SYLVESTER STALLONE: UN POTRO DE 70 AÑOS EN 13 PERSONAJES [ESPECIALES]


Aunque pueda parecer curioso, Sylvester Stallone siempre ha tenido que luchar por tratar de ser considerado un verdadero actor. Sin embargo ha sido tratado como estrella antes que actor. No vamos a engañar a nadie, nunca ha tenido matices, profundidad o margen para ser un gran actor, ni tan siquiera un buen actor. Pero como a toda estrella que triunfa en la meca del cine lo que nunca le ha faltado es carisma. Una popularidad que se ha ganado a pulso y desde el comienzo. Con un mítico personaje que le ha acompañado a lo largo de su vida. Con su cuarto film como actor consiguió lo que sólo unos pocos afortunados en la historia del cine habían conseguido. En 1976 se puso los guantes de boxeo para llevar a la pantalla una historia sencilla, la de un perdedor, un luchador que buscaba su oportunidad. Era Rocky Balboa. No era una historia original, más bien se trataba de su propia historia.
Este neoyorquino… …nacido un 6 de julio de 1946, en el popular y duro barrio de la Cocina del Infierno bajo el nombre de Sylvester Gandenzio Stallone, hijo de un peluquero, Joaquin (Bari, Italia) y de una maestra, Jacqueline. Su personal y peculiar manera de hablar, que siempre ha lastrado su forma de ser visto en el cine, se debió a un problema en el uso equivocado de los fórceps en su nacimiento, lo que provocó un problema neuronal que afectó a su lado izquierdo de la cara.
Trató de estudiar en la Universidad pero no acabó la carrera. Tuvo buena mano con el football americano pero no lograba llegar a su meta, la interpretación. a principios de los 70 se presentaba a numerosos castings (salió en un episodio de Kojac e incluso de extra en el film de Woody Allen ‘Bananas‘) como el de ‘El padrino‘. Pero como muchos principiantes tuvo que realizar ciertos trabajos que luego han mortificado su carrera posterior. En 1970, para conseguir algo de dinero para terminar sus clases de bachiller de Bellas Artes, participó en el film pseudo pornográfico ‘The Party at Kitty and Stud’s’.
 
 
Pese a ese bache, Stallone comenzó a forjarse otra faceta. Si no conseguía papeles de actor, trataría de presentar sus propias historias e inició sus proyectos como guionista mientras obtenía algún pequeño papel como en ‘Capone’ (1975) y un trabajo como actor secundario en ‘Death Race’ (1975). Un año, el 75, en el que la bombilla de la inspiración le vino en forma de puñetazo. Mientras asistía al combate de boxeo entre Muhamma Ali y Chuck Wepner, el joven aspirante a actor veía como Wepner aguantaba todos los asaltos frente al todopoderoso campeón. Esa misma noche, en su destartalado apartamento comenzó a escribir lo que sería su primer guión cerrado: ‘Rocky’.
En tres días lo terminó y empezó a presentarlo en los estudios pero nadie quería que un casi desconocido interpretara su propio guión. Robert Chartoff, uno de los productores del film, puso toda la confianza en el joven debutante. El resto…historia. Así se forjan las estrellas.
‘Rocky‘ supuso para Stallone tocar el cielo. Es más, hasta ese momento en la historia del cine sólo dos iconos habían conseguido un hito igual al de Stallone, ser nominados a mejor actor y mejor guión por la misma película: Charles Chaplin y Orson Welles. Con una espectacular taquilla y el reconocimiento de la crítica, Stallone se lanzó al estrellato. Han tenido que pasar casi 40 años para que el actor haya vuelto a ser reconocido en los Oscars, y nuevamente ha sido por su personaje fetiche, Rocky.
En estos 40 años de altibajos, de popularidad histérica, de films flojos, de interesantes propuestas y sobre todo de una constante vital en Stallone por mantenerse en la cima, el actor nos ha dado personajes con todo tipo de clichés. Algunos tan míticos como Rocky, otros sin pena ni gloria y unos pocos que dejan la duda de si Stallone ha estado 40 años pasándoselo bien con tal de ganar dinero sin mucho esfuerzo. En la encarnizada pelea que mantuvo durante casi dos décadas con Arnold Schwarzenegger por ser el rey del cine de acción, se podría decir que Stallone dio más puñetazos pero fue el austriaco el que ganó por puntos (pese a retirarse durante diez años a la política). Aun así, Stallone tiene en su haber una serie de personajes fetiches que a buen seguro os gustará recordar:
  • Rocky: tras su explosivo inicio, no tardó ni dos años en sacar su secuela. Tras 40 años pelando en el ring, en las calles y hasta en un videojuego, Rocky lleva paseando sus puñetazos en 7 films. Realmente se interpreta así mismo, lo que quizá le haya valido esa candidez, cercanía y simpatía al público que siempre ha vuelto al personaje cada vez que asomaba por la pantalla. La historia de Rocky es la historia de Stallone. ¿Volverá para despedirse?
  • Deke DaSilva: primer intento de Stallone de dotar de films serios a su filmografía. Con un guión centrado en el thriller, un cambio de look que trataba de recordar a su admirado Al Pacino en ‘Sérpico‘ y rodeado de un buen reparto (Rutger Hauer o Billy Dee Williams) ‘Los halcones de la noche’ (1981) se dejaba ver y no era un lucimiento injustificado de bíceps.
  • Robert Hatch: ese mismo año rodaba con una leyenda, John Huston, en este capricho del director que amante del whisky también era seguidor del futbol. Rodeado de auténticas estrellas del futbol, con un Michael Caine haciendo regates y siendo un prisionero de guerra en un campo de concentración nazi, la película presentaba una disparatada situación que realmente sucedió. Lo curioso era ver a Stallone como portero y a Pelé diciendo: “Me la pasáis a mi y yo regateo a todos y meto gol”. Era ‘Evasión o victoria’.
  • Rambo: en 1982 el azar le volvió a dar a Stallone de encontrar un personaje fetiche, el ex-boina verde John James Rambo. Basada en la novela ‘Primera sangre’ de David Morrell, el actor cambió las motivaciones del personaje ya que en la novela era un frío asesino que es perseguido y acaba siendo abatido en la comisaria. Stallone sabía que tenía un buen personaje entre manos y las tres secuelas así lo demuestran. Cada una de ellas fue caricaturizando al mítico soldado hasta que con ‘John Rambo‘ el actor le dio un digno final. ¿O no…?
  • Marion ‘Cobra’ Cobretti: en 1986 Stallone aún seguía lamentando sus rechazos en películas como ‘Terminator’, ‘Superman’, ‘Tras el corazón verde’, American gigolo’, ‘Cotton club’ o ‘Superdetective en Hollywood’ por lo que decidió volver a coger una novela, ‘Cobra, el brazo fuerte de la ley y hacer el guión de la misma. Vehículo para su propio lucimiento y para festejar su éxito en lo personal (compartía pantalla con su nueva mujer Brigitte Nielsen) y lo comercial (repetía con el director George P. Cosmatos tras ‘Rambo: acorralado II’. La película es infumable pero su personaje sigue siendo un referente de la cultura pop, el fascismo pulp en el cine y lo más chulesco que se ha hecho de un policía en pantalla que roza el tebeo cutre.
  • Lincoln Hawk: otro intento más del actor de crear personajes serios que rozan el drama. No es Rocky pero tiene ese aura de superación pese a sus numerosos lastres que hacen que ‘Yo el Halcón’ sea más un folletín de telefilme de sobremesa que un film para el cine. Pulsos, camioneros, niño empalagoso y un Stallone más preocupado de cómo girar su gorra en la cabeza que en actuar, hacen de este film de la Cannon (como en ‘Cobra‘) una excusa para revisitar nuestra vergonzosa infancia de videoclub.
  • Raymond Tango: las buddies movies estaban en alza. ‘Límte 48 horas’ o ‘Arma letal’ habían puesto en órbita carreras y sagas que aún hoy perduran. Stallone no quería quedarse atrás y optó por un nuevo cambio de look (esta vez gafas y trajes de Armani) y un compañero de fatigas que siempre está renaciendo, Kurt Russell. Más cercana a la comedia desmadrada que al cine de acción, contenía excesivos gags sobre homosexualidad que intentaban reforzar a estos dos machos alfas. Cosas de los 80.
  • Angelo ‘Snaps’ Provolone: para su primera comedia, ‘Óscar’, (envidiaba a Schwarzenegger y sus ‘Gemelos golpean dos veces’ o ‘Poli de guarderia’) Stallone apostó por un director de renombre en el género, John Landis, pero fue un fracaso estrepitoso en cuanto a historia, guión y taquilla. Verle hacer de capo mafioso en una comedia descafeinada y sin chispa fue un auténtico palo para el ego de Stallone. Pese a ello repitió al año siguiente con ‘Alto o mi madre dispara’. Sin comentarios.
  • John Spartan: los noventa se iniciaron con una serie de films de acción de dudosa calidad en cuanto a sus guiones. Pero en esta la locura se desató por doquier. Congelado por ser un poli duro y descongelado para detener en un futuro a un delincuente demasiado violento para una sociedad pacífica, ‘Demolition man’ fue un duro trago para los espectadores que no sabían bien si este Spartan era un Cobra en horas bajas o es que Sandra Bullock era una gruppie de cuidado.
  • Judge Dredd: otro desmadre de Stallone que en plena furia de ego osó quitar el casco de su personaje (una herejia) con tal de que se le viera la jeta. Una desastrosa adaptación del comic cuando aún no estaba de moda hacer este tipo de films (un visionario este Stallone). Pese a no estar contento con destrozar al personaje el guión hizo que la vergüenza ajena se apoderase del público de las salas.
  • Freddy Heflin: tal vez estemos ante su mejor interpretación. Si bien es verdad que ‘Copland’ era una amalgama de excelentes actores por lo que Stallone tuvo que tirar de recursos (que alguno tiene) para incluso robar escenas a gente de la talla de Harvey Keitel o Robert DeNiro. Un drama de corrupción policial que debió tener más fortuna y que supo cerrar muchas bocas a los que tildaban de incapaz a Stallone de salir de su mundo personal de bíceps y tetosterona.
  • Barney Ross: tras una larga peregrinación por el desierto de más de 10 años con films menores, pequeños papeles y fracasos de taquilla, Stallone volvió a coger su fusil y creó una franquicia: ‘Los mercenarios’. Para ello supo rodearse de los recuerdos de la década de los ochenta y presentó a los héroes (y villanos) de acción de aquella junto a los de la actualidad. Una saga que lleva ya tres títulos y amenaza con una cuarta. Acción, adrenalina, guiones ínfimos pero mucha diversión en un continuo espectáculo que reafirma que los viejos rockeros nunca mueren…solo se toman más anabolizantes.
  • Raymonde Aprile: la gran incógnita de Stallone como actor. Su paso a la TV en una serie basada en la novela de Mario Puzo, ‘Omerta’. Puede ser su canto del cisne o simple entretenimiento. Lo que es seguro es que Stallone debe asimilar que 70 años son una edad para empezar a disfrutar de la pantalla desde un punto de vista actoral más que muscular. Pero confiamos en el que viejo potro aun pueda darnos un par de sorpresas.
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