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GRUPO SALVAJE [CINE]

Para inaugurar la nueva sección de ‘Rarezas Cinéfilas’ he pensado que no había título mejor que uno de los malditos. Maldito en muchos aspectos, por su director, por su mensaje, por la manera de rodar, por su aceptación en el estreno…Lo curioso es que con el paso de los años se ha convertido en una película mítica. Versionada en infinidad de ocasiones, homenajeada o revisada. Ha influido en diversos directores, tanto en su modo de rodar como en la forma de conjuntar un film. Peckinpah no dejaba indiferentes a los de su época. Pasados 45 años de su estreno, aún sigue tan violenta y feroz como el primer día. Preparen sus rifles, carguen sus pistolas…van a volar cabezas.
 
 
 
 

Leyendo la Carátula:

Pike Bishop (William Holden) y Deke Thorton (Robert Ryan) lideran una banda de forajidos, ya maduros, con demasiadas experiencias violentas. En su último atraco, algo sale mal. Deciden que han llegado al final de sus carreras. Deke es el primero que deja el grupo para convertirse en uno de sus perseguidores al aceptar un trabajo como Oficial de la ley. Pike y el resto de los forajidos deciden huir a Mexico, comenzar una nuena vida allí. Pero el pasado y la ley les siguen hasta Mexico. 


Rebobinando:

Violencia y poesía van de la mano en esta peculiar cinta que se separa de las típicas del Lejano Oeste. Crepuescular, sangrienta, cruel, visceral…elije el adjetivo que más te guste. Cualquier opinión sobre esta genial muestra de cine ya ha sido mencionada con anterioridad. Es la obra cumbre de Sam Peckinpah, ninguna de sus peliculas, antes o después, reflejó mejor su modo de ver la vida, de amar el cine o de plasmar sus demonios en pantalla. Un gigante menospreciado por todos, incomprendido, rebelde y bastante marginal.

 

 
Su cine es como él. Y ‘Grupo salvaje’ no iba a ser menos. Lo que empieza con un baño de sangre en uno de los atracos más violentos jamás filmados, prosigue como una melancólica canción de perdedores. Pues en realidad de eso se trata, de una historia de perdedores. Envuelta en el género más manido del cine yanqui, el western. Ese fue su gran error, o genialidad. Atacar a uno de los símbolos más queridos por los aficionados al cine. El western no había sido tan vapuleado hasta entonces como Peckinpah lo hizo. Lo llevó al límite de lo moral y lo admisible.
 
 
Sus héroes (perdedores a sabiendas) asumen su ocaso. Admiten que los tiempos han cambiado (como volvería a enseñarnos el director en ‘Pat Garret y Billy el niño’) pero no desean hacerse a un lado y morir. Son leyendas vivas de un mundo que les engulle por estar fuera de sitio. Su ley, la violencia, debe ceder paso a la hipocresía y la doble moral. Pistoleros, asesinos, ladrones…pero héroes al fin y al cabo en su mundo hostil. Carecen de valores al uso. Sus principios son pocos, hoscos pero firmes: lealtad.
 

 

 
Verse rodeados, hostigados como el escopión que se pica con su propio aguijón cuando está acorralado, les hace más fuertes ante el final. Saben que su lugar ya no está entre los hombres. Sus convicciones de camaradería están por encima de la palabrería. Un canto triste de una época gloriosa. Una ácida descripción de la condición humana, sin importar el público que la vea. Cada generación saca una interpretación de ‘Grupo salvaje’, pero todas conducen al mismo mensaje: la amistad como última barrera de la decencia del hombre. La lealtad por encima de la muerte.
 
 
Peckinpah se sintió toda su vida como un forajido que debía robar para sobrevivir. Que se auto destruía para poder crear. Aislado, renegado y perseguido por ser fiel a sus principios. Los forajidos de ‘Grupo salvaje’ son sus criaturas más humanas, sus personajes mejor logrados. Llenos de alma, remordimientos y sed de vida. Mueren por seguir vivos, viven para morir. Una huída hacia delante, sin atajos o senderos fáciles. Como uno de sus personajes dice al saber que no queda otra opción que enfrentarse a la muerte: «¿Por qué no?»

 
El uso de la cámara lenta en las escenas de violencia máxima es intentar detener el tiempo. Conocer con exactitud cuándo el hombre deja de existir, la última fracción de segundo para hallar la belleza de la muerte. Esa es la búsqueda personal del director, encontrar la puerta que comunique con la muerte. En esta obra dispondremos de múltiples puertas, diferentes versiones de un mismo Infierno. Cada personaje es un retazo del alma de Peckinpah. Unir esas piezas es trabajo nuestro. Él, hace tiempo que espera al otro lado del río. Sonriendo, con una botella de whisky entre las manos y uj revolver cargado sobre la sien.


Cotilleos de Videoclub:

  • Lee Marvin , Burt Lancaster , James Stewart , Charlton Heston , Gregory Peck , Sterling Hayden , Richard Boone y Robert Mitchum fueron el primer elenco para ‘Grupo salvaje’.
  • La escena inicial de un escorpión devorado por hormigas fue improvisada, no estaba en el guión.
  • El nombre de Grupo Salvaje proviene de la auténtica banda de forajidos que lideraba Butch Cassidy.
  • 2700 cortes de cámara contiene la película. Algo inaudito para la época, lo que dota al film de un montaje vertiginoso.
  • John Wayne la criticó por destruir el mito del Viejo Oeste.
  • El montaje que se estrenó era una versión reducida en 20 mins. Todas las escenas que se cortaron eran de violencia. El estudio no consentía un estreno así.
  • Se cuentan 145 muertos en el film (122 son en la batalla final).

Valoración:9

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GADGETS MÍTICOS DE LOS 80’s [ESPECIALES]

Estaba revisando mis tropecientos recuerdos de aquellos años mozos en los que ir con unas tenis por la calle (zapatillas para los que nacieron después de 1990) era la caña, cuando he echado en falta algo muy importante…No encontraba mi reloj-calculadora. Un fetiche de los 80’s que dio lustre a mi muñeca en esa infancia alocada. De escapadas al videoclub en plena tormenta por que tenía reservada la última de Chuck Norris. Esos días de verano en los que hacíamos mundiales de chapas en los rellanos de la escalera (se estaba más fresquito). O aquellas tardes sentados en el portal chupando ‘Flash’ (una especie de zumo congelado en tubo) de manera compulsiva. Sí, echo de menos ese reloj-calculadora. Pero también añoro estos otros también…



  • WALKMAN: 
El símbolo por definición de la década. Revolucionó la manera de mostrarse en público (yendo al trabajo, haciendo ejercicio, en casa…). Primero los yuppies (por su elevado precio de salida) y más tarde el resto, los walkman nos daban de ir con nuestra propia banda sonora por las calles, pasar del profesor en clase o ser los más chulos del barrio con la última cinta de Bon Jovi. Aunque fue Sony quien sacó el primer modelo en noviembre de 1979 (modelo TPS-L2), la explosión llegaría cuando otras marcas, como Phillips, ampliaron la oferta en 1981. Se acabó eso de ir con el loro al hombro con 600 altavoces y cuatro pletinas. Incluso se sacaron modelos que llevaban radio y otros…¡¡podían grabar!!
  • AMSTRAD:
Como en toda revolución informática, hubo varios modelos, el más popular fue el Amstrad CPC 464. Con su peculiar sonido al cargar los juegos en cinta. Podías estar horas hasta que el videojuego se cargaba (con suerte). Eran los competidores de los Spectrum y al igual que ellos también sacaron un modelo superior, el Amstrad CPC 6128 y el CPC 664, éste tenía los juegos en disquetera de 3’5 pulgadas. Su videojuego más popular era, al menos para mí, ‘Double Dragon’.



  • SPECTRUM:
La también británica, como Amstrad y Commodore, Sinclair comenzó a fabricar el ordenador de 8 bits (casi nada…) llamado Sinclair ZX Spectrum, aunque todo el mundo lo llama Spectrum a secas. En 1982 salió su primera versión y más tarde sacarían uno de mayor resolución en gráficos, el Spectrum 128K (con disquetera de 3″). Claro que a nivel gráfico, velocidad y optimación de juegos siempre ganaba el Amstrad. Spectrum fue el más popular de todos los ordenadores domésticos a nivel de videojuegos.
  • COMMODORE 64:
Surgió en 1982 de la empresa del mismo nombre. Era llanamente una videoconsola, a diferencia de los Amstrad y Spectrum que permitían programación a nivel usuario (sistema Basic). Cuando fue lanzada no tuvo competencia, era muy rápida con su motor de interface. Tuvo otros modelos con mayor resolución y gama de juegos, la Commodore 128K y la Commodore 64C. Técnicamente admitía más periféricos que los anteriores y su utilidad a nivel programación inspiró a otros fabricantes como Microsoft y Apple Macintosh.

 

  • CD:
Tras el boom del Walkman el siguiente paso lo dieron de la mano Sony y Phillips. La búsqueda de un soporte musical más limpio, longevo y de mayor calidad que los vinilos o las cassettes dio como origen al CD. Sony se encargó de codificación digital mientras que Phillips creó el soporte de lectura. En 1982 ambas comercializaron los primeros CD (de música clásica en su mayoría). El resto…ya es historia.


  • TELEFONO MOVIL:
Aunque a mediados de los 70, Japón y varios países europeos compartían una red móvil, el primer modelo a nivel comercial fue en 1983. El Motorola  DynaTAC 8000X, que tenía como grandes prestaciones (aparte de poder llamar) un peso de casi un kilo y un precio de cerca de 4.000 dols.








  • CUBO DE RUBIK:
Su creación corrió a cargo de Erno Rubik, un arquitecto húngaro, en 1974, pero fue en 1980 cuando Ideal Toy lo puso en venta al público. Ya en los 80’s se convirtió en el juguete más vendido de la historia (a día de hoy lo sigue siendo con más de 300 mills. de copias). Se crearon eventos de competición, torneos, programas de TV…todo relacionado con el rompecabezas más adictivo que se haya fabricado.

  • ATARI:
Era la reina del baile en los 70’s como videoconsola familiar. Sus juegos (básicos pero muy jugables) para la Atari Pong (‘Pong’, ‘Asteroids’) se vieron pronto superados por la competencia de Amstrad, Spectrum y demás. En 1982 sacaron una horrible versión del ‘Pac Man’ con su nuevo modelo, la Atari 2600, que fue la más pòpular de sus consolas.



  • RELOJ CALCULADORA:
Una horterada, lo sé. Visto hoy en día, aquel reloj era lo más cercano a ser James Bond, a tener estilo, a marcar la diferencia en tu barrio. Podías hacer sumas, restas, divisiones, programar alarmas y encima te daba la hora. Casio lo petó con este gadget ochentero que actualmente se sigue vendiendo. Claro que ya nadie lo luce con estilo cool como antaño.

  • PAC-MAN:
El videojuego más adictivo, vendido y popular de la historia, digan lo que digan los de ‘Hobby consola’. Creado en 1980 por Namco llenó los salones de videojuegos, las zonas de ocio, bares, billares, etc…desbancando al mismísimo ‘Space Invaders’. La máquina recreativa por excelencia. Tu fama entre tus colegas, tus ligues e incluso tu posición social…dependían de la puntuación que marcabas cada día. Sólo en los 80’s se hicieron 8 versiones distintas del juego, la última ‘Pac Mania’ para la amplia gama de soportes que existían (Nintendo, Master System, Atari o GameBoy entre otros).


  • NINTENDO:
O NES (Nintendo Entertainment System en USA o Famicon en Asia) se creó para desbancar a Atari (al final, ésta distribuyó a Nintendo en USA) y sobre todo a su competidora en Japón, Sega. Su lanzamiento en 1983 como la videoconsola total con juegos en cartuchos como ‘Donkey Kong’ o ‘Popeye’ que iban incluidos en el pack, reventó las tiendas. En 1985 un videojuego exclusivo de un personaje que ya aparecía en otros juegos, cambió el curso de la historia del entretenimiento: ‘Super Mario Bros’. Salió a la par que la nueva versión de la consola: Nintendo Advance.
  • GAME & WATCH:
Las maquinitas de marcianitos de toda la vida (llamadas de tercera generación). Las abuelo de las PSP o NintendoDS de hoy en día. Unos botones de dirección, un par de pulsadores y opciones de modelos con 1 o dos pantallas LCD, hacían más amenas las esperas en el médico, los viajes en el autobús o los findes de lluvia. Juegos como el ‘Pinball’, ‘Zelda’, ‘Donkey Kong’ o ‘Mickey Mouse’ nos dieron horas de evasión.





  • GAMEBOY:
En 1989 Nintendo se sacaba de la chistera una videoconsola portatil con cartuchos intercambiables. Una locura de gráficos en negro con fondo de pantalla verde pálido que hizo que nos adentrásemos en los más variados juegos que más tarde se harían leyenda en soportes de disco.


  • SEGA:
Esta empresa japonesa reventaba los salones recreativos con sus máquinas en los 70’s. A principios de 1980 se metió de cabeza en las videoconsolas familiares. Primero con los anti-diluvianos modelos SC-3000 y SG-100, más tarde con Mark III para competir con Nintendo. Pero fue en 1986 cuando la Mar III se reformuló en la Master System, que arrasó sólo en Europa. En 1988 daría un paso de gigante al lanzar la primera videoconsola de 16 bits: la Megadrive. Un pelotazo que abarcaría hasta mediados de los 90, cuando apareció Sony con una tal…PlayStation.


Espero que no hayáis derramado alguna lagrimita…
Seguimos leyéndonos en los 80’s.



REGRESO AL FUTURO [CINE]

Título clásico en el cine de los 80’s. Ágil, fresco, juvenil y muy desenfadado. Reune como nadie los elementos que definirían el género de aventuras con toques de comedia. Fue la unión de una serie de factores que muy pocas veces se dan en una película juvenil: buen guión, bien dirigida, buenos intérpretes y una trama que no da respiro. Los viajes en el tiempo como excusa para reflejar las desventuras de un chaval que trata de sobrevivir a los problemas que conlleva hacer ligar a tus propios padres. Una visión de los años 50 desde la óptica de los 80’s que aglutina lo mejor del cine de la década. Un icono, la máquina del tiempo, esta vez en forma de coche, un DeLorean. Unas palabras: condensador de fluzo, el resto…es historia, ¿o futuro?.
 
 
 


 
 
 
 
 
Leyendo la Carátula:

 

Marty McFly (Michael J. Fox), un típico adolescente americano de los años ochenta, es enviado accidentalmente de vuelta a 1955 en un DeLorean como «máquina del tiempo», inventado por el científico Emmett Brown (Christopher Lloyd). Durante su viaje en el tiempo, Marty debe asegurarse de que sus padres encuentren y se enamoren, ya que él mismo trastoca el pasado, poniendo en peligro su propia existencia. Necesitará la ayuda del científico Brown, en su versión de los 50’s, para que pueda volver al futuro.
 


Rebobinando:

El mejor reflejo de los 80’s es el dormitorio de Marty McFly nada más empezar la película. Todos hemos querido tener ese cuarto, con ese despertador tan chulo, llevar esa vida tan disoluta, tener un colega que es una especie de profesor chiflado. Casi todos los detalles de su cuarto, de su vestuario, de su forma de vida eran el espejo de la sociedad consumista de los años 80. Marcas como Levi’s o Pepsi hicieron su agosto con esta cinta. Se vendieron decenas de miles de monopatines, Nike se forró con el modelo que Marty exhibe en pantalla pero sobre todo, muchos nos quedamos con comprarnos un DeLorean DMC-12 como el que puede viajar en el tiempo.
 

 

 
Robert Zemeckis (‘Naúfrago’) tuvo la suerte de contar con Steven Spielberg para levantar este símbolo del cine de Sci-Fi con tintes de comedia juvenil. Una trama divertida, alocada y mejor plasmada servía de pretexto a Michael J. Fox (que ya triunfaba como estrella de TV con ‘Enredos de familia’) para convertirse en figura internacional. 
 
 
 
Es imposible confeccionar una lista de títulos de los 80’s en la que no salga ‘Regreso al futuro’. Cautiva por su frescura, aún hoy después de casi 30 años, tiene un ritmo que mantiene en vilo al espectador con numerosos guiños, frases ingeniosas, homenajes y vueltas de tuercas al guión que hacen que volvamos a tener 16 años. Nos subimos al DeLorean huyendo del presente para intentar no romper el pasado para disponer de un futuro. Una tremenda bocanada de aire nuevo que rompía con los clichés del cine de adolescentes de la época.
 
Aunque es muy amable en su contenido, Spielberg estaba detrás, su cachondeo hacia las paradojas del espacio-tiempo es constante. No hay bufonadas en ningún tramo de la cinta, ni estúpidos gags de cara a la galería. Por arte de magia, cada escena está vinculada con otra que más tarde (o antes) vamos (o hemos) visto. No se puede entrar a valorar si lo que nos cuentan puede ser posible desde un punto de vista real. Nos volveríamos locos en el intento. Cuestionar los bucles temporales, los agujeros de gusano, lagunas espaciales y demás temas derivados del bosón de Higgs harían que la visión de ‘Regreso…’ se convirtiera en un debate pseudo-filosófico (creerme, lo es…hay infinidad de foros que discuten de ello).
 

 

 
 
Fox está estupendo como atribulado anti-héroe, superado por las adversidades que hacen que su propia madre intente superar las barreras incestuosas entre ellos que ella misma ignora. Un Crispin Glover (George McFly) que se  lleva todas las ostias (y nos mola). Una Lorraine (madre de Marty) que pulula como una combinación de niña mona a devoradora de hombres. Un Biff Tannen (Thomas F. Wilson) que hace las delicias de todos aquellos capullos que nos maltrataban en el instituto. En esencia, aunque la trama se desarrolle en los 50’s, revivimos nuestras propias experiencias del pasado en carne de los protagonistas.
 
 
 
 
Zemeckis hace maravillas en formular una nueva versión de los viajes en el tiempo, con escenas sublimes de paradojas temporales. Nos encadena a no apartarnos de la pantalla por temor a perdernos algún detalle que tendrá vital importancia en la conclusión (..o no) de la película. Un climax final que roza lo genial entre dos secuencias, la del baile de final de curso y la puesta en marcha del DeLorean para su regreso al futuro.
 
 
Nos trasladamos a la década del nacimiento de Elvis gracias a una estupenda ambientación. Decorados (rescatados del barrio de los ‘Gremlins’, 1984) que hacen que pises esas calles, vestuario, música de la época, peinados y looks rockeros. Unos F/X bastante bien logrados (eran los inicios de la Industria Ligth and Magic) que intensifiquen la narración del argumento.
 
Alan Silvestri compuso una banda sonora poderosa, que con sólo iniciar sus primeras notas de fanfarria nos devuelve al espíritu joven de los 80’s. En aquellos tiempos del videoclip fue colapsada por el tema principal compuesto para el film ‘The power of love’, de Huey Lewis and the News, machacada con tortura en la emisoras FM y en la MTV. Pero con los años, la composición de Silvestri no sólo ha ganado adeptos, sino que ha hecho olvidar la cancioncilla de marras.
 
El toque Spielberg es la mano que mece la cuna. Un ejemplo de su fábrica de sueños convertidos en realidad aumentada. Una obra que a simple vista no muestra todo lo que esconde. De obligada visión, re-visión y vuelta a ver. Como ejercicio de cinefilia, la mejor opción para el disfrute de este espectáculo, es visionar las tres partes seguidas. Un viaje en el tiempo como jamás se ha hecho.
 


Cotilleos de Videoclub:

  • Bob Gale (guionista) se inspiró en el Anuario de su padre al mirar las fotografías de éste cuando era joven, preguntándose si ellos podrían haber sido amigos de conocerse.
  • Durante el film, se homenajean a varios grupos de rock y cantantes en diferentes escenas: ‘The Who’, ‘AC/DC’, Chuck Berry, Jimmie Hendrix o ‘Van Halen’.
  • El autor de la canción principal (‘The power of love’) del film, Huey Lewis aparece como uno de los jueces que audicionan la banda de música.
  • Para el papel de Doc Brown se consideró a Dudley Moore, Jeff Goldblum o John Lithgow.
  • El de Marty McFly fue ofrecio a C. Thomas Howell (‘Carretera al infierno’, 1985) o Ralph Macchio (‘Karate Kid’). El papel del villano, Biff Tannen se ofreció a Tim Robbins (‘Cadena Perpetua’, 1994)
  • Disney rechazó producir el film ya que no era una comedia al uso.
  • El título final de «To be continued…» fue puesto a modo de broma, ya que no se pensaba en una secuela.

Valoración: 8

PSYCOKILLERS DE LOS 80’s: Matando Adolescentes [ESPECIALES]

La década predilecta para la orgía de sangre adolescente y virginal fue sin duda la de los 80’s. Nunca antes el género del terror, sobre todo su vertiente «teen», tuvo tanto auge y popularidad como en este periodo. Los hay de todos los tipos, colores y gustos. Unos con «un modus operandi» más bestia que otros. Algunos con especial interés por coleccionar fetiches de sus víctimas (partes del cuerpo, objetos, etc…). A otros simplemente es el placer de matar vírgenes lo que les mueve. Pero a todos, sin excepción, lo que más les gusta es oír gritar a los desdichados que se cruzan en su camino. Lo mejor de ello, es que a nosotros nos encanta que sean tan estúpidas esas víctimas. Inocentes, graciosas, desafiantes, cotillas, ingenuas y casi todas en edad de merecer (aunque no es necesario) desfilan por los títulos más emblemáticos del cine de psicópatas de los 80’s. Fue la generación de tarados que puso los cimientos de la locura para que en los 90’s se re-inventaran y más tarde, en los primeros años de este milenio, acabaran por destrozar la magia de sus asesinatos. Recordemos el por qué tenemos tanto cariño a estas criaturas demenciales. Por favor…no se acerquen demasiado a los barrotes de la celda.




SOSPECHOSOS HABITUALES:

  • JASON VOORHEES:  

Conocido por todos por el asesino inmortal con máscara de portero de hockey, mono de mecánico y botas de montaña. Guarda una sospechosa similitud con su antecesor en los 70’s, Michael Myers, Con especial predilección por no morir, Jason, tuvo una madre sobre protectora y eso influyó mucho en su carácter aparte de un físico envidiable en cuanto a fortaleza, pero no en belleza. Tiene un gusto selecto por los machetes aunque no desprecia matar con sus propias manos o cualquier objeto punzante que encuentre. En diez películas (entre secuelas, reboots, crossovers y demás) se le ha matado de diversas formas: disparado, ahorcado, quemado, aplastado, troceado, machacado…pero por arte de magia, milagro o demencia senil de los guionistas ha vuelto del Infierno. Se duda de su condición humana desde la tercera parte. Tuvo un encontronazo con su mayor competidor en la batalla por ver quién mata a más chiquillas: Freddy Krueger. En pantalla, lo interpretaron diversos actores de tercera, pues con semejantes diálogos (nunca habla) y llevando una máscara lo podría protagonizar hasta Ben Affleck. Podéis ver la crítica de su primera aventura en ‘Viernes 13’ (‘AhoraCriticoYo’ Blog), película en la que nos daba el placer de ver morir a Kevin Bacon.

  • FREDDY KRUEGER: 
De todos los iconos del terror (de los 80’s, claro) el más emblemático. Surgido de la perturbada mente de Wes Craven hizo las delicias de los teens de aquella época. Con su reino en las pesadillas (aunque siempre gustaba salir de ellas para saborear en persona a sus víctimas…) y su vestuario «marca de la casa» (sombrero estilo Pandora, como el de Indiana; jersey a rayas verde-rojo; pantalones raídos y su símbolo aterrador: un guante con cuchillas en los dedos) a este pederasta al que los vecinos de su barrio quemaron vivo, surca las pesadillas de los hijos de sus verdugos. El primero que murió en sus manos fue el debutante Johnny Depp. Más tarde, en siguientes secuelas, mataría a diestro y siniestro. Es morboso, mal educado, canalla y tiene un suculento sentido del humor que mezcla lo grotesco con lo vicioso. Un excelente ejemplo de maldad de videoclip de los 80’s que sobrepasó al actor que lo interpretó (Robert Englud será por siempre recordado por este papel, como en su día Bela Lugosi con su ‘Drácula’). Su éxito fue tal, que aparte de las consabidas secuelas (cada vez peores, hasta existe una en 3D) traspasó el cine y tuvo una serie de TV, ‘Las pesadillas de Freddy’, donde el personaje presentaba un capítulo en el que él ni siquiera salía. Se ha intentado recuperar el mito con su último reboot ‘Pesadilla en Elm Street’, 2010 pero no cuajó. Siempre nos quedará la perversa película original donde podremos canturrear la nana de Freddy, por si acaso…no os durmáis.
  • HANNIBAL LECTER:
Sí, mis queridos niños, el buen doctor Lecter tuvo su primera aparición en pantalla de la mano de uno de los directores más interesantes de hoy en día, Michael Mann (‘Collateral’, ‘Heat’, ‘Enemigo Público’, ‘Alí’) . La peli en cuestión era ‘Hunter’ 1986, donde un Will Graham (William Petersen, sí el orondo Grissom de ‘CSI’) y Hannibal Lecter (Brian Cox, ‘X-Men 2’, ‘Troya’, ‘El caso Bourne’) vivían las aventuras descritas en ‘Dragón Rojo’, la primera novela de Thomas Harris, el creador del doctor. De sobra son conocidas las aficiones culinarias de Lecter, su inteligencia (la mayor de todos los dementes en el cine), su buen gusto y educación, pero sobre todo su cuestionable sentido de la confección de menús. Pasó de tapadillo por los cines y no fue hasta 1991 donde el personaje revolucionó las salas. Su estilo visual era el necesario en un psiquiátrico, uniforme blanco, repeinado hacia atrás y carente de una celda de cristal como su sucesor. 
  • CHUCKY:
Que un convicto meta su alma en un juguete antes de morir invocando al Diablo ya era una idea alocada, pero que dicho juguete se convirtiera en un icono, protagonizara una película y encima tuviera secuelas a cuál más disparatada, era rizar el rizo. Pues bien, se hizo y se logró. Un adorable muñeco, de pelirrojos cabellos, jersey a rayas y un peto vaquero se transformaba en una sádica máquina de matar cuando su dueño, en principio un niño pero después se independizó, se dormía. Los mismos instintos criminales que el alma del asesino tenía se reflejaban en las andanzas de este pequeño psicópata. Los F/X de la época hicieron lo que pudieron para dar vida a Chucky y su mordaz sarcasmo hizo el resto. En posteriores secuelas llegará a tener novia e incluso descendencia, pero no quiero revolveros el estómago con detalles de dicha concepción. Fue carne de videoclub desde sus comienzos pero no puedo evitar tenerlo entre mis favoritos…no le pongáis pilas, él ya va recargado.
  • PINHEAD:
El más barroco de los sanguinarios asesinos que recorren esta década proviene del inframundo, más allá del Infierno. Su creador, Clive Baker (‘Razas de Noche’) nos presentó a una de sus mejores pesadillas, Pinhead, el líder de un grupo de demonios con viciosos placeres para martirizar a los mortales que osen cruzar a sus dominios. Un vintage traje de cuero, con correas, cadenas y falda (que haría las delicias de un Miguel Bosé); una pálida cara con alopecia; una voz cavernosa y su marca de la casa: el rostro completamente lleno de clavos. Todos los pecados los convierte en bizarros momentos de tortura, del dolor hace que sus víctimas encuentren placer, es insensible al sufrimiento y lleva muy mal que lo engañen. Surcaría los cines desde el 88 con ‘Hellraiser’ para más tarde llegar hasta 8 secuelas. Doug Bradley tuvo el dudoso honor de interpretarlo en 8 ocasiones. En la última, ‘Hellraiser: revelations'(2011), dijo basta…y nosotros también. 


SAGAS SANGRIENTAS:

  • VIERNES 13:
Lo que comenzó con una matanza en un campamento de verano, donde una desquiciada madre mataba a todo monitor viviente, se llegó a transformar con el paso de la década en productos de cada vez peor acabado. En diez años se filmaron 8 entregas (como James Bond pero a lo bruto) siendo la última ‘Viernes 13: Jason toma Manhattan’ (1989) un ejemplo de hasta donde llegó la aberración.

  • PESADILLA EN ELM STREET:
A Freddy le dió tiempo a rodar 5 entregas de su bromista manera de joder los sueños. También es verdad que empezó a matar más tarde que Jason. Si las dos primeras secuelas eran un refrito de la original, en la cuarta ‘The Dream Master’, Renny Harlin (1988) se desbocaba hasta límites surrealistas. Tuvo una quinta secuela en 1989 con ‘Pesadilla V: The Dream Child’, Stephen Hopkins en donde los pocos supervivientes de la anterior intentan destruir a Freddy con la ayuda del alma de la madre de éste (ahí se les fue la pinza). Pero lo peor llegó en los 90’s.

  • POSESIÓN INFERNAL:
Curiosamente en esta saga creada por Sam Raimi en 1981 no hay un psicópata al que podamos ver, es más, se sobreentiende que es el mismísimo Mal el que persigue y mata a todo grupo de chavales con ganas de descubrir su cuerpo entre las cuatro paredes de una cabaña. Quizás sea esta la historia más repetida en el cine, por ello no hay que quitarle mérito a la ida de olla que Raimi rodó con seis amigos en el bosque. En 1987 llegaría una secuela, aunque en realidad era un remake del propio Raimi (más dinero, más sangre, cero imaginación). Tuvo mayor éxito y convirtió al compañero de armas del director, Bruce Campbell, en un asiduo al cine de serie B. Estaros atentos a otras pelis de Raimi, donde hace cameos. Su papel como Ash en la saga le daría la oportunidad de filmar una tercera entrega en 1992 ‘El ejército de las tinieblas’, la más floja pero la más divertida de la saga. En 2013 tuvimos el consabido reboot de la saga.


MATARIFES BIZARROS:

  • EL AUTOESTOPISTA:
Rutger Hauer (Batty en ‘Blade Runner’) se había quedado en Hollywood tras venir de Holanda. No encontraba su sitio como héroe de acción o en papeles serios, por lo que decidió hacer lo que hacen los actores cuando no encuentran nada, escoger un papel de villano. Un sádico autoestopista, John Ryder (R. Hauer) tiene como diversión asesinar a todo aquel que le recoja en la carretera. Así de sencillo. Sin motivaciones personales, ni rollos traumáticos o una mala infancia. Este psicópata convence porque es maldad simple, directa y con recochineo. Mata a polis, niños, parejas y bicho viviente que se cruce en su camino (camino que nunca sabemos cuál es). Tuvo una secuela para vídeo en 2003, sin Hauer como villano. En 2007 se rodó un remake, con Sean Bean (‘ESDLA’) como asesino, bastante estimable que se marca un acierto al cambiar el final de la original.
  • HENRY LUCAS:
Michael Rooker conmocionó a todos por su trabajo en ‘Henry: retrato de un asesino’, 1986 de John McNaugthon (‘La chica del gangster’). Donde la historia de un psico-killer real se reflejaba con una visión fría, desalmada y visceral. Una pequeña joya que debéis recuperar.
  • MANIAC-COP:
Engendro ochentero donde los haya. Un demente asesino tiene la ocurrencia de matar a troche y moche vestido con uniforme de policía, vamos, lo que viene siendo hoy en día la Ley de la Ciudadanía. Una historia mal rodada pero con el auténtico sabor a serie Z, la serie B le queda grande. En 1988 ‘Maniac Cop’ abría fuego, no es para recordar pero no incluirle en este especial sería como hablar de donuts sin mencionar a Falete.
  • EL PADRASTRO:
Si tenemos pederastas, dementes, psiquiatras, criaturas del infierno e incluso policías…¿por qué no meter a un padrastro?. Si hubieran hecho una peli con una suegra asesina me negaría a mencionarla. Pues bien, los pensantes de Hollywood creyeron oportuno crear un psico-killer de la figura más usurpadora que existe: un padrastro. En 1987, ‘El padrastro’ de Joseph Ruben, se presentaba en familia. Un asesino, Jerry Blake, se casa con viudas o divorciadas con el fin de sacarse unos dinerillos. Pero claro, hay hijos de por medio que no se fían de las entradas y salidas nocturnas de su padrastro, Y se lía. Lo más anecdótico de este psico-killer es que fue interpretado en dos ocasiones, hay una secuela en 1989, por el mismo actor, Terry O’Quinn, famosete años después por ser John Locke en ‘Perdidos’.
  • JERRY DANDRIGE:
El vecino más carismático del barrio. Es guapo, educado, viste bien, se acompaña siempre de tías buenas y siempre está de juerga por las noches. ¿Y de día no? Pues no, hay un motivo a todo lo anterior, es vampiro. Eso descubre un chaval vecino suyo cuando se cuela en su casa. En ‘Noche de miedo’ (1985, Tom Holland) veremos al vampiro más cachondo de los 80’s, un tipo que sabe que la MTV es la que manda, que tiene buen ojo con las chavalas que son vírgenes y que dispone de un don para pasárselo bien mientras mata, es inmortal. Chris Sarandon (sí, el marido de Susan…estáis en todo, ¿eh?) interpreta a J. Dandrige de una forma ambigua, de lo cómico a lo seductor pasando por lo disparatado. Eran los 80’s y los vampiros estaban cambiando. Luego llegarían ‘Jóvenes ocultos’ (1987, Joel Schumaker) para definir el rol del vampiro en la época de los videoclips. Más tarde, pues ya sabéis…’Crepúsculo’ y todo se acabó. 
  • LOS CHICOS DEL MAÍZ:
En 1960 ‘El pueblo de los malditos’ (Wolf Rila) marcó a los seguidores del terror cool. Stephen King, sobre valorado desde siempre, tomó la idea de un pueblo habitado sólo por críos para escribir la irregular ‘Los chicos de maíz’ que se versionó en cine en 1984. Si la novela era mala…la peli ni os cuento. Toda la chavaleria de un pueblo se luce asesinando a todo mayor de 18 años, en plan ‘La fuga de Logan’ () pero con rastrillos y tractores. Ver a Linda Hamilton (Sarah Connor en ‘Terminator’, 1984) correr entre los maizales perseguida por hordas de infantes ávidos de sangre, no tiene precio. Pero el resultado final es cutre y adolece de todo. Años más tarde, la saga continuaría hasta llegar a su séptima entrega. Creo que en esa ya no quedaría maíz y usaron trigo. Gracias señor King.
  • PLYMOUTH FURY DEL 58:
Pero no acabamos con Stephen King, aún nos queda un peculiar psico-killer de los 80’s que al menos tiene estilo. Un pedazo de coche, de los años 50’s es el protagonista de la disparatada ‘Christine’ (1983, John Carpenter). Para que luego digan que los coches no sienten. Éste además de sentir, tiene una peculiar devoción por su dueño. Mata por él, liga por él…vamos, un «personal coach» que no te limpia el baño porque no entra. Un ejemplo de hasta dónde iba encaminado el género de terror en manos de King. La verdad, que vista hoy ha perdido bastante encanto, sólo me puedo quedar con ese look tan visual que se marca el Plymouth Fury del 58 cuando enciende sus faros antes de matar. La escena final donde vemos cómo su antena renace del amasijo de chatarra en el que le han reducido, es antológica. Podrían hacer una secuela, aquí en España, yo les propongo como coche protagonista a un Simca 1000 del 78.
Y hasta aquí este pequeño resumen de los más variados psico-killers de los 80’s. Seguro que echaréis en falta alguno, os desafío a que comentéis aquellos que deberían estar en esta lista y sus motivos. Que tengáis sangrientos sueños…


WILLOW [CINE]

Son tiempos de Hobbits, sagas élficas y adaptaciones del mundo Tolkien. Quizás no es conocido por muchos el caso de la siguiente película, pero viene como anillo al dedo (una comparación muy acertada) en estos momentos. La primera adaptación de un relato de J.R.R. Tolkien al cine fue la olvidable y horrorosa ‘El señor de los anillos’ (Ralph Bakshi, 1978). Una mezcla de acción real, dibujos animados mal hechos y peor realización. Era demasiada calidad para un experimento de ese calibre. Nadie sabe cómo pudieron los creadores de ese delirio conseguir los derechos de la novela. Es lógico, que pasaran años de negativas a otros productores que andaban tras otro proyecto para re-lanzar la saga del anillo. En esto que apareció George Lucas…


 


Leyendo la Carátula:

 

 

Una niña es descubierta en un río por Ranón y Mims, los hijos de Willow Ufgood (Warwick Davis), agricultor enano y mago. Pero cuando una criatura ataca el pueblo de Willow, mientras que el rastrea a la niña. Willow consulta al consejero de la aldea, El Gran Aldwin. Éste da Willow una misión: salir del pueblo y conseguir dar a la niña a una persona responsable. Pero Willow pronto se entera de que el bebé se llama Elora Danan, la niña destinada a provocar la caída de la bruja malvada Reina Bavmorda. Willow iniciará una aventura junto a un espadachín, Madmartigan (Val Kilmer); una hechicera, Fin Razel y Brownies Franjean y Rool, dos diminutos guerreros.

 

 
Rebobinando:
 
Dos son los factores principales en la gestación de esta popular película de 1988. El primero de ellos era la infructuosa misión de Lucas por hacerse con los derechos de adaptación de la novela de Tolkien. Claro está, a un tipo como él, una negativa no iba a detenerle. Si hacía una década había conseguido convertir una mezcla de referencias de otras películas en su poderosa ‘La guerra de las galaxias’, no iba a ser menos para sacarse de la manga una versión de ESDLA. 
 
 
El otro factor a destacar era la impetuosa necesidad de Lucas por volver a conseguir un éxito como productor. Bien es cierto que la saga de Indiana Jones que tenía entre manos llevaba buen camino. Pero su incursión en el mundo de las marionetas no era igual. ‘Dentro del laberinto’ (1986), aunque bien realizada no obtuvo la recaudación esperada. Pero sobre todo fue ‘Howard, un nuevo héroe’ (1986, William Huyck) donde Lucas perdió el norte. Un fracaso no sólo de taquilla sino completo en todos los aspectos.

 
Por ello, con ambos factores, escribió una historia de enanos, magos, guerreros, brujas. Cambió el anillo único por un bebé. Frodo por Willow, Aragorn por Madmartigan, a Gandalf por Fin Razel. Y no satisfecho con eso, añadió un poco del universo StarWars con la figura del villano de la función: Darth Vader por el general Kael (Pat Roach). Éste último asiduo a la saga de Indiana Jones como especialista (se pegaba con Harrison Ford delante de un avión en la primera parte y fue el jefe de los Thugges en la segunda).
 
 
Escoger a Warwick Davis como Willow fue a tiro hecho. Lucas y él se conocieron en el rodaje de ‘El retorno del Jedi’. No es que sea un actor muy convincente pero ha quedado marcado para siempre con este personaje. La elección de Val Kilmer era algo más arriesgada. Venía de papeles como los de ‘Top Gun’ o ‘Top Secret’ (él siempre se ha creído top) y fue el que mayor provecho sacó del film, aparte de una esposa.

 
La dirigió un Ron Howard que aún dudaba entre el cine amable con elementos fantásticos ( ‘Cocoon’, 1985; ‘1,2,3…Slapsh’, 1984) o el que más tarde le haría famoso como en este caso: el cine comercial con tinte artísticos. Aún estaba lejos de títulos como ‘Apolo XIII’, ‘Una mente maravillosa’ o ‘Rush’ pero demostró que manejaba bien los tiempos. No es un alarde de realización pero mantiene en alto la tensión durante el visionado. El guión cuenta con excesivos momentos cómicos, dirigidos a un potencial público adolescente, que hacen enturbiar por momentos la trama.
 
 
Tiene el honor esta película de haber sido la pionera en plasmar una nueva técnica en F/X, el ‘morphing’, consistente en mezclar formas (humanas o no) en un mismo cuerpo quedando creíbles. Una técnica que luego quedó pulida y de forma brillante en ‘Terminator 2’ (1991, James Cameron). Acompañando la imágenes tenemos a un fresco James Horner (‘Titanic’, ‘Avatar’, ‘Braveheart’…) que imprime a las imágenes una épica de la que carecen, lo que eleva el conjunto. Nunca en los 80 una música hizo tanto por una película desde que se estrenó ‘Carros de fuego’ (1981, Hugh Hudson).
 
 
 
En resumen, tenemos un buen ejemplo de cine ochentero. Comercial pero con limitaciones (no llegó a ser el éxito esperado). Con elementos de otros films pasados por la mágica mezcladora de Lucas y con cierto aire al buen cine de aventuras. Una excusa para pasar una tarde tirado en el sofá pensando qué hubiera hecho George Lucas si llega a conseguir los derechos de ESDLA.
 
 
Cotilleos de Videoclub:
  • Las criaturas que atacan el pueblo de Willow eran en realidad dos Rotweiller con máscaras de goma.
  • Uno de los músicos enanos en el poblado es Kenny Baker,actor que daba vida a R2D2 en la saga ‘Star Wars’.
  • Este fue el primer largometraje de utilizar el proceso de «morphing», desarrollado por Industrial Light & Magic (ILM).
  • Warwick Davis se hizo con este papel tras haber trabajado con Lucas en ‘El retorno del Jedi’ como uno de los Ewoks.
  • Kilmer y Joanne Whalley se casaron tras este film y trabajaron juntos después en ‘La muerte golpea dos veces’.
Valoración: 6

EL IMPERIO CONTRAATACA [CINE]

El cine y su modo de entender como espectáculo de evasión había cambiado en 1977. La persona responsable de tal cambio fue George Lucas. Con una película, su tercera como director, lo que se entiende como entretenimiento de masas lo aglutino en dos horas de pura evasión cinematográfica. Tal prodigio de imaginación se llamó ‘La guerra de las galaxias’. El cine desde entonces no sería lo mismo. Había nacido el fenómeno Blockbuster, la película del verano o como otros llaman a este movimiento, el fenómeno fans. El mérito de Lucas radicó en intentar poner su visión en un proyecto en el que creía a ciegas y gracias al apoyo del productor del estudio, Alan Ladd jr, el mundo descubrió una palabra: merchandising. La obtención de beneficios derivados de la imagen o conceptos de una película nunca se había dado en la historia del cine. Lucas fue la comidilla y objeto de burlas cuando consiguió reducir su sueldo como guionista y director a cambio del control total de los beneficios futuros que consiguiera con la película. Tras el estreno, nadie volvió a reírse. Miles de millones de dólares desde entonces han ido ingresando en la cuenta bancaria de Lucas.

Leyendo la  Carátula:


Huyendo del malvado Imperio Galáctico, los rebeldes abandonan su nueva base en el mundo helado de Hoth. La Princesa Leia, Han Solo, Chewbacca y el droide C-3PO  escapan en el Halcón Milenario, pero son perseguidos por Darth Vader. Mientras tanto, Luke Skywalker y el droide R2-D2 siguen el consejo de Obi-Wan Kenobi para recibir entrenamiento Jedi del Maestro Yoda en el pantanoso mundo de Dagobah. 


                         
 
Rebobinando:
 
El hecho de controlar las película en ese sentido logro que un imperio, y no galactico precisamente, se creara alrededor de LUCAS. Figuras, juegos, camisetas, tazas o cualquier objeto impensable que llevara impreso el logotipo de LucasFilm era sinónimo de ese imperio. La película se convirtió en la más taquillera de la historia, recibió 6 Oscars y estuvo en pantalla más de un año. Fue un éxito sin precedentes que aupo a LUCAS al mismo estatus que hoy se tiene por DISNEY. Gracias a una película de ciencia-ficción un hombre controlaba todos los aspectos de sus futuras películas: reparto, presupuesto, distribución, montaje y merchandising. Se convirtió en el ORSON WELLES del fin de milenio cinematográfico.
 
                       

Los posteriores proyectos en los que estuviera vinculado el apellido LUCAS significaban espectáculo. Gracias al entramado que se formó relacionado con LA GUERRA DE LAS GALAXIAS, Industria Light and Magic dedicada a los efectos especiales o el Skywalker Ranch para desarrollar efectos sonoros, LUCAS promovió numerosas películas. Pero porque todo el mundo esperaba era una continuación a la historia contada LA GUERRA DE LAS GALAXIAS. No hubo que esperar demasiado pues en 1980 los millones de seguidores de la película tendrían su recompensa. Y de qué manera.

La película había terminado con un final abierto, pues el personaje antagonico y villano no había sido eliminado, tal vez derrotado, pero salió con vida. Un detalle que los fervientes y nuevos seguidores de lo que se convertiría más tarde en una saga se percataron. EL IMPERIO CONTRAATACA significaría para todos los amantes del cine que algo nuevo y trepidante se fraguaba en la Meca de los Sueños. El cine se embarcaria en uno de los viajes cinematográficos más apasionantes de su historiaEl espectáculo visual que destila cada secuencia de EL IMPERIO CONTRAATACA nos hace vibrar desde el inicio. Las miticas secuencias de apertura de las películas de esta saga nos hacen agrandar los ojos en cuanto vemos como los rótulos comienzan a deslizarse ante nosotros mientras la poderosa y envolvente música de JOHN WILLIAMS nos acelera el pulso. Los millones de seguidores que aman estas películas de épica espacial nunca lo confesaran abiertamente, pero el secreto más guardado entre ellos es que esta segunda parte de la primera trilogia (aunque también es una segunda trilogia si lo vemos cronológicamente, algo lioso, lo sé) es la mejor película de toda la saga.

 
Los motivos pueden ser varios y de diferentes puntos de vista dependiendo de quien opine. Es la mejor por el hecho de que los personajes estén muy bien definidos y no sean meras caricaturas o arquetipos. Se indaga en aspectos complejos de las relaciones entre los personajes, lo que eran trazas en la anterior película en ésta queda definido impecablemente. Los lazos de amistad, amor, lealtades y traiciones así como un completo ambiente de ensoñamiento durante todo el film, hacen que EL IMPERIO CONTRAATACA se convierta en el capítulo más maduro y complejo de toda la saga. Las repercusiones que la trama desvela y que dejan en ciertos momentos perplejo al espectador tienen su cumbre en las secuencias finales, donde la película deja para la posteridad una de las escenas más famosas en el cine.
 
Otros valoran esta película por suponer un reto tan difícil de realizar tras el enorme éxito de la anterior entrega, que sólo se puede elogiar el modo de resolver la trama, la dirección que toda la historia toma. Si la primera parte era pura épica y aventura, en ésta el verdadero drama se cruza con la acción, el argumento tiene el peso específico para transformar una película de ciencia ficción en una película de personajes. El éxito radica en dar el valor que se le dio a un magnífico guión lleno de excelentes secuencias, escenas muy bien resueltas y diálogos vivos y de genial factura. Es obvio si tenemos en cuenta que tras el guión se hallaba Lawrence Kasdan, un magnífico guionista y más tarde director. A él le debemos que alguien se atrevería a realizar una versión de PERDICIÓN de Billy Wilder, la llevara a nuestros tiempos y la perfumara con el manto del cine negro en una estupenda adaptación que se llamó FUEGO EN EL CUERPO. Otros guiones suyos son EN BUSCA DEL ARCA PERDIDA, SILVERADO, REENCUENTRO o GRAND CANYON. El sello de Kasdan se nota al ser un director y guionista de personajes más que de acciones. Por ello el otro factor de la película también resultaría decisivo.
 
                       
 
La dirección corrió a cargo de IRVIN KESHNER, un director no muy en alza en esos años pero con experiencia en dirección de actores, un motivo que la primera parte adolecia por su ausencia. Su filmografia anterior cabe destacar EL OJO DE LA AGUJA, drama de espías en la II Guerra Mundial, y el hecho de que no fuera el director GEORGE LUCAS obedece a que se dedicó a las tareas de productor ejecutivo, controlando cada aspecto del film, desde su creación hasta su distribución. Lucas se convertía en el nuevo DAVID O’SELZNICK de Hollywood. Pero quizás a que delegó en otro la dirección la saga tuvo un impulso que nadie
esperaba. Las secuencias de efectos especiales y acción jalonan la película pero los momentos intensos de drama, de intimidad y exploración de personajes, revalorizan a EL IMPERIO CONTRAATACA como una película muy superior a la media.
 
                         
 
Los actores, dentro de lo que cabe, hacen lo que pueden. En una vasta producción como ésta es de esperar grandes interpretaciones, pero nada más lejos de la realidad. El unirverso de esta saga es tan enorme que engulle cualquier atisbo de genialidad interpretativa. Es más, se anula. Y aunque pudiera ser un motivo negativo es todo lo contrario. Los personajes, la historia y cómo se desarrollan tanto unos como otros, hacen que el espectador no vea a los actores, sólo los personajes tienen vida dentro de la historia. Al decir esta afirmacion, uno podría pensar que la actuación de los actores es soberbia pues no distrae al espectador. Difícil, pues Mark Hammill no era, ni fue, un prodigio de la interpretación.
 
                        
 
Su papel es tan básico, es el héroe, que todo matiz o sutileza de emociones pasa desapercibida. Carrie Fisher, la princesa Leia, tiene un mayor bagaje como actriz y defiende bien el dualismo que siente por los personajes de Luke y Han. En cuanto a Harrison Ford por aquel entonces el aura de estrella se cernia sobre él con más fuerza que la valoracion como gran actor, que lo es, y tuvo que pasar varios años para que los papeles con fuerza interpretativa le llegasen.
 
                        
 
Por tanto, los factores dirección y guión se reflejan en varias escenas. Por orden cronológico la primera que llama la atención es el pasaje donde Luke se enfrenta a sus miedos en el planeta donde aprende a ser Jedi junto Yoda, mostrándonos la mente del joven en un combate soñado contra Vader, descubriendo que tras la máscara se haya el rostro del propio Luke. Otra escena es cuando a Han Solo lo van a encerrar en una cámara de criogenizacion, y justo antes de eso la princesa Leía le dice: «Te amo». A lo que Han Solo con su habitual tono desafiante y canalla contesta: «Lo sé», resumiendo quizás su compleja personalidad con dos palabras que nadie espera, demostrando una arrogancia, superioridad y seguridad en sí mismo ante el hecho de que puede morir en ese instante, que deja al espectador con la boca abierta mientras la música de John Williams inicia un crescendo. La última escena que resume lo anteriormente expuesto es en el combate final de Vader contra Luke en Bespin donde se desvela en una sola frase el destino de toda la saga y la esencia misma de todos los personajes.
                          
 
Darth Vader le dice a un derrotado Luke lo siguiente cuando éste le acusa de haber matado a su padre (ATENCIÓN SPOILER) :»No. Yo soy tu padre». En ese momento todos los espectadores de la sala de cine debieron quedar mudos y asombrados. El cine había creado un mito.
El espectáculo que ofrece EL IMPERIO CONTRAATACA es innegable y su capacidad de seduccion y atracción es continua. No hay un momento de tregua en todo el metraje y la sucesión de acontecimientos no te deja apartar la vista de la pantalla. El cómo transcurre la historia y la incorporación de nuevos personajes a la trama, como los inolvidables Yoda y Bobba Fett, hacen de esta película el claro ejemplo que rompe la norma sagrada no escrita de que segundas partes nunca fueron buenas. EL IMPERIO CONTRAATACA es la prueba de que sí pueden ser buenas, incluso mejores que sus antecesoras. Hay otras tres que meto en este saco imaginario de grandes segundas partes: LA NOVIA DE FRANKENSTEIN, EL PADRINO II y ALIENS EL REGRESO. Son a mi juicio, sí es que aún me queda entre tanta pasión cinéfila, las mejores segundas partes que se han rodado.
 
                        
 
EL IMPERIO CONTRAATACA tenía la difícil prueba de no defraudar a millones de seguidores de este nuevo credo inventado por George Lucas llamado STAR WARS, y no sólo consiguió entusiasmar a todos ellos, público y crítica también, sino que ademas puso el listón tan alto que la tercera parte de la saga, EL RETORNO DEL JEDI, fue prácticamente una decepción para todos.
Fue la constatación de que Lucas se había convertido en un mercader, en un hombre de negocios y puro marketing, pues con esta tercera parte sólo pensaba en recaudar dinero a toda costa, menospreciando la historia, la trama y los personajes, llevandolos a escenas ridículas, infantiles y destinadas a dejar una empalagosa sensación de buenas intenciones. Pero esa es otra historia.
 
                         
 
Para terminar con los motivos para ver EL IMPERIO CONTRAATACA, dejaros en la mente una última escena, la escena final de la película. Con Luke y la princesa Leia abrazados frente a un gran ventanal de una nave, mientras sus androides, C3PO y R2D2, les acompañan. La cámara se aleja con este cuadro hacia afuera, hacía el espacio, poco a poco. Mientras ellos miran hacia el vacío de las estrellas, vemos como la armada rebelde se reagrupa. En el pensamiento de ambos personajes queda la duda de sus pérdidas, el amor de ella por Han Solo, que ha sido congelado y vendido; y el revelado secreto de Darth Vader a Luke confesandole ser su padre. Todas estas historias sin final quedan suspendidas en el espacio infinito, mientras tanto la cámara sigue alejándose más y más del ventanal por el que miran nuestros protagonistas. La música, casi en un adagio prodigioso, sube hasta que la fanfarria se funde con los títulos de crédito finales. Apoteosico.
 
                             
 
Cotilleos de Videoclub:
  • La película más taquillera de 1980.
  • Paul Verhoeven, ‘Robocop’, fue seleccionado para dirigirla.
  • Los AT-AT (naves caminantes en la nieve) fueron inspirados por las máquinas para caminar de HG Wells en «La guerra de los mundos» y su aparición se basó en las grúas de pórtico que se utilizan en la mayoría de los puertos de embarque en los EE.UU. Se estudiaron los patrones de caminar de los elefantes para hacer los movimientos parecen lo más realista posible.
  • Tener a Han Solo congelado en carbonita era (al menos en parte) por el hecho de que no estaban seguros de que Harrison Ford podría regresar para una tercera película. Cuando el original de ‘La guerra de las galaxias’ se hizo (1977) Carrie Fisher y Mark Hamill  firmaron un acuerdo para tres películas, pero Harrison Ford se negó. Ford incluso pidió a George Lucas matar a Solo, ya que el personaje había desempeñado su papel, pero Lucas no accedió, diciendo que aún tenía una parte heroica por ver de Han Solo en El retorno del Jedi (1983).
  • Fue el rodaje de la saga más largo, 170 días.
  • Billy Dee Williams (Lando Carrisian) fue seleccionado como Han Solo en ‘La guerra de las galaxias’.

Valoración: 9

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