CENICIENTA (2015) [CINE]


Disney se ha propuesto revisitar todos sus clásicos a golpe de talonario. Tras la fallida ‘Alicia en el país de las maravillas’ o la muy original ‘Maléfica’, llega el turno de otra princesa de la franquicia por antonomasia, Ella, popularmente conocida por Cenicienta. Con la consabida campaña de marketing previa y las esperanzas puestas en una adaptación que se salga de los tópicos, el nuevo film del antes interesante Kenneth Branagh, se presenta como un cúmulo de edulcorante barato lleno de buenas pretensiones y mucha flojera a la hora de tomar un rumbo que deslumbre a los espectadores. 
 
Bien parece que los magnates de Disney han estado presentes en todo momento previo al rodaje, durante y tras el mismo, pues el estado de caramelización al que han sometido a su princesa insignia es de niveles que rozan cualquier capítulo de los Teletubbies. Pero de todo este campo minado de buenas intenciones y falsas esperanzas se puede sacar algo bueno: Cate Blanchett es sublime cuando interpreta un papel de perfil amable, pero cuando le toca hacer de villana está inconmensurable. Del resto…


 
 
 
 
 
 
 
 
 
…poco o nada en este desfile de medios mal ejecutados por la mirada lacónica de un director que hace muchos años que no sorprende ni se gusta a si mismo. Un encargo más de la gran major que es la Disney que cede el testigo de la dirección a un nombre más que a un director. Legítimo es que Branagh haya vendido su alma a la Disney en pos de nuevos y futuros proyectos, pero lo que verdaderamente clama al cielo es que la propia productora no haya tenido el más sentido espíritu de la aventura y la magia que antaño poseía para enfundar un nuevo traje a su Cenicienta lejos de la amabilidad impuesta y los cánones más retros que uno recuerde.
 
 
El film arranca como una especie de ‘Cenicienta begins’ pero que inmediatamente se diluye para mostrarnos con especial hincapié la sólida relación entre padre e hija (que luego volverá a constatar con el Príncipe y el Rey) a modo de hacernos ver que Branagh tiene una deuda importante con su propio padre. Pero traumas infantiles aparte, ‘Cenicienta’ no viene a aportar nada nuevo a la conocida historia, como de manera inteligente hizo ‘Maléfica’ con su bruja. No, aquí Disney ha querido meter carne y dulce a los personajes del film de 1950 sin ningún pudor y rozando por momentos, en muchas escenas, arrancarse a lo musical. Pero ni eso…Branagh y el guionista (Chris Weitz, ‘La brújula dorada’) han optado por dejarnos con  la miel en los labios de convertir esta versión en una digna adaptación musical. Han ido a lo sencillo, a encumbrar unos personajes a golpe de efectismo pop, con aires de pre-adolescentes ávidos de fantasías románticas y con un tono demasiado infantil incluso para los más peques de la casa. 
 
 
Lo malo que tanto adultos como niños no acabarán de encontrar en el film nada en lo que apoyarse. Los adultos por estar ante una hiper azucarada versión que hace saltar los empastes y los niños por estar perdidos sin las consabidas canciones que tanto echan de menos en este tipo de films. Lo que ‘Into the woods’ pecaba en exceso aquí ni tan siquiera atisbamos nada en el horizonte. Del reparto, variado y en algunos casos acertados, debemos recordar que la pareja protagonista poco o nada pueden hacer con los personajes encorsetados que les han colgado. Lily James (Cenicienta) no llega en ningún momento a conmover como sufrida chacha disneyniana ni como princesa engominada. Richard Madden (Príncipe) bastante tiene con no perder la laca del tupé ante tanto despropósito. En la supuesta escena que debería alzarlos como mágicos personajes, el baile real, se plantea como una especie de baile tribal más cercano a una coreografía de cualquier cantina de Mos Eisley que del estilo Disney. Empeñados en mostrarnos una variedad infinita de trajes imposibles con vuelos de falda dignos de Boris Izaguirre que de transitar por la historia intentando que nos emocione, Branagh sólo se atreve con una secuencia digna de avispados fetichistas: la secuencia en el jardín secreto con el insinuante juego del columpio y el sensual movimiento para calzar el zapato de cristal. Toda una metáfora sexual que quizás solo esté en nuestras enfermas imaginaciones.
 
 
Lo digno por su saber estar y sólida convicción es el papel de Cate Blanchett, que vuelve a demostrar que las villanas se le dan muy bien. Poco entre tanto desatino, pero eso que nos llevamos. Una lástima que ‘Cenicienta’ no haya ido por esos derroteros y se hubiera transformado en un cuento oscuro con la Madrasta como verdadera protagonista. Los más de 100 millones de presupuesto (publicidad no incluida) han debido ir a parar al vestuario (acertado) y a los decorados (poco rentabilizados en pantalla, la carroza-calabaza por ejemplo). No queremos hacer más sangre pero volver a encontrarse a Helena Bohan Carter como “bruja-malvada-pérfida-hada-lo-que-sea” en un film de aventuras ya empieza a ser tan cansino como cuando en un film de catástrofes aparecía Charlton Heston. Al menos los dos comparten rasgos egocéntricos.
 
 
Si Disney se decanta por este estilo, alejado de su valiente propuesta de ‘Maléfica’, miedo nos da los futuros proyectos de ‘Dumbo’ de Tim Burton o ‘La Bella y la Bestia‘ con Emily Watson. Pero como en todo, el film tendrá su público… El exceso de almíbar que acumula ‘Cenicienta’ debería ser anunciado junto a la entrada de cine con una advertencia: “Este film provoca caries”.
 
 
VALORACIÓN: 4/10
 
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