor de obras como ‘La profecía’, ‘El planeta de los simios’, ‘Papillon’, ‘Alien’, ‘Los Gremlins’ o ‘Star Trek’.

Un fantástico trabajo que reune todos los clichés del cine de género. Casas encantadas, fantasmas, psicofonías, telequinesis, visiones…un compendio que seguro hace las delicias de Iker Jiménez. Una película referente en el cine de los 80, símbolo de una generación en la que me incluyo (que chungo lo pasé los días posteriores a verla). En estos tiempos que corren de pseudo-thrillers de medio pelo, pelis de zombies con problemas de amores, vampiros y demás ralea de seres de la noche, os recomiendo encarecidamente que volváis a revivir el espíritu libre que ‘Poltergeist’ es. Una maravilla artesanal realizada con buen gusto y mejor acabado. ¿Qué más da quién la dirigiese? Pero Steven… gracias de todas formas.



Cotilleos de Videoclub:

  • Siempre se ha dudado de la autoría de este film. Spielberg daba instrucciones a Hooper de cómo rodar, forma, estilo y desarrollo. Es obvia la respuesta a su autoría entonces…
  • Los esqueletos que aparecen en la película son reales. Era más barato comprarlos que recrearlos. Las leyendas urbanas que circulan sobre la maldición alrededor de esta película se deben al uso de dichos esqueletos. 
  • Heather O’Rourke fue elegida cuando Spielberg encontró a la niña y su familia en un centro comercial. Encajaba en el perfil que él andaba buscando.
  • Drew Barrymore fue la primera opción, pero se decidió que trabajara en ‘E.T.’
  • La historia es real. Se basa en unos hechos acontecidos en Denver. Se construyó un parque sobre un cementerio sin retirar las fosas antes.
  • Stephen King pudo haber escrito el guión pero no llegó a ponerse de acuerdo con Spielberg, por lo que éste decidió escribir el mismo todo el material.
  • Curiosidad: en la habitación del niño hay un cartel de la Superbowl XXII (1988) celebrada en San Diego. Heather O’Rouke murió el día después de ese encuentro en la misma ciudad. Su muerte se debió a un fallo intestinal. Dominique Dunne que interpreta a su hermana mayor en el film, fue estrangulada por su novio unos meses después del estreno. 
  • La escena en que se despedaza la carne de una cara frente al espejo, las manos que hacen dicha toma son las de Spielberg.
  • Los terrores que siente Robbie como personaje son los mismos terrores que sufría de pequeño el director de ‘E.T.’
  • Tobe Hooper iba a dirigir ‘E.T.’ pero prefirió ‘Poltergeist’, de ahí surgió la polémica en la dirección de ésta última.
  • El barrio donde se filma ‘Poltergeist’ es el mismo que se usa en ‘E.T.’ (Simi Valley)
  • Primera película como productor de Spielberg.
  • Curiosidad: para ser una película de terror, nadie muere…en pantalla, claro.
  • Se rodaron dos secuelas más (siempre con Heather O’Rourke) con menos interés según se estrenaban.

OTRAS CRÍTICAS DE POLTERGEIST:


Valoración: 8
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